sábado, 6 de junio de 2009

II Parte. La Pauta publicitaria, en el periodismo latinoamericano

II Parte. La Pauta publicitaria.

En Redcaribe, la Red de Periodistas del Caribe Colombiano, que coordina el periodista Raimundo Alvarado Osorio, hemos estado revisando un tema que es muy importante para el periodismo latinoamericano, que es la situación de los periodistas.
Y a raíz de este asunto aterrizamos en algo muy puntual: la pauta publicitaria, de la cual viven muchísimos periodistas y comunicadores a quienes el estado y el mercado no les ha permitido recibir un salario digno, sino que los envió a la jungla mercantil, para que obtuviéramos el sustento. Sustento que se ha debido obtener a punta de ingenio, estrategia comunicativa, conversaciones con los patrocinadores, experiencia y tolerancia.
En mi caso, me siento complacido con eso, porque nuestro negocio, nuestro medio de comunicación se ha ido fortaleciendo con los años.
El RADAR ECONÓMICO se inició hace un cuarto de siglo y gracias a Dios se mantiene. Y con la nueva tecnología apareció el RADAR ECONÓMICO INTERNACIONAL y por aquí les escribo permanentemente.
Ahora les pongo el RADAR para que se introduzcan en este mundo periodístico, que tarde o temprano nos toca a todos. El periodismo, la comunicación, los comunicadores y periodistas tenemos mucho que ver con el desarrollo de los pueblos y eso lo debemos tener bien claro siempre que escribamos y opinemos… Unas palabras mal dichas, un concepto, una recomendación, un comentario pueden cambiarla la vida a muchas, a muchísimas personas. Así que no podemos ser inferiores, repito, a esa responsabilidad.
Sigan leyendo con tranquilidad y cuidado estas anotaciones. Son los conceptos de los periodistas colombianos preocupados por lo que está ocurriendo…

Luis Emilio Rada C.

Vuelve Anuar…

4. Anuar Saad, de Barranquilla, Colombia.
[Red Caribe] LA PAUTA, OTRA VEZ
Viernes, 5 de junio de 2009, 04:38 am
De: "anuar saad"
A: "Red Caribe"

Compañeros de la red:
Interesantes las preguntas que Luis Emilio lanza a la palestra. Creo además que, si tuviéramos las respuestas para todas ellas, no estaríamos teniendo este interesante debate. Pero hay algo muy cierto que expresa el reconocido colega: no se trata de hacernos los "gatos bravos" y no buscar la pauta. Cómo él mismo dice, "ojalá que fluya", pero al momento de sentarse tras el micrófono, el periodista recuerde que, antes que su patrocinador, están sus oyentes. Esa misma comunidad que nos ha ayudado a situarnos donde estamos. El día que esos mismos oyentes, televidentes, lectores, descubran que nos debemos más a los favores del Senador N, o al del Gobernador V, o al Alcalde Ch, créanme, que estaremos empezando a cavar nuestra sepultura en el oficio. Tal vez no se note en lo económico, pero sí en el respeto que debemos proyectar. Tiene razón Luis Emilio: cada uno debe saber qué vende. Pienso yo que en este oficio el nombre de uno, nuestra firma, es lo que más vale. Y de acuerdo a su mayor o menor valorización, podremos aspirar al monto de una pauta. Pero ojo; el nombre VALE, pero no debe ser canjeable, ni permutable, ni vendible a aquellos que, al amparo de la sombra del poder, pretendan manejarnos a su antojo.

Los periodistas radiales y televisivos, casi todos, necesitan la pauta. Y la ciudad necesita que ellos sigan siendo el espejo de la comunidad. En saber manejar esa compleja relación...está el éxito.
--
Anuar Saad.


Nuevamente Carlos Sourdis, y ésta vez se duele por su papel...
¿Cuántas veces me han intentado sobornar?, dice él...

5. [Red Caribe] ¿Cuántas veces me han intentado sobornar? (La Pauta)
Viernes, 5 de junio de 2009, 09:10 am
De: "Carlos Alberto Sourdis Pinedo"
A: "Red Caribe"

¿Cuántas veces me han intentado sobornar?

La primera que recuerdo, fue cuando el secretario de gobierno de un municipio atlanticense se presentó el 24 de diciembre por la mañana en mi casa con un saco de yuca, un kilo de queso blanco, una gallina viva y varias manos de plátanos.
De la yuca, el queso, la gallina y los plátanos di rápida y buena cuenta (me pareció un pecado no aceptar este gesto navideño), pero también, a la primera oportunidad, informativamente hablando, también di cuenta de las irregularidades y fraudes que la contraloría detectó poco después en dicho municipio, sólo para cumplir con mi imparcialidad informativa pero también me permitió demostrar a la primera oportunidad que el educado recibo y consumo de estos insumos alimenticios no equivalía en absoluto a negociar ni un ápice de mi conciencia.
Precisamente mi trabajo por aquel entonces consistía en ocuparme del cubrimiento noticioso de los municipios del departamento del Atlántico para El Heraldo.
Otra que recuerdo de aquellos días es haberle dado la mano, a manera de saludo, en el piso once de la Gobernación de este mismo departamento, a un alcalde de otro municipio, y al soltar su mano descubrir que yo tenía un gordo fajo de billetes en la mía.
Nunca supe de cuánto dinero se trataba, porque mi reacción no fue contar los billetes sino inmediatamente perseguir al bribón que ya se marchaba escaleras abajo, para depositar de vuelta en su mano el rollo de billetes milagrosamente aparecido en la mía.

