lunes, 28 de diciembre de 2015

El descrédito de la inocencia. Por Juan José García Posada

Pienso que todavía hay mucha inocencia en Colombia. Qué hay malos. Obviamente. Pero buenas personas nos encontramos en el camino de la vida.
Don Juan José, tiene más experiencia, y le respeto su pensamiento. Pero seguiré creyendo, a pesar de todo.

Es bueno leerlo; sobre todo, porque se refiere al Día de Los Inocentes.

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Pd: en muchos pasajes de esta columna, don Juan José tiene mucha razón...


Juan José García Posada
Columnista

Juan José García Posada

EL DESCRÉDITO DE LA INOCENCIA
juanjogp@une.net.co
La costumbre bobalicona de las inocentadas, que de seguro se reeditará en muchos lugares del país hoy 28 de diciembre, degradó la virtud de la inocencia y la desacreditó hasta volverla una condición de tontos, crédulos y sandios. 

La mentalidad colombiana es refractaria al candor, la sencillez y el estado del alma limpia de culpa que define el Diccionario. Hace tiempos se archivó el principio universal de la presunción de inocencia. Se presume la mala fe. Hasta allá han alcanzado la malicia y el ánimo protervo prolongados de generación en degeneración.

Hasta para el más mínimo trámite, el usuario de un servicio tiene que acreditar con incontables documentos y declaraciones de testigos que es digno de crédito. La palabra era suficiente garantía. Hoy está desvalorizada. No basta para demostrar la bondad de intención, ni en los negocios ni en las más rutinarias actividades. Todos somos culpables o sospechosos de algo mientras no se nos demuestre lo contrario. A tal extremo ha alcanzado la inversión de valores y cualidades. Y al que por fin prueba su inocencia se le castiga con abusos y engaños. Es otra víctima de los traficantes con la inocencia, pero sobre todo de su envilecimiento por el desgaste y, como decía al comienzo, por su ridiculización a punta de la conversión en hazmerreír de todo aquel que “pase por inocente”.

Es cierto, además, que desde el periodismo se ha contribuido a hacerle mala prensa a la inocencia y consolidar una suerte de justicia paralela iniciada a partir de la absolución extrajudicial de los amigos y la condena, también por fuera o por encima del debido proceso, de los enemigos y los simples contradictores. Ser inocente, libre de culpa, de buena fe, es un factor de desprestigio y de pérdida de competitividad en una sociedad que premia la picardía y castiga la honradez. 
Qué vamos a extrañarnos, entonces, si resulta que “todos somos culpables”, que “estamos en deuda” con todo aquel que nunca haya hecho nada valioso por construir una nación mejor, que las víctimas pasan de la noche a la mañana a ser victimarias y los victimarios se transforman en víctimas inocentes y hay que implorarles perdón.
En pocos lugares del mundo se cometen tantos desafueros, como aquí, mediante la burla de la transparencia, la honorabilidad, la rectitud en el pensar y el obrar, el respeto a la palabra empeñada. 
Esos ya son defectos y máculas, no virtudes, desde hace años. “Cómo es que no aprovecha ese puesto para taparse de plata”. “Hecha la ley, hecha la trampa”. “Las leyes se hicieron para violarlas”. Frases integradas a la costumbre, así como se impuso la norma consuetudinaria de rebajar la inocencia con las inocentadas de cada 28 de diciembre.

Alicaída economía tendrá que sobrevolar un duro 2016 Por David Ortiz Castaño

El ser humano va aprendiendo desde pequeño.
Los nuevos tiempos nos están enseñando que la vida se está moviendo de otra manera. Con más tecnología, más velocidad y seguramente Colombia aprenderá moverse de acuerdo a las circunstancias.
Este año que viene -2016-, será un reto para el país. Para Colombia entera y para su comunidad.
Atentos, obviamente, para no pasarle factura a los más jodidos. Ellos no tienen la culpa.

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FOTO Donaldo ZuluagaFoto Donaldo Zuluaga

Alicaída economía tendrá que sobrevolar un duro 2016

Por David Ortiz Castaño 

61% de los encuestados por Anif y Corficolombiana creen que en 2016 la inflación se ubicará por encima de 4,5%.
$9.235 millones de dólares entraron en Inversion Extranjera Directa al país a septiembre.


La economía en 2016 se desacelerará aún más y eso está claro. Lo incierto para los analistas es cómo responderán los sectores económicos y los consumidores a este periodo de turbulencia.


