domingo, 27 de septiembre de 2009

Más poder para los emergentes, será buen negocio.

Darle más poder a los emergentes, parece que será un buen negocio.
Antes de la crisis, los 8 y los 20 mandaban en el mundo.
Ahora, eso puso a pensar a los ricos. Ahora sienten que el mundo es más amplio y que las exclusiones son un mal negocio.

Antes, Bush, quería tomar decisiones el solo.
Obama, anda en otra línea.

Se piensa ahora, que los 8 no son mayoría y que los 20 podrían manejar mejor lo que viene, de aquí en adelante.

La reunión de los 20, en Pittsburgh, sirvió muchísimo. Y como se lee en nuestro blog, a eso se refirió Dominique Strauss-Kahn, Director Gerente del FMI, al elogiar las medidas que se tomaron entre jueves y viernes en EU.

En ese encuentro se tomó la decisión de darles más espacio a los países emergentes. Lo que está ocurriendo en China e India ha demostrado que el orden económico mundial, hay que cambiarlo.

Me han dicho varios empresarios colombianos que lo que ven en China es un espectáculo envidiable. Desarrollo total en todas las ciudades.

India, anda en esas.

Y Brasil, es admirable.
Esto lo dijo Lula da Silva, Luiz Inacio, el presidente de la nación suramericana en la reunión de Pittsburg:"el mundo se está encaminando rápidamente hacia un nuevo orden económico".

Antes que termine 2009, muchas cosas van a cambiar. Nosotros en el RADAR estaremos atentos y les contaremos parte de esa historia.

www.radareconomicointernacional.blogspot.com/
Luis Emilio Rada C
Director.

Pd:

Cumbre del G20: pacto entre ricos y emergentes para evitar una nueva crisis

Por Jorge Svartzman (AFP)
PITTSBURGH, EEUU — Los países ricos golpeados por la crisis y los emergentes que se convirtieron en locomotoras de la economía mundial avanzaron en la cumbre del G20 de Pittsburgh (Estados Unidos) en la coordinación de sus políticas para evitar un nuevo colapso financiero.

En la línea del "haber" de la cumbre, que se celebró el jueves y el viernes, figura la sustitución del G8 de países ricos por el G20 (de industrializados y emergentes) como nuevo timonel de la economía mundial.

Los emergentes también tendrán más poder en el Fondo Monetario Internacional (FMI) y en el Banco Mundial, con un traspaso de "al menos" un 5% de votos a su favor en el primero y de un 3% en el segundo. Esa resolución, según participantes en las negociaciones, generó gran resistencia en los europeos.

El FMI se encargará además de verificar que las políticas de todos los miembros del G20 no amenazan los grandes equilibrios de la economía mundial.

La cumbre también resolvió evitar un retiro "prematuro" de los paquetes gubernamentales de reactivación, que contuvieron la onda expansiva de la crisis, aunque sin garantizar hasta ahora un repunte sólido.

Los líderes políticos proclamaron además su intención de apretar las clavijas a los bancos (con normas contra tomas inconsideradas de riesgo) y a las primas de los banqueros, aunque esas medidas, que generan una evidente resistencia, tienen plazos amplios o vagos.

En Pittsburgh, "llegamos a un acuerdo histórico para reformar el sistema financiero mundial a fin de promover la responsabilidad y evitar el abuso, de manera que jamás volvamos a enfrentar una crisis como ésta", dijo este sábado el presidente estadounidense, Barack Obama, en su programa radial semanal.

En el "debe" de la cumbre, figura la brevedad con que trató las cuestiones de la liberalización comercial (se limitó a reiterar el compromiso de concluir la Ronda de Doha en 2010) y del calentamiento global (una mera denuncia de los subsidios a las energías fósiles), a dos meses de la decisiva Conferencia de Copenhague sobre el clima.

El presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, sacó un balance positivo, y afirmó que las conclusiones demuestran que "el mundo se está encaminando rápidamente hacia un nuevo orden económico".

Y eso ocurrió, según Lula, porque desde el inicio de la crisis los países ricos dejaron de sentirse "los dueños de la verdad".

Obama, llamó el miércoles al mundo a tomar "una nueva dirección", caracterizada por el multilateralismo, en abierta contraposición con la postura de su predecesor George W. Bush.
"Debemos asumir una nueva era de cooperación basada en intereses comunes y respeto mutuo, y nuestro trabajo debe empezar ya", dijo Obama ante la Asamblea General de la ONU.

Obama "reconoce implícitamente que Occidente no puede ejercer cualquier predominio en un mundo donde los países no occidentales, como China, India y Brasil, están en ascenso", afirmó Colin Bradford, cientista político del Brookings Institute.

La mayoría de los emergentes lograron limitar el impacto de la crisis y algunos vuelven a crecer como si nada hubiera pasado (+7,8% interanual en el segundo trimestre en China y +6,1% en India), mientras Japón, Alemania y Francia emergen apenas de la recesión y Estados Unidos espera seguirlos a corto plazo.

Los occidentales pretenden que ese dinamismo lleve a China y a otros países del Sur a activar sus mercados internos para sustituir al aletargado mercado estadounidense como dinamizador de la economía mundial.

"En Pittsburgh, las principales economías del mundo acordaron continuar con nuestros esfuerzos por estimular la demanda mundial para que nuestra gente vuelva a trabajar", dijo Obama en su programa radial.

Pero para que Europa y Estados Unidos puedan aprovechar esa dinámica habrá que superar escollos importantes.

"Para que la economía mundial emprenda un camino más firme, hará falta que China proceda a reevaluar el yuan frente al dólar y que Estados Unidos contenga su déficit presupuestario", afirma Peter Morici, de la Universidad de Maryland, quien considera poco probable que alguna de esas cosas ocurra.
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