domingo, 10 de abril de 2011

Barranquilla: ciudad anclada en el pasado, por Rafael Alberto Rada C

Si no nos ponemos "las pilas" quedaremos bien tirados, cuando nos comparen con las otras ciudades del país... Estamos hablando de Barranquilla...

Ya no somos la cuarta ciudad, hace rato. Y en necesidades básicas insatisfechas, alcanzamos el 13o. lugar... ¿Quien dice eso... un cachco rancio, de esos que no les gusta el calor y piensan que los barranquilleros somos unos "corronchos" sin instrucción?... nada...

Son las mismas cifras del propio DANE, Departamento Admiistrativo Nacional de Estadísticas, las que nos indican por donde vamos, aunque el alcalde Alejandro Char, sea el más popular de Colombia.

¿Qué haremos? 

¿Habrá alguna fórmula para que eso varíe favorablemente?

Es posible... pero debemos trabajar. 

Por lo pronto, les presentaré el panorama que describe el doctor Rafael A Rada C, al referirse al problema.

LuisEmilioRadaC

Pd: ciudad alclada en el pasado

Barranquilla: una ciudad anclada en el pasado



Una ciudad que ha sido pionera en muchos sectores de la economía, que cuenta con una ubicación geográfica privilegiada, que tiene una gente maravillosa, amable, alegre, creativa, merece una mejor suerte. Ad portas de cumplir dos centurias, Barranquilla, dejó de ser hace mucho tiempo la ciudad pujante de principios de siglo XX, de la que hablan los historiadores, para convertirse en la más pobre de las principales capitales del país.


Hace ya algún tiempo dejó de ser la cuarta ciudad de Colombia, después de Bogotá, Cali y Medellín, para ubicarse en un lugar poco honroso dentro del concierto nacional. Las cifras publicadas en la página oficial del DANE con corte a Julio de 2010, sobre calidad de vida, muestran a Barranquilla como la décimo tercera ciudad de Colombia con menores necesidades básicas insatisfechas (NBI).
La ciudad se encuentra por debajo de capitales como Neiva, Villavicencio, Ibagué, Pasto, todas las capitales del eje cafetero, Bucaramanga y el triángulo de oro. Cartagena ocupa el lugar número 17 y Santa Marta el vigésimo lugar. Como lo dijo nuestro amigo Javier Palacio, hoy radicado en la fría capital del país, “las tres perlas del Caribe se quedan sin brillo”.



No. Ciudad NBI
1 BOGOTA, D.C. 9,20
2 MANIZALES 10,03
3 CALI 11,01
4 BUCARAMANGA 11,55
5 TUNJA 12,01
6 MEDELLIN 12,42
7 ARMENIA 13,21
8 PEREIRA 13,37
9 PASTO 16,20
10 IBAGUE 16,23
11 VILLAVICENCIO 17,07
12 NEIVA 17,70
13 BARRANQUILLA 17,72
14 POPAYAN 18,07
15 CUCUTA 23,24
16 YOPAL 24,47
17 CARTAGENA 26,01
18 FLORENCIA 26,85
19 MOCOA 27,91
20 SANTA MARTA 29,03

Fuente: DANE

Este rezago que muestran las ciudades del Caribe colombiano y en especial Barranquilla, es el resultado del centralismo?. Ya es hora de dejar de escudarnos en esa teoría, que si bien pudiera tener alguna validez, teniendo en cuenta la distribución inequitativa de los recursos en el país, no es la única y principal causa de nuestro gran atraso social.
Debemos preguntarnos: Cuán responsabilidad le cabe a la dirigencia costeña y a la población en su conjunto?. De acuerdo a la respuesta individual o colectiva que le demos a este interrogante así será nuestro compromiso con la ciudad y la región.

Rafael Alberto Rada Conrado.

El medio ambiente y la salud, por Rafael Alberto Rada Conrado

sábado 9 de abril de 2011

El medio ambiente y la salud.


