lunes, 26 de noviembre de 2012

La Economía Política del Fallo de La Haya, por Jairo Parada



¿Qué vamos a hacer con San Andrés y Providencia?
¿Y los otros cayos y terrenos que son colombianos que han tenido una tremenda desatención del gobierno central?
Una vez, estaba yo pelao, y me enteré que los sanandresanos querían ser nicaragüenses. Que era mejor estar de aquel lado que del lado colombiano, porque nuestra nación no los trataba bien.
Y ahora se armó este tremendo lío que logrará que los cachacos que gobiernan este país digan: “la embarramos”
Pero eso nos está costando y nos va costar un buen billete…
Aquí seguiremos narrando la historia.
Lo que escribe el doctor Parada, es bien cierto.

RADAR,luisemilioradaconrado
Pd: debería darnos vergüenza, carajo!


LA ECONOMIA POLITICA DEL FALLO DE LA HAYA
Por Jairo Parada

Cuando los colombianos apenas estamos asimilando con escepticismo y esperanza las conversaciones de paz en La Habana, además del terremoto bursátil de InterBolsa, generado por una débil regulación y el afán de lucro especulativo de los dueños de esta firma, ahora hemos quedado sacudidos con el fallo de la Corte Internacional de La Haya con respecto a la delimitación de las áreas marinas en San Andrés y Providencia. 
 
Rápidamente el fallo ha sido aprovechado por todas las fuerzas políticas buscando explotar electoralmente el chovinismo en las próximas jornadas electorales.
El fallo puso entre las cuerdas al gobierno de Santos, pues cualquier posición blandengue frente a este fallo, sería aprovechado con creces por fuerzas opositoras a la re-elección de Santos.

Lo que sorprende del fallo, el cual según muchos expertos en el área se veía venir, es que cogió de sorpresa al Gobierno. Era un escenario que no podían imaginar, teniendo en cuenta los fallos previos de la Corte.
 
Pero el Derecho es dinámico, y más el internacional, por lo cual las posiciones de las Cortes varían en el tiempo, a luz de la evolución de las circunstancias y las exigencias de la praxis.
John R. Commons, ese gran institucionalista norteamericano, señalaba que las cortes, la mayoría de las veces, definen la estructura de valores de una sociedad. En este caso, se trata de una definición de carácter internacional.

La teoría de las Relaciones Internacionales, un campo de estudio de la Ciencia Política, desde hace décadas ha definido dos enfoques básicos en este terreno: 1) El enfoque “realista” basado en la fuerza y capacidad de cada estado-nación de definir sus intereses y fronteras; 2) El enfoque “liberal-institucionalista” el cual considera que dichas relaciones se basan en un entramado complejo de organizaciones e instituciones internacionales, cuya resultante es compleja y no sólo basada en la fuerza.
 
 
Ante los llamados a abandonar el Pacto de Bogotá y la Corte Internacional de la Haya, rechazando el fallo, nos toca reflexionar cual camino estamos tomando en materia de relaciones internacionales. Sin duda, Nicaragua emprenderá pronto acciones navales de provocación para hacer cumplir el fallo, dada su tradición, bajo Ortega, de desafiar a todos sus vecinos, apoyado en su alianza con Venezuela.
Lo irónico es que este apego a la juridicidad internacional de Nicaragua provenga de un régimen que atropelló su propia constitución para reelegir a Ortega.
  
Colombia no ha tenido una verdadera política de fronteras, y todos sabemos que embajadas y consulados son refugios del clientelismo politiquero, sin carrera diplomática. En las negociaciones no hubo siquiera un delegado de San Andrés, y ahora de sorpresa, la élite andina descubre que San Andrés está atrasada, como lo están todas las periferias, incluida la Caribe, algo que ya sabíamos por todos los estudios que se han hecho sobre la isla. Sólo que en Bogotá, como siempre nadie escuchaba. 
 
El PIB de San Andrés es apenas el 0.1% del PIB del país. La pesca en San Andrés es el 1% del PIB de San Andrés. Se estima en 700 las familias afectadas por el fallo. A Colombia le tocará patalear jurídicamente por el fallo hasta donde pueda. Pero le tocará sin duda, empezar a elevar su gasto militar en el área naval, pues los retos vendrán sin duda.

