lunes, 22 de marzo de 2010

BID: Luis Alberto Moreno, en la Asamblea

Aunque no será muy fácil, porque hay algunos gobiernos como Brasil y Venezuela, se oponen, todo parece indicar que Luis Alberto Moreno será reelegido en la presidencia del Banco Interamericano de Desarrollo.
En pocos meses, esa decisión la deberán tomar los gobiernos que hacen parte de la Institución.
Les entregaré su discurso en la instalación de la Asamblea en Cancún.
Ese discurso retrata lo que hizo el BID en estos 12 meses.
Un año en el que el BID tuvo que acompañar a paises como Haití y Chile en dos terremotos.
Un año en que la institución logró su capitalización, que coloca a Moreno a las puertas de su reelección y que pone al BID en una excelente posición para apoyar más a sus socios.

Leyendo el discurso del colombiano, nuestros lectores se enterarán de gran parte de lo que hizo el banco en estos 12 meses.

LuisEmilioRadaC

Pd:

AB-2730 CII/AB-1208 22 marzo 2010 Original: español
Exposición del

Luis Alberto Moreno,

Presidente del Banco Interamericano de Desarrollo y de la
Corporación Interamericana de Inversiones, en la sesión inaugural de la Reunión Anual de las Asambleas de Gobernadores
Es un placer darles la bienvenida al paraíso que es Cancún en este año tan significativo para México, en el cual hay doble motivo de celebración: el bicentenario de su Independencia y el centenario de la Revolución Mexicana.

Quisiera reconocer a nuestro anfitrión en esta Asamblea, el Presidente Felipe Calderón, quien es un líder que ha mostrado visión y valentía para tomar decisiones difíciles pero necesarias para el bienestar de su pueblo.

Hay mucho que decir del buen manejo macroeconómico de su equipo en estos tiempos turbulentos. Permítanme decirles también que soy solidario y considero admirable el esfuerzo del presidente Calderón y del pueblo mexicano al combatir la violencia criminal de grupos que cuentan con recursos extraordinarios, pero que no podrán subvertir el estado de derecho. La historia prueba que las instituciones siempre triunfan sobre los delincuentes, algo que constatamos el año pasado cuando nos reunimos en Medellín y pudimos ver con nuestros ojos la magnitud del cambio de una ciudad que crece y enfrenta retos, pero ya no el de los carteles de la droga.

Tales esfuerzos requieren persistencia y sacrificios, pero no hay dinero mal habido que se sobreponga a la voluntad de una nación y menos a una tan decidida como la que hoy nos acoge.
Agradezco también la presencia del Gobernador del Estado de Quintana Roo, Félix González Canto, un trabajador incansable por los destinos de esta tierra de promisión. Hace unos días, en su compañía, visitamos la comunidad Leona Vicario en donde nos encontramos con jóvenes llenos de esperanza y optimismo que son la garantía de un futuro mejor para todos.


Para el Banco que presido es especialmente significativo que nuestra cita anual tenga lugar en Cancún, una ciudad vigorosa que nos ha recibido con su conocida hospitalidad. El área en la que nos encontramos es producto de la capacidad de emprendimiento del gobierno mexicano, y en el BID sentimos un gran orgullo al haber podido participar en su gestación, ayudando a sembrar la semilla de este destino turístico en 1971 con un financiamiento de 21 millones de dólares, cuando apenas vivían algunas decenas de pescadores en la zona. También es causa de orgullo el hecho de que el proyecto fue el primero enfocado en un desarrollo integral de la infraestructura, apoyando el realce de sitios arqueológicos y la protección de la flora y fauna local.

Debemos reconocer aquí la visión y liderazgo de Antonio Ortiz Mena, uno de los principales arquitectos del México de hoy y de nuestra institución. Fue a él a quien le correspondió jugar un papel fundamental en el desarrollo de Cancún en dos fases distintas, pero relacionadas, primero como Secretario de Hacienda, cuando se acordó el financiamiento con el BID, y después, como visionario presidente del Banco, durante más de 17 años.
Decía al comenzar que el México moderno, al igual que un buen número de repúblicas de la región, cumple este año sus dos primeros siglos de existencia. Pero este territorio puede presumir con sobradas razones de muchos siglos de grandeza histórica y cultural. El Mundo Maya ha dejado un legado impresionante en esta región y en otros países como Guatemala, Honduras, El Salvador y Belice.