Abróchense los cinturones porque viene la turbulencia. Así se resumiría el panorama económico del país para un 2016 de vientos cruzados.

La expansión del país será menos dinámica que en 2015, principalmente porque “lo que viene estará marcado por la incertidumbre. Los precios del petróleo se van a mantener bajos en 2016 y eso será crucial para entender lo que va a pasarle al país”, aseguró a EL COLOMBIANO la directora de Investigaciones Económicas de Fedesarrollo, Camila Pérez.
El barril de petróleo tocó durante diciembre su precio mínimo en 11 años, en 36 dólares. Esto se refleja en la caída de 28 por ciento en la inversión del sector petrolero en Colombia. Es decir, ese motor va a menos de media marcha.
Ese escenario hará que el Gobierno intensifique su “austeridad inteligente” y se apriete más el cinturón. Y si el capitán de este vuelo, el Gobierno, sabe que la turbulencia será muy fuerte, lo que nos espera a los pasajeros no será un precisamente un paseo.
Mientras los vientos de la caída del petróleo le quitaban impulso a la economía, una corriente en contra en forma de billete verde tomaba fuerza. Esa relación negativa entre el crudo y el dólar llevó a la divisa norteamericana a máximos históricos de 3.356 pesos.
Y ahí las cosas se convirtieron en tormenta. La devaluación del peso colombiano, que terminará el año perdiendo 970 pesos, le empieza a dar forma al vuelo número 2016.
Primera escala: dólar
Con un dólar superando todos los pronósticos y volando a más de 3.300 pesos, sus efectos le harán peso a la economía colombiana en 2016.
La devaluación del peso trajo consigo presiones sobre la inflación que están descuadrando las cuentas del Gobierno, los empresarios y las mismas familias.
Con el dólar por las nubes, los exportadores son llamados a aparecer, pero el proceso tomará tiempo y las ventas externas colombianas cerrarán 2015 más que alicaídas. A octubre se contrajeron un 35 por ciento y las importaciones lo hicieron en 14 por ciento, con un déficit de la balanza comercial de 12 mil millones de dólares, algo nunca antes visto en el país.
“La palabra que seguirá reinando en estos momentos en la economía mundial será volatilidad y la sentiremos todos. La tasa de cambio seguirá durante el inicio de 2016 entre 3.000 y 3.300 pesos”, aseguró el director de Investigaciones Económicas de Credicorp Capital, Daniel Velandia.
Sin embargo, la posible recuperación del precio del petróleo en la segunda mitad de 2016 podría “llevar al dólar a 2.700 o 2.800 pesos”, agregó.
 
Menos pies de altura
El crecimiento del país en 2016 no tomará el vuelo que tuvo en 2015 y mucho menos que el registrado en 2014. Al cierre de 2015, que solo se conocerá en marzo de 2016, se espera que la expansión de la economía alcance 3,2 por ciento frente a 2014, en las cuentas del Gobierno.

Ahora bien, el próximo año no se viajará a tantos pies de altura y las cuentas nacionales, según la expectativa del mercado, apunta a una cifra más cercana a 2,8 por ciento.
Para Velandia, “la expansión de la economía será de 2,5 por ciento, según nuestros análisis, principalmente, por el recorte fiscal (menos gasto público) y la menor renta petrolera (precios bajos)”.
Pero a esto hay que sumarle el componente de la demanda, que también le quitará altura al vuelo de la economía.
“El desempeño del consumo va a moderarse y será un gran componente de la desaceleración que experimentará el país en 2016”, indicó Andrés Pardo, director de Estrategia de Corficolombiana.
 
Menos para meriendas
Si la plata es el combustible que mueve este avión, su disponibilidad en 2016 estará restringida. La palabra clave será la inflación, que está aumentando a niveles de 2008, por cuenta, en parte, de la devaluación del peso frente al dólar. Para el grupo de Investigaciones Económicas de Bancolombia, el Índice de Precios al Consumidor (IPC), que mide la inflación, cerrará 2015 en 6,7 por ciento.
Ese viento de cola para la economía le hará pasar malos ratos a los pasajeros, pues el poder adquisitivo se mermará y las presiones externas hacen poco maniobrable este tramo.

Para Carlos Gustavo Cano, codirector del Banco de la República, la inflación seguiría repuntando hasta el segundo trimestre de 2016, cuando empezaría a bajar de manera progresiva para encaminarse a la meta de 3 por ciento que se daría en 2017.

