domingo, 28 de junio de 2015

La vida de la niña de la foto en Vietnam, 43 años después Por Thom Patterson

Kim logró salir de una muerte casi segura, gracias a un profesional experto en fotografía. El fotógrafo, no sólo guió su regreso al hospital, sino que registró lo que serían unas escenas que le cambiarían la vida a Kim.
Han pasado 43 años y la historia se volvió más agradable.

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La vida de la niña de la foto en Vietnam, 43 años después

1908 ET (2308 GMT) 22 junio, 2015


AJAX, Ontario, Canadá (CNN) - Aun sin el beneficio del contexto, la imagen de una niña de 9 años corriendo desnuda por su vida es tan abrasadora e indeleble hoy como lo era hace 43 años.

Esta imagen sacudió a las personas alrededor del mundo. Algunos dicen que aceleró el fin de la Guerra de Vietnam.
"Siempre recuerdo aquel horrible día en el que huimos de la vida a la muerte", dice Kim, la niña en esa icónica foto. Ahora con 52 años de edad, ella vive justo en las afueras de Toronto; es esposa, madre y una superviviente inextricablemente vinculada a una fotografía que dominó las portadas en 1972, siete meses antes de que la firma de los Acuerdos de paz de París condujeran a la retirada de las fuerzas de combate estadounidenses de Vietnam del Sur.
Phuc dice que al principio odiaba la foto. La avergonzaba. Y luchaba con la publicidad que la rodeaba. Para ella, esto fue algo personal: capturó un momento de tormento... su rostro congelado en un agonizante lamento, momentos después de que un ataque con napalm la quemara y desfigurara de por vida.
De hecho, nadie culparía a Phuc si ella hubiese intentado escapar de la imagen tanto como fuera posible. Pero no es eso lo que hizo.
Después de una larga lucha, Phuc llegó a darse cuenta de que si su dolor y terror no hubiesen sido capturados en una fotografía ese día, el bombardeo –como muchos otros horrores de la guerra– podría haber quedado perdido en la historia.
Empezó a pensar en lo que la fotografía podría dar, en lugar de pensar en lo que podría quitar.
Eventualmente, la fotografía llegó a ser mucho más que la representación de un momento en el tiempo para Phuc... se convirtió en lo que ella llama "un camino hacia la paz".
"Me di cuenta de que si no podía escapar de esa fotografía, deseaba volver y trabajar con esa imagen por la paz". Y esa es mi decisión".
  
'Puedo trabajar con esta fotografía por la paz'
Es difícil conciliar la angustia y el terror de la niña en la imagen con la cálida, relajante y encantadora presencia que hoy en día caracteriza a Kim Phuc.
Además de ser una amorosa esposa y madre, ella es una mentora y una embajadora de buena voluntad de las Naciones Unidas. Todos los años ella viaja por el mundo para contar nuevamente su historia de supervivencia a fin de crear conciencia acerca de la brutalidad de la guerra.
Además de su trabajo con la ONU, Phuc inició la fundación Kim Foundation International, una organización benéfica que ayuda a los niños que sufren a raíz de la guerra, al igual que ella hace tantos años. Su misión es ayudar a los niños más desfavorecidos que sufren por la guerra... por medio de la construcción de hospitales, escuelas y hogares para los niños que han quedado huérfanos. Phuc dice que ella planifica vivir su vida al servicio de esa misión.
"Esa es la razón por la que estoy verdaderamente agradecida porque hayan tomado esa foto y que yo pueda trabajar con esa imagen por la paz".
Phuc y su esposo solicitaron asilo en Canadá hace más de 20 años y han criado a dos niños allí. Phuc dice que ella es muy feliz en su "segunda casa" y que se siente satisfecha de que sus padres hayan podido unirse a ella en Canadá.
Ahora, dice Phuc, aquella niña aterrorizada de la foto "ya no está corriendo más... ella está volando".
No fue siempre así.
  