Hay mucho que admirar de los mayas, empezando por su desarrollo intelectual, su visión de largo plazo y su anhelo por conquistar la incertidumbre. Tanto su legado en materia astronómica, como su manejo de la cronología, dan prueba de un conocimiento sofisticado en el que se apreciaba la exactitud y al que otras civilizaciones llegarían siglos después. Sin embargo, su experiencia histórica también nos recuerda que no es posible sobrevivir sin adaptarse y que es necesario reconocer los vientos de cambio, como les sucedió con los retos ambientales.
Este encuentro tiene lugar a las pocas semanas de que la naturaleza se haya ensañado con Haití y Chile, dos países que son parte integral de nuestra familia y con los cuales hemos venido trabajando desde el momento de la tragedia. Sea esta la oportunidad para reiterarles a sus representantes, y a través de ellos a sus pueblos, que no están solos y que no lo estarán en el futuro. Que no descansaremos hasta que las heridas que se han abierto se hayan curado definitivamente. El valeroso ejemplo de Cancún, que hace un lustro vivió momentos muy difíciles por cuenta del huracán Wilma, nos da motivos para ser optimistas y ánimo para salir adelante.
También somos optimistas sobre la marcha de América Latina y el Caribe, a pesar de las dificultades que todos nuestros países vivieron en 2009. Es conocido que la economía regional experimentó un crecimiento negativo cercano al 2 por ciento el año pasado, después de haber aumentado a tasas próximas al 5 por ciento anual entre 2003 y 2008. Pero igualmente sabemos que ese retroceso fue consecuencia de la crisis internacional que se sintió en todos los confines del globo y que generó una fuerte caída en los precios de los productos básicos y los niveles de comercio, como también en las remesas y los ingresos por turismo.

No obstante, en contraste con lo que ocurrió en otras latitudes, en Latinoamérica y el Caribe no hubo crisis bancarias ni mucho menos cambiarias, como sucedió en épocas pasadas. Tanto la apropiada regulación financiera, como la prudencia en el manejo de la deuda pública y un adecuado nivel de las reservas en divisas impidieron contagios indeseables. Además, muchas de las economías aquí reunidas, y México es un ejemplo de ello, pudieron adoptar políticas contracíclicas que ayudaron a mitigar los efectos de la desaceleración y proteger a los grupos más vulnerables.
Esa mayor capacidad de resistencia es una muestra de que hemos aprendido las lecciones y somos ahora más fuertes que antes. Por eso el reto actual es aprovechar otra vez el viento que sopla a nuestro favor, sabiendo navegar con realismo. Justo cuando las cifras positivas están de vuelta y nos encaminamos a un alza en el Producto Interno Bruto regional cercana al 4,5 por ciento este año, es necesario no detenerse en la autocomplacencia y redoblar esfuerzos para completar las tareas pendientes.
Dentro de estas, ninguna es más urgente que la lucha contra la pobreza que afecta a casi un tercio de los latinoamericanos y caribeños, en la cual retrocedimos el año pasado, pues casi 8 millones de personas engrosaron esa lista, después de que en el lustro previo unos 50 millones hubieran salido de ella. Eso requiere volver a crecer al menos a tasas superiores al 5 por ciento anual en forma sostenida, algo que es totalmente posible a la luz de lo que vimos durante buena parte de lo que va del siglo.
La razón de mi optimismo se apoya en las tendencias globales que muestran a las economías emergentes, y en particular las asiáticas, como los motores de crecimiento del planeta durante las décadas por venir.
La certeza de que centenares de millones de personas van a ver mejorados sus ingresos y tendrán acceso a bienes que antes les estaban vedados, constituye una inmensa oportunidad para América Latina y el Caribe, gracias a sus riquezas tanto en materia energética, mineral y agropecuaria, como a su capacidad manufacturera.
Eso no quiere decir que los destinos tradicionales de nuestros bienes dejen de ser importantes, sino que se nos está ampliando el horizonte. Tampoco que haya que descuidar los mercados internos, en cuyo apropiado desarrollo está la clave para contrarrestar la volatilidad propia de los precios de los productos básicos y la dependencia excesiva en el sector exportador.

En consecuencia, el desafío para los países aquí reunidos es entender que habrá diversos polos de desarrollo dentro y fuera de las fronteras respectivas y que para
conectarse a cada uno, la región debe integrarse más y acometer múltiples obras y proyectos.
Estos —y doy tan solo un par de ejemplos— van desde una infraestructura física mucho mejor que la actual, hasta la intensificación de la inversión educativa, para así formar bien a los millones de jóvenes que se encargarán de trabajar en las empresas que deberán competir en el nuevo escenario internacional.
A su favor, América Latina y el Caribe tienen abundantes recursos naturales, pero sobre todo humanos, que es donde está su verdadera riqueza.
En cambio, seguimos siendo la zona más inequitativa del planeta, un hecho que no solo nos avergüenza, sino que afecta nuestra capacidad de progresar, pues será imposible lograr el desarrollo si muchos tienen poco y pocos tienen mucho. Tampoco avanzaremos rápido si se mantienen las desigualdades de género que afectan a la población femenina o si la discriminación racial persiste en una región que florecerá más en la medida en que acepte su diversidad.
Convencido, como lo estoy, de que vendrán tiempos mejores, también tengo claro que tenemos ante nosotros una intensa agenda de trabajo que requerirá del compromiso continuo de gobiernos y pueblos. Ya mencioné el reto que tenemos en materia social y de equidad, pues es necesario arrancar de las garras de la pobreza a esos 200 millones de latinoamericanos y caribeños que no tienen un techo digno, un trabajo formal o una alimentación adecuada.