La degradación del medio ambiente tiene efectos nocivos para la salud del ser humano, reduce la productividad económica y lleva a la reducción de los valores de esparcimiento[1]. Con respecto a estos últimos, podemos decir que una vista hermosa o un vecindario limpio mejora la calidad de vida de las personas. Investigadores desde el siglo XIX han descrito los beneficios de un ambiente sano para la salud física y mental de la población: Frederick Law Olmsted observó que experimentando y simplemente mirando la naturaleza, se reduce el estrés de la vida urbana diaria.
Los parques y los jardines han sido destacados largamente por su efecto restaurador sobre la salud mental y física. Otros investigadores demostraron que la presencia de árboles cerca a las casas está asociada con disminución de los niveles de violencia doméstica. Además se ha asociado la visión por la ventana hacía la vegetación antes que tierra y pavimento con un incremento de la función cognitiva en niños de bajos ingresos[2].
Las enfermedades diarreicas, respiratorias, las transmitidas por vectores, entre otras, están asociadas a la calidad del agua, el aire y el suelo. Los asentamientos humanos en lugares de alto riesgo aumentan la vulnerabilidad de la población ante los fenómenos naturales y los convierte en víctimas de inundaciones en épocas de lluvias, tal como ha ocurrido en varias oportunidades en el territorio nacional.
Proteger el medio ambiente es una tarea de tod@s.

[1] Banco Mundial, Informe sobre el desarrollo mundial, 1992, Desarrollo y medio ambiente, Banco Mundial, Washington,D.C. 1992.
[2] Jackson, Laura. The relationship of urban design to human health and condition. Disponible en: http://urban.csuohio.edu/~2427076/papers/LUP2000_2007/lUP2003_the%20relationship%20of%20urban%20design_human%20health.pdf.
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No es culpa de la Fiscalía, si los Nule reciben una pena menor: Viviane Morales

¿Qué tan justa es la justicia colombiana?. 
Vamos a revisar esta entrevista que sostuvieron la Fiscal, Viaviane Morales y la periodista María Jimena Dusán. Allí podemos sacar conclusiones. 
LuisEmilioRadaC
Pd: Viviane Morales y María Jimena Dusán 
La historia de los Nule. -VI-

"Si los Nule reciben solo cinco años no es culpa de la Fiscalía"

Por María Jimena Duzán
“LAS INVESTIGACIONES SOBRE LOS NULE ESTABAN PARADAS EN LA FISCALÍA.”
“LAS INVESTIGACIONES SOBRE LOS NULE ESTABAN PARADAS EN LA FISCALÍA.”  
 
EN PLATA BLANCALa fiscal general, Viviane Morales, habló de los principales procesos del momento y se refirió a los problemas del Sistema Penal Acusatorio.
Sábado 9 Abril 2011
 
MARÍA JIMENA DUZÁN: Tengo que hacerle una confesión: yo pensé que los Nule no venían.
VIVIANE MORALES: Lo mismo pensaban muchos de mis asesores en la Fiscalía. Era una apuesta muy difícil, pero finalmente todo salió bien. Hoy le puedo decir que estoy satisfecha.
M.J.D.: Los Nule han dicho que tienen información que le quieren dar a la Fiscalía. ¿Están ustedes haciendo un acuerdo con ellos?
V.M.: Esa colaboración depende de qué ofrezcan, de si es eficaz y de si cumplen los requisitos exigidos por la ley para llegar a un acuerdo. Por ejemplo, que haya reparación a las víctimas.

M.J.D.: Si los Nule se declaran culpables -ya se allanaron al delito de peculado-, ¿es cierto que pueden pasar en la cárcel no más de cinco años?
V.M.: Esa pregunta no se la puedo responder sino de manera hipotética, porque eso lo tiene que decir el juez, no la Fiscalía. Pero si el juez les concede la reducción de la pena del 50 por ciento, la pena mínima podría rondar esa cifra.

M.J.D.: Entonces, es probable que los Nule, que han defraudado al Estado desde hace seis años y que no tienen antecedentes penales, podrían pagar menos cárcel que los cuatro jóvenes funcionarios del Ministerio de Agricultura, quienes podrían enfrentar una pena mucho más alta. ¿Qué clase de justicia tenemos?
V.M.: Pero es que eso no es culpa de la Fiscalía, sino de la incoherencia de la política criminal. Así los Nule no se hubieran acercado a la Fiscalía, la ley dice que cuando una persona comete un concierto de delitos se le impone una pena correspondiente al delito más grave aumentado hasta en otro tanto. Para esos efectos es lo mismo que a usted le imputen dos o cuatro delitos. Pero como a ellos se les imputa como delito más grave el del peculado, hay que tener en cuenta que ese es un delito solo para los funcionarios públicos. Y como ellos no son funcionarios públicos, usted no le puede aplicar la misma pena, sino que tiene que haber una rebaja porque son intervinientes. Eso dice el Código Penal.

