martes, 22 de septiembre de 2009

Reunión del G-20. Carta de los empleadores.

El mundo entero está pendiente de la recuperación de la economía mundial.

Momentos como estos, nos enseñan que la unión de las voluntades puede hacer milagros.

Este mensaje que envía la Organización Internacional de Empleadores –OIE- a los líderes que se van a reunir jueves y viernes en Pittsburgh es clave para el empresariado colombiano, latinoamericano y mundial.

Esta fue una nota que nos enviaron los colegas de la ANDI:

Estimados colegas:
Este jueves y viernes se reunirán los líderes del G-20. Con motivo de esa reunión se ha expedido una carta abierta por parte del Presidente de la OIE, Sr. Nkuhlu, a la Cumbre de Pittsburgh. En ella, en nombre de las organizaciones empresariales, se expresa una contundente posición sobre la crisis mundial y se hacen 5 recomendaciones para afrontarla.

La Organización Internacional de Empleadores -OIE- agrupa y representa a 148 organizaciones empresariales similares a la ANDI alrededor del mundo.

Estamos seguros de que este documento será de gran interés para su trabajo periodístico.
El comunicado de prensa contiene enlaces electrónicos a la Declaración de Lisboa de la OIE y al Pacto Mundial para el Empleo de la OIT.

Lerc: Recordemos, inmediatamente, a este Grupo.

El Grupo de los 20, o G-20, es un grupo de países formado en 1999 por los ocho países más industrializados (G-8), once países recientemente industrializados de todas las regiones del mundo, y la Unión Europea como bloque. Es un foro de cooperación y consultas entre los países en temas relacionados con el sistema financiero internacional. Estudia, revisa y promueve discusiones sobre temas relacionados con los países industrializados y las economías emergentes de forma de mantener la estabilidad financiera internacional, y encargarse de temas que estén más allá del ámbito de acción de otras organizaciones de menor jerarquía.

Lerc: Reitero, es bueno que conozcamos a este importante grupo, porque muchas decisiones se toman a nivel mundial, con base en sus pensamientos. Y allí está Turquía, el país que, si Dios lo permite, estaremos visitando en el cubrimiento de las Asambleas del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, que se realizarán en Estambul.

Aquí va:

Al G-8 (formado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y Rusia), se le agregaron estos once estados:

• Arabia Saudita
• Argentina
• Australia
• Brasil
• China
• India
• Indonesia
• México
• República de Corea
• Sudáfrica
• Turquía
El vigésimo miembro del G20 es la Unión Europea, con una presidencia que rota entre los países miembros cada 6 meses.[1] España y Holanda fueron invitadas a las últimas dos cumbres a título individual, no obstante están representadas por la UE.

Lerc: Por eso le agradecemos a los amigos de la ANDI, que nos hayan enviado esta información, que nos sirve para que nuestros oyentes del RADAR ECONÓMICO y lectores de RADAR ECONOMICO INTERNACIONAL estén a tono con los acontecimientos que se están presentando a nivel mundial…

Aquí está la carta que se les presentará a los “dueños del balón económico” este fin de semana.

www.radareconomicointernacional.blogspot.com/
Luis Emilio Rada C
Director.

Pd:

INTERNATIONAL ORGANISATION OF EMPLOYERS ORGANISATION INTERNATIONALE DES EMPLOYEURS ORGANIZACION INTERNACIONAL DE EMPLEADORES

Ginebra, 21 de septiembre de 2009 Chemin de Joinville, 26 • P.O. Box 68 • CH-1216 Cointrin / Geneva • Switzerland Tel.: +41 (0)22 929 00 00 • Fax: +41 (0)22 929 00 01 • e-mail: ioe@ioe-emp.org • Internet: www.ioe-emp.org

CARTA ABIERTA A LOS DIRIGENTES DEL G20
PITTSBURGH, 24 – 25 DE SEPTIEMBRE DE 2009

Señoras y Señores:

En vísperas de la cumbre que se celebrará esta semana en Pittsburgh, permítanme transmitirles, en nombre de la comunidad de los empleadores representada por la Organización Internacional de Empleadores (OIE), algunos mensajes claves para abrir una senda que conduzca a la recuperación efectiva de las empresas y a la restauración de la confianza en el mercado laboral.

Las empresas han sufrido las penosas consecuencias de la crisis financiera, una crisis que tuvo su origen en fallos de gobernanza, estructuras reglamentarias inadecuadas y una cultura de reflexión orientada al corto plazo.
La OIE, la mayor red empresarial del mundo, en la que se integran 148 organizaciones nacionales de empresarios que representan a millones de empresas de todo el mundo, ha sabido responder tanto a la hora de asumir protagonismo como a la de promover políticas.