Si alguna lección nos dejó el auge en los precios de las materias primas de hace un par de años, es que la bonanza de sectores específicos no puede llevar a un aumento en la marginalidad y la miseria, con lo cual hay que preveer programas de alivio en caso de que regresen las altas cotizaciones. Así mismo, debemos trabajar en la expansión de la frontera agrícola con el fin de mejorar nuestra seguridad alimentaria, tener mayor presencia en el mercado internacional y garantizarles una mejor calidad de vida a los trabajadores del campo.

Para tener espacio y aumentar nuestra capacidad de respuesta, es indispensable trabajar más en mejorar la productividad. En contra de lo que podría pensarse este no es un asunto que requiera necesariamente de inversiones adicionales, sino de un mejor uso del capital físico y humano con el que ya contamos.

Tal como lo deja en claro un estudio del Banco, se trata de tener sensatez en las políticas, de mejorar la calidad de las mismas y no la cantidad de dinero que se le entrega a ideas que fallan. En términos prácticos, el desafío es mejorar el acceso al crédito, organizar más el transporte, tener regímenes tributarios simplificados y buscar la reducción de la informalidad laboral, entre otros, recortando la brecha que hoy tenemos en sectores como la industria y, sobre todo, los servicios, frente a otras regiones del mundo.

Un buen desempeño en ese campo haría más fértil el terreno para el desarrollo del sector privado, con el que hemos venido trabajando en forma creciente a lo largo de los 25 años de vida de la Corporación Interamericana de Inversiones, pues este sector genera alrededor del 90 por ciento de toda la actividad económica de la región y emplea a nueve de cada diez personas. Eso implica continuar laborando en todos los niveles, incluyendo el apoyo a aquellas compañías que han decidido traspasar sus fronteras, como a las pequeñas y medianas empresas que se han beneficiado de lo hecho por entidades nuestras como la Corporación y el FOMIN en materia de microfinanzas. En último término, se trata de mirar a la base de la pirámide poblacional y reconocer que el uso de modelos inclusivos que amplíen las oportunidades disponibles para la mayoría, van en beneficio de todos.


Incrementar nuestra productividad también implica seguir en el empeño de invertir más en el capital más rentable de todos: el capital humano. América Latina y el Caribe han hecho un esfuerzo notable en educar mejor a su población, pero seguimos rezagados frente a otros continentes. Incluso hoy, 46 millones de niñas y niños no tienen acceso a la educación temprana y 57 millones de jóvenes están desempleados, subempleados o fuera de las corrientes escolares.

Para responder a ese desafío hay que trabajar más de cerca con los 6 millones de maestros que necesitan estar a tono con nuevos métodos, tecnología y conocimientos. Más que inducir a los profesores a que cambien, se trata de que sean ellos los que lideren los procesos de cambio.

Semejante evolución debe ocurrir en un contexto primordialmente urbano, pues ocho de cada diez latinoamericanos viven en ciudades y pueblos y no en el campo. Esa realidad espacial obliga a trabajar con una mirada puesta en lo local, pues los grandes desafíos de nuestro tiempo como las desigualdades sociales, la criminalidad, la informalidad o el deterioro del medio ambiente se exacerban al lado del concreto y el asfalto.

El tema de la seguridad ciudadana es especialmente sensible y muestra índices de empeoramiento en buena parte de nuestros países. Un sondeo reciente reveló que 40 por ciento de los residentes en las principales ciudades han sido víctimas de algún delito en los pasados 12 meses.
No obstante, también hay casos de éxito que se han logrado con reformas policiales y medidas de fortalecimiento de la justicia, pero sobre todo con continuidad y decisión para enfrentar a los criminales. En este caso, la cooperación entre países, así como entre las propias municipalidades es fundamental, no solo dado el carácter transnacional de ciertos delitos, sino la similitud de fenómenos específicos.