'Vi a una niña, desnuda... corriendo'
En 1972, Phuc vivía en la aldea de Trang Bang, al norte de Saigón. Ella y su familia se habían refugiado en un templo cuando oyeron aviones por encima de ellos. Temerosos de que fueran bombardeados, corrieron afuera para encontrar seguridad, justo en el momento en que las bombas detonaron por todas partes del templo. Las bombas lanzaban napalm, un líquido inflamable que se adhiere a la piel humana, causando espantosas quemaduras cuando se encienden.
Phuc recuerda un calor intenso y un dolor atroz. Ella se arrancó la ropa en llamas de su cuerpo... y corrió.
 
Momentos después, un joven fotoperiodista de Associated Press tomó la fotografía de su vida. Nick Ut tenía solamente 21 años y ya era un fotógrafo de guerra experimentado cuando llegó a esa aldea de Vietnam del Sur.
"Miré a través del humo negro y vi a una niña, desnuda... corriendo", le dijo Ut a CNN este año.
El instinto se hizo cargo. Comenzó a tomar fotografías a medida que Phuc y los otros niños corrían directamente hacia él.
Cuando Phuc se acercó, Ut vio que partes de su piel se le caían. Ella se había arrancado la ropa para dejar de quemarse. El napalm ya había quemado su cuello, la mayor parte de su espalda y su brazo izquierdo.
"Dije: 'Oh, Dios mío, no puedo creer que ella esté tan quemada'" recuerda Ut. "Dejé mi cámara en la carretera y traté de ayudarla".
Vertió agua en sus heridas y la cubrió con un abrigo. Tomó a Kim y a los otros niños y los subió a su camioneta para llevarlos a un hospital.
"Adentro de mi camioneta ella dijo: 'Me estoy muriendo, me estoy muriendo'. Continué viéndola a cada minuto. Le dije: 'Pronto llegaremos'".
 

"Aprendí a perdonar"
Phuc pasó más de un año en hospitales. Su familia temía que no sobreviviera. Se sometió a un sinnúmero de dolorosos injertos de piel y otras cirugías y, finalmente, se recuperó de sus heridas físicas.
Sin embargo, ella no podía encontrar la paz. Quería desaparecer. Incluso deseaba la muerte. Pensaba que si moría no tendría que sufrir mental, física y emocionalmente.
Empezó a estudiar diferentes textos religiosos en busca de respuestas. A los 19 años de edad, se convirtió al cristianismo y cree que su fe fue la que la ayudó a abrazar la vida de nuevo.
"Desde que me convertí al cristianismo, tengo una maravillosa conexión... mi relación con Jesús y con Dios".
Phuc dice que oró pidiendo ayuda: ella quería seguir adelante. Quería tener hijos.
"Y a partir de ese momento, aprendí a perdonar", dice.
Ahora Phuc irradia una inconfundible serenidad y paz cuando cuenta su historia. Dice que ve esa famosa foto simplemente como una de muchas bendiciones.
"Realmente quiero agradecerle a Dios por salvar mi vida cuando era una niña", dice. "Sin importar lo que me haya pasado, tengo otra oportunidad para estar viva, para estar saludable, para ser de bendición, para ayudar a honrar a otras personas".


Arroz, mango y aguacate Por César Lorduy



La pobreza en la Región Caribe… ¡Vergüenza deberíamos darnos!
Si los dirigentes, empresarios, funcionarios, gobernadores, alcaldes, ciudadanos comunes, periodistas fuéramos conscientes de lo que está sucediendo, algo deberíamos hacer. No hay ninguna justificación para que esto esté pasando.
La columna del abogado César Lorduy, en El Heraldo,  es una radiografía que nos duele en el alma…
Dice Lorduy:
“Nuestra pobreza ha llegado a límites tan extremos que, como alimento para nuestros niños, he conocido biberones llenos de agua –cuando existe este servicio– de yuca hervida, de maíz o de arroz e, incluso, del agua que queda del queso procesado.
En épocas recientes, el mango, en especial el de hilaza, y el aguacate, que no podía vender el dueño de la cosecha, lo mezclaban con el agua de yuca, maíz o la que sobraba del queso y ese era el alimento de los cerdos. Hoy sucede lo contrario. Un total contraste que debe alarmarnos”.