En otra ocasión un colega, también en la gobernación, en plena sala de prensa, me dijo que un gerente del Acueducto Metropolitano estaba dispuesto a pagarme un sueldo semejante al que yo recibía mensualmente en El Heraldo a cambio de publicar o de no publicar cierta información sobre dicho acueducto.
Me siento satisfecho al pensar que la información que publiqué en este periódico de ahí en adelante sobre este acueducto contribuyó a poner fin a los negociados corruptos que se hacían en torno al mismo, y a la salida del gerente en cuestión.
Otro caso fue el de un gobernador recién posesionado que le propuso a su jefe de prensa, delante de mí, en su primer día en el cargo, que me incluyeran en una especie de nómina paralela para pagarme mensualmente una remuneración que superaba mi honesto pero siempre escaso sueldo de periodista.

También un amigo de infancia, actuando él como abogado defensor de un hombre al que se imputaba un homicidio, me ofreció quinientos mil pesos cuando yo trabajaba en crónica judicial, por no publicar en la edición del día siguiente el nombre de su defendido. Como en aquellos días comenzaba a aplicarse aquello de no publicar los nombres de los sospechosos hasta que no se les llamara a juicio o se les dictara resolución de acusación, yo le dije que se despreocupara, pero que yo no necesitaba ese dinero.
Muy estúpidamente, no preví que el dinero se lo fuera a quedar él, asegurándole a su cliente que me lo había entregado a mí.
Pues bien, me enteré de todos modos al día siguiente, porque una levantadora de textos de El Heraldo metió la pata al transcribir el comunicado de la Sijin, yo no lo revisé, y el nombre del detenido fue publicado. A las nueve de la mañana fueron a buscarme armados los familiares del detenido, dizque para que yo les devolviera su plata, exigiendo además a gritos esta devolución en la recepción del diario.
Tuve suerte de que más bien no me pegaran un tiro por la calle. Hubiera sido una manera de lo más pendeja para morirse: abaleado por un dinero del que jamás habría sabido nada.

Un intento más lo hizo también otro colega, durante una fiesta de colegas, precisamente, invitándome a que sin más ni más le pasara facturas de cobro a la Alcaldía Distrital de Barranquilla por publicidad radial (y yo sólo he trabajado en la radio haciendo prácticas en Uniautónoma Stereo), publicidad que nunca existió ni existiría. “Por cada factura, un millón para ti y otro para mí”, era el trato al que pretendía llegar, y añadió, muy inolvidablemente: “¿tú eres marica?, todo el mundo lo hace”.

A veces pienso en el tamaño de los huevos que se necesita poseer para abordar a un colega y ofrecerle, de parte de algún funcionario de turno, una cantidad de dinero que anule los efectos de la costosa educación que se supone que dicho colega recibió cuando hizo la carrera de periodismo.
Dicen que el ladrón juzga por su condición.
Y aunque no me considero ladrón, si a mí me tocara juzgar según la debilidad que sentí y tuve que superar al saber que bastaba decir “sí” para que mis ingresos mensuales se vieran súbita y gratuitamente doblados, cosa que económicamente hablando me hubiera venido fenomenal a pesar de haber sido soltero y estar viviendo por aquel entonces en el fantástico Hotel Mamá, me preguntaría, entonces: ¿qué queda para un colega con tres hijos, esposa embarazada, arrimado en casa de la suegra o con tres mensualidades del apartamento vencidas y amenazas de lanzamiento, y para remate viviendo de la cuña, la pauta y el cupo publicitario?

La pauta, creo yo, terminará naturalmente por teñir con su muchas veces dudosa respetabilidad a la extorsión y el soborno encubiertos, a los que se avendrá en mayor o menor grado y rapidez de acuerdo con su conciencia el sobornado o extorsionado, al tener éstos (extorsión y soborno) por lo menos el aspecto de un dinero facturable y del cual se pueden deducir impuestos, pues ‘al fin y al cabo’ se trata de un cambalache que por lo menos pasa sobre la mesa y no bajo ella.
También facilita enormemente al funcionario corrupto su actividad corruptora.
Aprecio mucho las respuestas de Raimundo, Luis Emilio, Daniel, Anuar y otros colegas a la pregunta que hice sobre la pauta, y lo relaciono con el tema que hasta aquí he tratado, el del soborno, porque a pesar de que, como dice Luis Emilio, “¡¡¡¡sí!!!” es posible que un periodista se financie a través de la pauta y no quede automáticamente sometido al vaivén de intereses ajenos a los principios de su profesión, es también muy cierto que en muchos casos la pauta se usa como un soborno encubierto.
O peor, como un arma de doble filo: soborno por un lado (al ser concedida) y chantaje o extorsión por el otro (al no ser concedida), y creo que esta es la realidad que ha originado este debate, antes que el tema de la equidad y la fluidez existente a la hora participar en la bien llamada torta publicitaria, aunque entiendo que para algunos colegas esta equidad y esta fluidez representen un tema mucho más apremiante.

