sábado, 8 de octubre de 2016

Espaldarazo desde Oslo, a Colombia y su paz

¡Qué bueno es el Premio Nobel!
¡Qué bueno que entre los contrarios a esa paz, se hayan aclarado temas que no le convienen a Colombia!
Qué bueno que el presidente Juan Manuel Santos haya obtenido ese galardón solo para él.

Y que Colombia esté en las primeras líneas de los medios de comunicación del mundo por algo tan valioso como es el Premio Nobel de la Paz, que se consigue luchando para obtener tranquilidad para un pueblo que lo necesita.

Bien por el presidente Juan Manuel Santos y su esposa que lo acompaña en este trajinar...

RADAR,luisemilioradaconrado
@radareconomico1
EFE

Sábado 08 de Octubre de 2016 - 12:00am

Espaldarazo desde Oslo, a Colombia y su paz

EFE

Foto: EFE

La salida del túnel en que nos encontramos se decidirá en Colombia, sin duda. Pero confiamos en que la concesión del Nobel de la Paz al presidente Santos imprima un impulso decisivo para que la nave llegue a buen puerto.

Cinco días después de la victoria del ‘No’ en el plebiscito sobre el acuerdo con las Farc, y en medio de la enorme incertidumbre que tal resultado ha generado en Colombia, el Comité Noruego del Nobel dio ayer un potentísimo espaldarazo a nuestro país con la concesión del Premio Nobel de la Paz al presidente Juan Manuel Santos.


A riesgo de caer en tópicos, estamos ante una de esas noticias que pueden calificarse de históricas. Se trata de la segunda vez que el galardón más prestigioso del mundo recae en un colombiano, 34 años después de que el genial Gabo obtuviera el de Literatura. 

Y, además, llega en uno de los momentos más cruciales en la atormentada historia de nuestro país, en el que la posibilidad de paz con la guerrilla más vieja del continente se encuentra más que nunca al alcance de la mano, pero, al mismo tiempo, tiene profundamente dividida a la sociedad en torno al acuerdo con las Farc firmado el 26 de septiembre pasado en Cartagena.

Si analizamos la noticia en clave política, resulta innegable que el premio supone para el presidente Santos un importante balón de oxígeno tras el duro revés de la derrota en el plebiscito, hace tan solo cinco días.
Es cierto que el presidente había recuperado algo de aliento a raíz del escándalo por las declaraciones del gerente de la campaña del ‘No’ del Centro Democrático, que admitió manipulaciones en los mensajes a los votantes. Pero este caso ha quedado ya como una anécdota ante el impacto que ha causado el anuncio del Nobel.


Resulta interesante observar que el galardón se le ha concedido en solitario a Santos, pese a que alguna iniciativa lo postulaba junto al líder de las Farc, ‘Timochenko’, e incluso a representantes de las víctimas de la violencia. El comité recalca que el premio es también un tributo a los colombianos que anhelan una paz justa.
Presumimos que lo hizo de ese modo no solo con el objeto de reconocer al presidente su esfuerzo personal para poner fin a la guerra, como bien recoge el acta del premio. También envía el mensaje de que, en un país dividido sobre la forma de alcanzar una paz para todos, es el jefe del Estado quien debe dirigir la búsqueda de consensos.


Como ya señalábamos, nos hallamos en un momento decisivo de nuestra historia. En los últimos días, los bandos políticos confrontados están exhibiendo, al menos de cara a la galería, una voluntad sincera de alcanzar acuerdos.
No será una tarea sencilla. Los más firmes defensores del ‘No’ pretenden introducir cambios sustanciales en el texto. Y habrá que ver hasta dónde llega la flexibilidad de las Farc. La salida de este túnel se decidirá en Colombia, sin duda. Pero cabe esperar que la noticia del Nobel imprima un impulso determinante para que la nave llegue pronto a buen puerto.

Espaldarazo desde Oslo, a Colombia y su paz

¡Qué bueno es el Premio Nobel!
¡Qué bueno que entre los contrarios a esa paz, se hayan aclarado temas que no le convienen a Colombia!
Qué bueno que el presidente Juan Manuel Santos haya obtenido ese galardón solo para él.

Y que Colombia esté en las primeras líneas de los medios de comunicación del mundo por algo tan valioso como es el Premio Nobel de la Paz, que se consigue luchando para obtener tranquilidad para un pueblo que lo necesita.

Bien por el presidente Juan Manuel Santos y su esposa que lo acompaña en este trajinar...

RADAR,luisemilioradaconrado
@radareconomico1
EFE

Sábado 08 de Octubre de 2016 - 12:00am

Espaldarazo desde Oslo, a Colombia y su paz

EFE

Foto: EFE

La salida del túnel en que nos encontramos se decidirá en Colombia, sin duda. Pero confiamos en que la concesión del Nobel de la Paz al presidente Santos imprima un impulso decisivo para que la nave llegue a buen puerto.

Cinco días después de la victoria del ‘No’ en el plebiscito sobre el acuerdo con las Farc, y en medio de la enorme incertidumbre que tal resultado ha generado en Colombia, el Comité Noruego del Nobel dio ayer un potentísimo espaldarazo a nuestro país con la concesión del Premio Nobel de la Paz al presidente Juan Manuel Santos.


A riesgo de caer en tópicos, estamos ante una de esas noticias que pueden calificarse de históricas. Se trata de la segunda vez que el galardón más prestigioso del mundo recae en un colombiano, 34 años después de que el genial Gabo obtuviera el de Literatura. 

Y, además, llega en uno de los momentos más cruciales en la atormentada historia de nuestro país, en el que la posibilidad de paz con la guerrilla más vieja del continente se encuentra más que nunca al alcance de la mano, pero, al mismo tiempo, tiene profundamente dividida a la sociedad en torno al acuerdo con las Farc firmado el 26 de septiembre pasado en Cartagena.

Si analizamos la noticia en clave política, resulta innegable que el premio supone para el presidente Santos un importante balón de oxígeno tras el duro revés de la derrota en el plebiscito, hace tan solo cinco días.
Es cierto que el presidente había recuperado algo de aliento a raíz del escándalo por las declaraciones del gerente de la campaña del ‘No’ del Centro Democrático, que admitió manipulaciones en los mensajes a los votantes. Pero este caso ha quedado ya como una anécdota ante el impacto que ha causado el anuncio del Nobel.


Resulta interesante observar que el galardón se le ha concedido en solitario a Santos, pese a que alguna iniciativa lo postulaba junto al líder de las Farc, ‘Timochenko’, e incluso a representantes de las víctimas de la violencia. El comité recalca que el premio es también un tributo a los colombianos que anhelan una paz justa.
Presumimos que lo hizo de ese modo no solo con el objeto de reconocer al presidente su esfuerzo personal para poner fin a la guerra, como bien recoge el acta del premio. También envía el mensaje de que, en un país dividido sobre la forma de alcanzar una paz para todos, es el jefe del Estado quien debe dirigir la búsqueda de consensos.


Como ya señalábamos, nos hallamos en un momento decisivo de nuestra historia. En los últimos días, los bandos políticos confrontados están exhibiendo, al menos de cara a la galería, una voluntad sincera de alcanzar acuerdos.
No será una tarea sencilla. Los más firmes defensores del ‘No’ pretenden introducir cambios sustanciales en el texto. Y habrá que ver hasta dónde llega la flexibilidad de las Farc. La salida de este túnel se decidirá en Colombia, sin duda. Pero cabe esperar que la noticia del Nobel imprima un impulso determinante para que la nave llegue pronto a buen puerto.
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