miércoles, 15 de agosto de 2012

Por un Estado regional con autonomía, por Eduardo Verano

Por un Estado regional con autonomía

Por Eduardo Verano de la Rosa

Se predica con absoluto determinismo que Colombia es un país de regiones, sin embargo, tal realidad no se traduce en un Estado estructurado bajo ese enfoque ni en normas jurídicas que así lo sustenten, por el contrario, las regiones están sometidas a los intereses sordos de un modelo centralista que las ve como entes minusválidos incapaces de actuar por sí mismos.
El único destello de reconocimiento se observa cuando se las exhibe como orgullo nacional cuando se alcanza un logro sorprendente o como muestra de nuestra variedad cultural, geográfica, social y geoestratégica.
Es esta -y no otra- la razón fundamental de nuestro subdesarrollo y de las profundas inequidades regionales. En uno de sus ensayos, William Ospina manifiesta: “Si Panamá, Ecuador y Venezuela no se hubieran separado, Panamá estaría como el Chocó, Ecuador como el Putumayo y Venezuela como La Guajira”.
Y no es que esté de acuerdo con nuevas separaciones del territorio nacional, por supuesto que no, pero a propósito de la nueva Ley de Regalías me viene a la mente las siguientes imágenes, no sin antes profesar el mayor de mis respetos al Presidente Ricardo Martinelli y mi querida hermana República.
Se imaginan al Presidente de Panamá (quien sería el noveno gobernador de la región Caribe, en caso de no haberse dado la separación), haciendo fila ante Planeación Nacional y el ministro Juan Carlos Echeverry para presentar su Órgano Colegiado de Administración y Decisión (OCAD) y sus proyectos para ver si la suprema voluntad centralista se los aprobaba.  
Esto representa para las regiones el ingreso al mundo del trámite excesivo, cuando lo que ellas piden es un mínimo de respeto a su autonomía, tal como lo ordena la Constitución de 1991.
Creo que ya es suficiente, que hemos llegamos al límite de lo tolerable debido a que dejamos que nos promovieran una Ley de Ordenamiento Territorial que burla los intereses de las regiones y la opinión pública no se pronunció con determinación, por eso y por varios asuntos más es que apelaremos al pueblo para que, por sí mismo, decida sobre el modelo de Estado que le estamos proponiendo.
Se trata de un Estado regional para un país de regiones, pero con autonomía. El centralismo no puede seguir siendo la fórmula que resuelva la exigencia constitucional de combinar el Estado unitario con la autonomía de las regiones. Eso pertenece al pasado, a la Constitución de 1886, ya superada.
En este sentido, la autonomía que proponemos es que en materia de competencias, al nivel central solo le corresponda atribuciones relacionadas con las Fuerzas Armadas y el orden público, las relaciones internacionales, la política macroeconómica y todos los asuntos cuya naturaleza demande estrictamente del poder central.
Entre tanto, las regiones tendrían atribuciones en materia de salud, educación, vivienda, vías, turismo, agroindustria, pesca marítima y fluvial, minas, etc. Y sobre los recursos económicos, invertir la proporción del presupuesto nacional correcta, es decir, que de los 168 billones que hoy contempla las arcas nacionales, les corresponda, a las regiones, el manejo directo del 60% y al nivel central el 40%, por disposición constitucional, solo modificable previo referéndum popular.

Naturalmente, las regiones que se conformen estarán reconocidas jurídicamente, por voluntad propia, pero en la ley fundamental deberá quedar clara la estructura de la que gozarán, esto es, instituciones regionales con plena capacidad legislativa: un parlamento regional unicameral y su respectivo gobierno regional, con jurisdicción sobre los departamentos que se unan. Y en el orden nacional, reducir notablemente el número de miembros del Senado o cámara de representación territorial.

Independientemente de la crisis financiera de la España de hoy atizada por la crisis financiera internacional, su modelo regional autonómico históricamente ha representado prosperidad para todos.
Manuel Fraga y Felipe González fueron los líderes que impulsaron la autonomía en el país europeo, y al decir de éste último, “el saldo de la descentralización ha sido tan bueno que explica el dinamismo especial de la economía española y de su proceso productivo” (El País, Madrid, junio 19 de 2008).

En Colombia muchos han pedido la palabra y se la hemos concedido, pero ahora nos toca el turno a nosotros, ¡a las regiones!

ASOPORTUARIA de Barranquilla adjudica dragado a la firma belga JAN DE NUL

ASOPORTUARIA de Barranquilla adjudica dragado a la firma belga JAN DE NUL
La Asociación Portuaria de Barranquilla ASOPORTUARIA informa al gremio portuario y a la comunidad en general que el día 13 de agosto en las instalaciones de la entidad se realizó la evaluación de las propuestas recibidas con base al Pliego de Condiciones fundamentado en sus artículos 9.2, 9.2.2, 9.3, 9.4 y 9.5 para la CONTRATACIÓN DEL MANTENIMIENTO DE LA PROFUNDIDAD DEL CANAL NAVEGABLE DEL RÍO MAGDALENA MEDIANTE DRAGADO EN EL PUERTO DE BARRANQUILLA DESDE EL MUZ DEL TAJAMAR OCCIDENTAL (K0) HASTA EL K19+500, saliendo favorecida la firma Belga JAN DE NUL.
Para este proceso presentaron ofertas 2 firmas internacionales y una nacional: Jan de Nul (Belga), Van Oord (Holandesa) y Dragados Hidráulicos S.A (Colombiana).
Por lo tanto se espera  que en aproximadamente 21 días,  después de las gestiones de firma del contrato y colocación de la garantía pertinente, se dé  inicio a las labores de dragado las cuales tienen como objetivo una relimpia de 325,000 mts3 que permitirá llevar el canal de acceso a un ancho de 150 mts. y una profundidad de 12.20 mts. en el sector de la boya 15 a la 17, lo que permitirá inmediatamente el ingreso de naves con un calado de hasta 10.80 mts., un incremento del 18 por ciento. Esto aumentara la carga que puedan llevar buques tipo Handymax en unas 7500 toneladas por nave reduciendo el flete para los importadores.
En la zona de la SPRB y Port Magdalena (ZF) se dragara hasta donde lo permita la coralina pero de igual forma se verá un beneficio inmediato en la profundidad del canal. La zona de ingreso al puerto y los primeros 6 kilómetros se encuentra en muy buen estado.
De la misma manera ASOPORTUARIA resalta que este proceso se lleva a cabo en un gran momento para la Asociación, la cual durante el primer semestre del año evidenció un crecimiento en sus afiliados del 8.51% con respecto al año anterior, reflejado en el importante desarrollo de sus terminales Portuarios Afiliados entre los cuales se destacan, Palermo Sociedad Portuaria, Portmagdalena S.A,  Vopak,  Argos, BITCO y Siduport entre otros.
El resultado consolidado para el total de la Zona Portuaria ya deja ver signos de la desaceleración económica y se refleja una reducción en el tonelaje del 6.25%.
Adicionalmente la inversión planeada para el año 2012 superiores a los 80 Millones de Dólares se sigue ejecutando en forma continua cuyas obras y compra de equipo se evidenciarán para el próximo año. Así, los miembros de ASOPORTUARIA le apuestan positivamente a los tratados de libre comercio y confían que en el corto plazo se evidencien los volúmenes adicionales de carga para de competitividad de la industria y comercio Local y Nacional.
Asoportuaria