M.J.D.: Pero algo no encaja bien en esta justicia tan injusta...

V.M.:
Yo le diría más bien que estamos ante un sistema que hemos hecho a retazos. El Código Penal de nosotros es del año 2000, pero luego se introduce el Sistema Penal Acusatorio, y como este permite tantas negociaciones, las penas se quedaron bajitas. Sin embargo, en la Ley 890 de 2004 se volvieron a subir y en la 1142 de 2007 también. Tenemos un Código Penal hecho para un sistema de procedimiento penal distinto.

M.J.D.: ¿O sea que bajo el Sistema Penal Acusatorio los señores Nule pueden salir de la cárcel después de cinco años, sin que la Fiscalía intervenga?
V.M.: Eso puede pasar, incluso suponiendo que la Fiscalía los acusara. Como los Nule no son servidores públicos, se les puede rebajar la pena y esta quedaría entre el rango de seis a 25. La ley le dice al juez que ese cuarto tiene que dividirlo en cuatro cuartos. Si usted solo tiene atenuantes, los ubica en el cuarto más bajito; si solo tiene agravantes, en el cuarto más grande y si tiene atenuantes y agravantes, los ubica en los dos cuartos del medio. Como esa es la situación de los Nule -no tienen antecedentes pero sí varios agravantes-, ellos se ubicarían en una pena de diez a veinte años. Como tienen un concurso de delitos, la ley les dice que pueden aumentar la pena en otro tanto y entonces el marco se amplía y la pena puede quedar entre diez y cuarenta años. Una vez que la Fiscalía les formule la imputación, ellos tienen el derecho de acogerse a los cargos. Si ellos se acogen a los delitos, la ley les da el privilegio de una reducción de hasta la mitad de la pena. Hasta ahí la Fiscalía no ha intervenido. Lo único que ha hecho es traerlos a Colombia para que le pongan la cara a la justicia.

M.J.D.: ¿Y cómo se explica que a los cuatro funcionarios del Ministerio de Agricultura el fiscal les dé una pena máxima de 51 años?
V.M.: Eso no es cierto. Ese fiscal no habló de penas. Solo se remitió a leer el artículo del Código Penal que para el peculado tienen los funcionarios públicos. Pero con los cuatro funcionarios puede pasar exactamente igual que con los Nule. No tienen antecedentes y creo que el delito más grave que se les imputa es el de peculado.

M.J.D.: ¿Por qué la Fiscalía no empezó por la cabeza del escándalo, es decir, por el exministro Andrés Felipe Arias, sino por abajo?
V.M.: Porque se abrieron dos investigaciones distintas. La de los funcionarios sin fuero, a cargo de un fiscal, y la de los funcionarios con fuero, que la tengo yo. Le voy a confesar una cosa: la investigación que estuvo en el despacho del fiscal general estuvo quieta durante ocho meses, hasta que en noviembre del año pasado oyeron en interrogatorio al doctor Andrés Felipe Arias. Cuando yo llegué, ese caso se lo habían pasado hacía poco a un fiscal delegado ante la Corte. Por supuesto, el caso era tan desconocido para él como para mí.

M.J.D.: Tengo entendido que las investigaciones sobre los Nule por lavado de activos y captación ilegal estuvieron estancadas.
V.M.: Sí, estaban paradas. Pero desde que yo llegué, reuní a todos los fiscales y las vamos a echar para adelante.

M.J.D.: ¿Y en cuanto a las investigaciones sobre contratación de los Nule a nivel nacional diferentes a las de la 26?
V.M.: Estamos adelantando la de la Ruta del Sol y la que tiene que ver con el préstamo del DNE, la cual llevaba dos años sin mayor actividad, al punto de que me tocó cambiar el fiscal. Pero quiero decirle una cosa: no creo que sean las únicas. Creo que en la Fiscalía deben estar paradas muchas investigaciones.

M.J.D.: ¿Cuántas investigaciones tiene a su cargo?

V.M.:
No me va a creer: 1.105. Yo soy el fiscal que tiene más procesos en el país porque los otros fiscales tienen 200, 150, 300.

