domingo, 5 de junio de 2011

Periodistas en política. Hay que hacer la diferencia. Cartagena


 
El futuro de Cartagena, una de las ciudades más importantes del Caribe Colombiano está en juego.

Parece que no le fue muy bien con su alcaldesa, Judith Pinedo y hay preocupación por lo que pasará en la nueva administración.
Esto que les digo, lo he constatado, porque permanentemente estoy en La Heroica y los taxistas me lo han corroborado: “Nos falló Judith”. “Pensamos que tendríamos una mejor administración”. 
Y hay otros comentarios que no tendré en cuenta en este momento.

Voy a registrar lo que piensan, expresan y sienten otros colegas, arrancando por Irama Rodríguez, quien no está de acuerdo que le den “palo” al candidato que está arriba de las encuestas porque es colega y merece respeto, dice ella.
Carlos Ardila, no está de acuerdo con eso. Y dice que el periodista, Campo Elías, no merece dirigir Cartagena. Y que él como padre no permitiría que le enseñara a sus hijos si fuera profesor y le dice a Irama: escúchalo…
Y lo acompaña Luis Oñate, que señala: “Creo que una cosa es la “hermandad” de nosotros como colegas y otra muy distinta nuestra labor frente a un candidato o alcalde-locutor o periodista”.
Remata Raimundo Alvarado: “Una cosa son las aptitudes para hacer gestión social desde los micrófonos y otra muy diferente es la gerencia y el liderazgo desde la silla del Alcalde. En eso coincido con Collazos”. Haciendo referencia a una columna de Óscar Collazos, que circuló por nuestro blog.
Termina, Luis Eduardo Barreto, quien al principio incentivó a Campo Elías para siguiera su proceso para llegar a la alcaldía de Cartagena, pero frenó en carrera y ahora dice que si Campo no es serio, que se quede quieto.

¿Por qué nos metemos en este “rollo” los periodistas?
Porque es la vida de la Región Caribe. Es la vida nuestra y los políticos deben ir aprendiendo que de aquí en adelante van a tener un periodismo más comprometido con el desarrollo de la ciudades caribeñas.
Se que no va a ser fácil, porque los hombres de la política y politiquería consideran que ellos tienen el poder y pueden jugar con los presupuestos, pero vamos a trabajar para que eso no ocurra. Tenemos un reto y no debemos fallar.

LuisEmilioRadaC
Pd: qué dicen los periodistas de la Región Caribe   


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To: periodistasdelcaribe@yahoogroups.com
From: iramaro@hotmail.com
Date: Tue, 31 May 2011 16:08:21 +0000
Subject: RE: [periodistasdelcaribe] Re: Periodistas en política. HAY QUE HACER LA DIFERENCIA

Irama Rodriguez:
 
No es mi interés entrar en estos debates que se ha creado en la cuestión política, pero no puedo dejar pasar por alto llamar la atención a nuestros colegas que debemos respetar a todos los que aspiren a un cargo político... Campo Elías merece respeto por dios... y más de quienes no tienen o han tenido la oportunidad de conocerlo... emitan juicios quienes tienen pruebas, el resto debe callar... Por eso somos periodistas... debemos ser objetivos, jamás emitir juicios... o si no, pregunten en RCN, quien era el periodista bandera popular en esa emisora.... por favor respetemos para recibir o merecer respeto...

Irama de Jesús Rodríguez Pedraza
Comunicadora Social Periodista



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To: periodistasdelcaribe@yahoogroups.com
From: cardilared@hotmail.com
Date: Tue, 31 May 2011 18:49:15 +0000
Subject: RE: [periodistasdelcaribe] Re: Periodistas en política. HAY QUE HACER LA DIFERENCIA

 
Carlos Ardila:

Irama, qué tal. Como no mencionas nombres pero yo soy uno de los que ha opinado sobre la candidatura del locutor Campo Elías Teherán a la Alcaldía de Cartagena -la ciudad donde nací, vivo y aspiro a vivir el resto de mis días- me doy por aludido y paso a señalarte varias cosas:   
1) En mis comentarios no he irrespetado a nadie. Señalar que hay una gran diferencia entre la preparación académica y de diverso orden que ha recibido el presidente Santos y la que, por las razones que sea, ha recibido Campo Elías, no es un irrespeto. Si acaso, un gesto de sinceridad que yo sé que me va a ganar enemigos, pero lo que está en juego en este caso es, nada más ni nada menos, que la escogencia de quien deberá regir los destinos de nuestra ciudad durante los próximos 4 años, y ello nos obliga a ser responsables y atrevernos a decir en voz alta lo que muchos opinan sotto voce.