Contacto:
Antonio Felfle Montalvo
Cel: 3106301565

Asamblea de la ANDI, en medio del cumpleaños del presidente Santos

El presidente Juan Manuel Santos estuvo presente en la clausura de la Asamblea Nacional de la ANDI. El encuentro número 68, desde que se inició esa organización.
Un mandatario que invitó a los empresarios a ser optimistas.
Las cifras que entregó Santos, lo indican: Colombia ha avanzado, en medio de la crisis mundial.
Ese día, 10 de agosto, viernes... el presidente estaba festejando su cumpleaños, en medio de los empresarios.

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La Asamblea de la ANDI, en medio del cumpleaños del presidente Santos


“Primero que todo, muchas gracias por esa celebración, doctor Luis Carlos (Villegas, Presidente de la Andi).
Mi abuelo decía que a partir de cierta edad, la celebración de los cumpleaños uno debería como morigerarlas y créanme que me llega al fondo del corazón que en este día haya coincidido esta Asamblea.
Es la tercera vez que vengo a la Asamblea de la Andi como Presidente de la República; queda una Asamblea en este cuatrienio.
Y precisamente esta mañana de cumpleaños, después de cierta edad comienza uno a aplicar esa máxima que dice que la vida es una —al final— acumulación de recuerdos y, ojalá de buenos recuerdos. Y pensaba yo, voy para la Andi. ¿Cuántas veces no he ido a esa Asamblea y en qué calidad?
Y realmente han sido muchas, muchísimas, las veces que he estado en esta Asamblea. Se convertido como en una especie de rutina de mi vida pública asistir a la Asamblea de la Andi, a la cual le he dado una especial importancia.
Y hacía memoria, un poco para poner en contexto el momento que estamos viviendo hoy; hacía memoria de la primera vez que asistí a una Asamblea de la Andi.
Recién nombrado como Primer Ministro de Comercio Exterior, cuando apenas estábamos abriendo la economía colombiana, a comienzos de los años 90. Año 91. Y en esa Asamblea, como en todas las asambleas, tenían una preocupación fundamental y era ¿cómo así que vamos a abrir la economía?
Me acuerdo perfectamente las preocupaciones de la Andi frente a esas primeras negociaciones de acuerdos de libre comercio que teníamos con Venezuela y con Ecuador.
Había mucho nerviosismo. Era natural. Los empresarios no conocían lo que era la competencia. Teníamos hasta ese momento una economía cerrada, una economía protegida y por supuesto, surgían todo tipo de interrogantes. 
¿Cómo es posible que negociemos un Acuerdo de Libre Comercio con Venezuela, que es un país que tiene un ingreso per cápita y un poderío económico tan superior al colombiano? Nos van a arrasar.
Por otro lado escuchaba uno: pero ¿un Acuerdo de Libre Comercio con Ecuador que tiene una mano de obra mucho más barata? Nos van a arrasar.
Eran interrogantes válidos y preocupaciones válidas. Y hace uno la comparación de lo que era en ese momento el comercio de Colombia, aspirábamos a exportar, si nos iba muy bien, 6 mil millones de dólares.
Se pone uno a pensar mire el tiempo que ha transcurrido y lo que hemos avanzado, 60 mil millones de dólares en este año, y creciendo a un ritmo muy importante.
Y esa parte comercial se fue como tranquilizando. Me acuerdo también cuando regresé de Ministro de Hacienda, en la peor crisis económica que ha vivido Colombia en sus últimos 80 o 100 años. Acabábamos de tener un crecimiento negativo de 4.5 por ciento. No nos prestaban un solo peso —para no hablar de un solo dólar— en ninguna parte.
Estábamos ad portas, ¡ad portas!, de declarar la cancelación de pagos; se nos estaba acabando la caja, teníamos un déficit fiscal inmanejable. La deuda, el desempleo, estaban por las nubes.
La preocupación de la Andi: ¿qué vamos a hacer con la economía, con la macroeconomía? 
Estábamos en ese momento en un programa con el Fondo Monetario. Existía la voluntad política, la habilidad para aprobar las reformas necesarias. Ese era el gran interrogante de esa vez que vine como Ministro de Hacienda, esa primera reunión como Ministro de Hacienda, a la Andi.
Luego, como Ministro de Defensa, recién nombrado. 20 de julio. Me posesioné en esos días y en agosto vine a la Andi. La seguridad. ¿Qué vamos a hacer con la seguridad del país?
Hasta ese momento, 42 años sin tocar un miembro del secretariado de las Farc. Las grandes carreteras colombianas cerradas por seguridad; la autopista Bogotá-Medellín cerrada por las noches, por seguridad; el acceso aquí acá a Cartagena —me acuerdo, por San Juan Nepomuceno— cerrada por seguridad. Toda esta zona del Caribe colombiano, los Montes de María, dominados totalmente por las Farc. 

