domingo, 31 de marzo de 2013

Que se callen, por Antonio Caballero

Antonio Caballero manda a callar al que él considere. 

Ese es el poder de personajes como él, que además de haber obtenido respeto entre los medios de comunicación, entre la sociedad colombiana e internacional, suelta verdades que muchos ciudadanos leen con gusto.

¿Tiene siempre la razón? 

Hhhuuuummmm... seguro que no. 

Pero en la mayoría de los casos, sus escritos revelan verdades...y que nos sirven para cotejar datos históricos.

Me gusta leerlo...

RADAR,luisemilioradaconrado

Que se callen.  

Que se callen

Por Antonio Caballero

Por qué estamos condenados a tener siempre a nuestros expresidentes, aún después de muertos, respirándonos en la nuca


OPINIÓN¿Por qué no se callan? ¿Por qué estamos condenados a tener siempre a nuestros expresidentes, aún después de muertos, respirándonos en la nuca?

Que se callen.
Autor: León Darío Peláez / Semana
Hace dos años, el expresidente Andrés Pastrana...

Un momento de reflexión: ¿a alguien le importa un bledo lo que hiciera o dijera o pensara hace dos años el expresidente Andrés Pastrana, o lo que piense o diga o haga ahora?

Y la respuesta, tristemente, es que sí. Por razones que saltan a la vista, Andrés Pastrana no debería haber sido presidente de Colombia nunca. Pero el caso es que lo fue: la historia de Colombia aguanta cualquier cosa. Por las mismas razones evidentes, lo que dice o lo que piensa o lo que opina no debería importarle un bledo a nadie. Pero el caso es que nos importa a todos, porque a todos nos afecta. Los esporádicos graznidos de Pastrana son como los demenciales trinos diarios del también expresidente Álvaro Uribe, que no está en sus cabales. 

Tonto el uno, loco el otro, qué más da. 
En Colombia los expresidentes reinan después de morir. Y lo hacen, sobre todo, en momentos electorales como el que estamos viviendo. 
Y en Colombia, no sobra recordarlo, los momentos electorales suelen durar cuatro años cada vez.
Con lo cual vuelvo atrás.

Hace dos años, recién elegido el actual presidente Juan Manuel Santos, el expresidente Pastrana estaba encantado con su gobierno. Decía que veía en él “muchas caras conservadoras, frescas e incontaminadas”; y supongo que así llama él a las caras pastranistas. 
(Aunque, ¿hay caras pastranistas? Tiene que haberlas, ¿no? Al fin y al cabo hubo más de seis millones de personas que votaron por él para elegirlo presidente). 

También el ya muy difunto, pero todavía presidente reinante Alfonso López Pumarejo llamaba “alegres” a las caras liberales. Pero resulta que ahora Santos, enredado en el lío del fallo adverso para Colombia de la Corte de La Haya, quiso salirse por la tangente anunciando que publicaría las actas de la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores de los últimos 30 ó 40 años, para que se viera que la culpa del desastre diplomático no era suya. 
Y entonces Pastrana, sin duda con razón, se sintió directamente aludido. Se delicó. Temió tal vez que las actas desvelaran que, mientras el gobierno de Nicaragua estaba cimentando pacientemente su alegato diplomático para quedarse con el mar de San Andrés, la política exterior del suyo consistía en llevar a la reina Noor de Jordania de visita al Caguán de la guerrilla. 

Pero alguien le debió soplar que su rabieta frívola sonaba demasiado a vanidad herida, vacua, como él. Y entonces decidió adobarla con reflexiones más serias: una crítica a la política de paz de Santos desde su propia sabiduría caguanesca que tanto había ilusionado a la bella reina de Jordania. Según Pastrana, esa política de paz de Santos no es más que grosero electoralismo en cabeza propia. “La gente se pregunta hasta dónde va a ceder el presidente Santos para hacer la paz, no tanto por ella sino por su reelección”.

Puede ser. 
Pero, ¿por qué no se callan? 
¿Por qué estamos condenados a tener siempre a nuestros expresidentes, aún después de muertos, respirándonos en la nuca? 
Desde ultratumba llegan todavía las admoniciones de López Michelsen, que cuenta con la ventaja de haber sido profesor de Derecho Constitucional en un país poblado por constitucionalistas aficionados. 
Desde ultratumba flota sobre todas las cosas el espíritu –¿Turbayesco? ¿Turbayoso?– de Julio César Turbay. 
Belisario Betancur es el único que guarda un discreto silencio, interrumpido de tiempo en tiempo por incómodos llamados a declarar ante funcionarios del poder judicial. 
 