En su Declaración de Lisboa de febrero de 2009, la OIE describió el marco político necesario para superar la crisis. A través de sus miembros, la Organización ha abogado en todo momento en favor de políticas y medidas sostenibles que permitan recuperar la confianza y dar un nuevo impulso a las actividades del sector privado; ha defendido la necesidad de un debate abierto y argumentado; y se ha esforzado denodadamente para restaurar la confianza en las empresas a través de una obstinada insistencia en la necesidad de que observen un comportamiento ético.

La OIE ha promovido con decisión los principios y derechos fundamentales en el trabajo en todo el mundo.

Hoy, transcurrido un año desde el comienzo de la crisis, se observan señales positivas de regreso al crecimiento. Las bolsas de valores han subido, y se está instaurando cierto grado de confianza en el comportamiento de las empresas y de los consumidores.
Sin embargo, corremos el riesgo de declarar prematuramente la mejoría del paciente. Los planes de estimulo son en gran medida los responsables de tan prometedoras mejoras.
Por contraste, el sector privado aún está luchando contra los efectos de la crisis, y el reciente incremento de la actividad se debe principalmente a la restauración de las existencias más que a la fortaleza del consumo y la inversión privados. Las actuales previsiones de crecimiento no bastarán para lograr una importante reducción del desempleo.
Nos encontramos en un momento crucial de esta crisis. Unas políticas tímidas - o peor aún, que dieran por sentado que el crecimiento y el empleo se lograrán sin ayuda - podrían poner en peligro la recuperación.

El desafío al que ahora se enfrenta el G20 es el de seguir aplicando el enfoque general adoptado hasta la fecha, centrando específicamente sus esfuerzos en infundir nuevo vigor al sector privado y acortar con ello el tradicional desfase temporal asociado a la recuperación de los mercados de trabajo.
Resulta indispensable instaurar un marco económico que cree condiciones adecuadas para las empresas. En consecuencia, la OIE insta al G20 a que estudie la posibilidad de adoptar rápidamente medidas en cinco ámbitos:

En primer lugar, proseguir los esfuerzos encaminados a crear unos sistemas financieros asentados en prácticas responsables y sostenibles, adaptados a las necesidades de las empresas de la economía real. Esta crisis nos ha enseñado que los mercados financieros sólo pueden cumplir el cometido que les es propio, es decir proporcionar estabilidad y liquidez a las empresas, si existe una regulación adecuada, y no necesariamente más prolija.

En segundo lugar, actuar con decisión en pro de unos entornos reglamentarios propicios para las empresas sostenibles, reduciendo los costos administrativos y la burocracia excesivos, estimulando la iniciativa empresarial y la competitividad, y dando acceso a facilidades de crédito. En resumen, facilitar los negocios.

En tercer lugar, convertir las necesidades de las PYME en una prioridad política. El dinamismo y la mayor flexibilidad de estas empresas suelen ir acompañados de unas estructuras financieras y de gestión más frágiles, lo cual las deja especialmente expuestas a la crisis actual. En el contexto de los planes de recuperación, resulta esencial proporcionar a las PYME un mayor acceso a créditos asequibles y reducir sus costes y las cargas ligadas al cumplimiento de la normativa.

En cuarto lugar, defender con más decisión un entorno comercial abierto. El avance del proteccionismo representa una amenaza latente para una recuperación encabezada por las empresas. El colapso del comercio mundial ha sido espectacular, y su recuperación depende de una genuina voluntad política de mantener un entorno comercial abierto.

En quinto lugar, velar por que la legislación y las instituciones del mercado laboral sirvan en la práctica para propiciar la transición de la recesión a la recuperación. La crisis ha reforzado nuestra convicción de que los legisladores tienen que centrarse en la protección del empleo más que en la de los puestos de trabajo. Para proteger el empleo se requieren unas instituciones del mercado de trabajo que proporcionen flexibilidad, de modo que empleadores y trabajadores puedan aplicar medidas acertadas y creativas que permitan mantener los niveles de empleo.
Todos estos elementos, que consideramos indispensables para garantizar una transición suave de la crisis a la recuperación, están reflejados en el Pacto Mundial para el Empleo, elaborado en junio de este año por los empleadores, los trabajadores y los gobiernos durante la reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo. El Pacto representa un valioso arsenal de medidas prácticas destinadas a ayudar a los países a formular unas políticas que respondan a sus necesidades nacionales.

La OIE está instando a la Organización Internacional del Trabajo a que promueva el Pacto a través del sistema multilateral, y a que
lo utilice como base para la cooperación con sus organizaciones afines y con los gobiernos donantes.
Una acción colectiva y concertada es la que ha impedido el colapso económico a corto plazo. Una recuperación sostenible dependerá de que sigamos por esa vía.

Reciban el testimonio de nuestra más alta consideración,

Wiseman Lumkile NKUHLU
Presidente
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