sábado, 23 de mayo de 2015

Empresarios amenazantes Por Humberto Mendieta

Ser líder es grato, pero tiene sus compromisos. En el caso de Ricardo Rosales, ahora debe asumir las críticas por una decisión que tomaron sus compañeros en una Asamblea reciente de Ciledco.
Decisión que, obviamente, él comparte, pero que no cayó muy bien dentro de la comunidad barranquillera y atlanticense.

Leamos a Humberto...

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@radareconomico1
Empresarios amenazantes
Por Humberto Mendieta

No es muy elegante ni ético amenazar con mudarse para no pagar lo debido, sobre todo cuando un fallo legal así lo obliga. A eso huele y sabe la posición de Ricardo Rosales Zambrano, reconocido dirigente político y gerente de una empresa de años de trayectoria como lo es Ciledco, que junto a Coolechera deben miles de millones de pesos en impuestos de Industria y Comercio, tal cual lo asegura la Alcaldía.
 
Una suma que ratifica el Tribunal Administrativo del Atlántico mediante fallo que sacó de casillas a Rosales, quien además es el presidente del Comité Departamental del Centro Democrático en el Atlántico.
Y todos los argumentos son válidos en sana discusión, hasta cuando la justicia decide, que inclusive puede ser un fallo impreciso o equivocado, y para eso son las diferentes instancias. Lo que cae muy mal en la opinión pública es la amenaza de mudarse a otra parte, y más cuando esta viene adobada con una frase lapidaria y populista: “500 empleados quedarán en la calle”.
¿No saben acaso los directivos lecheros que los cierres parciales o totales de las empresas solo pueden hacerse por razones técnicas o económicas? Y esos cierres deben obedecer a la modernización de equipos, al reemplazo de procesos ineficientes o cualquier otra situación similar que ponga en peligro la estabilidad de la compañía. Y para complemento les recordamos que si hubiese una de estas causales es obligante la autorización del Ministerio del Trabajo. Además, los empleados tendrían derecho al pago de sus prestaciones y al de una suma equivalente a un despido sin justa causa. Entre corral y corral, los abogados y directivos de las cooperativas lecheras deberían leer los artículos 66 y 67 de la Ley 50 de 1990.
 
Rosales Zambrano ha dicho que se trata de una infame persecución por parte del gerente de Gestión de Ingresos Tributarios de Barranquilla. Las procesadoras arguyen que la labor que realizan es una actividad primaria y por lo tanto no están obligados por ley a pagar los impuestos que han provocado la ira del hábil dirigente.
Se le olvida al Gallo Rosales, como popularmente se le conoce, que generaciones de barranquilleros se han levantado bebiendo de su leche. Un producto que las cooperativas ofrecen por ser homogeneizado y pasteurizado, lo cual hace presumir su industrialización. Aunque los médicos de ahora dicen que ese alimento es para los terneros, que dispara las alergias y además es la causa de incómodos problemas estomacales, aun siendo deslactosado y maquillado, como se vende.
Tal vez Rosales Zambrano debería dar más argumentos en derecho y menos pataletas contra la justicia y contra una ciudad que lo ha acogido desde que se vino de su natal Sitionuevo. La posición de Rosales Zambrano hace honor a su cariñoso remoquete. Se comporta como un gallito de pelea ante un requerimiento administrativo y una decisión judicial. El Gallo se ha caracterizado por ser un hombre inteligente, beligerante y trabajador. Tiene suficiente cerebro para dar una digna pelea legal, no tiene que amenazar con mudarse. ¿Y qué tal que millones de consumidores se mudaran de marca de leche?


Humberto Mendieta
Cel: 310 630 33 01
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