La vulnerabilidad relativa de nuestras áreas urbanas también cobra importancia a la luz del cambio climático, que es particularmente preocupante para las comunidades en las zonas costeras, como resultado del aumento previsto en el nivel medio del mar. Ese futuro debe ser un campanazo de alerta para ciudades como Cancún y las demás del Caribe, al igual que para todos nuestros países, pues la mitad de las urbes de América Latina con población igual o mayor a los cinco millones de personas se encuentra en este grupo. Pero en lugar de reaccionar con pánico hay que hacerlo con cabeza fría y trabajar con ahínco para mitigar riesgos que no son posibles sino ciertos.

Sea esta la oportunidad de hacer votos para que la reunión de finales de año aquí en México, en la cual el mundo debería llegar a acuerdos concretos en lo relacionado con el medio ambiente y el desarrollo sostenible, tenga una feliz conclusión y que el admirable empeño e interés que ha puesto en el tema el presidente Calderón, se vea recompensado.

La propensión de nuestro continente a los desastres naturales fue puesta de presente hace apenas semanas con ocasión de los devastadores sismos de Haití y Chile. En los dos casos, la solidaridad de los latinoamericanos y caribeños ha sido admirable a todos los niveles, como lo dejó en claro la reciente cumbre de jefes de Estado y de Gobierno que tuvo lugar en esta ciudad, de la cual salió un contundente mensaje de unidad y acompañamiento.
Ambas tragedias requerirán esfuerzos de largo plazo, pero la reconstrucción debe ser un aliciente, no para dejar las cosas como estaban, sino para aprender las lecciones por dolorosas que sean, y así mejorar los procedimientos y evitar en lo posible que se repita la estela de destrucción y muerte.
Estoy seguro de que interpreto el sentir de todos los presentes al decir que es de nuestro mayor interés colaborar con todos los medios a nuestro alcance con el presidente René Preval y su gobierno, para que Haití deje atrás cuanto antes estos tiempos. Si se trata de superar el desafío que representó el terremoto también es necesario vencer una realidad inaceptable, como es el hecho de que 80 por ciento de sus habitantes sobrevive con menos de dos dólares diarios y que el promedio de vida es tan solo de 52 años, 22 menos que el del latinoamericano medio.

Cambiar para mejor es posible. Lo digo porque soy testigo de la decisión de los aquí presentes para que sea así. Y lo reafirmo porque conozco a los haitianos y doy fe de su capacidad de trabajo, de su fortaleza ante la adversidad y de la voluntad de un pueblo que busca un futuro mejor. He visto en los ojos de los niños en Puerto Príncipe la confianza que nos han depositado, con la seguridad de que esta vez no los dejaremos solos, pues más allá de la desolación existe un pueblo digno y fuerte, que sigue siendo la Perla de las Antillas y fue el primer bastión de la libertad en la región.
Los temas que he mencionado ponen en evidencia que si queremos contribuir de manera decisiva, necesitamos un banco fortalecido. El BID ha respondido con creces a los desafíos recientes, pero sé que puede hacer más, mucho más, si se le da la oportunidad para ello.

La prueba de esa afirmación la constituye lo realizado en 2009, cuando cumplimos con la misión asignada, como fue la de responder de manera ágil a los requerimientos de financiación de América Latina y el Caribe. Gracias a los esfuerzos realizados, el programa de créditos del Banco ascendió a 15.628 millones de dólares, 39 por ciento más que en 2008. Así mismo, alcanzamos un nivel histórico de desembolsos de 11.900 millones de dólares que representan un 56 por ciento de incremento, con respecto al ejercicio previo. Adicionalmente, para los países más pobres se concretó una ampliación de los recursos concesionales, a fin de ofrecer un programa total de 1.200 millones de dólares provenientes de diversas fuentes.
Sin duda alguna, de no haber podido colaborar efectivamente para atender a los desafíos planteados por la crisis global, los sobresaltos de América Latina y el Caribe habrían sido más extremos, sobre todo en los meses de mayor nerviosismo.
La tranquilidad ha retornado a nuestros países en forma paulatina, pero la intensa actividad del Banco se mantiene. La realidad demuestra que la demanda creciente por recursos del Banco va más allá de la crisis.

En tal sentido, me complace destacar la iniciativa de aumento de capital del Banco por 70.000 millones de dólares. No solo sería el aumento más cuantioso en la historia de la institución, sino que nos permitirá afianzarnos como la primera fuente de recursos multilaterales en la región, al poder duplicar nuestra capacidad de crédito hasta unos 12.000 millones de dólares anuales, en promedio.