De hecho, los comentarios de Raimundo, quien habla de la necesidad (urgente, diría yo) de establecer en este tema unas reglas para obtener un periodismo mejor (es decir, que dichas reglas no existen o por lo menos no han sido establecidas), y escribe que existe una “dramática mendicidad frente a los funcionarios”, y habla de que las condiciones son actualmente “tan adversas”, me hacen preguntarme:
¿Qué tan adversas?
Es decir, los colegas impolutos e intactos, blindados en su pureza ética y profesional como para resistir a los frecuentes intentos de corromperlos (que, tal como me he podido dar cuenta a lo largo de mi vida profesional, no son nada infrecuentes), ¿qué porcentaje representan de los periodistas sometidos a este sistema de financiación tan permeable a la deshonestidad, mucho más permeable, sin duda, que el consistente en percibir un sueldo fijo?
Con tantos años de experiencia de Luis Emilio en la radio (uno de los medios naturalmente más contaminados por irregularidades relacionadas con la pauta), años durante los cuales su integridad le ha permitido nunca haber tenido que humillarse o torcer su agenda informativa de acuerdo a los vaivenes de los intereses del patrocinador (y esto es admirable), habrá tenido tiempo de sobra de todos modos para ser contactado o ser objeto de aproximaciones deshonestas como las que describo, o peores, y a muchos otros colegas les habrá sucedido algo parecido.

Yo no tengo experiencia en este campo de la pauta, siempre he sido un asalariado con contrato en mi vida como periodista. Tal vez por esto, por ignorancia o por mi limitada experiencia, tengo la fuerte impresión de que los vicios que Daniel dice haber conocido y sufrido durante su vida como ‘periodista pautador’ son la regla antes que la excepción.
Se podría decir que nuestra debilidad está en el tema de la papa, de la yuca, en la nevera, pero yo insistiría en afirmar que radica más en la (falta de) dignidad, y en nuestra visión a corto plazo, que en el tema de la nutrición y las calorías.
Pienso que nuestra debilidad como gremio radica en nuestras debilidades individuales, y se alimenta casi exclusivamente de ellas.
Es decir, sólo seremos fuertes y respetados como colectivo en la medida directamente proporcional en que más y más colegas dejen de torcer sus brazos ante esta arremetida de la corrupción contra el periodismo, cuando nos demos cuenta de que tenemos mucho más que ganar buscando el bien común a través de los principios éticos que el individual a través de las limosnas privadas u oficiales.

Lo ideal sería que los funcionarios ahora acostumbrados a mover como marionetas a los periodistas tuvieran que empezar a respetarnos, y consideraran verdaderamente peligroso intentar corrompernos, en vez de tener que soportar al concejal barbachán que se jacta abiertamente de tener periodistas comprados en su lista de pago, en sus bolsillos.

Lamento profundamente no haber contribuido cuando pude a fortalecer este respeto hacia nuestra profesión, pues aunque siempre he rechazado por sistema y convicción las aproximaciones corruptas, lo cierto es que no tengo nada de lo que enorgullecerme: me encontré ante situaciones que bien hubieran ameritado una investigación periodística y hasta penal, y pido disculpas, colegas, por mi silencio y mi falta de acción, por la oportunidad desaprovechada y por mi cobardía.

Saludos, colegas,

Carlos Sourdis

PD: Sólo puedo decir en mi pobre defensa que no me sentí con fuerzas para ponerle el cascabel al gato. En el caso de los colegas que me ofrecieron participar en sus actividades retorcidas, recuerdo que se les veía tan seguros de que se estaban comportando como unos auténticos amigos o bacanes conmigo al darme la oportunidad de aumentar mis ingresos económicos, de que me estaban haciendo un gesto inequívoco de aprecio, que hubiera sido imposible, al menos para mí, emprender ninguna acción contra ellos. ¿Es por esto que Pulitzer insistía tanto en que el periodista no debe tener amigos?
...

Después de ese lamento de Carlos, vuelvo con mis apreciaciones...