M.J.D.: ¿Esa acumulación es también culpa del Sistema Penal Acusatorio?
V.M.: Pues claro que sí. A partir del sistema acusatorio esos casos no pueden ser delegados, cosa que antes sí se podía hacer. Mire: este sistema que buscaba una agilidad en la justicia lo que logra es la impunidad. Ya el número de casos a mi cargo no permite hacer una investigación. Pero, además, el día que yo formule una imputación, tengo que proyectar que a los 30 días voy a acusar y que a los 90 debo llamar a audiencia de juicio y que cuando este comience, voy a estar sentada en la Corte Suprema cinco meses, cuatro meses. ¿El caso del doctor Valencia Cossio no duró casi dos años?

M.J.D.: Y mientras tanto, ¿quién atiende la Fiscalía?
V.M.: ¡Pues yo!... Pero además, el sistema anterior le permitía al fiscal recoger él mismo la evidencia. Este sistema no. Eso lo hace ahora la Policía judicial, que está tan sobrecargada como nosotros. Este sistema está pensado para un fiscal que tenga siete u ocho casos al año como en Estados Unidos, y no para un fiscal que tenga que enfrentarse a 20 capturados de las Bacrim de un tacazo.

M.J.D.: ¿Y qué se va a hacer para salir de semejante atolladero?
V.M.: Estoy tratando de formular una serie de propuestas porque creo que llegó el momento de poner sobre la mesa, de manera clara y sincera, todas las dificultades del Sistema Penal Acusatorio. Probablemente habría que empezar a estudiar la posibilidad de implementar un sistema mixto y de tener en cuenta la clase de delitos: no todos pueden tener el mismo tratamiento. El delito de bandas criminales no puede ser el mismo delito de robo de un celular, ¡por favor!

M.J.D.: Va a tener razón el exfiscal Alfonso Gómez Méndez, quien dijo que este Sistema Acusatorio iba a ser un fracaso.
V.M.: Yo no iría hasta allá, pero sí creo que el sistema está en un estado de salud crítico.

M.J.D.: ¿Por qué se ha demorado tanto la Fiscalía en definir lo del DAS?
V.M.: Lo único que le puedo decir es que la investigación no está parada y que vamos a tomar una decisión muy pronto.

M.J.D.: ¿Por qué cambió la fiscal que iba a efectuar la audiencia de acusación en el caso de las firmas para el referendo reeleccionista?

V.M.:
Es cierto que cambié de fiscal, pero, hasta donde tengo entendido, la audiencia de acusación se suspendió no por el fiscal sino por el juez. Está prevista para este mes.

M.J.D.: ¿Y la investigación sobre el DNE?
V.M.: Cuando yo llegué, la directora de Unaim, Ana Margarita Durán, me dijo que iba muy bien. Vinieron sus amenazas y ella se fue del país. Empecé a indagar y me di cuenta de que no se había hecho sino muy poco. Acabo de crear un grupo de tareas especiales y a los fiscales les he quitado los demás casos para que tengan una dedicación completa. Estamos comenzando desde cero.

M.J.D.: ¿Por qué no ha habido sino tres condenas en Justicia y Paz?

V.M.:
Va a haber más, se lo aseguro. Hemos pensado en la presentación de un proyecto de ley para reformar el procedimiento y volverlo más práctico. El país no se da cuenta de lo que ha pasado por ahí. El otro día conté en los medios lo del bloque Centauros, con 20 masacres, 850 víctimas reconocidas. ¡No tuvo ni siquiera un titular! No puedo entender que el país gaste titulares en los Nule y en lo del DAS y no les dé importancia a estas noticias.

M.J.D.: ¿Su papá es depositario de la DNE?
V.M.: No es cierto. Ni tiene investigación ni fue depositario. Una fundación cristiana que existe desde la época de Armero le pidió a la DNE la administración de una finca. Esta fundación, en 2004, le pide a mi papá, que vive allá, que sea su administrador. Ni la fundación está investigada ni era de Rodríguez Gacha, como dijeron los medios. Esa fundación la entregó en el año 2008. Eso fue feo: mi papá es una persona intachable. En algún medio dijeron incluso que había que investigar cuál era la relación entre Gacha y mi papá. ¡Imagínese!

M.J.D.: Veo que cambió de oficina y que la tiene llena de flores.
V.M.: Y eso que esta semana no tengo rosas. Me mandaron por mi cumpleaños y por el Día de la Mujer. A ver si me siguen mandando rosas y no dardos.

