miércoles, 18 de junio de 2014

Periodista paisa envía fuerte mensaje a Álvaro Uribe. Héctor Abad Faciolince, le escribió


El mensaje de Héctor Abad Faciolince a Álvaro Uribe.

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Periodista paisa envía fuerte mensaje a Álvaro Uribe

Héctor Abad Faciolince, escribió:

Nada perjudica más la “confianza inversionista” que usted tanto pregona, que un ex presidente que magnifíca -mediante su gran megáfono de Twitter- los más pequeños episodios de orden público que suceden en el país.
Basta que un burro reviente en Pavarandocito para que usted ponga el grito en el cielo.
Es como si, en vez de preocuparlo, a usted lo entusiasmaran y alegraran los actos de violencia que suceden aquí.
 Como si Pastrana se hubiera dedicado durante todo el gobierno Uribe a señalar cada acto terrorista de los que ocurrían semana tras semana. En su gobierno tampoco vivíamos en el jardín del Edén.
Si alguien se guiara por los trinos del ex presidente Uribe para juzgar la situación de Colombia, cualquiera pensaría que estamos en medio de una guerra civil y de una gravísima amenaza para la estabilidad nacional.
En esto usted parece estar de acuerdo con la guerrilla: están ganando la guerra y a punto de tomarse el poder. Miopía guerrillera, y suya también.
 
A juzgar por sus trinos, este parece un país fracasado y condenado al abismo, a punto de ser tomado por los terroristas de las FARC. Y no es así; eso sí que no es objetivo.
Es como si usted hubiera pensado: “después de mí el diluvio.”
Como si no pudiera aceptar que hubo un cambio de gobierno y de estilo de gobernar. La actitud responsable con el país, de una persona que dice amarlo, sería muy distinta a su actitud camorrera e incendiaria.
Usted se deja guiar por las personas más beligerantes e intolerantes de su entorno. En vez de aportar al desarrollo y a la estabilidad del país, sus intervenciones contribuyen a deteriorar la seguridad y a difundir la sensación -falsa y dañina- de que vamos hacia el caos.
 
Colombia tiene unas instituciones muy frágiles y usted, en lugar de afianzarlas, está ayudando a debilitarlas, quizá porque cree que un país descuadernado pediría de nuevo el auxilio del “salvador” que usted cree ser.
Ojalá, en su papel de ex presidente, ayudara a construir una Colombia sólida, en vez de dedicarse a trinar por todo lo negativo que ocurre, como si cada golpe al actual gobierno lo alegrara, en lugar de volverlo solidario con el dolor de las víctimas.

Una mirada a las elecciones del 15 de junio de 2014. Pasado y presente Por Raimundo Alvarado

Raimundo Alvarado, amigo y colega, analiza un poco las elecciones de 2014.

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Una mirada a las elecciones del 15 de junio de 2014. Pasado y presente
Por Raimundo Alvarado

A diferencia de 1982, cuando la clase política le falló a López.
En 2014, sí le funcionó a Juan Manuel Santos.
Como en 1994 le funcionó a Samper y a Uribe en las elecciones de 2006 y 2010.

Pero lo determinante no fueron los políticos, ni mucho menos los parapolíticos, sino una corriente agradecida y esperanzada, más la consigna nacional de frenar a Uribe.
Esa es la explicación del millón de votos de diferencia.
Pasada la primera vuelta, Santos reunió en Bogotá a la dirigencia política y les confesó que se habían equivocado en la estrategia. Puso el frente de todo a Gaviria y este dio la orden interna de que todos los políticos medianos y pequeños deberían manejar sus asuntos de logística  con su respectivo jefe tradicional. Así fluyó mejor la campaña para el 15 de junio.

Vargas Lleras estuvo reunido con los políticos y logró el compromiso de todos, especialmente de quienes el 25 de mayo habían estado sin movilizar sus huestes, en parte porque se reservaron para la segunda vuelta.

Activaron en la región  Caribe, el trabajo de voluntarios, especialmente en redes, y es así como numerosas personas sin antecedentes electorales estuvieron permanentemente en campaña. 

Entre tanto, Uribe vino varias veces y logró sonsacar políticos, algunos de los cuales dividieron su votación.