Una vez implantado podremos aumentar nuestra labor en cuatro áreas prioritarias como son el financiamiento a las economías más pequeñas y vulnerables, a planes para la reducción de la pobreza, a iniciativas relacionadas con el cambio climático y a programas de cooperación regional e integración.
Ese impacto positivo lo notarán los millones de personas que tendrán una mayor cobertura en salud o en agua potable, los niños que recibirán una mejor educación o los ciudadanos que verán la consolidación de proyectos respetuosos con el medio ambiente o que buscan mitigar los posibles impactos derivados del cambio climático.
Pero no solo eso. En lo que constituye una muestra extraordinaria de solidaridad, nuestros socios coinciden en condonar la deuda que Haití tiene con el Banco, que asciende a 479 millones de dólares, así como darle a la hermana nación una ayuda que llegará a 2.000 millones de dólares a lo largo de los próximos diez años. Ese compromiso es una buena noticia para todos los haitianos, pues permite abrigar la esperanza de cerrar las heridas causadas por el terremoto, para que el atraso sea remplazado por el progreso.
Llegar a la cifra de capital mencionada ha sido producto de largas jornadas de negociación en las cuales se depuraron posiciones y se construyeron consensos, a partir de lo expresado por los Jefes de Estado —como el señor Presidente de México— en diversos foros internacionales. Debo en consecuencia agradecer su valioso apoyo así como la dedicación de los integrantes del Directorio Ejecutivo y de los gobernadores del Banco en el cumplimiento de esos mandatos, al igual que el papel del ministro de Hacienda de Colombia, quien como presidente de la Asamblea jugó un papel clave en el proceso.

Para responder a la confianza depositada en el Banco, hemos acometido múltiples reformas a lo largo de los años pasados. Estas apuntan a mejorar la gestión del riesgo, la eficiencia, transparencia y gobernanza de nuestra institución, al igual que el modelo de administración interna. Tales elementos forman parte de una Realineación emprendida y de una nueva visión estratégica, con el único objetivo de responder a los tiempos cambiantes y las expectativas que sobre nuestro accionar tienen nuestros pueblos.

El gran escritor mexicano Octavio Paz en su obra “Laberinto de la Soledad” describe la pirámide de Mesoamérica como “el eje del universo, sitio en el que se cruzan los cuatro puntos cardinales”.

La pirámide, según el Premio Nobel, “asegura la continuidad del tiempo por el sacrificio; es un generador de vida”.

Para mi no es coincidencia que ese mensaje de continuidad sea refrendado hoy en Cancún. Tampoco lo es que el aumento del capital tenga lugar en el mismo país en donde hubo humo blanco hace 16 años, durante la Asamblea de Guadalajara. - 9 -
Quizás los obstáculos que queremos sortear hoy en día sean diferentes, pero los nobles objetivos siguen siendo los mismos. Estos no son distintos a los de trabajar sin descanso en la reducción de la pobreza y la desigualdad, promoviendo al mismo tiempo el desarrollo sostenible. Para concretar ese futuro promisorio que demanda nuestra gente hoy contamos con una entidad más firme, con más instrumentos y más recursos.
En fin, una especie de pirámide reforzada en la que confluyen todos los habitantes de esta gran región y que seguirá dedicada a que la prosperidad esquiva cobije, ahora sí, a todos y cada uno de los pobladores de nuestra América Latina y el Caribe.

México no creecerá tanto...

Yolanda Morales, es una periodista mexicana que encontramos en la Asamblea del BID, en Medellín y que ahora estuvo con nosotros en Cancún...

lerc.

RADAR...
Las pymes. Mexicanos, panel porque si mex tiene todas las condiciones para crecer, mas de 20 tratados de libre comercio, socio de EU al lado. Finanzas publicas sanas… todas las condiciones para crecer.
La pregunta
Porque crece tan poco… 3%
Conclusión, panel, las universidades no están entregando al mercado profesionales con perfil empresarial, sino con un perfil de empleados… de que mex. No crece porque no hay actitud empresarial. Y por ello van a cambiar esos paradignas, para que las universidades… mas empresarios que empleados.

CIFRAS: mex tiene todo… geográfico…

Los chinos en Méx.


Sostiene FMI pronóstico del PIB en 4%

21 Marzo, 2010 - 17:59

El Fondo Monetario Internacional (FMI) prefiere ser cauteloso en su pronóstico de crecimiento para la economía mexicana, y deja en 4% su estimación del PIB para el país.

De acuerdo con Nicolás Eyzaguirre, director de la oficina del FMI para América Latina, en el Fondo ven con mesura el dinamismo de la actividad de Estados Unidos. Y por el gran vínculo que tiene aquella economía con México, consideran que no hay elementos por ahora para mover el pronóstico.