En otras palabras, será un año de precios altos. Muestra de ello es lo que sucedió en 2015 con el precio de los alimentos, que es el grupo de gasto que combina los dos factores más fuertes: devaluación del dólar y fenómeno de El Niño.
Los alimentos en el país mostraron, a noviembre, un aumento de 9,8 por ciento, según el Dane, y representan el 28 por ciento de la canasta básica de los colombianos.
Para quitarle fuerza a ese viento de cola, el Banco de la República jaló de la palanca.
 
Las tasas cogen altura
 
En 2015 el Banco de la República aumentó en cuatro oportunidades su tasa de interés de intervención. Es decir, le subió el precio al dinero y ubicó la cifra en 5,75 por ciento, la más alta desde mayo de 2009.
Esto se empezaría a sentir en los bolsillos de los ciudadanos desde mediados de 2016.
“El Banco sigue en su fase de endurecimiento de la política económica ante las fuertes presiones inflacionarias”, aseguró en días pasados José Darío Uribe, gerente del Emisor.

Ese anuncio es una puerta entreabierta a más aumentos. La Encuesta de Expectativas Económicas del Banco en diciembre mostró que, para abril de 2016, los analistas creen que la tasa llegará, en promedio, a 6,07 por ciento.
Esto debe interesarle a todos, porque hace que un motor del avión no dé toda su potencia. “El Banco, cumpliendo con su mandato constitucional va a atajar la inflación y procurará una desaceleración del crédito”, acotó Carlos Raúl Yepes, presidente de Bancolombia.

En 2016, pedir créditos será más costoso y más difícil. Y el apretón de los bancos será por lado y lado.
Por ejemplo, en materia de crédito de consumo “veremos una cartera expandiéndose al 6 por ciento, mientras en 2015 estaba en cifras cercanas al 10 por ciento. Aunque es una disminución, es un bajón sano para la economía en medio de esta coyuntura”, indicó Jonathan Malagón, vicepresidente de la Asociación Bancaria y de Entidades Financieras (Asobancaria).

Y el consumo...
Al desestimular el crédito y ante una inflación creciente, el timonazo del Banco de la República debe reflejarse en menos consumo de los colombianos. Y si se duermen durante el vuelo los que mueven con mayor rapidez la economía (los hogares), el avión se desacelera.
Según los datos del Producto Interno Bruto (PIB) por el componente de demanda entre enero y septiembre, el consumo creció 3,5 por ciento y jalonó la economía.

Pero ojo. Esa tasa es la más baja o para el tercer trimestre desde 2009, cuando Colombia trataba de maniobrar entre coletazos de la crisis financiera global. Es decir, el impulso viene mermado.
Esto podría “presentar un aumento marginal del desempleo. Sin embargo, este indicador sigue sorprendentemente bien al finalizar 2015. Un impulso tan fuerte de la inflación tendría que afectar más el empleo, con un ingrediente adicional, el aumento del salario mínimo. Pero esperamos que la industria y la construcción movilicen mucho personal”, agregó Pérez, de Fedesarrollo.

Hay que recordar que a octubre, la tasa de desempleo en Colombia se ubicó en 8,2 por ciento, cifra mayor al 7,9 por ciento de un año atrás.

Motores para impulsar
Ante esto, se espera que nuevos motores empiecen a operar a toda potencia. Uno de ellos será la industria, que en lo corrido del año, a octubre, mostró un avance de 0,2 por ciento frente a 2014, según el Dane.
En este caso se espera con ansia el efecto de la operación a toda marcha de la nueva planta de la Refinería de Cartagena (Reficar) que, según el presidente de la Asociación Nacional de Empresarios (Andi), Bruce Mac Master, le aportaría 0,6 por ciento a la producción industrial.

De la reactivación de la industria dependerá entonces el desempeño de las exportaciones y de una menor presión de las cifras negativas de la balanza comercial.
Con este escenario que no muestra tanto dinamismo, el sector constructor tendrá que seguir moviendo caja para no perder impulso.
El inicio de obra de algunos tramos de las vías de Cuarta Generación (4G) prenderían una turbina adicional. Según estimaciones del Gobierno, durante los años de construcción de las carreteras, habría un 1,56 por ciento adicional al PIB, a partir de 2016.
Por su parte, las edificaciones espera tener un crecimiento en venta de nuevas viviendas de 11,7 por ciento en 2016, para cerrar ese año con 187.285 casas comercializadas.
“Proyectamos que el PIB de edificaciones tenga un impulso hasta 5,2 por ciento, pero si le sumamos el beneficio adicional de las políticas de vivienda, podría llegar a 9,7 por ciento”, indicó la presidenta de Camacol, Sandra Forero Ramírez.
 