¿Qué vamos a hacer con la seguridad preguntaba en la Andi?
Y ahí comenzamos a exponer los planes, las estrategias.
Hace uno esa memoria de esas asambleas y llega uno al presente, ya como Presidente de la República. Primera Asamblea de la Andi como Presidente. ¿Cuál era la preocupación mayor? Venezuela.
¿Se acuerda doctor Villegas? Venezuela. ¿Qué vamos a hacer con Venezuela? ¿Cómo vamos a arreglar ese problema? Nos deben 1.200 millones de dólares, no tenemos comercio. 
 https://mail-attachment.googleusercontent.com/attachment/u/0/?ui=2&ik=169449f072&view=att&th=137a8e521a29a29c&attid=0.1&disp=inline&realattid=1403590610593287220-1&safe=1&zw&saduie=AG9B_P-33HTQiuS6q4unRVy85ZAP&sadet=1338575493939&sads=M8ojo8gQzP30KwshXap-1j6qbmA&sadssc=1
La segunda Asamblea. El Tratado de Libre Comercio, como usted lo recordaba ahora, con Estados Unidos. ¡Por favor! Llevamos 20 años esperando ese tratado, 5 años lleva negociado. ¿Qué puede hacer usted Presidente para que ese tratado sea aprobado por el Congreso de Estados Unidos y entre en vigencia? Lo necesitamos.
Enorme avance en comercio
Y hoy vinimos a esta tercera Asamblea. Venimos con un panorama muy diferente al que teníamos, no en estos tres años, en estos últimos 20, 22 años. Y venimos llenos de optimismo y llenos de respuestas a todos esos interrogantes.
En la parte comercial, como aquí se ha dicho, no solamente se inició toda una estrategia, desde entonces, de crear unos mercados, unos mercados para la producción colombiana, de mejorar el acceso de los productos colombianos a esos mercados, sino de crear unas instituciones que acompañaran ese proceso: Bancoldex, Proexport, todas las demás instituciones que se han creado desde entonces.
Y hoy Colombia puede decir que tiene una situación privilegiada, comparado con cualquier país del mundo, en materia de acceso a los mercados internacionales. 
Ustedes conocen mejor que yo —y aquí se ha repetido— la cantidad de acuerdos que se han venido negociando. El de Estados Unidos ya está en plena vigencia con resultados, inclusive mejores, a los que todo el mundo se esperaba.
Las exportaciones a Estados Unidos, desde que entró en vigencia el tratado, se han disparado y sobre todo las exportaciones no tradicionales han crecido cerca del 70 por ciento, solo en 3 ó 4 meses.
La parte comercial comienza también a tener un gran apogeo y un gran éxito en mercados que nunca habíamos tenido como mercados colombianos para nuestros productos, por ejemplo en el Asia. Ya cerramos y ya está en proceso el mercado con Corea, que desde el Ministerio de Comercio Exterior, se había señalado como uno de los mercados que ojalá pudiéramos nosotros abrir. 
El Japón. 20 años llevamos tratando de abrir ese mercado y ya yo espero que en septiembre, con el Primer Ministro japonés (Yoshihiko Noda) si nos encontramos en Nueva York en la Asamblea de la ONU, podamos anunciar conjuntamente que inician las negociaciones. Es una formalidad, una formalidad muy importante para el Japón y para el proceso y para nosotros por supuesto, porque es realmente el inicio de las negociaciones.
En materia comercial me imagino que aquí el Ministro (de Comercio, Industria y Turismo, Sergio Diaz-Granados) les habrá dicho, simplemente para resumir, el número de consumidores que tenemos a nuestra disposición sin ningún tipo de restricción. Creció de 400 y pico de millones a 800 y pico de millones y van a estar en 1.200 y pico de millones muy pronto, cuando entre en vigencia el tratado con Europa y el de Corea.
Eso es un avance enorme en materia comercial.
En la parte macroeconómica. No quiero repetir la cifra. De esa crisis que nos encontrábamos donde les decía no nos prestaban un peso, me acuerdo que tuvimos que acudir a una garantía del Banco Mundial que era algo totalmente sui géneris, exótico. Que gracias al Presidente Clinton (Bill Clinton) cuando vino aquí a Cartagena a firmar el Plan Colombia, le pedimos por favor, ayúdenos; ayúdenos a que el Banco Mundial nos dé esta garantía, porque la burocracia del banco no quería.
Y gracias a esa garantía nos salvamos de una cesación de pagos que hubiera sido catastrófica para Colombia e iniciamos un proceso de reformas desde entonces muy impopulares, pero muy necesarias: la Reforma a las Transferencias, la Reforma al Fisco de los municipios, de los departamentos; la famosa Ley 617; las reformas a todo el sistema financiero para elevar su nivel de protección a los niveles de Basilea, exigiéndoles más a los bancos.
Reformas que hoy nos han permitido sobrellevar las crisis, por ejemplo del año 2008, 2009, y la actual crisis con cierta tranquilidad.
Pero no solo eso, sino que se puso en marcha todo un proceso que hoy, hoy en el 2012, agosto de 2012, tenemos un entorno que llaman los economistas macroeconómico, tal vez sin precedentes en nuestra historia económica del país.
Si uno hace un inventario de todos los indicadores, el nivel de la deuda, la inflación —doctor Carlos Gustavo (Cano)— en toda la meta 3 por ciento, la que publicó el Dane hace tres días, negativa en el mes de julio. 