En conferencia de prensa, al margen de su participación como observador de la Asamblea de Gobernadores del BID, el funcionario comentó que las autoridades mexicanas pretenden incentivar al mercado interno en este año, mientras su principal socio comercial termina de fortalecerse.
“Las autoridades han comentado con el Fondo, la intención de generar las condiciones de competencia en los sectores de energía, transporte y servicios de telefonía, para acelerar la actividad de las empresas”, argumentó.

Esto impactará en precios más competitivos por los servicios, y sería favorable para la competitividad del país, dijo.

Preocupan reservas

A pregunta expresa, Eyzaguirre reconoció que el Fondo ve con preocupación la carrera que traen las economías emergentes, como México, para acumular más reservas internacionales, pues en vez de acelerar el consumo mundial y compensar la demanda de las potencias económicas, las emergentes están generando ahorros a través de reservas.

Según el funcionario, además de México, países como China, Brasil y Rusia están aplicando políticas para aumentar sus activos internacionales, pese a haber otros mecanismos.

ymorales@eleconomista.com.mx

BID: Ecuador pide equidad, eficiencia y apoyo a las naciones


BID, marzo 22-2010

Ecuador es uno de los países “guerreros” de la Asamblea del BID.
Su ministra de finanzas, además de conocer del tema, recordó sus planteamientos en Medellín, en el encuentro realizado en Colombia.

Le gusta la integración de las naciones, pero pide equidad, eficiencia, capacidad de respuesta hacia los socios del banco y cree que se deben cambiar y modificar algunos conceptos y enfoques.

El año pasado, nos sentamos un rato con María Elsa Viteri. Y esta vez, aunque no la saludamos, estuvimos muy pendientes de sus actuaciones.
Les entregamos su intervención.

LuisEmilioRadaC

Pd:

Discurso de la Gobernadora por Ecuador en la segunda sesión plenaria

María Elsa Viteri

1. Antes que nada, deseo reiterar nuestro agradecimiento al pueblo mexicano por la acogida en este foro internacional.

2. Desde nuestro encuentro en Medellín, en un contexto de crisis internacional, el gobierno ecuatoriano se preocupó no sólo de sostener o proteger el crecimiento en variables macroeconómicas, sino de dirigir ese crecimiento a los grupos con menos oportunidades. Con enorme satisfacción, debo decir que la crisis del año pasado, en Ecuador, no la pagaron los más pobres. La inversión social ecuatoriana en 2009, en plena crisis y pese a varios factores incidentes, fue superior a la de 2008. Esto es, preocuparse por el ser humano y su bienestar.

3. Ecuador eligió la estrategia de favorecer el desarrollo sostenido de su economía dejando de ser contribuyentes de la acumulación de los países y economías más grandes. Por el contrario, el conjunto de condicionalidades para acceder a financiamiento, lejos de ser soluciones a los desequilibrios, se evidencian al dirigir el flujo de recursos hacia las mismas fuentes de financiamiento. Las exigencias de acumulación de reservas nacionales en la banca internacional, en lugar de promover un desarrollo económico y social de mediano y largo plazo, lo impiden.

4. La respuesta a la paradoja financiera del pasado, es el impulso de la Nueva Arquitectura Financiera Regional, esencial para la redefinición de la estructura financiera vigente. Esta nueva arquitectura está basada, en mecanismos y postulados que se dirijan hacia las verdaderas prioridades del desarrollo de la Región, apropiado a nuestro entorno cultural, social y natural, bajo el concepto de integración, solidaridad, respeto a la diversidad y equidad.

5. Somos países y gente capaces. Somos constructores de una propuesta que remueva las prácticas económicas y financieras que atrofiaron históricamente las posibilidades reales de desarrollo de nuestros países, basadas en la imposición que ha determinado por décadas el comportamiento del Norte y del Sur.

6. El mundo conoce que Ecuador es partícipe y proactivo en el impulso de decisiones que conlleven a fomentar la integración regional. El BID debe apoyar todas estas iniciativas de integración, su direccionamiento debe ser el apoyo para que las naciones puedan impulsar sus inversiones impidiendo no solo que aparezcan los nombres de quienes atentan contra este objetivo, sino desterrando la filosofía y mecanismos que ellos promueven.

7. Quisiera reiterar mi planteamiento en Medellín al expresarles que el BID está en la oportunidad de alinearse en el diseño de mecanismos y decisiones que impidan que entremos en un nuevo ciclo de décadas perdidas.

8. Ecuador ha tenido en el BID, desde hace años, a uno de sus principales financiadores, pero en los últimos tiempos el requerimiento de financiamiento, bajo términos de soberanía y equidad, es sin duda mayor y más urgente.