Con más pesos que contrapesos, Gobierno, sector productivo y consumidores tendrán que sobrevolar un 2016 con pronóstico incierto.

Que la imprudencia de usar pólvora y quemar muñecos, no le dañe el fin de año

Cuando el imbécil me asustó, me sorprendí. No esperaba esa actitud de un ciudadano este 25 de diciembre en la madrugada.Era en un barrio popular y el cretino me zumbó un tote lleno de pólvora cerquita a la puerta del carro que estaba conduciendo... 
¿Se pueden imaginar lo que podría haber pasado si yo hubiera perdido el control del timón, y el carro que venía de frente hubiera chocado con el mío?

Eso es lo que NO preven los estúpidos que juegan con la pólvora.
Este mensaje de la Secretaria de Salud es conducente en esta época. No está demás, aunque los imprudentes ya tienen la pólvora lista para utilizarla y no quisieran perderse la emoción de asustar a los demás.
Escribí cretino, pero también pudo ser una necia...

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Que la imprudencia de usar pólvora y quemar muñecos, no le dañe el fin de año
*El llamado es para que este 31 de diciembre, despidamos el año sin prender pólvora, para no convertir celebraciones alegres en momentos de tristezas.

No bajaremos los brazos y por el contrario reforzaremos nuestras acciones institucionales para lograr erradicar las prácticas inadecuadas de utilizar pólvora en medio de las celebraciones de fin de año, es el mensaje de la Secretaria de Salud de Barranquilla Alma Solano, luego de confirmar el caso del menor que resultó quemado en la navidad.

El caso del menor de 3 años que resultó quemado en el barrio Olaya en la calle 70B con carrera 38, se registró sobre las 9:30 de la noche del viernes, siendo llevado por sus familiares a la clínica Bautista, allí los médicos señalaron que presentó quemaduras de segundo grado en la mano izquierda, brazo izquierdo y región abdominal.

¨No entendemos como un padre de familia sabiendo que el uso y comercialización de la pólvora se encuentra prohibida en nuestra ciudad, manipule de manera inadecuada elementos pirotécnicos delante sus hijos¨, afirmó Alma Solano Sánchez, Secretaria de Salud de Barranquilla.

La Administración que preside la Alcaldesa Elsa Noguera De La Espriella, en conjunto con otras autoridades como: Policía, Fiscalía, Defensoría del Pueblo, Personería y Bienestar Familiar, continuarán con sus acciones de carácter preventivas y correctivas.

El llamado a todos los barranquilleros para que durante la despedida del año, este 31 de diciembre, no enciendan pólvora, ni se prendan las denominados ¨muñecos de año viejo¨, ya que estas malas prácticas ponen en peligro la integridad de las personas y en especial a los niños y adolescentes.

Recomendaciones

También se advierte a la comunidad tener extrema precaución a la hora de comprar alimentos y licores para las celebraciones, evitando intoxicaciones por estar adulterados o en mal estado.

Se recomienda que haga sus compras en sitios seguros, no sin antes revisarles las etiquetas con su registro sanitario y comprobar fecha de producido y vencimiento de los mismos.

Tenga mucho cuidado con los niños, no los dejes solos en sitios donde se encuentren artefactos eléctricos, corto punzante, objetos de vidrio, embaces con líquidos tóxicos o hirvientes.

Ante cualquier evento que ponga en riesgo su salud debido a quemaduras o intoxicaciones, diríjase al puesto de salud más cercano.

Las personas pueden denunciar el uso de pólvora y su comercialización, llamando al teléfono de la Policía 123, o a la Línea de la Salud 3793333, que atiende las 24 horas del día.

“Tenemos que aprender a vivir sin la bonanza”: Mauricio de la Mora en Semana

¿Cómo aprendemos a vivir sin bonanza?
Esa pregunta se le puede hacer a los ricos... Los niños pobres de La Guajira, si lo entienden y los asimilan, aunque les duelan los huesos.
Hace unas semanas, el ministro de hacienda de Colombia, Mauricio Cárdenas, nos decía a los colombianos y al mundo entero: "vivimos sin la renta petrolera". 
A pesar de la crisis, de las dificultades, el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y su equipo, se fue preparando para moverse y negociar sin los petrodólares.

Leamos este trabajo que hicieron los colegas de Semana, cuando se sentaron con Mauricio de la Mora, director de la ANH, la Agencia Nacional de Hidrocarburos, quien confesó que nunca hacia presenciado una crisis como la actual en ese sector...