6. From: radareconomico@yahoo.com
To: red@redcaribe.org
Subject: [Red Caribe] RADAR: Daniel.
Cómo 'exorcizar',adjudicación de la pauta
Date: Fri, 5 Jun 2009 14:58:22 -0700

Mis queridos colegas:
Llegó esta contribución de Daniel, pero ya había escrito esta:
Me alegra que nos estemos poniendo de acuerdo. Y que se digan cosas que antes no se tocaban públicamente.
Los periodistas de Barranquilla, del Caribe colombiano y de todo el país, conocemos muchas historias. Sabemos de colegas que se han enriquecido a punta de sus propios colegas.
Sabemos también que hay unos que manejan la pauta y ponen como condición que les aparten su pedazo del pudín.
Sabemos también que varios y varias colegas, no han sido capaces de evitar la extorsión y el “cruce”, pero tenemos una hermosa oportunidad para morir y vivir dignamente.
Por eso no estoy de acuerdo con la pautica tonta esa de 200 mil pesos, que algunas llaves reciben. Por favor, deben respetarse como personas. No permitan que un miserable concejal de pueblo se atreva a pasarles un billetico de 20 mil pesos para hablar en sus programas. Nojoda, esa vaina me duele.
Una anécdota rapidita: “hace un rato, me llamó una chica y me dijo: Tenemos una campaña, pero como nuestro presupuesto es escaso, tenemos $200.000. Pero queremos que por el RADAR nos pasen 4 cuñas todos los días por 11 días”.
Mi respuesta: “Tranquila reina –no la conozco-, no te desgastes –porque quería continuar con la carreta- que ustedes nunca tendrán en el noticiero 4 cuñas por emisión. Una, porque eso no es radial, eso me cansa al oyente. Y la otra es que con 200 mil no llegan a ninguna parte… Dile a tu jefe que yo lo aprecio mucho, lo seguiré apoyando en algunos pasajes, pero cuñas no tendrán en esta campaña con ese dinero… salúdamelo”.
Y les aseguro que nos seguimos saludando. Nos respetamos, pero esa pautica irrespetuosa no pasó por nuestro noticiero. Y él lo tiene claro.
Este debate de la pauta, yo le pondría otro nombre: el debate de la dignidad.
Y es la dignidad para todos los comunicadores, porque estamos hablando de nuestro futuro.
Yo no puedo acompañar a Daniel Castro cuando dice:
“Capeto. También he sido periodista independiente en otra época, edificante como todas, de mi vida laboral. Tuve que 'vender' publicidad para sobrevivir en medio de la cada vez mas competida "torta publicitaria". Recuerdos constructivos, pero más de connotaciones frustrantes quedaron escritos con tinta indeleble en mi memoria. Ninguna entidad publica u oficial, o empresa privada, te adjudica la pauta sin esperar en retribución un blindaje o protección para encubrir pifias administrativas o de otro orden, y una sobrevaloración, perjudicial desde cualquier óptica, de lo poco o mucho agenciado por quien gira el cheque.
Daniel, eso no es así. Y les aseguro a los otros colegas, que eso no es así. Y en un debate tan serio y tan importante, debemos medir las palabras. Y Daniel escribe muy bacano, pero esta no lo acompaño.

Cuando Daniel asevera eso, le está faltando el respeto a muchos y muchas colegas que son muy profesionales en su trabajo y que nos respetan y nos quieren.
Pero, tranquilo, Daniel, uno con un computador, con su cerebro y con el trajín diario puede equivocarse. Y espero que sea así, porque sería triste que te reafirmaras en tu comentario.
El RADAR llegó a su emisión 7.113.

Para Carlos:
Del carajo, llave, que este encuentro virtual te haya servido para reflexionar. La vida no es fácil compadre, pero es full bacana. Y me encanta que en unos pocos días de reflexión hayas escrito esto:
Lamento profundamente no haber contribuido cuando pude a fortalecer este respeto hacia nuestra profesión, pues aunque siempre he rechazado por sistema y convicción las aproximaciones corruptas, lo cierto es que no tengo nada de lo que enorgullecerme: me encontré ante situaciones que bien hubieran ameritado una investigación periodística y hasta penal, y pido disculpas, colegas, por mi silencio y mi falta de acción, por la oportunidad desaprovechada y por mi cobardía.
Saludos, colegas,

Carlos Sourdis

Y yo te agrego. No te duelas, que hay cosas peores.
Lo que está pasando con los periodistas es nada, ante las injusticias que presenciamos en Colombia y en otros países. Hoy, por ejemplo, presenciamos por TV que hay un pueblo en nuestra Colombia, donde los chicos tienen que recibir clases sin pupitres. Y Uribe pretende ser reelegido.
Y cuando leí el cierre de tus comentarios, me dolió leer:

PD: Sólo puedo decir en mi pobre defensa que no me sentí con fuerzas para ponerle el cascabel al gato. En el caso de los colegas que me ofrecieron participar en sus actividades retorcidas, recuerdo que se les veía tan seguros de que se estaban comportando como unos auténticos amigos o bacanes conmigo al darme la oportunidad de aumentar mis ingresos económicos, de que me estaban haciendo un gesto inequívoco de aprecio, que hubiera sido imposible, al menos para mí, emprender ninguna acción contra ellos. ¿Es por esto que Pulitzer insistía tanto en que el periodista no debe tener amigos?