RADAR,luisemilioradaconrado
@radareconomico1

Arroz, mango y aguacate
Por César Lorduy

Por la Región Caribe se han hecho y se continúan haciendo grandes esfuerzos, pero los indicadores de nuestra realidad, más que llevarnos a dormirnos, deben alarmarnos y no simplemente preocuparnos.
Un informe sobre pobreza –publicado este año por el Dane, con datos de 2014– indica que en esta área del país 2.262.421 personas viven en la pobreza extrema y 4.510.721 no tienen satisfechas sus necesidades básicas.
Bases estratégicas elaboradas para construir el Plan Nacional de Desarrollo de los próximos cuatro años muestran que todos los departamentos costeños (excepto en algunos casos el Atlántico) superan negativamente el promedio nacional de cobertura educativa media y superior, informalidad y empleo; estamos a punto de tener, con La Guajira a la cabeza (a la par de Chocó), los niveles más altos de adolescentes que han sido madres o están embarazadas, y en Bolívar, Cesar y San Andrés tenemos un alto porcentaje de niños de 0 a 5 años por debajo de una talla normal.
 
Como si lo anterior fuera poco, el 76,8% de nuestro territorio tiene una vulnerabilidad  hídrica alta –cuando no es una cosa es la otra–, al punto de que el 40% de los daños y pérdidas que ocurrieron durante La Niña de 2010 y 2011 se concentraron en esta región, cuyos suelos, en un 50,1%, presentan conflicto por sobreutilización y subutilización.
Supera la Costa la media de las estadísticas de la Escuela Nacional de Demografía y Salud y del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, que indican que en el país mueren, en promedio, 4 niños diario por casos de desnutrición, 13% de los menores de 5 años tiene desnutrición crónica, de 5 a 12 años presentan algún problema de desnutrición y un 3% sufre retraso severo.
Esta región también tiene un indicador superior al promedio nacional, y es que nosotros consumimos per cápita 49,7 kilos de arroz por año. Por ello, el precio de este producto es muy sensible en la Costa, tanto que un aumento, por ejemplo, del 20% en su valor, implica que la tasa de indigencia aumentaría del 10% al 10,8% y la tasa de pobreza de 32,7% a 33,6% a nivel nacional.
 
Nos estamos alimentando de arroz que, si bien es una fuente de energía, no contiene por sí mismo todas las proteínas, lípidos, glúcidos, vitaminas y minerales que requieren nuestros niños. Además, nuestros coterráneos dejan de consumir este cereal al inicio de los años escolares porque el poco dinero que tienen deben dedicarlo a la compra de útiles.
Resulta que en muchas familias de nuestra Región Caribe cuando no tienen para el arroz lo sustituyen por maíz o yuca e, incluso, el mango o el aguacate, estos últimos solo en épocas de recolección y pueden ser accesibles a personas distintas al dueño de la cosecha.

Nuestra pobreza ha llegado a límites tan extremos que, como alimento para nuestros niños, he conocido biberones llenos de agua –cuando existe este servicio– de yuca hervida, de maíz o de arroz e, incluso, del agua que queda del queso procesado.
En épocas recientes, el mango, en especial el de hilaza, y el aguacate, que no podía vender el dueño de la cosecha, lo mezclaban con el agua de yuca, maíz o la que sobraba del queso y ese era el alimento de los cerdos. Hoy sucede lo contrario. Un total contraste que debe alarmarnos.

@clorduy
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E.E.U.U. Celebra aprobación del matrimonio gay



¿Qué va a pasar?
Estos cambios son contundentes…

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E.E.U.U. Celebra aprobación del matrimonio gay

E.E.U.U. Celebra aprobación del matrimonio gay: "La Casa Blanca fue iluminada para demostrar nuestro firme compromiso con el progreso y la igualdad, aquí en EE.UU. y en el mundo. 
 
Los colores del orgulo reflejan la diversidad de la comunidad LGBT (lesbiana, gay, bisexual y transgénero) y, esta noche, los colores celebran un nuevo capítulo en la historia de los derechos civiles en EE.UU.", explicó la Casa Blanca en un comunicado.
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