sábado, 13 de octubre de 2012

Colombia-Paraguay: 2-0. Bien por la selección

¡¡¡¡Cómo estamos de contentos!!!!

RADAR,luisemilioradaconrado
Pd: la nota me la envío Bernardo...

LOS COSTEÑOS ESTAMOS DE MODA... OTRA VEZ
EL TIGRE SE DEVORO A PARAGUAY
De la mano de un Falcao pletórico, Colombia logró ayer un triunfo vital en sus aspiraciones de volver a un Mundial, al derrotar 2-0 a Paraguay, en el estadio Metropolitano Roberto Meléndez. El Tigre se devoró a un equipo guaraní que luchó hasta donde pudo, pero que finalmente sucumbió ante el toque y la efectividad tricolor.
Más que una victoria, es la confirmación del excelente momento por el que pasa el combinado tricolor de la mano del técnico José Pékerman. La Selección ha vuelto a ser el equipo de todos, se siente en cada rincón de Barranquilla, se siente en cada hincha que ayer gritó con el alma cada gol colombiano.
El juego fue un boceto de lo que ya se vislumbraba. Una selección paraguaya aguerrida, ordenada tácticamente, que vino a La Arenosa a jugarse la vida, que fue atrevida en el inicio del partido porque buscó a Colombia en su campo, lo incomodó, pero que finalmente se fue con las manos vacías e inmersa en una profunda crisis.
La primera aproximación guaraní llegó al minuto 17, con un remate de media distancia del delantero Nelson Haedo Valdez que pasó cerca del vertical. Luego fue Víctor Ayala el que probó con otro remate lejano, controlado en esta oportunidad por el arquero David Ospina.
Colombia no podía arrimarse a previos paraguayos. Se sentía incómoda, no podía circular el balón, sentía la presión asfixiante del rival en su propio campo y eso produjo que, por momentos, se volviera errática e improductiva. Lo más cercano fue un remate de Teófilo Gutiérrez, al minuto 41, que pasó por encima del horizontal.

El barranquillero Teófilo Gutiérrez tuvo un partido regular.
La función tricolor se apagó en la etapa inicial dejando como principal figura a Edwin Valencia, que se devoró solo el mediocampo con carácter y jerarquía. Aplicado en la marca, se corrió cada centímetro del campo.
Segundo tiempo. El técnico José Pékerman, sabio en la lectura de los juegos —lo demostró ante Uruguay y Chile—, le dio ingreso a Juan Guillermo Cuadrado por el samario Aldo Leao Ramírez. Con este movimiento Colombia ganó un revulsivo en el campo, un jugador desequilibrante que quebró la zona defensiva paraguaya y que le dio vida a jugadores importantes en el esquema tricolor como James Rodríguez y Radamel Falcao García.
La respuesta fue inmediata. Al minuto 7, los locales encontraron la ruta del triunfo. Macnelly Torres, poco activo en la primera parte, se enchufó metiéndole un pase preciso a Falcao. El Tigre controló dentro del área, dejó a Da Silva en el camino con un sutil enganche y sacó un zurdazo para acomodar el balón en un ángulo imposible para el arquero Diego Barreto. Golazo que abrió el juego para Colombia.
A partir de ahí, todo el juego fue para la tricolor, que se reencontró con su fútbol, con el permiso de Paraguay. James Rodríguez tuvo el segundo con un remate rastrero que pasó cerca del vertical. Luego fue Teófilo Gutiérrez quien lo intentó, eludió al arquero, pero su remate se estrelló caprichosamente en la humanidad de Falcao García.
En un descuido de la defensa local casi llega el empate de Paraguay. Cabezazo de Pablo Aguilar a la salida de un tiro de esquina que pasó cerca del vertical. Eso fue lo único de Paraguay en la etapa complementaria.
El segundo tanto tricolor vino precedido de múltiples llegadas protagonizadas por Falcao García, Teófilo Gutiérrez, James Rodríguez y Juan Guillermo Cuadrado. Una de ellas fue un gol bien anulado a Teo, por parte del árbitro argentino Sergio Pezzotta, por fuera de lugar.
A un minuto del final, llegó la segunda joya del Tigre. La jugada inició con un pase largo de Elkin Soto —había ingresado hace poco por Edwin Valencia—, Falcao bajó la pelota de pecho, ingresó al área, eludió a un rival con un enganche hacia adentro y descaradamente le picó la pelota al arquero, cuando este ya salía a cerrarle el ángulo de tiro.
¡Impecable! Fue el sello perfecto para un triunfo merecido. La celebración al final del juego fue el fiel reflejo del presente de Colombia, una selección unida en lo humano y futbolístico, que fue despedida en medio de una inmensa ovación del Metropolitano.