La corrupción como espectáculo, por Alejandro Gaviria

Lo que dice hoy Alejandro Gaviria tiene mucho de verdad. La corrupción como espectáculo... ¿Aprenderemos? Estoy seguro que sí. 
Colombia es un país muy joven, al que le falta mucha experiencia.
Los Nule, me imagino, están aprendiendo que no era cómo lo pensaban ellos, en medio de su imaginario... que la vida y los negocios son más serios y comprometidos que un juego de poker. Alejandro Gaviria, en el RADAR. 

LuisEmilioRadaC

Alejandro Gaviria

La corrupción como espectáculo

Por: Alejandro Gaviria 
La historia de los Nule V

SU LLEGADA AL AEROPUERTO ELdorado me recordó otras épocas, ya idas, cuando nuestros campeones de ciclismo o de boxeo eran recibidos por cientos de fotógrafos angustiados, desesperados por una imagen reveladora.


“¿Ya llegaron?”, preguntaba la gente en la calle con una especie de curiosidad exasperada. Pero el martes en horas de la tarde terminó la espera. Los campeones de la corrupción llegaron en un avión de Iberia procedente de Roma, “cargados de pruebas” según informó la prensa. Vestían no los atuendos coloridos de los héroes del deporte, sino unos chalecos abultados, a prueba de balas. Fueron llevados directamente al búnker de la Fiscalía. “¿Habrá alguna foto de los señores Nule en el calabozo?”, me preguntó un taxista desprevenidamente. La corrupción, pensé, se convirtió en el nuevo espectáculo nacional.

La audiencia de imputación de cargos parecía un evento deportivo. Había cámaras por todos lados. Los periodistas no cabían en la sala. Los curiosos luchaban por una silla vacía. Los principales diarios transmitieron los alegatos en sus páginas de internet. Los noticieros de televisión emitieron boletines especiales. Varios periodistas dieron cuenta de los hechos, minuto a minuto, jugada a jugada, como si se tratase de un partido de fútbol. Nadie quería perderse un solo detalle. La corrupción como entretenimiento, como espectáculo de masas, alcanzó esta semana niveles delirantes. Insospechados, en mi opinión.

La transmisión en línea reveló la extrañeza del espectáculo. “Las barras se dividen entre los que quieren que terminen la audiencia y los que quieren que la aplacen”, informó La Silla Vacía el jueves en la tarde. “Los Nule no han vuelto, pero los abogados ya llegaron y las barras se van llenando”, escribió el mismo medio minutos más tarde, sin ningún asomo de ironía, como si todo este espectáculo fuese natural, rutinario. “Manuel Nule se para a hacer ‘pipí’ y cuando regresa las cámaras fotográficas se disparan”, informó por Twitter Norbey Quevedo, uno de los reporteros más acuciosos de este país, dedicado ahora, quién iba a creerlo, a relatar las urgencias físicas de los Nule.

Esta forma extraña de entretenimiento deja entrever un hecho más inquietante que la frivolidad inevitable de los medios de comunicación. El deseo de justicia parece estar transformándose en un sentimiento distinto, en una especie de clima de linchamiento, de sed de venganza inmediata. Hace ya muchas décadas, los ladrones eran ejecutados en espectáculos públicos, en medio de un ambiente festivo, frenético. Guardadas las proporciones, algo similar parece estar ocurriendo hoy en día. Los curiosos de a pie han sido reemplazados por internautas indignados. Pero la mezcla de curiosidad frívola y afán de venganza no ha cambiado mucho.

Sobra decirlo, el espectáculo no fortalece la justicia. Ni mengua la impunidad. Ni reduce la corrupción. El cubrimiento desaforado y superficial de los procesos judiciales (“Gracias al receso, la corbata del fiscal volvió a su puesto”) sugiere, en últimas, cierta resignación, cierta indignación pasiva. Como no hemos sido capaces de lidiar con la corrupción (los Nule fueron hasta hace poco tiempo los niños mimados de los medios, los bancos y el Estado), optamos extrañamente por convertirla en entretenimiento.

agaviria.blogspot.com

Los tres tenores, dice Semana, al titular la historia de los Nule

La triste historia de los Nule IV

LuisEmilioRadaC

Pd: Semana

Los tres tenores

Manuel, Miguel y Guido Nule. Y  Mauricio Galofre, considerado el cuarto Nule, pues participó con ellos en el montaje del conglomerado de contratación. Los Nule prometieron entregar pruebas reina.
Manuel, Miguel y Guido Nule. Y Mauricio Galofre, considerado el cuarto Nule, pues participó con ellos en el montaje del conglomerado de contratación. Los Nule prometieron entregar pruebas reina.
 