Carlos y colegas: INSISTO. Tenemos una hermosa oportunidad para reivindicarnos, para no pasar a la historia como unos pobres diablos. Para mi es muy triste que, mientras unos cuantos colegas viven dignamente. Y se gozan la vida. La mayoría, no tienen ni para cargar sus celulares para hacer una llamada. Eso lo podemos cambiar. Claro, entre todos.
Y ahora que tenemos la tecnología es más fácil obtener la información y los datos para evitar los desmanes y las injusticias.

Lean nuestro blog: www.radareconomicointernacional.blogspot.com/
Y allí escribimos parte de lo que sentimos.

Y cierro con algo que escribió Anuar:
“Compañeros de la red:
Interesantes las preguntas que Luis Emilio lanza a la palestra. Creo además que, si tuviéramos las respuestas para todas ellas, no estaríamos teniendo este interesante debate. Pero hay algo muy cierto que expresa el reconocido colega: no se trata de hacernos los "gatos bravos" y no buscar la pauta. Cómo él mismo dice, "ojalá que fluya", pero al momento de sentarse tras el micrófono, el periodista recuerde que, antes que su patrocinador, están sus oyentes”.
Totalmente de acuerdo con Anuar.
Primero la gente.
Primero nuestros oyentes… Nosotros nos debemos a ellos.
Es que ese es NUESTRO DEBER.
Yo he trabajado para eso. Y me siento orgulloso de ser periodista.
Un día cualquiera, me puse a pensar que debía tomar una decisión, porque era comerciante (teníamos unos almacenes de víveres y nos iba bien). Pero también era comunicador y abogado.
Y decidí ser periodista, y no me arrepiento, porque me gusta el oficio y se que ayudamos mucho a la sociedad si somos serios y comprometidos. Así que sigamos adelante, como dice Rai.
Hay mucho que escribir todavía. Sobre todo, porque sería lindo obtener otras revelaciones…
Un saludo cordial para todos los colegas. Hasta para los sapos, porque siempre están por ahí haciendo daño. Pero para ellos también hay una oportunidad, espero que la utilicen de la mejor manera.
Y algo que siempre tengo en mi corazón: debemos orar un poco. DIOS siempre está con nosotros.

Luis Emilio Rada C.

Vuelve Daniel Castro al RADAR... Y se mantiene.

7. RADAR: Daniel. Cómo 'exorcizar', adjudicación de la pauta‏
De: servidor@redcaribe.org en nombre de Daniel Castro Pe (dacaspe@gmail.com)
Enviado: viernes, 05 de junio de 2009 07:40:16 p.m.
Para: Red Caribe (red@redcaribe.org)

Maestro Luis Emilio.

Reafirmo que escribo desde un plano subjetivo, tan personal como los pantaloncillos o el ADN de cada ente creado por Dios.
El comentario desglosado por ti, con precisión de relojero suizo, no pretende manchar honras ni estigmatizar a nadie dentro del gremio. Lo relatado es una secuencia cosida con hilos frágiles de una experiencia personal, vivida y sufrida, tras mi paso por los medios de comunicación en Cartagena (no menciono San Andrés ni Barranquilla porque en estas dos ciudades siempre fui asalariado).

Desconozco si el fenómeno expuesto por mí sea un símil de lo que
ocurre en Barranquilla, Santa Marta y demás ciudades del Caribe.

Hablo o escribo desde una orilla que conozco perfectamente luego de 14 años en esa ciudad paradisiaca (La Heroica y 'estoica'), desde donde me vi abocado a lanzar, muchas veces sin éxito, anzuelos desesperados en un mar aciago, atiborrado de 'tiburones' que cambiaron su dieta natural para comerse pingues tortas publicitarias. Sus jugos gástricos, en otras épocas de tsunamis y huracanes, destrozaban cualquier presupuesto publicitario, dejando con los anzuelos vacios a muchos colegas pescadores de oportunidades, expuestos a no sobrevivir.

Luis Emilio. Tú lo sabes bien. El tiburón grande se come al chico.
Haciendo la analogía, trasponiendo escenarios y circunstancias, en el ámbito del periodista sucede igual. No puedo sino apoyar, desde la distancia, en otras condiciones de vida mas dignas, esfuerzos como los que hacen alcaldías y gobernaciones por depurar los procesos de adjudicación de pauta. Loas si lo logran.

En tanto, los 'tiburones' seguirán abriendo sus mandíbulas de decenas de dientes afilados. Pero como en el final de todas las versiones fílmicas de "Tiburón", en Hollywood, el pez enorme siempre termina doblegado por la misma violencia del hombre sagaz. Pero para ello deben darse algunos factores. Sin inteligencia y mayor formación, los peces pequeños seguirán en la dieta del pez grande, ignorados como 'barbules' en las aguas revueltas de las oficinas de prensa.

Saludos marinos a todos.