ASI VIVIO EL TRIUNFO EL BOMBARDERO DESDE LA TRIBUNA

Valenciano celebró el primer gol del Tigre Falcao, sacudiendo en el aire la camiseta azul que traía puesta.
Fueron muchas las gesta heroicas que libró Iván René Valenciano en este escenario y ayer cuando hizo su arribo a la tribuna occidental baja en el estadio Metropolitano invitado por EL HERALDO, los hinchas le demostraron que el recuerdo de sus hazañas y ese poder goleador que lo convirtió en el segundo máximo anotador de toda la historia del fútbol colombiano continua grabado en la retina de los aficionados.
Abrazos, manifestaciones de cariño de distinta índole, recibió el Gordito de Oro de parte de los asistentes a la gran fiesta de la tricolor .
En medio del hervidero amarillo que no para de sonar las vuvuzelas, el Bombardero volvió a revivir aquellos momentos en que las almas sedientas de triunfo coreaban su nombre cuando el cañón que reposa en su pierna derecha calentaba los guantes del guardametas de turno o rompía las redes del equipo contrario.
Un encuentro de emotivo de dos glorias de nuestro fútbol.
“Ese verde del césped es lo mejor que puede tener un futbolista, esa emoción es incomparable socio. Tener los guayos puestos es lo mejor, estoy es que me meto allá, ahí faltamos el Pibe y yo para que veas que se abre el marcador”, aseveró.
El tiempo es una ilusión fugaz y hoy a este cañonero de 40 años le toca ver la faena desde la tribuna. “Es que a mí no me gusta venir al estadio, soy muy apasionado y quiero que se hagan las cosas como yo las hacía cuando era jugador y me desespero”, me dice y esa afirmación quedó más que demostrada durante el transcurso de los 90 minutos del cotejo entre las Selecciones de Colombia y Paraguay.
El Bombardero se levantaba de la silla, impartía órdenes y se desordenaba los cabellos desde su puesto. ¡Pásala, la pared, la pared mijo! ¡Patea, apriétalo! Gritaba como un poseso alentando a los jugadores.
Valenciano al lado de Jacobo de Jesús, el menor de sus hijos.
Valenciano recuerda que en sus épocas de jugador activo no pudo marcarle a Paraguay. “Chilavert me sacó un tiro al ángulo que tenía senda de gol pero no pude marcarle a Paraguay”.
Como música de fondo, una tribuna que rugía como animal encabritado y un estadio que palpitaba como un corazón gigante. Cada tanto los aficionados se le acercaban para hacerse una fotografía con el goleador mientras en la cancha se jugaban los primeros 45 minutos de un partido que en ese momento lucía apretado y complicado para los nuestros.

“Yo era un pateador fuerte, pero Falcao es un goleador de área, hoy marca y Teo también, si Pékerman mete a Bacca ese la mete también”, vaticinó.

