martes, 12 de julio de 2011

Llegó el gas a la montaña. Más contentos que coroncho con corbata nueva, por Amado Ucrós

GAS EN LA MONTAÑA
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MÁS CONTENTOS QUE CORRONCHO CON CORBATA NUEVA

Por: Amado de J. Ucros. Fotos de Ligia Beleño Miranda 

 
Así se mostraron el Gerente General de Gases del Caribe  Ramón Dávila, el alcalde de Galapa, Régulo Matera y el señor Gobernador del Atlántico, Eduardo Verano al inaugurar la llegada del Gas Natural  al corregimiento de Paluato, un pueblo ubicado en la jungla Galapera al que se llega a través de un camino de herradura.

Ir a Burunuato ó Paluato que en lengua mocana al parecer significa “camino de piedra ó piedra entre laderas”  es como redescubrir a la América de nuevo. Da la sensación, como de encontrarse en otro mundo. Solo faltaba Cristóbal Colón resucitado. De allí colegimos, la alegría de los pioneros en llevar el gas a ese pueblo lúgubre en donde solo habitan 47 familias que multiplicados por cuatro rinden solo 138 personas  perdidas en la montaña, y lejos de la civilización a pesar de estar cerca a Barranquilla.  

Ramón Dávila, el magnate del gas por estos lares fue el primero en exclamar, nos salvamos!, nos salvamos!, llegó el gas, llegó el gas, lo que dio lugar a que los pocos indios que estaban por allí merodeando, porqué los otros estaban escondidos, gritaran: viva Ramón, viva Ramón, viva!.

Efectivamente el primer milagro gasífero fue instalado a doña DAMASIA BULA, quien está más agradecida con Ramón y la gente de gases del Caribe que verdolaga en playa.
El pacho de la llegada del gas fue un cerdo robusto que el cacique mayor de la comarca Regulo Matera le había regalado a la señora DAMASIA, acompañado de queso y bollo para celebrar tamaño acontecimiento.Ramón también grito!. Se acabaron 89 años de humo, de quema de leña, la tala de árboles, la destrucción de bosques, a lo que la señora Damasia dijo: Ya mi perfume no olerá a leña ahumá ni leña quemá.
El gerente de Gases del Caribe había dicho cinco meses atrás a los paluateños que una vez pasara la ola invernal, el gas estaría en paluato, lo que cumplió, pero  los nativos estaban incrédulos, solo creyeron cuando lo vieron de nuevo en el pueblo encendiéndole la estufa a la señora Damasia.
La civilización del gas ese mismo día también llegó a Juaruco otro territorio indígena, pero este pueblo en jurisdicción del municipio de Tubará.El magnate del gas aprovechó la oportunidad de la fiesta con sabor indigenista que se celebró sin una gota de licor ni chicha, sino con gaseosa y juguitos tamaño pequeñin, para solicitarle a los alcaldes cuyos corregimientos lejanos aún no tienen gas, para que se pellizquen y hagan gestión, para llevarles este beneficio a los habitantes que viven en sectores apartados. Los habitantes pagarán mensualidades irrisorias, así como irrisorios son  sus ingresos. Son once mil pesos mientras pagan la acometida la que les salió subsidiada.

Pagada la acometida, las mensualidades no pasaran de los seis mil pesos, concluyó Ramón Dávila, quien salió ronco de la fiesta gasífera de tanto gritar viva el descubriemiento del gas, viva. Viva el gas, viva.

Por su parte el cacique gobernador ó cacique de caciques Eduardo Verano de la Rosa, con su barba más poblada que de costumbre, no cabía de la felicidad al conocer en paluato, que la cobertura del gas en su administración había llegado al 99. 7%, siendo el primero en el país con este servicio. El cacique de caciques dijo que la idea es llegar a una cobertura del ciento por ciento ya que el gas está en todas la cabeceras municipales y solo se trata de pueblos apartados a donde el mismo se puede llevar. Por ejemplo en Sabanalarga solo faltan los corregimientos de Mirador, Patilla y gallego. En total son ocho (8) los corregimientos que hacen falta en todo el Atlántico.El cacique gobernador dijo, no recordar con precisión, cuál era la cobertura en gas que tenía su comarca al llegar a la administración, al parecer era el 80%, pero no está seguro, de lo que sí está seguro, que aún faltando (8) corregimientos por gas, siendo este Departamento  el primero en Colombia. Eso lo tiene orgulloso, orgullosísimo.

El cacique menor indígena, Regulo Pascual Matera, quien al hablar mostró sus colmillos amarillos de tanto fumar tabaco rustico, dijo estar agradecido con dios y la virgen al encontrar en el camino a hombres como Moncho Dávila en la Gerencia de Gases del Caribe y en la gobernación a hombres como Eduardo Verano, que le dijo sí a esta iniciativa para el beneficio de los paluateños. El cacique galapero por tanta felicidad invitó a celebrar el acontecimiento con un plato especial que solo se prepara en Paluato, que se llama  “marrano a la olla”, servido por doña Damasita.El cacique Galapero aprovechó la oportunidad para agradecerle al cacique de caciques, lo bien que se ha portado con el apoyo en obras entregado a los galapenses. El cacique Regulo Pascual, no quiso despedirse de los Paluatenses sin pedirle a dios que le ayude a conseguirse una plática, según él para meterle al camino de herradura que conduce a Paluato. Una de sus frustraciones. En este pueblo aún no están definidos sobre su gentilicio. Algunos están de acuerdo que los llamen Paluateros, otros paluateños, y otros pauluateños.

Seguramente habrá humo blanco una vez se reúna a los indios con el cacique galapero para tomar una decisión al respeto.
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