domingo, 6 de enero de 2013

Carta de una madre a su hija

Rosa es una de las lindas mujeres que tenemos en Colombia.
Y ahora por facebook, envió este mensaje.  Precisamente, ayer, en un almuerzo con William Sierra un gran amigo, con su esposa, su hijo y su nena, quienes están de visita en nuestra ciudad, porque ahora viven en Estados Unidos, estábamos hablando precisamente de ese tema... de esa carta...
RADAR,luisemilioradaconrado 
Pd: a los jóvenes se les olvida de donde vienen. Admiro mucho a mis hermanas y hermanos, porque son excelentes hijas e hijos. Observen la ternura de mi hermana, al atender a mamá...
 
Rosa: "Lo acabo de leer y se me salieron las lágrimas, léelo es hermoso♥"
Carta de una madre a su hija
Querida hija, el día que me veas v
ieja, te pido por favor que tengas paciencia, pero sobre todo trata de entenderme. Si cuando hablamos, repito lo mismo mil veces, no me interrumpas para decirme “eso ya me lo contaste” solamente escúchame por favor. 
Y recordar los tiempos en que eras niña y yo te leía la misma historia, noche tras noche hasta que te quedabas dormida. Cuando no me quiera bañar, no me regañes y por favor no trates de avergonzarme, solamente recuerda las veces que yo tuve que perseguirte con miles de excusas para que te bañaras cuando eras niña.
 
Cuando veas mi ignorancia ante la nueva tecnología, dame el tiempo necesario para aprender, y por favor no hagas esos ojos ni esa cara de desesperada. Recuerda mi querida, que yo te enseñé a hacer muchas cosas como comer apropiadamente, vestirte y peinarte por ti misma y como confrontar y lidiar con la vida.
El día que notes que me estoy volviendo vieja, por favor, ten paciencia conmigo y sobre todo trata de entenderme. Si ocasionalmente pierdo la memoria o el hilo de la conversación, dame el tiempo necesario para recordar y si no puedo, no te pongas nerviosa, impaciente o arrogante. Solamente ten presente en tu corazón que lo más importante para mí es estar contigo y que me escuches. Y cuando mis cansadas y viejas piernas, no me dejen caminar como antes, dame tu mano, de la misma manera que yo te las ofrecí cuando diste tus primero pasos. 
Cuando estos días vengan, no te debes sentir triste o incompetente de verme así, sólo te pido que estés conmigo, que trates de entenderme y ayudarme mientras llego al final de mi vida con amor. Y con gran cariño por el regalo de tiempo y vida, que tuvimos la dicha de compartir juntas, te lo agradeceré. Con una enorme sonrisa y con el inmenso amor que siempre te he tenido, sólo quiero decirte que te amo, mi querida hija.

RADAR: ese mensaje va para todas mis hijas, que ahora están con su madre, muy alegres...
RADAR,luisemilioradaconrado


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