2) Tienes razón; no necesitamos preguntar quién era el locutor más oído en Cartagena, y no solo de RCN: de todas las emisoras locales. Pero ese no es el hecho que nos debe llevar a pensar en que por eso tiene las actitudes y las aptitudes para ser alcalde de una ciudad como Cartagena. Yo te invitaría  hacer un pequeño ejercicio: oye cualquier grabación de uno de los noticieros leídos y comentados por Campo Elías y pregúntate si serías capaz de ponerlo como profesor de uno de tus hijos. Sin conocer tu respuesta yo te adelanto y hago una reflexión: si no soy capaz de poner a alguien de profesor de mis hijos, ¿como podría entonces elegirlo alcalde de mi ciudad?

3) Una aclaración necesaria: jamás opiné públicamente sobre el trabajo que en RCN realizaba Campo Elías, salvo su predisposición a defender a los Curi y Barboza del momento, en equipo con otros varios comunicadores locales. Pero ahora Campo Elías no es 'el locutor' de una emisora sino 'el candidato' a ser alcalde de mi ciudad, y como ciudadano tengo todo el derecho a querer lo mejor para Cartagena. Y expresarlo. 

Carlos Ardila



3
To: periodistasdelcaribe@yahoogroups.com
From: luisonategamez@hotmail.com
Date: Tue, 31 May 2011 14:15:18 -0500
Subject: [periodistasdelcaribe] Periodistas en política. HAY QUE HACER LA DIFERENCIA

 Luis Oñate Gámez
Es un tema muy interesante y sé que  generará decenas de comentarios disimiles. No conozco personalmente al señor Campo Elías Therán y lo he escuchado no muchas veces, pero creo que es respetable la opinión de Carlos Ardila, más cuando aclara que “ahora Campo Elías no es 'el locutor' de una emisora sino 'el candidato' a ser alcalde de mi ciudad, y como ciudadano tengo todo el derecho a querer lo mejor para Cartagena. Y expresarlo”.
 Una situación similar se pudo generar en Barranquilla cuando el locutor Edgar Perea aspiró a la alcaldía o igual podría acontecer en Santa Marta o cualquier otro municipio. Creo que una cosa es la “hermandad” de nosotros como colegas y otra muy distinta nuestra labor frente a un candidato o alcalde-locutor o periodista.
Un abrazo.

Luis Oñate Gámez



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De Raimundo Alvarado
To: periodistasdelcaribe@yahoogroups.com
From: raimundoalvarado@hotmail.com
Date: Tue, 31 May 2011 20:41:11 +0000
Subject: RE: [periodistasdelcaribe] Periodistas en política. HAY QUE HACER LA DIFERENCIA

 
La naturaleza del oficio periodístico es informar y opinar de los asuntos de interés público. Nada es tan público como las capacidades o habilidades de la persona que aspire a dirigir los destinos de una ciudad del tamaño y la importancia de Cartagena, de manera que son bienvenidas todas las opiniones sobre la eventualidad de que uno de nuestros compañeros de oficio rija sus destinos.
¿Tiene las competencias? ¿Por sus antecedentes puede gozar de la confianza de los ciudadanos cartageneros y de quienes queremos a esa bella ciudad, especialmente en materia de ética pública? 
Una cosa son las aptitudes para hacer gestión social desde los micrófonos y otra muy diferente es la gerencia y el liderazgo desde la silla del Alcalde. En eso coincido con Collazos.
***
Lo de Perea fue dramático para Barranquilla. Estuvo a punto de ser Alcalde en 2003 y en 2007, a pesar de que había perdido opciones, terminó desplomándose en la última semana porque confeso que había cambiado su decisión electoral respecto a la Gobernación porque le habían resuelto el problema del transporte del día de las elecciones con un billete grande. Le perjudicó su ostentación con el dinero.
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En el fondo, tanto lo de Barranquilla como lo de Cartagena,  es un problema severo de déficit de  democracia en nuestras capitales y pueblos. El que la gente, en medio de su angustia porque no hay soluciones sostenibles a su drama, termine aferrándose a los culebreros (religiosos o tramitadores de servicios sociales) es la mas clara ratificación de que nuestra democracia está en grave riesgo.
Un aporte más al discurso de quienes buscan que se retroceda en la descentralización.
***
Cartagena esta a la vanguardia en el Caribe en materia de participación social desde fines de la década de los 90, cuando se activó un proyecto con el apoyo de Barcelona.
Interesante es saber como evoluciona esta aparente regresión que se advierte con liderazgos políticos tan cuestionados en estos momentos en el departamento de Bolívar.