PORTADASEMANA revela cuál fue el acuerdo de los Nule con la Fiscalía, cuántos años podrían pasar en la cárcel y qué tan valiosa es la información que van a entregar.
Sábado 9 Abril 2011
 
Cuando faltaban apenas quince minutos para comenzar la audiencia en la que se debía definir la suerte inmediata de los primos Nule, todo estuvo a punto de colapsar. Pasado el mediodía del viernes, Miguel, Manuel y Guido le hicieron saber al fiscal del caso, Germán Pabón, que no tenían intención de presentarse para reanudar la audiencia de imputación de cargos.
La noche anterior les había entrado una suerte de pánico en el cuerpo. Ellos habían decidido regresar de Roma y Miami, donde se habían refugiado desde que estalló el escándalo del carrusel de la contratación en Bogotá, convencidos de que las matemáticas jurídicas les daban para pagar tan solo unos tres años en prisión.

"Nunca antes los habíamos visto tan seguros como con esta decisión de venir a dar la cara", le contó a SEMANA una persona que los conoce. Si bien lo pensaron mucho, cuando tomaron la decisión tenían claro que lo mejor era obedecer el llamado de la Fiscalía a hacerse presentes en Bogotá para la audiencia de imputación de cargos por cinco delitos.

La amenaza de la fiscal, de traerlos con circular roja de Interpol, no les preocupaba demasiado. Dos de ellos son italianos y no es fácil para la Policía internacional sacarlos del país donde tienen su nacionalidad. Pero lo que más pesó a la hora de tomar la decisión de volver fue que al sopesar los pros y los contras, y hacer los cálculos de las posibles penas, se dieron cuenta de que en un abrir y cerrar de ojos podían ponerle punto final a este caso.

El martes en la tarde aterrizaron en Bogotá, procedentes de Madrid, y se fueron directo al búnker de la Fiscalía, el único lugar en el que se sienten hoy seguros. En su recorrido alcanzaron a ver el efecto desastroso de uno de los contratos que firmaron con la Alcaldía. Hoy, tres años y medio después de comenzar la troncal de TransMilenio de la avenida Eldorado, aún no está terminada. Al llegar, se acomodaron en las celdas del búnker, que no tienen las comodidades a las que se acostumbraron los primos Nule durante los últimos cinco años.

El viernes el fiscal Pabón alcanzó a asustarse. Si los Nule decidían no seguir cooperando, la parte más jugosa de su trabajo podría irse a tierra, pues son ellos los que pueden darle las pistas y los documentos claves para destapar la caja de Pandora de cómo se maneja la contratación no solo en Bogotá, sino en buena parte del país.

Y es que el caso de los Nule, en términos de investigación, hoy es casi un asunto de trámite. Las pruebas que los señalan como responsables de todo tipo de delitos relacionados con corrupción y malos manejos de contratos han brillado por su abundancia en los medios de comunicación. Ya nadie espera sorprenderse con una nueva denuncia en contra de ellos. La única duda que queda es qué tan ejemplarizante va a ser la pena que les impongan.

Lo que sí es interesante ahora para la justicia es si los Nule se pueden convertir en una especie de 'gargantas profundas'. Y de eso habían estado conversando -el fiscal y los Nule- el miércoles desde primeras horas de la tarde hasta las 10:30 de la noche en el búnker. Allí los jóvenes costeños le anunciaron muchas de las cartas que están dispuestos a jugar a cambio de beneficios de la justicia.

Después de la reunión, así no la hubieran hablado, la hoja de ruta estaba clara. Ellos se declaraban culpables del delito de peculado. Como tenían atenuantes, la Fiscalía pedía una pena razonable dentro del ordenamiento jurídico para ellos. Y a partir de esta semana que comienza, empezarían a dar información clave.

Pero con lo que no contaban los Nule era con que como esto es un juicio oral, no todo está en manos del fiscal. El sistema les dio la sorpresa. En primer lugar apareció un abogado en representación de ocho ediles que querían ser reconocidos en el proceso como víctimas. Pero, tras un rápido debate, no fueron aceptados como tales. La revista digital Kienyke lo calificó como "la estrategia fallida de Iván Moreno", pues los ediles eran todos del Polo y de la línea Moreno.