Daniel Castro Peñaloza

...
Y cerremos con Carlos Ardila que está que se mordía la lengua por opinar... Y aunque no compartimos ciertas cosas, en general lo acompaño en sus conceptos. Bien precisos, eso sí.

8. Cómo 'exorcizar' la adjudicación de la pauta‏
De: servidor@redcaribe.org en nombre de Carlos Ardila González (cardilared@hotmail.com)
Enviado: viernes, 05 de junio de 2009 07:21:25 p.m.
Para: Red Caribe (red@redcaribe.org)

Raimundo y colegas, tras más de un mes de permanecer como miembro ‘pasivo’ de RedCaribe (por razones personales y profesionales que le explicaré a Rai a través de su correo privado), me he motivado a enviarles las siguientes reflexiones sobre el debate que se adelanta sobre las pautas:
Creo que lo ideal es que, como algunos han insinuado, quienes cubran ciertas fuentes no mantengan relaciones contractuales con ellas. Aunque algunos muy respetados colegas piensen lo contrario, ello mina la necesaria credibilidad que los periodistas debemos enarbolar como un invaluable patrimonio. Es más: algunos teóricos señalan que los periodistas no deberían tener con sus fuentes –siquiera- relaciones de amistad.
Pero, como dije, ello es lo ideal; lo real es que, en la actualidad, los periodistas reciben cuñas y avisos de sus fuentes, y algo más grave aún: que, desafortunadamente, la mayoría tiene como su principal ingreso la pauta oficial.
Pero aunque esos casos podrían llevarnos a realizar una extensa disquisición sobre si ello viola o no la ética periodística, no pienso arrojarme a tales arenas movedizas. Al menos por ahora. Lo que me parece grave –detestable es la palabra-, y lo he dicho a lo largo de varios debates en los que he participado, es que algunos colegas utilicen sus micrófonos o sus computadores (ya no podemos decir ‘sus plumas’; ¡cómo estamos cambiando!) para presionar la concesión de pautas. Y aquí entramos al caso del periodismo extorsivo sobre el cual, como bien ha dicho Rai, en RedCaribe se han hecho varios debates, aunque, en mi concepto, la mayoría de las veces de manera tibia, timorata e incluso cómplice por parte de algunos colegas. Lo digo con otras palabras: la impresión que varios de esos debates me han dejado es que el temor que los extorsionistas pretenden producir en los extorsionados, también impacta, en mayor o menor grado, a los restantes comunicadores.
Dice Danny que conoce “los casos de periodistas amigos que tienen casa -una o varias-, carro -tal vez solo uno- e hijos en la Universidad -con la esposa o con la amante- con recursos económicos derivados de la publicidad”. Hasta allí no me parece que haya nada malo. Por el contrario. Se debería promover que esos colegas nos enseñen cómo pueden tener ‘casa, carro y beca’ sólo con “recursos económicos derivados de la publicidad”. Lo que pasa a ser grave es que, como él afirma, con sólo “escuchar las entrevistas que realizan en sus espacios, radiales o de televisión” puede saberse “cuáles son las entidades que están pautando”. Y pasa a ser más grave lo que manifiesta después: que existan periodista que advierta a sus fuentes que “si no pautas, no hablamos de ti”.

En síntesis: que un periodista reciba una cuña de su fuente no es lo que me parece más grave. Lo que me parece repugnante es que un periodista presione para que una fuente paute con él. En este punto cabe anotar que tales presiones tienen sus niveles: hay quienes simplemente dejan de reseñar noticias. Otros critican, y critican, hasta cuando ‘la pauta fluya’. Y otros más llegan al extremo de difamar, injuriar y calumniar a quienes no se arrodillen ante sus requerimientos. Todos, de una otra forma, le infringen un grave daño al sano ejercicio del periodismo, ya que minan la necesaria credibilidad en que este se sustenta, pero a estos últimos es a quienes hay que combatir, ya que no sólo nos perjudica a nosotros: le hacen daño a la democracia, y con ésta a toda la sociedad.

Sé que el tema tiene otros componentes u otras aristas sobre los cuales habrá que profundizar pero, tras mi largo silencio, no quiero parecer impertinente…

Un abrazo, Carlos Ardila González
...

Bien, esta es la segunda parte de esta historia. Más adelante tenemos más… y entrarán otros protagonistas.

Un abrazo para todo el grupo.

Luis Emilio Rada C.

La pauta publicitaria y la situación del periodismo latinoamericano

En Redcaribe, la Red de Periodistas del Caribe Colombiano, que coordina el periodista Raimundo Alvarado Osorio, hemos estado revisando un tema que es muy importante para el periodismo latinoamericano, que es la situación de los periodistas.

Y a raíz de este asunto aterrizamos en algo muy puntual: la pauta publicitaria, de la cual viven muchísimos periodistas y comunicadores a quienes el estado y el mercado no les ha permitido recibir un salario digno, sino que los envió a la jungla mercantil, para que obtuviéramos el sustento. Sustento que se ha debido obtener a punta de ingenio, estrategia comunicativa, conversaciones con los patrocinadores, experiencia y tolerancia.