Pero hay que ver a los que todavía están vivos: César Gaviria, que demasiado tarde descubre las virtudes de la legalización de las drogas. 
Ernesto Samper, a quien le pasa lo mismo con la diferencia de que él las había descubierto tempranamente: antes de ser presidente con ayuda de los narcos y de mantenerse en la Presidencia a fuerza de complacer en todo a los Estados Unidos en su prohibicionismo –“por convicción, no por coacción” decía el pobre–; y ahora viene a redescubrirlas con igual oportunismo cuando empiezan a estar de moda de nuevo en el poder. 
Lean ustedes el libro que, sin rubor, acaba de sacar.
En cuanto a Uribe, de él ya he hablado lo bastante. Y ahora sale Pastrana otra vez. Es que no habrá nadie que les diga: ¿Por qué no se callan?

(Y a Santos también).

El PAPA postrado ante la cruz...



El Papa postrado ante la cruz.
Me gustó su humildad…

RADAR,luisemilioradaconrado

PAPA postrado ante la cruz
Foto de Reuters



Narco novelas, por Etnológica y Lilia Córdova




¿Es bueno que sigamos viendo las “narco-telenovelas” en las pantallas pequeñas?

¿Los niños se están influenciados, por lo que ven?
¿Es saludable que nuestros jóvenes desconozcan la historia de Colombia?
¿Cómo hacer para desaparecer lo que sucedió y está sucediendo en el mundo con tanta droga?

¡Carajo!
Que me cuenten los expertos, porque, esto se complicó.
Y no hoy, ni ayer, sino hace un montón de años.
Para mí, es mejor estar informado…

Ahora, NADA está oculto.
Claro, NO todos pueden conocer la verdad. A veces, es mejor que NO la conozcan para que sigan viviendo unos años más.
DIOS nos proteja…

Tranquilos… que el paso por la vida es breve: Se fueron Simón Bolívar. Colón. Kennedy. Alfredo. Papá. Luis Alberto. Chávez. Yúdex... Es un paso no más…

RADAR,luisemilioradaconrado
Pd: los pelaitos están emocionados con esas novelitas...

Narco novelas
Por Etnológica


 
Por Lilia Córdova | Adicto a las Telenovelas

El grupo Etnológica, una compañía consultora que investiga los mercados en Colombia recopiló la información y la declaración de un grupo de  niños en Medellín, a quienes les hicieron preguntas como ¿qué les llama la atención? o ¿qué personaje les gustaría ser?, todo esto en un video llamado 'Narco novelas' que veremos a continuación.
En sus respuestas los niños no dudaron en afirmar que les gustaría ser en un futuro como el fallecido narcotraficante Pablo Escobar.

En la entrevista los niños declararon que en las telenovelas ponen al capo, el jefe narcotraficante, como una persona buena y que debe ganar, mientras que los policías terminan perdiendo a la final. En el video hecho por Etnológica veremos en más detalle la influencia de estas narco novelas en los pequeños.





 
Algunas personas, y sobre todo las madres, se encuentran interesadas en qué están influyendo a sus hijos, y aunque las telenovelas no van dirigidas al público infantil, a veces es inevitable que un pequeño se siente junto a su madre.

'El Patrón del Mal' es tal vez es el proyecto más ambicioso producido por el canal Caracol y transmitido por la cadena Telemundo, que narra la vida del famoso capo de la droga Pablo Escobar Gaviria desde su niñez, hasta los actos que lo convirtieron en una de las personas más ricas y sangrientas de la humanidad.

Sus productores afirman que esta historia está contada desde el punto de vista de las víctimas, representando un viaje al pasado de Colombia crudo y doloroso, pero a su vez necesario. Esta es una adaptación para la televisión del libro 'La Parábola de Pablo' del escritor Alonso Salazar y protagonizada por el actor Andrés Parra, mismo que encarnó a Anestesia en la telenovela 'El Cartel de los Sapos'.

'Escobar, el Patrón del Mal', está bajo la dirección de Carlos Moreno y Laura Mora, los libretos son de Juan Camilo Ferrand, con la colaboración de Juana Uribe (sobrina de Luis Carlos Galán, ex-candidato a la presidencia de Colombia) y Camilo Cano (hijo menor del ex-director del Diario El Espectador de Colombia), ambos víctimas en diferentes atentados organizados por el poderoso capo.
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