Jairo J. Parada Corrales
Economista, PhD.
Barranquilla-Colombia
Celular 311-650-0550
Phone and fax: 57-5-3557657

El "Viejo" Erny, por Humberto Mendieta

Humberto Mendieta, fue uno de los periodistas de Barranquilla que conoció muy bien a Ernesto McCausland.
Como dice él: cuadra, colegio, periódico. En esos tres espacios se mueve mucho sentimiento, admiración, respeto, amistad  y conocimiento. Aprende uno a conocer verdaderamente a sus amigos.
Humberto nos describe algunos pasajes que nos pueden servir para conocer más a ese excelente periodista que acaba de fallecer, aunque casi todos pensamos que él se fue, pero está con nosotros…
RADAR,luisemilioradaconrado 

El “Viejo” Erny

Por Humberto Mendieta
Publicado en Al Día

Compartí con Ernesto McCausland cuadra, colegio y periódico. Algunas de nuestras primeras fiestas de adolescencia se conjugaron en un bordillo, mientras nos cruzamos en los pasillos del Biffi disfrutando con amigos comunes pequeñas aventuras etílicas.
Algunos años después, en 1982, coincidimos en El Heraldo haciendo pinitos. Ernesto había llegado hacía poco de Estados Unidos y se estrenaba como redactor. Comenzó en ese momento de  su vida una frenética y ascendente carrera periodística en la que dio muestras de su interminable talento, de su calidad humana y de su inagotable capacidad de trabajo, la cual sobrepasó siempre su estatura.
En esos primeros tiempos, mientras cubría noticias generales y después el apasionante área de judiciales, Erny, como cariñosamente le decíamos en la redacción, se doblaba por las noches traduciendo artículos de revistas en inglés para una sección especializada del periódico. 
Si bien tuvo como tutores a nadie menos que al mismo Director Juan B. Fernández Renowitzky y a la rigurosa Asistente de Dirección Olguita Emiliani, no heredó nada de manera gratuita. Centímetro a centímetro, letra a letra, Ernesto construyó todos sus logros. Ni siquiera la poderosa antropofagia y envidia natural del gremio periodístico pudo contra una voluntad férrea y un don de  gente a toda prueba. Pero lo que lo mantuvo y lo caracterizó fue su capacidad de cronista con que ganó innumerables premios. 
1983, año clave
Debía tener Ernesto, a quien también le decíamos “Mack”, 22 años, cuando con toda su candidez se fue con el pomposo cargo de “enviado especial” al Festival del Cine de Cartagena. Durante  su  estadía, en medio de las vacas sagradas de la crítica del Séptimo Arte colombiano, hizo un par de atrevidas intervenciones en una de esas célebres ruedas de prensa en las que el tufo le sale por  todas partes a entrevistados y entrevistadores. Esas intervenciones dieron lugar a que una de esas noches de Festival llegara a la redacción de El Heraldo, por el télex de la AFP, una noticia en la que citaban al “joven crítico de cine barranquillero Ernesto McCausland”. Nos reímos complacidos de la nota y festejamos el inicio de una carrera de crítico cinematográfico. Sobra decir que el comentario internacional fue publicado con todo el crédito de la Agencia Francesa de Noticias. 
Después vino la soltura de la mano. Ernesto tenía la capacidad de entregarse en una crónica o en una historia humana de tal manera que los lectores buscaban con avidez su nombre impreso al pie de un título para leer por primera vez un suceso o para releer lo ya leído en otra parte, porque sabían que él le daba un toque especial. Era un ángel en cada nota, un cierto encanto sin igual que el “viejo” Erny ponía en lo que hacía. 
La  televisión regional
Entonces, cuando  estaba  en todo su apogeo de cronista, apareció Telecaribe e incursionó primero con Jorge Cura en TeleHeraldo y luego en un programa del que hizo una fantasía, llevando de la mano a la teleaudiencia de la Costa por vericuetos desconocidos que fortalecían la identidad a través de media hora semanal que se llamaba Mundo Costeño. 
De la televisión regional Erny dio una zancada y se fue a estudiar cine a Los Ángeles para luego zambullirse en tres películas que le dejaron más satisfacciones que plata. Todo eso al tiempo que escribía libros y se mudaba a Bogotá a presentar por varios años QAP. Justo en el set de ese desaparecido noticiero capitalino me dijo un medio día que lo visité, que no hallaba la hora de devolverse a Barranquilla. Cuando por fin lo hizo, después de varios años en la radio nacional, se vino a su Curramba del alma con 100 proyectos debajo del brazo.
Uno a uno los cumplió. Se dio el lujo, como ningún periodista en este país, de haber incursionado con éxito en todos los géneros, en todos los formatos y en todos los medios. Todo, Erny, con lujo de detalles, impecable y humano.
¡“Viejo” Erny hiciste lo que quisiste!   
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