sábado, 13 de junio de 2015

Gecelca y Urrá: la tercera vía, Por Rodrigo Plata



La situación del sector energético regional.
Lo que pasó hace cuatro (4) y que previó Ricardo Plata y registró en los medios de comunicación del país.
Eso, lo comenta su hermano Rodolfo… como quedó consignado en el RADAR.

RADAR,luisemilioradaconrado
@radareconomico1
Pd: Rodolfo Plata
Envío artículo escrito por mi hermano Ricardo hace 4 años cuyo alcance esta aún vigente y se vuelve oportuno tenerlo presente ante la crítica situación a la cual nos ha llevado un esquema de privatización que nació torcido.

Saludos,
Rodolfo Plata C. 

Gecelca y Urrá: la tercera vía
Estatizar o privatizar era el dilema, según los viejos dictados ideológicos, nos recordaron el jueves pasado Tony Blair y Juan Manuel Santos. En Colombia, luego de estatizar ferrocarriles, puertos, electrificadoras, acueductos, etc., resolvimos privatizar casi todo. Sin embargo, los partidarios de la tercera vía rechazan esas oscilaciones pendulares y defienden un mundo de matices pragmáticos sin sacrificar principios. Adiós al blanco y negro. Bienvenidos los grises. En el sector eléctrico de la Región Caribe quedan algunos saldos estatales que están ad portas de ser absorbidas por algún ‘socio estratégico’, es el momento de ayudar a pensar qué hacer con ellos y cómo.
Un reciente estudio de Fundesarrollo compara la estructura financiera de Medellín con Barranquilla y muestra cómo la primera obtiene de su participación en su EPM cerca de $600 mil millones anuales, que representan un cuarto de sus ingresos totales y tres cuartos de su presupuesto de inversión, con el agregado de que son de libre destinación. Así se puede pasar del sumiso cumplimiento con las nóminas de educación y salud a los parques, las bibliotecas, el deporte, la vivienda, el metrocable, en fin a una mejor vida para muchos.
En el Caribe permitimos que el Gobierno Nacional se apropiara de la infraestructura eléctrica aportando deuda en pesos corrientes contra valores patrimoniales históricos, en castigo por malos manejos y por las deudas acumuladas en gran parte por el mismo estado (acueductos, hospitales y colegios); más tarde el mismo gobierno encontraría fórmulas para que la deuda del Metro de Medellín la pagáramos todos los colombianos.
En la venta reciente que el Gobierno Nacional hizo de su participación en las electrificadoras de Santander, Boyacá y Cundinamarca, se ideó la manera de beneficiar a estos departamentos con participación accionaria sin costo en el caso de Santander y aporte de recursos en los otros. Y eso que allá no hubo el antecedente de la Corporación Eléctrica de la Costa Atlántica: la Ley 59 de 1967 que la creó, estableció una sobretasa del 15% al consumo de energía en la Región, que se cobró durante casi 15 años. Si aplicáramos al consumo del 2009 esa sobretasa, habría generado $230 mil millones en un año. Así los consumidores de la Costa financiamos gran parte de nuestra infraestructura de generación y transmisión, algo sin paralelo en el país, solo para ver impávidos transferir al Gobierno Nacional la generación, a ISA la transmisión y a inversionistas extranjeros la distribución y comercialización.
Los departamentos de la Región Caribe deberían tener una opción preferencial de hacerse al menos a una participación minoritaria no controlante de Gecelca, Urrá y ojalá de Transelca, que les permita en un futuro tener una fuente sostenible de recursos para inversión. Como criterio para distribuir ese derecho a los departamentos puede utilizarse las contribuciones históricas realizadas por cada uno a través de la sobretasa de Corelca. Hay que tener en cuenta que las participaciones minoritarias son vulnerables a la manipulación de un socio mayoritario por lo que el proceso debe conducir a que las acciones sean transadas en bolsa. He ahí una nueva oportunidad de autonomía y desarrollo que vale la pena explorar y debatir.
 