Pero ese fue un simple impasse. La verdadera bomba llegó cuando otros dos apoderados de víctimas, el de Segurexpo (la aseguradora que tuvo que pagar 69.000 millones de pesos por el incumplimiento de los Nule en el contrato de TransMilenio) y el representante del director del IDU, hicieron dos peticiones que molestaron a los Nule. La primera fue pedir que les permitieran ver las evidencias de la Fiscalía, y la segunda, que se tuvieran en cuenta dos agravantes a la hora de impartirles las penas: su posición distinguida en la sociedad y el hecho de que obraron en coparticipación criminal.

El abogado Camilo Sampedro, quien representa al director del IDU, Néstor Eugenio Martínez, le preguntaba al fiscal por qué insistía en solicitar penas bajas para los Nule cuando "no hay atenuantes y sí agravantes". Y el abogado de Segurexpo, Carlos Gilberto Gómez, solicitaba que al delito de peculado se le dé el agravante de haber usado dineros del erario con destinación a bienes de uso común.

El juez se mostró de acuerdo, pero dijo que era el fiscal quien tomaba la determinación de incluirlo o no en su imputación. El fiscal Pabón defendió la pena que pidió para los Nule diciendo que como atenuante ellos no tienen antecedentes y que en sentido estricto el consorcio cometió el delito de peculado, y no ellos como particulares. Pero al final se aceptaron los dos agravantes mencionados.

Para ese momento ya el reloj marcaba las ocho de la noche. Cinco horas atrás había comenzado la audiencia en una sala abarrotada de periodistas. Los Nule, que hasta ese momento se habían visto imperturbables, expresaron cierto desconcierto en su rostro. En una de esas, Manuel Nule miró a su abogado con un gesto de sorpresa y le preguntó: "¿Esto qué significa?".

Las alarmas se dispararon en el banquillo de los acusados. A partir de ese momento los Nule cambiaron los planes y decidieron que esa noche no iban a decir si aceptaban o no los cargos. Algo no funcionaba como ellos lo tenían previsto. La aceptación de los agravantes podría cambiar la dosificación de las penas.

Un rato después, uno de los dos defensores de los Nule, Andrés Garzón, le pidió al juez levantar la audiencia y en dos días volver a convocarla. La petición era inusual, pues desde que comenzó el Sistema Acusatorio en Colombia nunca se había partido en dos esta fase de imputación de cargos.

Las partes se mostraban reacias a hacer esa concesión. Tuvo que salir Guido Nule en un acto algo teatral a decir: "Señor juez, le pido que nos dé hasta las dos de la tarde de mañana, por el amor de Dios. Si se lo pudiera pedir de rodillas, me arrodillaría". El juez aceptó.

De regreso en el búnker se le escuchó a uno de los Nule decir: "Nosotros no vamos a pagar diez años y menos cuando los otros están libres".

Lo que van a contar Los hermanos Nule se han convertido en uno de los símbolos de la corrupción en el país. La Contraloría hizo un examen detallado y encontró que tenían 161 contratos por casi dos billones de pesos y que en muchos de ellos habían surgido problemas. El manejo de sus cuentas no era propiamente escrupuloso: en tan solo dos de sus ocho empresas, según la Superintendencia de Sociedades, encontraron una deuda de 980.000 millones de pesos.

Y esa condición de los Nule tiene dos caras. La primera es que, por la dimensión del daño que le han causado a la sociedad, la opinión pública no resiste la idea de que terminen pagando solo tres años de prisión. E incluso la fiscal Viviane Morales se ve en dificultades para darles un principio de oportunidad, que es una potestad que le da a ella la Constitución para cesar la investigación de determinadas personas.

La otra cara, que es la más atractiva ahora, es que justamente como han estado metidos en el corazón de la 'mordida', ellos se convierten en los mejores testigos para destapar quiénes son los principales protagonistas de la ola de corrupción que azota al país y qué pruebas tienen sobre quienes siguen agazapados para la justicia en el caso de Bogotá. La ecuación para ellos es simple: nos rebajan la pena, nos tratan bien y les ayudamos a descubrir la corrupción que hay en todo el país.