Raimundo

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Luis Eduardo Barreto Mugues
Me queda claro, no conozco los antecedentes del periodista Campo Elías Teherán.
Si son como lo pintan, al servicio de dirigentes corruptos, así sea periodista, no merece los votos del pueblo y mucho menos asumir la responsabilidad tan grande de regir los destinos de la ciudad. Cuando digo hay que hacer la diferencia, esa parte de ahí, de nuestro compromiso con los valores que han perdido los políticos; la honradez, la humildad, la seriedad y el de generar equilibrio social y equidad. 
Santos ascendió con todo el poder del mundo siendo un delfín de la política y cohonestó con todos los gobiernos; buenos y malos en este país. Gente así, no queremos quienes pensamos en hacer la diferencia, entonces nos toca reeditar el contexto de la política nacional y hacer la diferencia con un nuevo liderazgo que permita la confianza entre el ciudadano y las instituciones.

Luis Eduardo Barreto

Pecados de la Constituyente, por María Isabel Rueda

 
María Isabel Rueda 
 
Quizás el peor de los pecados de la Constituyente fue el de haber reformado la Constitución y arrojado su llave al mar.

Veinte años después de la Constitución del 91, valdría la pena hablar de sus pecados y pecadillos.
 
Pecado de ceguera: no corrigió la tendencia de los partidos políticos hacia su erosión. Sometidos a un sistema electoral basado en cocientes y residuos que privilegiaba las aventuras electorales personalistas, terminaron reemplazados por las estructuras clientelistas existentes, mangoneadas desde el Ejecutivo a punta de gabelas corruptas.
Pecado de presidencialismo: no se introdujeron los mecanismos de responsabilidad política que requiere el sistema presidencialista moderno, que sí tiene el sistema parlamentario, bajo el cual ningún ministro puede fracasar y permanecer indefinidamente en su cargo. La moción de censura es inoperante porque está íntimamente ligada en su eficacia a la existencia de unos partidos fuertes.
Pecado de corromper la sal: para garantizarles independencia a los órganos de control, la Constituyente resolvió radicar la elección de sus cabezas en el poder judicial. Un "regalo envenenado", como en su momento lo calificó el constituyente Hernando Yepes. No se moralizaron los órganos de control, pero, a cambio, se politizó la justicia.
Pecado de generosidad: entregamos el manejo de las regalías al despilfarro y la corrupción de unas estructuras políticas locales muy débiles y muy fácilmente corruptibles.
Pecado de lujuria fundacional: los constituyentes resolvieron crearle un nuevo órgano a cada problema. Por ejemplo, a la necesidad de quitarle al Ejecutivo el manejo de la televisión, se le creó la CNTV, cuyo carácter colegiado terminó disolviendo su responsabilidad: un ente costoso, clientelista e inoperante, ahora al borde de una desaparición forzada. A la necesidad de proteger los derechos humanos se le creó ese gran lagarto con escamas constitucionales que es el Defensor del Pueblo. A la necesidad de gerenciar la justicia se le creó el Consejo Superior de la Judicatura, sobredimensionado en número de magistrados y subvalorado a la vista de la calidad de sus miembros. Y mientras su sala administrativa peca de excesivamente ambiciosa en un país donde nunca ha habido problemas de independencia de la justicia, la sala disciplinaria está convertida en vertidero de las aguas negras de la tutela.
Pecado de pureza: las cortes colombianas eran de muy alta categoría mientras fueron vitalicias y cooptadas. Los mejores elegían a los mejores. Pero ante la crítica -parcialmente cierta- de que eran un "club de privilegiados" en el que primaba el amiguismo, se adoptó una cooptación restringida e hipócrita, que ha llenado a las cortes de magistrados de rango subalterno. Estamos viviendo las consecuencias con sus fallos.
Los pecadillos: se predican de los aciertos de la Constituyente, a saber: la omnipotencia de sus magistrados constitucionales, la no exigencia de sostenibilidad fiscal en los fallos sobre derechos sociales, económicos y culturales de los colombianos que a buena hora consagra, la poca confiabilidad que genera la Fiscalía y la arbitrariedad con la que los jueces manejan el sistema jurídico "nescafé", ese derecho instantáneo que garantiza la tutela.
Pero lo único que no puede hacer el presidente Santos es convocar una Asamblea Constituyente que pula los pecados y pecadillos de la del 91.
Por un lado, porque quizás el peor de los pecados de la Constituyente fue el de haber reformado la Constitución y arrojado su llave al mar. Si la Corte Constitucional no da el permiso, con la disculpa de proteger el sistema político que contiene, la Constitución Política colombiana es irreformable.
Y segundo, porque si Santos convoca una Asamblea Constituyente, abre la compuerta para que el uribismo, donde están las mayorías electorales implícitas del país, lo tumbe y vuelva a poner a Uribe en el poder.
¡SE ME OLVIDA! En el caso de Valerie Domínguez, es cierto, los hombres las prefieren brutas. ¿Pero tanto?