Flashback, encuentro de dos glorias. Minutos antes de iniciar el encuentro el Bombardero se encontró con el Pibe y fundidos en un abrazo sincero le regalaron una pintura inmortal a todos los enternecidos hinchas que asistieron al mágico momento.
El Pibe Valderrama nos regala también su pronóstico personal. “Ganamos 2-1 con goles de Falcao y de Teo, todo bien, todo bien” dijo el jugador más querido y recordado de este país.
A los 7 minutos del segundo tiempo, Macnelly Torres asiste al Tigre que se inventa una bonita pintura en el área, engancha con su pierna derecha y define de forma magistral colocando la redonda al rincón del palo derecho. Valenciano sonríe, aplaude besa a su pequeño de 7 años que lo acompaña y se saca la camiseta azul para sacudirla en el aire celebrando un tanto que estremeció cada cimiento del gran gigante de granito.
“Estoy eufórico mi hermano”, repetía el Bombardero.
“Es bonito verlo aquí compartir esta alegría con un personaje como él”, aseguró Weider Martínez, uno de los tantos aficionados que se tomó fotos y celebró al lado del Bombardero.
Luego de una serie de jugadas que enloquecieron a la tribuna incluso un gol anulado a Teo que todos celebramos como legítimo. En el minuto 44, la magia del felino volvió a fluir. Un balón que le filtra el Sultán Soto y que el Tigre guapea con garra en el área, un enganche que anula rivales y una pelota englobada con sutileza que se va al fondo de la red y 40 mil espectadores entre esos un goleador nato de otros tiempos que grita y celebra a rabiar porque es su camiseta, su Selección, la que hoy se vuelve a lucir en su casa, en su estadio.
El Bombardero sonríe, está feliz y en el fondo de su corazón aletea un sentimiento que lo hermana con ese Falcao gigante que ayer nos dio 2 alegrías porque sabe que él cuando la tuvo, también cumplió
LAS TRIBUNAS VIBRARON CON LA FIESTA DEL FUTBOL

Gorros, ganchos, vinchas, diademas, pelucas, caretas, collares, correas y por supuesto, camisetas a montón pintadas de amarillo, azul y rojo bordearon los rincones de Barranquilla, la orgullosa Casa de la Selección, y unieron a sus habitantes bajo un solo sentimiento: la pasión tricolor..
En el estadio Metropolitano, en sus alrededores y en los cuatro puntos cardinales de la ciudad, la Selección fue el look de los aficionados curramberos, quienes desempolvaron lo mejor de su clóset teñido de tricolor o, en su defecto, se volcaron a las calles para adquirir los cientos de accesorios que ofrecía el comercio informal.
Pero no solo los ciudadanos del común fueron protagonistas de esta monumental ola tricolor en que se convirtió el gentío en general. Personajes como la marimonda o el Santo juniorista también vibraron desde la tribuna con cada tanto de Falcao. La moda, que no incomoda, fue otro modo de alentar a la Selección. En los roperos volverán a guardarse las prendas hasta que otra nueva jornada de Eliminatorias desate la fiebre colectiva que significa la pasión del fútbol.

El 'Metro' fue una locura en partido Colombia vs. Paraguay
Hinchas

Cerca de 50.000 hinchas disfrutaron de la victoria del conjunto nacional en al eliminatoria.

Nadie se quería mover de su silla. Ninguno se quería sentar. Después de las dos estocadas de Falcao García, el público estaba enloquecido, sumergido en un mar de alegría, saltaba en un solo pie y quería sacar en hombros al samario, a Yepes, a Valencia, a Cuadrado, a todos.
La Selección Colombia completa recibió una sonora ovación al término de la victoria 2-0 contra Paraguay. Los jugadores se dejaron contagiar de las celebraciones y armaron la suya. Abrazados en una ronda empezaron a saltar.
Una fiesta en la cancha y en las graderías. El goleador de Atlético de Madrid se desahogaba en una entrevista, mientras Mario Yepes se acercaba a cada una de las tribunas para agradecer el apoyo de la afición.
Las aficionadas aprovecharon del calor de Barranquilla.  Foto: Getty Images
James también levantó los brazos hacia las cerca de 50 mil personas que abarrotaron el estadio Metropolitano Roberto Meléndez. El festejo no fue todo el partido.
El primer tiempo fue angustiante y recortó un montón de uñas. Fue duro, difícil, complicado, justo como se había advertido por los dirigidos por José Pékerman.
Hubo preocupación, caras largas y pesimistas en la tribuna, sobre todo en los primeros minutos, cuando Paraguay presionó y maniató la propuesta ofensiva del combinado patrio.
La gran actuación de Colombia aumentó la expectativa de los aficionados.  Foto: Terra
Pero las dudas se comenzaron a disipar en el segundo tiempo. Juan Guillermo Cuadrado llevó la electricidad y chispa que hacían falta. El antioqueño logró despertar a sus compañeros y a la hinchada con su fútbol picante, atrevido, habilidoso.
A partir de la entrada de Cuadrado se empezó a redondear una fiesta, que no habría sido realidad sin la fuerza anotadora y la categoría del melenudo imparable. ‘El Tigre’ volvió a marcar territorio y dejó su huella en las redes albirrojas.

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