domingo, 6 de octubre de 2013

Un encuentro agradable, donde Dios fue el centro, liderado por Jaime. Por Luisemilioradaconrado



 
Un encuentro agradable, donde Dios fue el centro, liderado por Jaime.
Por Luisemilioradaconrado
 
Esta mañana 6 de octubre, después de dudar un poco sobre el camino a seguir, Jane y yo –mi esposa- definimos que, en lugar de irnos a escuchar misa en la Asunción, la iglesia San Francisco o San Nicolás, la vía era Salgar, un bonito corregimiento de Puerto Colombia, en el Departamento del Atlántico.

Y la elección fue perfecta.
 
El párroco que escogimos es uno de los mejores de Colombia.
Se los digo yo, que lo vi crecer como profesional de las comunicaciones. Seguirlo en su sendero como delegado de comunicaciones de la Arquidiócesis de Barranquilla. Ser mi compañero en la Comisión  que se mantiene en la Arquidiócesis y estar a mi lado en la junta directiva de Acsa, la Asociación de Comunicadores del Atlántico.
 
Jaime Marenco, además de ser, repito uno de los mejores sacerdotes del país, es un ser humano especial.
 
Convencido que su camino era el sacerdocio, ingresó al Seminario Mayor con un propósito clarísimo: “amar a Dios por encima de todo”.
Y eso se siente en cada uno de acciones.
 
Estaré más cerca a Salgar. Estaremos, porque mi esposa siente lo mismo y estaremos con Jaime y con Dios en esa apuesta de apoyar esta comunidad, que se ganó una lotería con este joven comunicador comprometido con la sociedad colombiana.
Nos agradó muchísimo tomar esa decisión. Salir de Barranquilla para irnos a mirar el mar y saludar a un gran amigo, del que estamos orgullosos…
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