Esthercita: "Que me recuerden como una buena amiga", en charla con Ernesto


 “Que me recuerden como a una buena amiga”


En 1995, Esthercita Forero concedió a Ernesto McCausland, en la réplica del camellón Abello del Museo Romántico de Barranquilla, una sentida entrevista. Aquí los apartes más importantes.  


P  ¿Hay algo que te moleste de la Barranquilla de hoy?
Me duele que estén olvidando un poco la música, la música nuestra, típica. No me gusta que estén girando alrededor de tanto extranjerismo, porque nosotros debemos conservar todas nuestras tradiciones, apoyar nuestras tradiciones y llevarlas dentro del alma y que no se pierdan nunca, porque si se pierden, se perdería gran parte de nuestra nacionalidad. A mí no me gusta eso. Me choca cuando estoy oyendo músicas extrañas y grandes booms publicitarios para un artista extranjero mientras que los colombianos siguen estando rezagados aquí en el mismo país. Eso está pasando en nuestra ciudad, naturalmente. Hay frivolidad.


P  ¿En cosas como qué se ve esa frivolidad?
R  Bueno, la manera de tomar la vida, de gozar, como lo hace la juventud ahora. Irse, por ejemplo a una discoteca y pasar una noche entera allí. Al fondo una música terrífica. (Risas) Pero de todas maneras sigue siendo el ñero, el ñero bondadoso y magnífico de siempre.
P  ¿Tú crees que Barranquilla cívicamente ha cambiado?
Hay una especie de giro, gente que está tomando ya conciencia. Hay campañas publicitarias por Barranquilla. Te voy a contar: cuando escribí las canciones a Barranquilla, estaba atravesando la ciudad por una época terrible. Era un momento en que todo el mundo decía que Barranquilla se había acabado, los medios de comunicación decían lo mismo, la gente de aquí lo repetía. “Eso se acabó, eso se lo llevó el diablo, Barranquilla era antes. Ya eso no sirve”.  A mí eso me dolía, ¿sabes? Entonces empecé a escribir mis canciones. Empecé con La luna de Barranquilla y vi que acogieron la canción. Y eso me gustó mucho, porque estaba yo pensando en otra cosa, en revivir ciertas emociones que se estaban como muriendo. Después fue entonces Mi vieja Barranquilla, más acatamiento. Entonces un día desperté bajo mi palito de matarratón y entendí lo que yo debo hacer: hacer la historia de Barrranquilla en canciones. Vamos a grabar un Long Play para que narre todas aquellas reminiscencias de Barranquilla la vieja, a ver si la gente se conmueve o no. ¡Se conmovió! A partir de allí ha partido una especie de cariño entrañable, una cosa de una ternura muy profunda. A veces no se expresa ese sentimiento, pero se siente. (…) Me gusta lo que está pasando. La juventud luchando, tomando banderas por la ciudad. Me parece muy bueno. Me siento muy contenta.