Por Ricardo Platar
silver2@aol.com

La otra cara de Electricaribe Por César Lorduy



Vamos a seguir narrando lo que está sucediendo con el servicio de energía eléctrica en Colombia. Y lo vamos a seguir haciendo con ciudadanos, analistas, expertos, columnistas, funcionarios, representantes del gobierno y periodistas que también están interesados en el tema.
Tema delicado, obviamente, porque estamos hablando del bienestar de la población colombiana.

RADAR,luuisemilioradaconrado
@radareconomico1

La otra cara de Electricaribe
Por César Lorduy
2015-06-13 00:00:0

Luego de que la Superintendencia de Servicios Públicos en 1998 tomó posesión de los negocios y bienes de las electrificadoras de la Costa, que fueron unidas, vendidas y vueltas a vender incluso por un precio menor al pagado inicialmente, lo que hoy tenemos es una Electricaribe dueña de los pasivos originados en las electrificadoras y de los que heredó de Electrocosta.
Por estar ubicada en la Región Caribe, conformada por 7 departamentos, 6 de los cuales están dentro de los 10 departamentos más pobres del país –a excepción del Atlántico– también es dueña de 2.450.000 clientes, 80% de los cuales pertenecen a los estratos 1, 2 y subnormales.
Esas condiciones originan pérdidas de energía en el orden del 17% y un índice de cobro de apenas el 88%, que contrasta con la obligación de Electricaribe de pagar el 100% de la energía que compra y el transporte de la misma, independientemente de si sus clientes toman la energía de manera ilegal (fraudes) o no la pagan (morosidad).
Pero, además tenemos que los niveles de fraude e impago que tiene Electricaribe son muy superiores a los del resto del país y generan pérdidas que para 2014 eran de $590.000 millones; la deuda de los clientes al cierre de febrero de 2015 era de $1,7 billones, de los cuales $115.000 millones corresponden a organismos oficiales (acueductos, hospitales, escuelas, etc.) y, si a lo anterior se le suma el costo de la energía (generación) que se ha incrementado de manera exponencial en los últimos años, ocasionando que los recursos que finalmente logra recaudar esta compañía se destinen en su mayoría a atender el pago de la energía que compra, tenemos un balance a diciembre de 2014 que informa pérdidas por $75.000 millones.
 
En ese escenario no hay recursos para invertir y lo que se ha hecho ha sido con cargo a la deuda, que ya que llegó a su límite. Sobrepasarla puede llevar a esta empresa a otra condición legal, igual a la que tenía en sus orígenes.
Frente a todo lo anterior, podemos cerrar a Electricaribe, multarla, intervenirla e incluso expropiarla, si a eso queremos llegar, pero nada de eso resuelve el problema.
Los que frente a la oscuridad nos gusta prender una vela, solicitamos: ejecutar lo que hoy contempla el Plan Nacional de Desarrollo, que dispone incrementar las ayudas a través de los fondos (Foes, Prone y Faer) a fin de apoyar a las familias más pobres que no pueden pagar en su totalidad el costo de la energía; reducir el fraude y el impago, para lo cual se exigen nuevos instrumentos legales y policivos; normalizar la deuda de organismos públicos, obtener el apoyo del Estado para el pago de la deuda de los barrios subnormales, e incrementar las inversiones destinadas tanto a mejorar la calidad del servicio como a reducir el fraude.
 
Todo lo anterior, sin perjuicio de que Electricaribe deba someterse internamente a una reingeniería para mejorar la relación con sus cliente y ganarse su confianza. Al fin y al cabo estos son su razón de ser.
Si todo lo logramos, podrán hacerse las inversiones requeridas que, al 2019 serán del orden de los $1,1 billones por parte de Electricaribe y de $2,8 billones por otros actores del problema convocados por el Gobierno Nacional. De no hacerse, lo que hoy padecemos se incrementará de manera considerable y entonces sí vendrá la oscuridad total.

@clorduy
clorduym@gmail.com
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