El crecimiento por encima del promedio; se desaceleró en estos meses pero un crecimiento fundamentalmente sólido. Lo que ha decrecido es el sector industrial y el sector agropecuario; el resto de los sectores sigue creciendo. Por eso tenemos que hacer un esfuerzo en esos dos sectores.
El déficit, la situación fiscal. Quién se hubiera imaginado que íbamos a llegar a tener una situación de equilibrio y un superávit primario. Es decir, ya comienzan a ingresar más recursos de los que egresan.
Equilibrio fiscal al final de este año, después de tener 3.6 —así recibimos la economía, el déficit—, hoy tenemos o vamos a llegar a un equilibrio fiscal. En fin, una situación económica envidiable.
Y cómo se traduce eso en el factor de riesgo del país. Colombia tiene una situación realmente privilegiada. Estamos —¿quién iba a pensar?— mejor cotizados nuestros bonos soberanos que la mayoría de los países europeos, que el Japón. Estamos siempre entre los primeros 12 a 15 a 18 países en el mundo.
La gente quiere venir a invertir a Colombia porque es una economía que da garantías y seguridad. Ni hablar de la inversión extranjera, que ha roto todos los récords.
De manera que en esa parte, esa preocupación que tenía la Asamblea de la Andi en el año 2000, 2001, 2002, esa preocupación ya desapareció. Chuleado el comercio, chuleado la parte macroeconómica.
Avances en seguridad y terrorismo de las últimas horas
Seguridad. En materia de seguridad hemos continuado avanzado ¡y en qué forma! Pero soy el primero en reconocer que no estamos al otro lado todavía. Y soy el primero en reconocer que tenemos problemas.
Esto que se presentó ayer, esta mañana, en el suroccidente del país; actos de terrorismo que han golpeado duramente nuestra infraestructura energética y nuestra capacidad de darle electricidad a esa región del país.
Actos de terrorismo que por supuesto condenamos de forma contundente y que vamos a responder con todo lo que tiene el Estado y las Fuerzas Armadas y toda la inteligencia. Y ya les di las instrucciones pertinentes al Ministro de Defensa (Juan Carlos Pinzón), a los comandantes; que se trasladen a Cali y desde allá, desde allá comiencen a despachar y que me informen cada cierto tiempo, cada hora cómo va ese operativo. Que desplieguen hasta el último soldado, hasta el último policía, porque sabemos del plan terrorista que tienen estos grupos ilegales.
La inteligencia nos lo ha dicho de forma clara: tienen unos planes para generar terror. De eso se trata el terrorismo.
El general Naranjo (Oscar Naranjo) a quien agradezco muchísimo sus palabras, general —y usted y yo trabajamos de la mano desde que yo estuve en el Ministerio, usted como Director de la Policía y los golpes que dimos y lo que aprendimos—, usted ha entendido perfectamente.
Por eso cómo me gusta verlo ahora de civil deliberando, pero además diciendo cosas muy importantes, porque coincidimos plenamente. Usted mencionaba una palabra: el miedo, la política del miedo.
Eso en cierta forma es lo que quieren lo terroristas, la política del terror. De eso se nutren, para eso sobreviven, porque es la última opción y la única opción que les queda.
La estrategia de seguridad que elaboramos, doctor Villegas, desde entonces, desde esa Asamblea de la Andi en el año 2006, que usted se recordará, general Naranjo, que cambiamos totalmente la forma de operar, que cambiamos totalmente la forma de hacer inteligencia, que cambiamos totalmente la forma de coordinar la acción de las diferentes Fuerzas y que nos propusimos ir quitándoles el control del territorio que tenían estos grupos ilegales, estos grupos terroristas. Y fuimos avanzando. No en todos los frentes al mismo tiempo, porque no teníamos los recursos, no teníamos, no teníamos el personal necesario.
Por ejemplo, aquí en el Caribe comenzamos a recuperar los Montes de María. Una recuperación dura, costosa, perdimos muchos hombres. ¿Por qué? Porque se encontraban con todo tipo de trampas. Este bandido de ‘Martín Caballero’ era un experto en poner minas por todos lados. ¡Y qué difícil era entrar en esos territorios!
Pero nuestra Fuerza Pública, nuestros soldados, nuestros infantes de Marina, nuestra Policía, no titubeó; siguió avanzando, hasta acabar con el frente 35, el frente 37, y liberar totalmente todo este norte del país que estaba dominado por esta gente.
Y hemos continuado con esa estrategia, cambiándola de acuerdo a las circunstancias. Porque ellos también aprenden. Y comenzamos a darle golpes a la cabeza y comenzó a caer, primero el Secretariado, ‘Raúl Reyes’, y comenzaron a caer uno detrás de otro. Y comenzaron a caer cabecillas, nunca tantos como los que han caído en estos últimos seis u ocho meses, 14 cabecillas de frente. Usted sabe, general Naranjo, que eso no se había visto nunca.
Y también tenemos que ir adaptando nuestra estrategia a la posición y a la situación del enemigo. Y por eso nos les metimos por primera vez a sus guaridas, a sus sitios que toda la vida habían dominado. Así dimos de baja a ‘Alfonso Cano’, porque los sacamos de su hábitat y esperamos con paciencia a que cometiera un error. Y le caímos.
Así dimos de baja al ‘Mono Jojoy’, que lo quitamos del sitio donde estaba. Cometió un error y le caímos. Y así van a caer uno detrás del otro. 