RADAR,luisemilioradaconrado 
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Petróleo: se acabó la bonanza dice ANH

| 2015/12/26 22:00

“Tenemos que aprender a vivir sin la bonanza”

El presidente de la ANH hizo un crudo balance del sector. Dice que las comunidades deben entender que se acabaron los años dorados y que la industria se tiene que reinventar.

Mauricio de la Mora dice que ve un 2016 complicado y difícil. El país podría dejar de recibir 23 billones de pesos por la caída de precios del crudo. Foto: Carlos Julio Martínez



Hace diez meses asumió como presidente de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) Mauricio de la Mora, un ingeniero de petróleos que lleva cerca de tres décadas en el sector. A pesar de su amplia trayectoria, el funcionario reconoció que no había afrontado una situación tan compleja como la que vive la industria petrolera actualmente, con el desplome en los precios.
El funcionario llegó con dos grandes retos: aumentar las reservas de hidrocarburos, que alcanzan para 6,4 años, y mantener la producción en 1 millón de barriles diarios. Y está dispuesto a asumir estos compromisos porque “los momentos de crisis siempre son buenas oportunidades”. De la Mora habló con SEMANA sobre la coyuntura y las perspectivas del sector.



Semana: ¿Usted que lleva tanto tiempo en la industria había visto un desplome tan acelerado de los precios?
Mauricio de la Mora: Cuando comenzó el descenso en los precios, en octubre del año pasado, pensábamos que la situación iba a ser muy parecida a una crisis como la de 2008. En ese momento los precios del barril cayeron a 34 dólares pero el rebote fue fácil, como el de una pelota de tenis: pegó y volvió a subir con fuerza. Pero una caída tan acelerada como la actual no la esperaba absolutamente nadie. Aquí estamos jugando con una pelota de squash punto verde: pegó y se quedó en el suelo. Todos los pronósticos hablaban de petróleo a 50 dólares. Ni Bloomberg, ni Goldman Sachs pronosticaban que los precios fueran a caer por debajo de los 40 dólares. Pero hoy nos estamos moviendo entre 35 y 45 dólares el barril.

 
Semana: ¿Hasta dónde cree que bajarán los precios?

M.D.L.M.: Esa es la pregunta del millón porque la geopolítica petrolera ha cambiado mucho. Antes los conflictos internacionales o la guerra en Medio Oriente disparaban los precios del crudo. Pero hoy en día Estados Unidos, que era un importador de petróleo, tiene tanto inventario que está a un paso de volverse exportador y eso ha cambiado la dinámica del mercado. En este escenario un país como Colombia, que se consideraba petrolero pero no lo es, es espectador más que protagonista.


Semana: ¿Por qué si el sector ha visto en el pasado precios por debajo de 40 dólares ahora la situación luce más dramática?

M.D.L.M.: Porque nos malacostumbramos a precios de más de 100 dólares. Con esas cotizaciones la industria aguantaba todo: altos costos, muy buenos salarios, entregar a las comunidades todo lo que pedían, pagar en exceso a los proveedores, y aun así los proyectos daban buenos rendimientos. En un momento dado, en Colombia se presentaban proyectos que no eran rentables ni siquiera con 80 dólares el barril. Pero eso no fue siempre así. Por ejemplo, los grandes descubrimientos de Cusiana y Cupiaga se hicieron con precios de crudo entre 12 y 24 dólares el barril. Podemos volver a ese escenario.

 
Semana: ¿Para 2016 el panorama será peor?

M.D.L.M.: Veo un 2016 complicado y difícil. El país tiene que entender que va a tener que vivir sin esa bonanza petrolera, que le implicará dejar de recibir 23 billones de pesos. Esos recursos van a hacer mucha falta. Nos tenemos que reinventar desde el punto de vista de la ingeniería, de los contratistas, de las comunidades, reducir costos y ser innovadores en estrategia, planeación e ingeniería básica. Si en 2015 el gobierno nacional fue proactivo, para 2016 la industria deberá ser doblemente innovadora. Desde la ANH vamos a seguir trabajando para brindar condiciones para que la inversión se vea afectada lo menos posible.

 

Semana: Pero ni el gobierno ni las petroleras han trabajado con las comunidades para hacerles entender que la bonanza se acabó.