P  ¿Te consideras una mujer vanidosa?
R  Yo no recuerdo haber sido una niñita llena de vanidades. En primer lugar fui un ser muy pobre, con mi mamá, muy humilde. Entonces yo no tenía el derecho de ser una niña vanidosa. Pero nunca me dolió eso. Yo seguí así toda mi vida, tanto que una vez me pasó un caso en la Media Torta de Bogotá, que se me olvidó maquillarme y salí así. Jorge Luis Arango, un periodista que estaba allí, me dijo: “Esthercita, ¿usted es muy berraca! Vaya a verse en un espejo!” No tenía ni gota de maquillaje. Después cuando vino ya la televisión, ciertas presentaciones de teatro, los viajes, las cosas, me ha tocado el poquito de maquillaje, a estar un poquito más pendiente de mí. Pero para mí esa es una cosa terrible. Porque no va de acuerdo con mi verdadera personalidad. Me gustaría vivir como soy por dentro.


¿Cómo fue tu infancia?
R  Feliz porque mi madre fue un ser que me llenó de ternura, de comprensión y de amor. Las penas que pasamos no tenían esa importancia. Porque sentía el corazón de mi madre junto a mí. De manera que eso fue para mí una niñez llena de ensueños. Ella era una mujer que soñaba. Me hablaba de hadas, me decía que existían. Ella estaba convencida que existían, tanto, que años después, atravesando las montañas de Santander del Norte, iba yo por ese camino en una mula, y recordé lo de las hadas. Y estaba yo convencida de que en esa selva, en ese espectáculo de la naturaleza, de pronto podía salir un hada y yo podía verla. Claro que no salió. Pero mucha gente, amiga en mi vida, han sido hadas para mí. Mi familia me ha llenado mi vida de tanta hermosura, de tanta belleza, de tantas cosas lindas.

P  ¿Cómo surge una composición?
R  Me llega la inspiración en una forma hasta extraña. Porque voy por la calle, o estoy en mi casa tranquila, o estoy acostada, porque soy muy floja, o sencillamente en cualquier instante, en cualquier oficina, en cualquier momento, me entra un deseo inmenso de escribir canciones. Entonces me voy a mi casa enseguida, y empiezo a registrar entre mis papeles un montón de canciones que empezaron una vez, y las cosas que veo que no valen la pena, las destruyo. Y me encuentro con cosas que sí valen la pena, y yo sigo trabajando allí. De pronto hay un tema que está de acuerdo con lo que yo estoy sintiendo, y lo sigo.

¿Cómo quieres ser recordada?
R Me gustaría que me recordaran como buena amiga. Yo amo a mis amigos, y yo quisiera que me recordaran como eso, porque la amistad es lo más puro y lo más perfecto que existe en este mundo.  Me gustaría que me recordaran como la persona que hizo algunas canciones, muy sinceras, para Barranquilla, la persona que  vivió esa época. Me gustaría que me recordaran como un ser muy humilde y muy sencillo, como yo soy, exactamente.

La luna de Barranquilla
Yo una vez vi en Nueva York al edificio Empire State, que partía en dos a la luna más grande que yo había visto en mi vida. Era inmensa, blanca, hermosa. Pero enseguida me acordé de la luna de Barranquilla, y sentí una nostalgia inmensa. Y me acordé que la luna de Barranquilla no es blanca. Es morenita.
Me devolví al apartamento para escribir una canción. Fue un bolero, pero no me gustó. Muchos años después, me pidieron en Barranquilla que hiciera una canción para un disco promocional de una empresa. Me acordé del título y decidí que eso tenía que ser una cumbia. La grabé con Pacho Galán y enseguida fue un éxito.

Por Ernesto McCausland Sojo

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