Desespero de los terroristas
¿Cómo han respondido? Han respondido como sabíamos nosotros y sabemos que están respondiendo: con terrorismo. Porque es la forma más fácil de responder, pero es la forma más evidente de demostrar desespero.
¿Y por qué? ¿Por qué digo yo que están demostrando desespero y debilidad? Porque esos actos terroristas que hemos visto en estos últimos meses, en estos últimos tiempos, no les representa ninguna ventaja militar; todo lo contrario. Si vuelan una torre que deja a Buenaventura sin energía, pagan un costo político muy alto. ¿Y qué ventaja militar les representa? Ninguna.
Si disparan un tatuco que cae en la población civil en alguna población civil en el Cauca ¿qué ventaja militar tienen? Ninguna.
La única ventaja para ellos es lo que el general Naranjo mencionaba: miedo. Que la población diga ¡qué horror! Mire lo que nos está pasando.
Por eso es tan importante que en momentos como este el país se una, el país se una a decirles ‘nada de que nos van a infundir terror. Nosotros los perseguiremos hasta el último día hasta el rincón más alejado de nuestro territorio, hasta acabarlos.
Ellos lo que buscan —y lo sabemos por la inteligencia, por los desmovilizados que recibimos todos los días—, lo que buscan es precisamente que este miedo, que este terror, genere dentro de nosotros recriminaciones, enfrentamientos, dividir para reinar. Sabemos que se dicen los unos a los otros ‘dele por aquí, dele por allá; llame los medios’.
Es increíble cómo se han vuelto de buenos en el mercadeo político. Cuando van a hacer alguna acción de terrorismo, de antemano llaman a algunos medios y les avisan para que esté la cámara y de pronto tienen a algún miliciano que da una declaración.
Porque si muchos de ustedes hacen las comparaciones del número de ataque que se han presentado en este semestre, en ciertas zonas del país, frente al número de ataques en el pasado, no hay gran diferencia. Lo que pasa es que han descubierto la forma de hacer más visibles esos ataques. Y han descubierto que en las circunstancias actuales del país, de pronto eso puede dividir a la sociedad y dividirnos a nosotros.
Llamado a unirse contra el terrorismo
Por eso mi llamado aquí también a ustedes, que entienden perfectamente esa estrategia, es no nos dejemos dividir; unámonos todos. Contra el terrorismo no puede haber ninguna división, ninguna duda. Todos los pueblos, todos los países que han derrotado el terrorismo, lo han hecho unidos. Hay cosas que deben unir a las sociedades; ésta es una de ellas.
Por eso, frente a este ataque que nos están haciendo, de puro terrorismo, la respuesta tiene que ser contundente, tanto en lo militar como en lo político; es la forma de enfrentar el terrorismo y es la forma de derrotar el terrorismo.
Y tengan la seguridad de que por parte nuestra no va a haber la más mínima señal de debilidad; todo lo contrario, el terrorismo nos llena es de valor, nos llena es de entusiasmo para combatir con más contundencia. Y no sólo a quienes estamos en las posiciones de comando, porque conozco a mis policías, conozco a mis soldados; a ellos también.
Y lo que hay que hacer es apoyarlos, aplaudirlos, respetarlos, admirarlos y decirles ¡ni un paso atrás!
De manera, doctor Luis Carlos, que sí, hay problemas de seguridad, y lo reconocemos. Pero de otro lado hemos seguido avanzando. Todos los indicadores que se usan usualmente, que venimos usando durante mucho tiempo, los mismos indicadores, todos continúan en una tendencia a mejorar.
El secuestro, el homicidio, están en el nivel más bajo en los últimos 30 años.
El secuestro, que antes era uno de los delitos que más miedo producían en la sociedad, hoy está reducido. Por supuesto que un secuestro es demasiado y el porcentaje de éxito de los casos donde ese secuestro se denuncia a tiempo, es por encima del 90 por ciento; de rescates por cuenta de la Policía y del Ejército, de sus Gaulas, secuestrados con vida y capturados los secuestradores, a tal punto que de todos los países que están sufriendo el secuestro nos llaman a que enviemos nuestros hombres a enseñarles cómo combatir el secuestro.
En materia de narcotráfico, el número de toneladas que hemos venido incautando en estos últimos tiempos ha venido creciendo. Las cifras —Embajador (de Estados Unidos, Michael McKinley— que dio Estados Unidos, de cómo hemos logrado reducir el tamaño de los cultivos de coca, ya no somos el número uno, ni siquiera el número dos; somos el número tres.
Y eso por supuesto también ha generado desespero y ha tenido consecuencias. ¿Consecuencias como cuáles? Órdenes del Secretariado: ‘estamos mal de recursos, que cada frente encuentre cómo financiarse’.
Eso inmediatamente estimula la extorsión. O se ha degenerado en la minería ilegal, donde han encontrado una fuente importante de recursos y que estamos combatiendo y que vamos a combatir con todo lo que está a nuestro alcance.
Minería ilegal
Logramos promover la semana pasada una legislación andina, porque este tema de la minería ilegal está afectando de forma grave también al Ecuador, al Perú y a Bolivia.
Y aprobamos una legislación andina que nos da la posibilidad de destruir esa maquinaria cuando la agarremos en flagrancia. Y vamos a comenzar a destruirla.
Maquinaria, retroexcavadora, que esté acabando con nuestro medio ambiente y esté dedicada a la minería ilegal, retroexcavadora que va a ser destruida en el sitio. Y vamos a hacer operativos para eso.
Pero es una consecuencia del éxito que estamos teniendo en la lucha contra el narcotráfico. De manera que seguiremos perseverando, porque ahí no se puede bajar la guardia ni un solo minuto en ninguno de los frentes y posiblemente ustedes van a ver que este terrorismo va a continuar, porque ustedes han visto que por lo menos la palabra miedo se está mencionando y que algunos están sintiendo miedo y que de pronto lo pueden vivir, ven ahí esa posibilidad y van a continuar. Sabemos que es parte de su estrategia y es nuestra responsabilidad, a través de operaciones de inteligencia, seguir combatiendo y debilitando este terrorismo.