M.D.L.M.: No todas las comunidades han hecho plena conciencia del cambio radical que enfrentamos por cuenta de que el crudo cayó de 100 dólares a 35 dólares. Esa bonanza en la que vivían muchos municipios se acabó. Lo altos precios en la industria hotelera, en la comida, los carros de alquiler, todo esto se ha venido al piso. Las comunidades deben entender que ya pasaron los años dorados.

 
Semana: ¿Si siguen bajando los precios que puede pasar en el sector?

M.D.L.M.: Implicaría un estancamiento en la inversión extranjera. Muchas compañías seguramente repensarán sus portafolios. Si eso pasa, la agencia y el Ministerio de Minas y Energía tendríamos que salir a repensar la normatividad de la industria para minimizar la pérdida de la inversión. Eso afecta los bienes y servicios, la infraestructura, el empleo, los impuestos. Si bajan más los precios llegará un momento en que será más costoso sacar el crudo que lo que cuesta venderlo. No podemos hacer pan para vender calado. En la industria hay un dicho muy claro: el crudo que no se puede sacar hoy no se puede sacar mañana.

 
Semana: Pero las petroleras se están beneficiando con el alto precio del dólar.

M.D.L.M.: El alza en el dólar no alcanza a compensar lo que se deja de recibir porque los precios de los bienes y servicios en el sector se fijan en esa divisa. Ese es el caso de los combustibles, del transporte, de los taladros, casi todo se paga en dólares.

 

Semana: ¿Qué hacer para enfrentar la coyuntura?

M.D.L.M.: Todos los proyectos deberían convertirse en Pines (Proyectos de Interés Nacional y Estratégico). La única manera de incorporar reservas es trabajar duro en offshore (costa afuera) porque no podemos seguir perforando dos o tres pozos al año, tenemos que perforar seis, nueve o 12. Además, hay que trabajar para mantener las inversiones en yacimientos no convencionales, en recuperación secundaria de crudo. Se necesita una reforma tributaria que permita incrementar reservas porque si le seguimos metiendo un alto costo fiscal a la industria petrolera será muy difícil impulsar la exploración. Se necesitan menos impuestos y que, en lo posible, estos queden indexados a los precios, es decir, a mayores cotizaciones mayores impuestos y viceversa.

 
Semana: ¿Cuánto le costó la última reforma tributaria al sector?

M.D.L.M.: Entre 2 y 3 billones de pesos adicionales. La última reforma tributaria fue muy fuerte para el sector.

 
Semana. ¿Cómo aumentar reservas cuando hay una caída dramática en los pozos exploratorios y en sísmica?

M.D.L.M.: Hay que reinvertar la sísmica de tierra. Este año teníamos la meta de explorar 37 pozos pero llevamos solo 24. Esto es una caída de más del 70 por ciento si se tiene en cuenta que el año pasado se exploraron 113 pozos. Para el año entrante podríamos tener una meta de 65 pozos exploratorios y mantener la producción de 1 millón de barriles diarios, pero necesitamos el esfuerzo de todos. Esto es como el juego de la pirinola: todos tenemos que poner. Si le seguimos haciendo el feo a la industria nos vamos a quedar sin las regalías, que son un rubro muy importante en el desarrollo del país, más en momentos en que iniciaremos una etapa de posconflicto. Las regalías de las regiones están en descenso y este año llegan apenas a 4,4 billones de pesos.

 
Semana: ¿Qué va a pasar con el ‘fracking’?

M.D.L.M.: Con los precios actuales está quieto. El gobierno, después de un gran trabajo de estudio con todos los sectores, desarrolló un marco regulatorio exigente y adecuado. Hoy no se ha expedido ni la primera licencia ambiental para yacimientos no convencionales, y, sin embargo, ya lo tienen estigmatizado. Si Colombia quiere mantener su potencial petrolero, debe entender que los yacimientos no convencionales son una oportunidad que debe ser utilizada de manera apropiada.

 
Semana: Finalmente, tras la cumbre del cambio climático que puso como meta reducir la dependencia de los combustibles fósiles, ¿cómo ve el futuro de la industria?

M.D.L.M.: Nosotros apoyamos las energías alternativas, pero debemos ser conscientes de que a pesar de que tenemos desarrollos en energía solar y eólica (que no alcanzan al 5 por ciento de la energía del país) todavía nuestra dependencia de los hidrocarburos fósiles es muy alta. Ojalá podamos reducir esa dependencia y estimular nuevas formas de consumo energético. Tenemos que aprender a adaptarnos sin estigmatizar. Todos podemos ganar, pero aprender a ganar menos.
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