9. Ecuador considera que el Banco no sólo debe revisar algunos procesos para una mayor eficiencia y capacidad de respuesta hacia sus socios, sino que debe modificar conceptos y enfoques, con plena independencia de otros organismos financieros multilaterales y sus mecanismos. Ese es el desafío del BID y esa es nuestra propuesta.

10. Es justo pedir que se juzgue la capacidad de crédito de una nación con parámetros que reflejen las inequidades internas y las reales necesidades de particulares grupos de gente en cada uno de nuestros países. De aquí en adelante debemos avanzar y ver realidades concretas y específicas; el análisis debe dirigirse, más bien, a dónde van a ir los créditos, qué se va a solucionar con ellos, qué beneficio tendrá la población concretamente afectada con este financiamiento, cómo van a cambiar las condiciones de vida de esa gente en particular.

11. Es justo demandar que la ayuda financiera del BID llegue con sentido de equidad y oportunidad. Que sea la viabilidad técnica la que impere sin dejar oportunidad para que otro tipo de razones dictaminen su proceder.

12. La lucha por la equidad no solo la expongo en este foro. Internamente en mi país, el gobierno ha mantenido una posición firme al respecto y por ello impulsó este concepto en la Constitución, por ello pretende asignar más recursos del presupuesto del Estado a ciudades, históricamente relegadas. Nosotros predicamos con el ejemplo, queremos que la gente desatendida, tenga ahora sí el apoyo del Estado para su desarrollo. Este es el criterio que también debe primar en la acción internacional y concretamente en el BID.

13. Debemos asumir nuestro futuro alejando la visión de corto plazo que ha inundado de fracasos a nuestros países en el pasado. Necesitamos otra perspectiva, una nueva y auténtica relación regional y con el mundo.

14. Pido al Banco contrarrestar la tendencia de consagrar inequidades. Es un derecho de los pobres de nuestros países el no ser las primeras y las más afectadas víctimas de lo que han sido las tradicionales medidas, mediciones y evaluaciones de los organismos internacionales.

15. Este criterio de equidad, debe también reflejarse en los ámbitos de decisión del BID; lo sensato es que todos los países miembros tengamos la misma voz para la toma de decisiones. Cada nación debe asumir el rol que le corresponde en un organismo regional como es el BID, respetando su soberanía.

16. Debemos tener una estrategia de programación integrada, en donde el país, que conoce su realidad, y el Banco programen los recursos necesarios. Debe ser cada nación la que tenga la potestad de definir su política de equidad entre el sector público y privado para el acceso al financiamiento, salvaguardando los planes de desarrollo del país y no los intereses particulares o sectoriales.

17. No quiero dejar pasar esta oportunidad, para expresar mi profunda solidaridad con los pueblos de Haití y Chile. La ayuda que ellos requieren debe ser no solo cuantitativamente contundente sino oportuna y cualitativamente influyente.

18. Reiteramos nuestra Posición en cuanto al fortalecimiento de las Instituciones para el desarrollo como el BID, pero insistimos en que el reto de la agenda para un banco mejor debe marcar el rechazo hacia el fracaso del pasado y la apertura hacia los nuevos planteamientos en la adopción de los criterios, ideas y resultados de los que nunca fueron escuchados y hoy demuestran que son capaces de marcar la estrategia para su desarrollo, en su verdadera concepción.

19. Retornemos a la región todo lo que antes sirvió para el desarrollo de otras regiones. Utilicemos la integración y cooperación, para recuperar la prioridad que hoy nos corresponde.

20. Queremos ser partícipes de la inclusión de nuevos criterios para la instauración de un nuevo enfoque de integración y cooperación internacional. Ecuador asume su responsabilidad y reclama el espacio para su voz. Ecuador invita a las naciones empeñadas en la reconstrucción de este nuevo orden, a buscar los espacios para que juntos elaboremos las nuevas propuestas institucionales.

Se capitaliza el BID con US$70.000 millones


Se capitaliza el BID con US$70.000 millones

Había consenso de parte de todos los países que era necesario capitalizar el Banco Interamericano de Desarrollo, pero no había acuerdo sobre el monto de esa capitalización.

En la madrugada de hoy, se tomó la decisión: US$70.000 millones.

Muchos piensan que ese dinero no alcanza. Que no alcanzará para atender todas las necesidades que tienen estos pueblos azotados por la pobreza y la inequidad.
Sin embargo, quienes estuvieron en esas negociaciones se notaban contentos, porque no había sido fácil obtener ese acuerdo.
Estados Unidos, por ejemplo, hablaba de 60.000 millones. Otros querían una suma mucha más alta. Especialmente, los representantes de Venezuela, la Cepal, Ecuador…
“No había forma de obtener más dinero”, nos dijo uno de los negociadores.