¿Qué tanto tienen para dar? En la conversación del miércoles con el fiscal Germán Pabón hablaron de colaborar con aportes aparentemente elementales, como llenar vacíos probatorios de muchos documentos comprometedores que se han encontrado. Por ejemplo: serán ellos los que digan si Edmundo del Castillo, quien fue secretario jurídico de la Casa de Nariño, era el llamado 'Profe' que recibió 105 millones de pesos en efectivo en el Centro Comercial Andino de Bogotá. Y serán ellos también los que digan para qué, por citar solo uno de las decenas de ejemplos que han salido a flote en la 'contabilidad' de los Nule y que aún no se convierten en prueba judicial.

Pero también prometieron abrir el capítulo de los sleeping partners, una expresión que, según ellos, aprendieron del abogado Álvaro Dávila. Los Nule hablaron de revelar quiénes son los influyentes empresarios o reconocidos contratistas a los que les pagan comisiones para que ellos pongan su nombre y su experiencia a disposición de empresarios emergentes, como en su momento fueron los Nule, para que puedan ganar millonarios contratos no solo en Bogotá, sino ante el gobierno nacional.

En el caso concreto de Bogotá, los Nule hicieron otros ofrecimientos. Le dijeron a la Fiscalía de una nueva grabación en la que aparece Miguel Nule hablando con uno de los protagonistas del carrusel, cuyo nombre se ha mencionado bastante en los últimos días y sobre el cual no existe aún investigación alguna. Pero tal vez la joya de la corona, según lo anunciaron los Nule, es una información documental sobre un pago que hicieron a través de un intermediario al alcalde de Bogotá, Samuel Moreno Rojas. Hasta ahora, y casi un año después de que se destapó el escándalo del carrusel de la contratación, son pocas, por no decir ninguna, las evidencias que salpican de manera directa al alcalde Moreno.

Y, finalmente, los Nule le dijeron al fiscal Pabón que hay muchos bienes para devolver. Sin embargo, eso está por verse. Pues los Nule hablan, en buena medida, de los supuestos activos de sus otrora empresas en Colombia. "Ellos hacen cuentas alegres, esas empresas solo tienen pasivos", dijo a SEMANA una fuente de la Superintendencia de Sociedades.


¿Y todo esto a cambio de qué? Miguel, Manuel y Guido están convencidos de que la información que ellos tienen es oro en polvo para la justicia. Y por eso esperan beneficios a cambio. En primer lugar, un sitio de reclusión en el que se les garantice la seguridad. Es decir, no La Picota. De hecho, el fiscal Pabón le pidió al juez en la audiencia que haga efectiva por ahora la detención que les aplicó en el búnker de la Fiscalía.

En segundo lugar, el manejo de las penas. Hacer las cuentas es un ejercicio difícil a esta altura porque el resultado puede ser muy distinto si al final del juicio terminan siendo condenados solo por el delito de peculado (el cual aceptaron) o por los cinco delitos que la Fiscalía les imputó.

El peculado es el que les da la pena más alta. En este caso el fiscal pidió para ellos, al comenzar la audiencia, entre 5,5 y 15,5 años, partiendo de la base de que no les anotó agravantes. Y por eso, al final de la audiencia, los Nule se alteraron, porque no tenían en sus cuentas los agravantes y estos podrían, eventualmente, aumentar su pena. En ese mismo caso, si los encuentran responsables también de otros delitos, el juez tomaría la pena del delito mayor y la duplicaría, lo que en técnica jurídica se llama 'concurso'. Pero eso solo se sabrá al final del juicio.

¿Qué puede pasar? El escenario que tienen en la mente los Nule es que terminen solo condenados por peculado sin agravantes. Ya sea porque en los otros delitos logran demostrar su inocencia o porque si los encuentran culpables, les den el principio de oportunidad parcial del cual habló en algún momento la fiscal Viviane Morales, es decir, solo para algunos delitos.

Por cualquiera de esas dos vías, y con otros acuerdos por colaboración con la justicia, esperan obtener rebajas de penas y terminar con unos pocos años de prisión. Ellos están convencidos de que si van a dar información para destapar la mayor olla podrida de las últimas décadas en el país, deberían ser tratados más como héroes que como demonios. Pero el país no lo piensa así.

El viernes, cuando se reanudó la audiencia, el fiscal insistió en que no se configuraba agravante porque no fueron ellos los que firmaron el contrato sino las empresas. Y los Nule respiraron tranquilos. Ya estaban aquí. Ya no tenían más que hacer.
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