Tengan la seguridad señores empresarios que eso es lo que haremos —mañana, tarde y noche— todos los miembros de la Fuerza Pública.
Entonces yo me preguntaba y le preguntaba anoche al doctor Luis Carlos ¿cuál es la preocupación de la Andi en esta Asamblea?
Y me miró y me dijo: 'A ver, Presidente ¿qué le digo? No hay así una preocupación fundamental’.
Usted me dijo que, por ejemplo, hay el tema que usted mencionó, el tema del precio de la energía y el tema del precio del gas. Y me dijo que había habido una presentación aquí que fue muy aplaudida. Entonces yo le dije ¿por qué no me manda la presentación? No me la mandó pero me la conseguí.
Y le dije al Ministro de Minas y Energía: Oiga. ¿Es cierto esto que dice esta presentación? Y este apreciadísimo y muy distinguido presidente de semejante empresa ¿por qué está tan beligerante? ¿Le ha ido mal a la empresa?
Entonces le dijo el Ministro: ‘no, no, no. Esa empresa, Corona, ha tenido los mejores años de su historia estos último dos años’.
Ah, bueno. ¿Y las ventas? Crecieron 17,5 por ciento.
¿Entonces qué será? Entonces le dije ¿por qué no me manda un memito a ver cómo podemos responder a esas inquietudes? Porque me parece sano —y así se lo dije al Ministro y así se lo dije al doctor Luis Carlos—, me parece un buen síntoma que comiencen a protestar y a reclamar ya por las cosas micro, por los problemas puntuales.
Ya no es la seguridad, ya no es la política comercial, ya no es la macroeconomía; son los fletes, son los puertos, es el arancel aquí, es este costo allá. Eso indica que hemos avanzado y de qué forma.
Y por supuesto que como Gobierno estamos más que dispuestos a responder a esos reclamos. Es nuestra obligación, para que en forma concertada podamos ser cada vez más competitivos, para que la industria cada vez pueda ser más pujante, más fuerte.
Porque necesitamos que la industria sea cada vez más fuerte para que la economía crezca, produzca recursos, produzca impuestos y podamos financiar esa política social.
Y yo le dije al Ministro que me hiciera un memo. Me escribió un memo larguísimo que no los voy a aburrir con leérselo. Simplemente me decía: ‘mire, ahí hay unas comparaciones que no son validas, no es valido comparar el costo de energía en Ohio con el costo de energía en la costa colombiana; eso es como comparar peras con manzanas’. En fin, una serie digamos de argumentos técnicos.
Pero me preocupó algo en esa presentación, porque yo tenía una idea completamente distinta. En esa presentación dice que entre los costos o las preocupaciones, estaba el costo de los puertos, que éramos el país más ineficiente en materia de puertos frente a América Latina y al Caribe.
Y yo dije hombre, esto si no me suena, porque yo he oído algo totalmente distinto y yo veo aquí al capitán (Alfonso) Salas (Gerente de la Sociedad Portuaria Regional de Cartagena).
Yo quiero preguntarle, capitán Salas, a usted directamente. Usted conoce esas cifras. Los puertos colombianos, su puerto ¿es de los más más ineficientes? Porque usted lo que me ha dicho es que es todo lo contrario.
(…)
Importancia de la confianza y el optimismo
Y esto me lleva a un punto importante, a un poto importante que hablaba tanto el doctor Luis Carlos, como el general Naranjo: la confianza, el optimismo.
A mí me preguntaba Yamid Amat en una entrevista hace unos días que qué me ponía triste y qué me angustiaba a mí como Presidente de la República.
Y yo le decía: mire, Yamid. A mí lo que a mí me angustia es a veces ese derrotismo que tenemos los colombianos, de no creer en nosotros mismos; de pensar que no podemos, de criticar todo; de no ver lo bueno, porque eso es contagioso. Eso es contagioso y eso va generando todo un clima de pesimismo y el pesimismo es el peor ingrediente para el emprendimiento, para innovar, para ser creativos.
La gran diferencia que tenemos países como Colombia con precisamente Estados Unidos, Europa, Japón, hoy, es la actitud de la gente frente al futuro. Si destruimos eso es como apagar el sol frente a las plantas; las plantas necesitan del sol para crecer.
Si destruimos la confianza y el optimismo, se destruye esa capacidad de crecimiento.
Y por eso, doctor Luis Carlos, tenga usted la seguridad de que vamos a poder seguir trabajando juntos.
Prórroga a ventaja arancelaria y precio del gas
Usted, por ejemplo, me decía hace un año en la Asamblea, los aranceles. Hicimos la reforma arancelaria más profunda que se ha hecho desde que comenzó la apertura económica. Se bajó en 8,5 por ciento el promedio del arancel y tomamos un paso importantísimo: pusimos en cero arancel todos los productos no producidos en Colombia, que vence el lunes entrante, que nos costó un billón de pesos en recaudo.
Y le quiero contar, doctor Villegas, que el lunes entrante voy a prorrogar esa medida otro año más, para guardar esa competitividad. Sobre todo en este momento en que sé que la situación internacional está afectando.
Usted me viene reclamando hace algún tiempo la parte de las licencias ambientales, me dice que eso ha mejorado muchísimo.
Vamos de todas formas a imponer la ventanilla única para las licencias, para evitarles los dolores de cabeza y los trámites a los empresarios en materia de licencias.
Y tenga la seguridad de que aquí habrá toda la disposición para ir arreglando esos problemas. Por ejemplo el precio del gas.
El precio del gas, desde La Guajira está amarrado —y ahí lo han dicho varios— al fuel oil.
Pero eso se hizo en su momento para proteger a los empresarios, para que no hubiese una diferencia muy grande. Resulta que el fuel oil subió de precio y ahora están diciendo: no, como en Estados Unidos descubrieron unos volúmenes de gas sin precedentes y bajó el precio del gas, entonces nos estamos volviendo poco competitivos.
