viernes, 17 de junio de 2016

Posición de Acopi frente al proyecto de ley 172 de 2015



Acopi y su presidenta, Rosmery Quintero, se pronuncian en torno al proyecto por medio del cual se pretende reformar el Código Laboral colombiano.

RADAR,luisemilioradaconrado
@radareconomico1

Posición de Acopi frente al proyecto de ley 172 de 2015

ACOPI, una vez más manifiesta su posición frente al proyecto de ley No. 172 de 2015, aprobado en primer debate de la comisión VII de la Cámara de Representantes, por medio del cual se pretende reformar algunos artículos del Código Laboral y volver al antiguo sistema. Consideramos que esta medida resta productividad y competitividad al sector empresarial, debido a que no se está teniendo en cuenta la situación real de las Mipymes colombianas.
Cabe resaltar que aunque la meta de generación de empleo propuesta con la entrada en vigencia de la Ley 789 de 2002 no fue alcanzada, el sector empresarial contribuyó a la creación de aproximadamente 1.500.000 puestos de trabajo, aun cuando han tenido que soportar cargas tributarias que pesan un 69% de sus utilidades; costos no salariales que superan el 52% del valor de la nómina, así como los relacionados con el cumplimento de las especificaciones técnicas de productos y procesos, y el cambiante marco regulatorio que les exige un gran desgaste administrativo.

Reconocemos que el Gobierno nacional, ha venido implementando políticas de impulso al desarrollo empresarial, sin embargo, no está siendo consecuente con esta premisa, porque también lidera otras políticas que van en una dirección opuesta, lo que nos hace pensar que no hay una planeación sólida para el cumplimiento de las metas que se ha trazado.
En este orden de ideas, queremos invitar de manera especial al Estado, para que durante la toma de decisiones de política pública, analice bien la situación del tejido empresarial del país, especialmente de las Mipymes, las cuales juegan un papel importante en la economía nacional y en el cumplimiento de retos como:
 Mantener el nivel de crecimiento económico sobre el 3%.
 Cumplir con los estándares de generación de empleo digno
 Aumentar en un 15% la productividad
 Mejorar los índices de competitividad
 Aumento las exportaciones no mineras a 30.000 millones de dólares.
 Cumplir con regulaciones como las NIIF, el SG-SST, Normas de
Calidad, entre otras.
 Amentar al 30% el número de empresas innovadoras
 Coadyuvar el ingreso de Colombia a la OCDE.

Teniendo en cuenta la importancia del proyecto de reforma en materia laboral, y el impacto que tendrá sobre los índices de generación de empleo, formalidad, crecimiento, entre otros, solicitamos que se abran espacios de concertación entre el sector empresarial y los tomadores de decisiones, para acordar medidas que no arriesguen la dinámica que ha ganado el país.

Rosmery Quintero Castro
Presidenta Nacional

¿Dónde quedó la dignidad? Por J Enrique Ríos


Esto lo comentó Jota enrique Ríos, en sus Notas Confidenciales.
Columna en La LUPA de J.

Y lo que dice es muy cierto. 
Hablamos de PAZ, pero nuestros dirigentes (presidente, ex presi, senadores, representantes, dirigentes gremiales, diputados, concejales…) no dan ejemplo. 

El lenguaje que escuchamos en los medios de comunicación  deja mucho que desear…

Él tituló: ¿Dónde quedó la dignidad?
¿Se nos perdió?

RADAR,luisemilioradaconrado
@radareconomico1



¿Dónde quedó la dignidad?
Por J Enrique Ríos

Una cosa es la vehemencia y otra es la grosería. Una el poder de los argumentos, otra el discurso desobligante, decadente, vergonzoso. Quienes ocupan altos cargos en el Estado, en las organizaciones gremiales, en la educación, en las empresas, etc., son los llamados a dar ejemplo, a dar luces sobre la capacidad para enfrentar los problemas, proponer soluciones, defender tesis con suficiencia ética y conocimiento, siempre lejanos de intereses particulares. Es paradójico que dizque todos en Colombia anhelen vivir en paz, con todo lo que implica, pero desde las más elevadas posiciones del aparato estatal se haga cada vez más evidente el desencuentro, el ánimo pendenciero y revanchista. 
Es decepcionante y vergonzoso el espectáculo que nos dan el presidente Juan Manuel Santos y el expresidente Álvaro Uribe, cuyas manifestaciones en público (¿cómo será en privado?) solo evidencian el odio visceral y arrabalero que durante décadas ha costado miles de vidas en el país. Irrespetan, abusan, desconocen la magnitud de sus dignidades y de la responsabilidad que les confiaron los ciudadanos en las urnas. 

Este es un sentimiento nacional. La controversia es a la democracia lo que la educación al desarrollo de los pueblos. Pero lo que menos estamos viendo en el escenario político actual es la argumentación de los grandes oradores como Rafael Uribe Uribe, Jorge Eliécer Gaitán o Laureano Gómez, para citar solo tres caudillos históricos. 

Vemos eso sí, una cantidad de fanáticos aplaudiendo sin raciocinio cuanta labia sale de nuestros dirigentes actuales: no solo de Santos y Uribe; también de congresistas, magistrados, ministros, concejales, diputados, etc. No queremos resignarnos a aceptar como normal tanta bajeza en la política. ¿Cómo podemos seguir hablando de paz así? Desarmemos los espíritus y rescatemos la altura y la dignidad perdidas.
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