En los barrios, me dicen los activistas que hubo igualdad en las ofertas en materia de dinero por el voto. Incluso, hubo casos, como en Carrizal, donde los uribistas fueron más generosos. Pero no fueron tan importantes en volumen los votos comprados. 
Hoy dicen los políticos santistas que les fallaron con los ofrecimientos de dinero para los gastos.
Fue, entonces, lo del domingo, una decisión libre de los caribeños como factores determinantes de la derrota del uribismo, y esto ya es tema para sociólogos y politólogos.

Se está hablando del este pacifista y alegre del pueblo Caribe, hastiado y dolido por la guerra que simbolizó en esta campaña el uribismo.
En 2002 el pueblo Caribe votó por el más guerrerista de los candidatos con el mandato de que hiciera la guerra.
En 2014 el péndulo está del otro lado.
Santos ha sido un buen Presidente para el Caribe y eso lo premió el electorado este domingo.

Goodbye Uribe Por: Tatiana Dangond



Tatiana es una joven estudiante de derecho. Y tiene claro que los jóvenes deben entender la política, para poder entender los procesos de nuestra sociedad.
Jóvenes, que pueden ayudarnos a definir con propiedad qué podemos hacer para que Colombia sea más madura al momento de tomar sus mejores decisiones… Decisiones como la de este domingo 15 de junio, cuando la paz le ganó a la violencia.

RADAR,luisemilioradaconrado
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Miércoles 18 de Junio de 2014
Goodbye Uribe
Por: Tatiana Dangond

Le reelección de Santos como presidente, no solo le dará un giro radical al manejo que le dio a su gobierno en los últimos años, sino que representa el fin de una doctrina que cada día tiene menor acogida entre los colombianos.
Si bien Óscar Iván Zuluaga obtuvo una votación bastante alta y representativa, lo cierto es que el triunfo de Juan Manuel Santos se traduce en un mensaje de unión por parte de los colombianos y de un último voto de fe en el proceso de paz con las Farc.

La política de la mano dura tendrá siempre acogida en los sectores de derecha más radicales del país, pero en estas últimas elecciones se demostró que el fin del conflicto es un imperativo tanto para los de centro derecha como para los de centro izquierda e izquierda.
Esta elección además de demostrar que Colombia no apoya el odio visceral con el que infortunadamente Uribe empañó la campaña de Zuluaga, anuncia que el país está una posición mucho más receptiva frente a un eventual acuerdo de paz con las Farc e incluso con el ELN.
Lo cierto es que este voto de confianza en la paz negociada tal vez no tenga una segunda oportunidad, y si las Farc no demuestran con acciones contundentes su voluntad de reconocer a las víctimas y de dejar las armas, no cabrá la más mínima posibilidad de una refrendación popular del acuerdo de paz.

Estas elecciones no solo envían un mensaje directo a los grupos guerrilleros, sino que conllevan la necesidad de permitir la participación de diferentes posturas políticas en un Gobierno que ha sido reelegido gracias a las coaliciones.
El papel desempeñado por Clara López y el discreto, pero evidente, apoyo político de Gustavo Petro a la reelección de Santos, implica que el nuevo gabinete deberá tener un componente importante de izquierda, que en aras de un proceso de paz donde se propenda por la participación política de los diferentes sectores, sería un mensaje de reconciliación y de participación.
 
El Presidente no solo deberá incluir a los diferentes sectores que lo apoyaron, cosa que no le resultará fácil, sino que tendrá que tomar un papel mucho más activo frente a la dirección de las Fuerzas Armadas, quienes deberán triplicar esfuerzos para garantizar el orden público, y que necesitan un líder que incentive su labor a pesar de las consecuencias que pueda tener el fin del conflicto armado.
El Centro Democrático debe revaluar su papel frente al proceso de paz, dado que tal como se demostró en las urnas el sabotaje a los diálogos les salió bastante caro, y para ello es necesario que Zuluaga corte el cordón umbilical con Uribe y demuestre que verdaderamente tiene voz propia. La misión del Centro Democrático y de sus representantes en el Congreso es garantizar que el proceso de paz no se traduzca en impunidad, controlándolo pero no perturbándolo como lo han hecho desde su conformación.

El país demostró que verdaderamente quiere la paz, sin impunidad y sin concesiones no merecidas, y para eso no solo Santos debe replantear algunos puntos de su pasado mandato sino que la derecha liderada por Zuluaga y Martha Lucía debe hacer un aporte significativo. Colombia votó no solo por el fin de la era de Uribe sino por el comienzo de unos nuevos tiempos.

@tatidangond
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