El ministro de hacienda de Colombia, y presidente de la Asamblea de gobernadores del Banco, Oscar Iván Zuluaga, estaba cansado, pero complacido.
Igual, el presidente del BID, Luis Alberto Moreno.
Y también Luis Guillermo Echeverry, quien es el gerente del banco para nuestro país y Ecuador.
Vi a Echeverry conversando en los corredores con los gobernadores de varios países. Y todos lo felicitaron.
Zuluaga, se sobró, porque cumplió con el encargo que se le hizo en Medellín, en la Asamblea No. 50, que se realizó en Medellín.

Para todos los colombianos debe ser un orgullo que tres nacionales hayan participado en una decisión tan importante para América Latina. Y también para su equipo de colabores, donde trabajan varios profesionales de nuestra nación. Eso quedará en la historia de la organización multilateral.

Mañana, precisamente, estaremos en un desayuno con banqueros, empresarios y funcionarios y allí le hablará nuevamente del tema.

Y a 9:30 a.m. hora mexicana, tendremos una Rueda de Prensa en la oficina B 14 que es la asignada para Colombia, en el Centro de Convenciones de Cancún, con el ministro Oscar Iván Zuluaga. Y allí estará la prensa internacional.

Algo de lo que han comentado los medios mundiales, lo contamos aquí en el RADAR.
Claro que antes, les entregamos un documento oficial del Ministerio de Hacienda.

LuisEmilioRadaC

Pd:

Marzo 22-2010

CAPITALIZACIÓN del BID

Es el noveno en la historia y el de mayor cuantía
Con el liderazgo de Colombia, Asamblea aprobó aumento de US$70 mil millones en el capital del BID

Cancún (México), Marzo 22 de 2010. Con el liderazgo ejercido por el Ministro de Hacienda y Crédito Público de Colombia, Oscar Iván Zuluaga Escobar, la Asamblea de Gobernadores del Banco

Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó hoy un aumento en el capital suscrito y pagado del organismo multilateral.



En la madrugada de ayer domingo 21 de marzo, el Comité de la Asamblea acordó someter a consideración de la sesión Plenaria de la Asamblea de hoy lunes 22 de marzo, la aprobación de un aumento de US$70 mil millones en el capital suscrito y de US$1.700 millones en el capital pagado del BID.

Este es el noveno incremento de capital del BID y el de mayor cuantía en la historia, con lo cual se asegura que el Banco pueda seguir ejecutando su trabajado de liderazgo en América Latina y el Caribe.



El octavo aumento fue aprobado en 1994 por un monto de US$40 mil millones en el capital suscrito y mil millones de dólares en el pagado.

Las jornadas de trabajo y de reuniones desarrolladas durante los tres primeros días de la Asamblea de Gobernadores por el Ministro de Hacienda y por la Oficina Representación de Colombia ante el BID comandada por Luis Guillermo Echeverri Vélez e Iván Duque Márquez, fueron intensas, hasta terminar en la madrugada del domingo con un acuerdo.

Zuluaga Escobar como presidente de la Junta de Gobernadores desde la pasada Asamblea del BID realizada en Medellín, recibió el voto de confianza de los Ministros de Hacienda y Finanzas de los 48 países miembros para concertar el noveno incremento de capital del Banco hasta obtener un consenso el domingo.

De acuerdo con la Declaración de Cancún aprobada por los Gobernadores de los países, la economía mundial se está recuperando este año tras haber experimentado la peor crisis en más de medio siglo, los flujos de capital privado hacia los países emergentes han empezado a regresar y la región del Hemisferio
Occidental está contribuyendo a esa recuperación.

“El Banco respondió a la crisis mediante un rápido y justificado incremento anticíclico de financiamiento lo cual confirma el papel que el BID puede y debe desempeñar en la reducción de la pobreza y la inequidad en toda la región”, señala la Declaración.

Con respecto a los US$1.700 millones la Declaración precisa que serán de capital pagadero en efectivo por los países miembros en un plazo de 5 años o 20% de su respectiva obligación de contribución cada año.

HAITÍ
Otro de los puntos centrales del consenso logrado es el tratamiento que se le dará al Haití, país azotado por un terremoto al comienzo del presente año.

Se acordó conceder US$479 millones para cancelar la deuda de Haití, convertir en recursos no reembolsables los préstamos no desembolsados otorgados a Haití y asegurar una plena reposición del Fondo de Operaciones Especiales (FOE).

En conjunto, estos compromisos de financiamiento ascenderán a casi US$2.200 millones en contribuciones en efectivo al BID.
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