Ahí la regulación tiene que responder más rápidamente. Yo voy a pedir que quiten ese amarre entre el fuel oil y el gas, para que el gas pueda bajar de precio; el que viene de La Guajira. Entonces eso debe bajar los precios del gas.
Medidas de ese tipo, micros, por eso digo yo que es bien venida, que ya estamos en esa etapa de discutir los puntos concretos, los problemas puntuales, los problemas micro. Eso me parece que es un avance importantísimo.
Y esa concertación permanente, ese diálogo permanente con los Ministerios, debe darse para que el Invima pueda producir más rápido sus conceptos, para que sus trámites se aceleren.
Hemos hecho un gran esfuerzo en esa Ley Antitrámites, de ir aboliendo trámites para los empresarios y los ciudadanos en general, y seguiremos, porque eso es un proceso continúo.
Hicimos un ejercicio con la junta de la Andi, de cuántos trámites desaparecimos de un solo envión en un decreto. Cerca de 400 trámites y vamos a seguir eliminando los que sean innecesarios.
Y usted mencionaba el título de esta Asamblea: Economía y Equidad.
Un país menos desigual, más justo
¡Qué bueno! y se lo dije hace algún tiempo ¡qué bueno! esa actitud que los empresarios colombianos, los industriales colombianos, que la Andi ha asumido. No de ahora, de tiempo atrás, de decir necesitamos un país menos desigual, más equitativo, más justo.
Ahí coincidimos plenamente, porque el Plan de Desarrollo y las políticas de este Gobierno están dirigidos a ese objetivo, a luchar contra la pobreza, a luchar contra la desigualdad, a sacar a la mayor cantidad de pobres de la pobreza y de la pobreza extrema.
Y hemos avanzado —y gracias por el reconocimiento— hemos avanzado: un millón 200 mil compatriotas los sacamos de la pobreza solamente el año pasado; 670 mil de la pobreza extrema.
Y ese coeficiente que mide la desigualdad, como usted lo mencionaba, se redujo en términos porcentuales más que cualquier otra etapa desde que se invento el coeficiente y se comenzó a medir.
Eso es un avance importantísimo. Pero nos falta muchísimo por avanzar y por conquistar, porque todavía tenemos uno de cada tres colombianos en la pobreza; tenemos la pobreza extrema por encima del 11 y medio, 12 por ciento y tenemos que seguir luchando.
Esta mañana estaba yo en Magangué (Bolívar), cuando aquí Jeffrey Sachs estaba hablando de este tema, estaba entregándoles una casas gratis a unos campesinos, unas casas sobre unas bases ya elevadas para que cuando llegue la inundación no se vuelvan otra vez a inundar.
Estamos construyendo 100 mil, como ustedes saben, casas gratis en los sectores urbanos y estamos construyendo más en los sectores rurales, gratis.
Y usted no se imagina la felicidad de esa gente de entregarles una casa que nunca se habían soñado. Sobre todo una casa donde pueden medio vivir dignamente.
Esas políticas sociales, y creo que aquí se dijo, de las Familias en Acción, de la Red Unidos, de una política que el Gobierno le ha dado mucha importancia, donde mi señora ha estado muy comprometida, la primera infancia; donde tenemos que ser consientes que cuidando nuestros niños de cero a 5 años es la mejor inversión social que podemos hacer. Porque un niño maltratado en esa época o mal alimentado, es un niño que va atener problemas por el resto de la vida.
Por eso nuestra obsesión es la misma suya, de lograr que este país sea un país más justo, con menos pobres.
Que además es un gran negocio. Aquí, mientras ustedes estaban reunidos, ayer yo estaba en Bogotá recibiendo unos empresarios muy importantes, extranjeros; el Presidente de Directv, que me decía voy a invertir 350 millones de dólares adicionales, porque la base nuestra va a ser Colombia para el resto de la región.
Y el Presidente de Mitsubishi, que me decía: aquí nosotros hemos tenido negocios de café hace mucho tiempo, pero ya nos convencimos de que vamos a expandir nuestros negocios por todos lados. Hoy están en Santa Marta viendo cómo poder invertir, porque se dio cuenta que una planta en Santa Marta está a dos horas de Miami.
Por todos lados vemos interés. Pero si queremos ser viables hacia el futuro tenemos que reducir esas brechas.
De ahí las reformas que hemos tramitado en el Congreso: la Reforma a las Regalías, que hemos denominado la reforma de la equidad, porque tiene la equidad como uno de sus objetivos fundamentales.
Y buena parte de las leyes que se han aprobado tienen ese filtro: cuál es el impacto de esta ley o de esa política en la equidad y en el empleo.
La generación de empleo en este país ha logrado en estos últimos dos años, 2 millones 47 mil empleos, mientras el resto del mundo esta luchando por detener la destrucción de los puestos de trabajo, es algo que realmente y todo el mundo lo señala, qué cosa tan maravillosa.
Pero nosotros ‘no, esto del empleo va muy mal’.
A veces con razón, porque hay demasiados desempleados todavía. Pero vamos mejorando, vamos mejorando y en qué forma.
Y eso de la confianza, usted lo menciono, general Naranjo y usted lo mencionó, doctor Luis Carlos, tiene también mucho que ver con la institucionalidad y con la gobernabilidad, la política.
Ayer me fui a reunirme con la Comisión Interinstitucional de la Rama Judicial. Nunca antes había ido un Presidente a visitar esa comisión donde están los presidentes de las Cortes. Nos sentamos: tenemos que trabajar juntos, tenemos que dejar a un lado ese episodio de la Reforma a la Justicia.
Nuestra obligación —así nos lo impone la Constitución pero así también nos lo impone el sentido común— es trabajar en armonía y coordinadamente.
Pongámonos unos trabajos concretos: los recursos que les prometí en la Reforma, los van a tener; pero inviértanlos bien.
Pongámonos, por ejemplo, una meta para poner en marcha el expediente judicial digital y sistematizamos toda la justicia, que es seria un logro maravilloso, mucho más importante que la reforma constitucional.
Y acordamos que vamos a hacer eso y muchas cosas más.