En mi caso, me siento complacido con eso, porque mi negocio, mi medio de comunicación se ha ido fortaleciendo con los años.
El RADAR ECONÓMICO se inició hace un cuarto de siglo y gracias a Dios se mantiene. Y con la nueva tecnología apareció el RADAR ECONÓMICO INTERNACIONAL y por aquí les escribo permanentemente.

Ahora les pongo el RADAR para que se introduzcan en este mundo periodístico, que tarde o temprano nos toca a todos. El periodismo, la comunicación, los comunicadores y periodistas tienen que ver con el desarrollo de los pueblos y eso lo tenemos clarísimo en nuestra labor profesional. Unas palabras nuestras, un concepto, una recomendación, un comentario pueden cambiarla la vida a muchas, a muchísimas personas. Así que no podemos ser inferiores a esa responsabilidad.

Lean con tranquilidad y cuidado estas anotaciones. Allí están los conceptos de varios de nosotros.

Luis Emilio Rada C.

Pd:
1. Arranco con Carlos Alberto Sourdis Pinedo quien reside en España.
El 4/06/09, Carlos Alberto Sourdis Pinedo escribió:

El quid del tema de la pauta debe seguir siendo la pregunta: ¿el periodista que recibe su pago a través de este método de financiación, continúa en libertad para seguir informando verazmente sobre las actividades o inactividades de aquel que le gira el cheque correspondiente al pago de esta pauta?
Que tire la primera piedra quien quiera, justo o pecador.

Saludos, colegas,

Carlos Sourdis
...

2. Daniel Castro, quien ahora vive en Estados Unidos.
From: dacaspe@gmail.com
To: red@redcaribe.org
Subject: [Red Caribe] Re: [Red Caribe] La pauta, la equidad y la independencia. ¿Misión imposible?
Date: Thu, 4 Jun 2009 22:33:09 -0400

Capeto. También he sido periodista independiente en otra época,
edificante como todas, de mi vida laboral. Tuve que 'vender'
publicidad para sobrevivir en medio de la cada vez mas competida
"torta publicitaria". Recuerdos constructivos, pero más de
connotaciones frustrantes quedaron escritos con tinta indeleble en mi memoria.

Ninguna entidad publica u oficial, o empresa privada, te adjudica la pauta sin esperar en retribucion un blindaje o proteccion para encubrir pifias administrativas o de otro orden, y una sobrevaloracion, perjudicial desde cualquier optica, de lo poco o mucho agenciado por quien gira el cheque. Los superlativos que abundan en comunicados de prensa producidos en serie, adosados al compromiso adquirido al momento de firmar el contrato -como aquel que vende su alma al diablo-, no pueden ser remplazados por sinonimos neutrales o ecuanimes. O lees el comunicado textualmente o despiertas la ira del colega que dirige la oficina de prensa de la entidad que supone ingresos a tus arcas. Algunas veces el colega es menos tolerante que el gerente o director. ¿Intolerancia de gremio?

Admiro a quienes han hecho de la pauta su medio de vida, pero tengo mis reservas.
Conozco en Cartagena los casos de periodistas amigos que tienen casa -una o varias-, carro -tal vez solo uno- e hijos en la Universidad -con la esposa o con la amante- con recursos económicos derivados de la publicidad. Solo basta escuchar las entrevistas que realizan en sus espacios, radiales o de televisión, para saber cuales son las entidades que están pautando. ¿Es ello ético? Una frase viene a mi mente: "Si no pautas, no hablamos de ti", decía un colega pintoresco.

Este tema de la pauta debe llevarse indefectiblemente al plano de la ética y la moral. Como en la política, no creo que todos los
periodistas de esta naturaleza sean deshonestos o desleales a los principios rectores de la profesión. Pero como en el cacareado cuento de las brujas "de que las hay, las hay".

Saludos.

Daniel Castro Peñaloza
..

3. --- El jue 4-jun-09, Luis Emilio Rada escribió:
De: Luis Emilio Rada
Asunto: [Red Caribe] RADAR: La pauta, la equidad y la independencia. ¿Misión imposible?
A: "Red Caribe"
Fecha: jueves, 4 junio, 2009, 11:32 pm

Mis queridos amigos. Y amigas:

Voy a arrancar por la pregunta de Carlos Sourdis: ¿el periodista
que recibe su pago a través de este método de financiación, continúa en libertad para seguir informando verazmente sobre las actividades o inactividades de aquel que le gira el cheque correspondiente al pago de esta pauta?

Y yo le respondo: ¡¡¡¡ Siiiii !!!
Si es posible.

Claro que es posible.
Solamente hablan de la pauta del periodista, del comunicador que le ha tocado vender y promover su espacio. Pero no se van a otros sectores, profesiones u oficios.
Uno se la pasa en la vida vendiendo.
O es que el médico no tiene que ponerse las pilas para que su negocio funcione.
Chévere que a uno le paguen un salario. Pero también es loable y apasionante vender nuestro producto. Yo me he gozado eso. Y les aseguro que NUNCA he sentido presión de ningún patrocinador del Noticiero, porque han sido respetuosos con nuestro trabajo.

