martes, 3 de mayo de 2016

Debatiendo la paz Por: Jairo Parada

Si lo logramos ¡GANAMOS!
Obviamente, no como quisiéramos, porque los chicos de las Farc tienen sus pretensiones, pero será para bien de todos los colombianos, incluídos los chicos de las Farc.
Tantos años de desgracias, muertes y traiciones deben parar.

Hoy Jairo Parada, dedica esta columna para debatir sobre un proceso que estamos esperando sea exitoso...

RADAR,luisemilioradaconrado
@radareconomico1


Debatiendo la paz


Por: Jairo Parada

Aunque el tema nos canse, queramos o no, a pesar de los múltiples obstáculos en el camino y los incidentes que aparecen, todo indica que entramos en esos procesos de dependencia en el sendero, que, como dice  la teoría de las instituciones, nos llevan a ese complejo camino llamado ‘postconflicto’. Debemos tener claro que no estamos aún en el postconflicto, solo en un proceso de desarme, desmovilización y reinserción (ddr), el cual, según el profesor Luis Trejos, de Uninorte, apenas comienza, tal como lo señaló en el evento organizado por la División de Derecho, Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, el pasado lunes 25 de abril sobre las “Oportunidades y desafíos del proceso de paz”. En esos mismos días, la División de Humanidades de Uninorte también organizó conferencias sobre el tema, lo cual fue saludable, ver a esta Universidad metida de lleno en esta discusión. El debate realizado fue sano y democrático, pues todas las posiciones fueron escuchadas, desde las del Centro Democrático, con sus advertencias sobre el proceso, como las del Partido de La U y el Polo Democrático, de apoyo al mismo, a través de sus senadores allí presentes. 
La paz no es propiedad del gobierno Santos. Más aún, después del resquebrajamiento de la ‘Unidad Nacional’ por los nombramientos del último gabinete, es claro que esta bandera no le pertenece al Gobierno exclusivamente. Es un tema de ciudadanía. Tenemos que salir de este conflicto armado, que ha producido 220.000 muertos desde 1985 hasta el 2013, casi 8 millones de victimas, 6,7 millones de desplazados, 4.382 homicidios por falsos positivos, 9.970 víctimas de minas, y 40.000 secuestros. Los economistas han dejado claro que la tasa de crecimiento del producto subiría en casi dos puntos con un país en paz, y es asombroso que a pesar de la guerra el país haya logrado cifras positivas  en su proceso de desarrollo. No es cierto aquello de “todo tiempo pasado fue mejor”. Mucho del debate realizado se centró en la justicia transicional, la cual –quedó claro– es una justicia ‘especial’ para esta fase, precisamente de transición. Ponerle palos en la rueda es extender más el conflicto, lo que solo le interesa a los fanáticos y extremistas de derecha e izquierda. Fue sano observar la discusión desde bandos distintos, en forma civilizada, con argumentos. Los asistentes aplaudían a uno u otro bando. 

Ningún proceso es perfecto, pero el de Colombia le está dando cátedra al resto del mundo, por lo novedoso de sus instrumentos y el acompañamiento de países garantes y las mismas Naciones Unidas.
La paz será el resultado posterior de construir una sociedad verdaderamente incluyente, que garantice la democracia económica, mejore la distribución de la tierra y el ingreso, lleve estado a los territorios y, por sobre todo, garantice las transformaciones políticas que permitan que surjan nuevas formas de hacer política: pasar de una democracia comprada a una democracia de los ciudadanos.

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