Esa armonía y esa gobernabilidad es lo que además nos están señalando como un país especial.
En la reunión del G-20, los 20 países más importantes del mundo. Nos invitaron como invitados especiales a esa reunión, por que no somos de los 20 países más poderosos del mundo. pero allá nos invitaron.
Y qué orgullo sentí, cuando, para mencionarles una persona especifica, el Presidente de Italia dice: “mire, Presidente Santos, lo que ustedes hicieron allá en su país es un verdadero ejemplo. Esa reforma constitucional de la sostenibilidad fiscal, esa regla fiscal, eso le dio a los mercados total confianza. Ojalá nosotros tuviéramos la capacidad política de aprobar ese tipo de reformas”.
Y esa gobernabilidad hay que cuidarla, porque es lo que nos ha permitido estar donde estamos. Y estamos bien. Y estamos bien.
¿Que tenemos dificultades? ¨Por supuesto. En todas partes hay dificultades pero no perdamos la fe, no perdamos la confianza, no miremos hacia los lados a decir: hombre, esto realmente no está marchando, cuando sí realmente está marchando.
Ustedes mírense en el espejo y pregunten en sus empresas, en la inmensa mayoría, cómo les ha ido estos dos últimos años. Yo creo que bastante bien.
Y esa llama, esa confianza, ese optimismo, es lo más importante que nosotros tenemos que cuidar.
Ejemplo de los medallistas olímpicos colombianos
Ese optimismo que vemos por ejemplo en nuestros deportistas. Ese optimismo por ejemplo que tuvo Rigoberto Urán: 249 kilómetros, medalla de plata.
El pesista Oscar Figueroa, que nos mostró que no hay peso que no podamos levantar, con trabajo y persistencia. O la vallecaucana Yuri Alvear, que nos enseñó a todos nosotros que los colombianos podemos competir con los chinos. Y podemos ganarles. Ella le ganó a una china allá en las Olimpiadas y se ganó la medalla.
Y qué tal Caterine Ibargüen con ese salto triple, que yo decía ese salto triple de Caterine cuando la gente la aplaudía, decía: primer salto, la seguridad; segundo salto, el empleo; tercer salto, la lucha contra la pobreza. Eso es Colombia. ¡Viva Catherine!, decía yo.
Y qué tal Oscar Muñoz, que decía ‘es que yo soy muy joven, yo no voy a ganar'. Pero de pronto ganó.
Es como las empresas que dicen no, yo no puedo competir con los grandes, yo no puedo competir con los Estado Unidos.
Claro que pueden competir con Estados Unidos, pueden competir con cualquier empresa del mundo. Sigan el ejemplo de Oscar Muñoz y verán cómo les va de bien. Medalla también de bronce.
Jackeline Rentería, ustedes la vieron también, bronce en lucha libre. Y nos mostró que uno puede ser exitoso varias veces, que la perseverancia también tiene sus frutos.
Pero qué decir del día de hoy, ese día de hoy maravilloso. Yo le decía, estaba hablando con Mariana Pajón y le decía: muchas gracias a nombre de todos los colombianos. Qué gran regalo nos dio y a mí, mejor regalo de cumpleaños no he podido recibir. Esa medalla, eso es lo que nos llena de optimismo y de buena voluntad y de entusiasmo. Y eso es lo que tenemos que alimentar todos los días.
Y de pronto yo me he equivocado en el sentido de no ser lo suficientemente entusiasta en ese sentido. Y se me olvidó Carlos Mario Oquendo, medalla de bronce hoy en el mismo bicicrós.
De manera que ¡ocho medallas! No nos imaginábamos que íbamos a tener semejante desempeño. Pero es un ejemplo, un ejemplo pequeño, pero muy diciente, de lo que podemos los colombianos.
Eso lo podemos hacer en todos los frentes. Hace tres meses nuestra Fuerzas Militares se ganaron las Olimpiadas, las fuerzas especiales de nuestras Fuerzas Especiales de nuestras Fuerzas Militares, que son unas competencias durísimas. Desde Canadá hasta Argentina, todos los países todos los países americanos.
¿Quién ganó? Nuestras Fuerzas Militares. Esos son pequeños ejemplos que son los que tenemos todos que recordar permanentemente y alimentar esa llama de la confianza y el optimismo.
Este país, créanme, va bien. Tenemos dificultades y tenemos inmensos retos. Pero guardemos esa gobernabilidad guardemos esa unidad, guardemos ese optimismo y verán cómo ustedes, como empresarios, también se van a beneficiar.
Ese optimismo hace que la gente gaste más, que la gente invierta más, que la gente sea más creativa. Este optimismo es lo que mantiene una nación viva y progresando.
Y Colombia tiene con qué. Colombia tiene todos los elementos. Tiene un capital humano maravilloso.
¿Que tenemos que invertir en capital humano? Por supuesto. Que tenemos que mejorar la calidad de la educación, que la infraestructura…
Ustedes vieron aquí lo que estamos haciendo en la infraestructura y esos no son simples planes; esos son proyectos concretos, una inversión que nunca antes nosotros habíamos realizado. Las Autopistas de la Prosperidad, solamente para mencionar un proyecto. 10 billones de pesos va a poner el Gobierno Nacional
Con las especificaciones de una autopista de Suiza o de Italia, porque eso fue lo que nos propusimos desde la campaña. ¿Y es que acaso los colombianos somos minusválidos o somos más torpes que los europeos para no poder construir esas autopistas? ¿Por qué no vamos a poder nosotros construir las mismas autopistas?
Entonces las especificaciones de esas autopistas son como las autopistas de Suiza, con los túneles de Suiza, pero en Colombia. Para que la competitividad, para que esos fletes de Bogotá a Buenaventura, en lugar de 2 mil 500 dólares bajen a mil o a 900 y seamos cada vez competitivos.
Eso es lo que queremos nosotros. Eso va en camino, eso no es que estamos aquí anunciando. Usted lo sabe, doctor Juan Martin (Caicedo, Presidente de la Cámara Colombiana de Infraestructura), eso ya están estructurados los proyectos, comienzan las licitaciones el próximo mes de septiembre. ¡44 billones de pesos! ¿Quién se hubiera imaginado?

De manera que, queridos empresarios, a ser optimistas.
Muchas gracias”.

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