Reflexionen un momento y pregúntense qué es lo que venden.
Carlos, por ejemplo que hizo la pregunta, qué vende. ¿De qué vive?
Los que son profesores, ¿qué venden?
¿Será que nosotros como comunicadores y periodistas nos debemos al patrocinador?

Yo no estoy de acuerdo con eso.
Todos tenemos una labor, lo importante es que la hagamos bien. Que tengamos autoestima y que nos valoremos como personas. En el caso mío, lo hago permanentemente.
El hecho de que yo tenga patrocinadores, NO quiere decir que ellos manejen mi agenda. Y que por el RADAR ECONÓMICO se diga y se comente lo que consideren nuestros patrocinadores. De verdad que si no tenemos criterio, si no pensamos. Si solamente actuamos de acuerdo al pensamiento del patrocinador, ¿para qué vivimos?
Yo pienso que ya la esclavitud desapareció.
No estoy de acuerdo, por ejemplo que un ministro de hacienda, siendo un técnico "se tire un país" porque su presidente, que es su jefe y lo puso en ese puesto, haga y ejecute lo que diga su "presi". Tampoco estoy de acuerdo que un asesor de un mandatario haga simplemente lo que piense, diga y mande quien le da de comer.
Los jefes y los patrocinadores... los que son buenos y bien intencionados, permiten que los profesionales se expresen y actúen.
Yo no creo que cuando Anuar y Jaime mantuvieron su programa deportivo permitieron que sus patrocinadores les pusieran la agenda.
O que a Carlos le dijeran siempre cuál era la foto que debía registrar.
O que Sandra Devia vaya como un robot a anotar todo lo que se le ocurra al gobernador y lo haga al pie de letra como si no tuviera conocimiento de nada.
COLEGAS:
Unas preguntillas para ponerle picante a esta vaina:
¿Quiénes son los independientes aquí en Barranquilla?
¿Los periodistas que tienen pauta oficial o privada, piensan o no piensan?
¿Los que tenemos programas en radio, con patrocinio son unos regalaos?
¿Alguien podría atreverse a decir eso y sostenerlo?
¿Quienes tienen el sueldito son mejores que los independientes, porque les toca vender publicidad?
¿Creemos en nuestros colegas?
¿Los profesionales que tienen su trabajito hacen siempre lo que diga el jefe, aunque no estén de acuerdo?
¿Los vicepresidentes de las mejores compañías que conocemos hacen solo lo que dice el presidente?

Por eso me gustaba Alberto Carrasquilla, porque muchas veces no estuvo de acuerdo con Uribe.

¿Tienen independencia los colegas que están trabajando en los periódicos?

Esta vaina esta buena...

Un abrazo.

Luis Emilio Rada C.
25 años "mamando gallo".
RADAR ECONÓMICO

4. Anuar Saad, de Barranquilla, Colombia.
[Red Caribe] LA PAUTA, OTRA VEZ
Viernes, 5 de junio de 2009, 04:38 am
De: "anuar saad"
A: "Red Caribe"

Compañeros de la red:
Interesantes las preguntas que Luis Emilio lanza a la palestra. Creo además que, si tuviéramos las respuestas para todas ellas, no estaríamos teniendo este interesante debate. Pero hay algo muy cierto que expresa el reconocido colega: no se trata de hacernos los "gatos bravos" y no buscar la pauta. Cómo él mismo dice, "ojalá que fluya", pero al momento de sentarse tras el micrófono, el periodista recuerde que, antes que su patrocinador, están sus oyentes. Esa misma comunidad que nos ha ayudado a situarnos donde estamos. El día que esos mismos oyentes, televidentes, lectores, descubran que nos debemos más a los favores del Senador N, o al del Gobernador V, o al Alcalde Ch, créanme, que estaremos empezando a cavar nuestra sepultura en el oficio. Tal vez no se note en lo económico, pero sí en el respeto que debemos proyectar. Tiene razón Luis Emilio: cada uno debe saber qué vende. Pienso yo que en este oficio el nombre de uno, nuestra firma, es lo que más vale. Y de acuerdo a su mayor o menor valorización, podremos aspirar al monto de una pauta. Pero ojo; el nombre VALE, pero no debe ser canjeable, ni permutable, ni vendible a aquellos que, al amparo de la sombra del poder, pretendan manejarnos a su antojo.
Los periodistas radiales y televisivos, casi todos, necesitan la pauta. Y la ciudad necesita que ellos sigan siendo el espejo de la comunidad. En saber manejar esa compleja relación...está el éxito.
--
Anuar Saad.

Bien amigos, esta es la primera parte de esta historia. En la próxima entrega continuaré con el tema. Y estarán los mismos protagonistas.
Saludos a todos.

Luis Emilio Rada C.
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