lunes, 30 de agosto de 2010

RADAR más de un Cuarto de SIGLO narrando la historia




RADAR ECONÓMICO INTERNACIONAL

Algunos comentarios que circularon por la Red de Periodistas del Caribe, a raíz de una columna de Germán Danilo Hernández, en el periódico El Universal
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LuisE

Santos: Hagamos de este cuatrenio, el de la profundización del sector financiero



Presidente Juan Manuel Santos en la Convención Bancaria 2010

En medio del encuentro de banqueros escuchamos muchas propuestas:
Ajustar el régimen cambiario; crear un organismo de protección para los consumidores financieros; prever qué hacer con los recursos de la bonanza petrolera
, entre otros temas.

Durante el cierre de la XLV Convención Bancaria en Cartagena, el presidente Juan Manuel Santos se mantuvo en su posición de desmontar el 4 por mil de manera gradual hasta desaparecerlo en 2018.
Algunos banqueros son partidarios de que eso se haga más rápido, pero el mandatario envió la señal: "no vamos a correr"

Otro mensaje: "pongáse de acuerdo con el desmonte de la tasa de usura". Esa tarea es de ellos...


Pero antes de tomar una decisión en este sentido, se comprometió a hacer un juicioso análisis para ver si la eliminación de este tope puede profundizar la bancarización en Colombia.

“Para aumentar los clientes del sector hay que ser creativos para reducir los costos de los servicios bancarios y aminorar los riesgos de las entidades financieras. Esperamos que el ahorro impulse el desarrollo, pero aún falta mucho por la bancarización. Hagamos de este cuatrienio, el de la profundización del sector financiero”, aseguró no sin antes recordar que aunque el sector bancario no está en las locomotoras, es importante para el desarrollo nacional.

Para el presidente Juan Manuel Santos, los servicios financieros son comparados con la sangre del cuerpo humano. “Yo diría que no son una locomotora sino el carbón que pone a andar el tren. Puede verse como los que soportan el ferrocarril”, señaló.

“Necesitamos esos canales sólidos de las locomotoras para que las financien eficientemente, direccionen los recursos hacia el sector productivo y descubran oportunidades”.

Región Caribe, embolatada. La Ley del 'Montes', por Óscar Montes


¿Qué tan embolatada está la creación de la Región Caribe?

Análisis

La Ley del ‘Montes’

Por Óscar Montes


Satanizar la iniciativa de la creación de la Región Caribe como
ente territorial autónomo, como empieza a escucharse en los
pasillos del Congreso y de la propia Casa de Nariño, podría
convertirse en un muy mal negocio tanto para el Gobierno como
para el Parlamento,
que deberá tramitar la Ley Orgánica de
Ordenamiento Territorial (Loot), que servirá para la conformación
de las Regiones Entidades Territoriales (RET).

Llama la atención, por ejemplo, la insistencia de algunos funcionarios
del Ejecutivo de hacer correr la voz de un supuesto ‘separatismo costeño’,
con lo que demuestran no solo la mala fe de su proceder sino la
ignorancia que tienen sobre el tema. Nadie en la Región Caribe,
ni los impulsores del Voto Caribe, ni los gobernadores y alcaldes,
ni mucho menos los habitantes de los ocho departamentos, ha
considerado esa posibilidad. Reclamar mayor autonomía no significa
promover el separatismo
. Dichos funcionarios desconocen que la
iniciativa no solo compromete a la Costa, sino a otras zonas del país: la
del Suroccidente, la Amazónica, la Nororiental... El hecho de que sea
la Costa la más entusiasta no significa que sea la única.

Afirmar que la iniciativa apunta a preservar las gabelas de las que gozan
los departamentos costeños por cuenta de las regalías es un argumento
falaz, pues está demostrado que la corrupción es un fenómeno nacional,
como bien lo reconoce el auditor general de la Nación, Iván Darío Gómez,
quien afirma que en Colombia se pierden 4.2 billones de pesos por
cuenta de la corrupción.


Algunos expertos, como el ex ministro de Hacienda Rudolf Hommes, han
ido mucho más lejos al pretender satanizar las legítimas aspiraciones
de las regiones por tener mayor autonomía. En su columna del diario El
Tiempo, afirmó que “el peor defecto de las regalías es que subordina las
necesidades de la Nación a los caprichos de las regiones y estas se benefician
desproporcionadamente por un accidente geográfico o geológico, porque hay
depósitos de minerales en su territorio que son propiedad de todos los
colombianos, pero que usufructúan únicamente los que tienen yacimientos
cerca”. Desconoce el ex Ministro que la Ley de Regalías surgió para
compensar a las regiones por los inmensos daños medioambientales
que ocasiona la explotación minera.
¿Cómo se repara, por ejemplo, el grave
daño causado a los habitantes de la ribera del Cauca por la explotación de los
yacimientos de oro a punta de mercurio?
¿O al Casanare por la sobrepoblación que ha sufrido por cuenta de las
exploraciones y explotaciones de yacimientos de petróleo?


La perversidad del argumento consiste en mostrar como dádivas
de la Nación lo que es un acto de elemental justicia con aquellas
regiones que pagan un alto costo social y ecológico por tener en
sus territorios “accidentes geográficos o geológicos”, según Hommes,
cuya tesis, por desgracia, comienza a hacer carrera en los círculos
del poder en Bogotá.

La anterior argumentación está acompañada de otra no menos
nociva para los intereses regionales. Es la que tiene que ver con la
corrupción que se da en algunas poblaciones que reciben cuantiosas
regalías, a las que señalan de estarse robando la plata. En lugar de
promover una mayor eficacia por parte de los organismos de control,
como la Procuraduría, la Contraloría y hasta la propia Fiscalía, descargan
toda la responsabilidad en el llamado ‘robo de las regalías’. Es la vieja
historia del marido que vende el sofá para evitar que la esposa
le sea infiel.


Así las cosas, la satanización de la iniciativa, la falta de liderazgo, los
celos de la clase dirigente costeña y el afán del Gobierno Nacional por
recuperar billonarios ingresos que hoy están en poder de las regiones tienen
al borde del precipicio la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial (Loot). El
siguiente es el A, B, C para tratar de entender qué está pasando con la
iniciativa y cuál podría ser su suerte.

La búsqueda de la autonomía regional no empezó ayer

El centralismo avasallante llevó a muchas regiones –no solo
la Caribe– a comenzar a buscar una mayor autonomía que les
permitiera mejores niveles de desarrollo. En el último medio siglo,
la Región Caribe ha propugnado en tres ocasiones por alcanzar una
mayor autonomía. Y en las tres ha fracasado: en 1960 con la creación
de la Corporación Autónoma Regional del Valle del Magdalena y el
Sinú. En 1974 con Alfonso López Michelsen cuando se crea la
Asociación de Departamentos de la Costa Atlántica, que contó con el
apoyo de la OEA. Y en 1985, cuando la Región Caribe lideró la creación
de los Consejos Regionales de Planificación Económica y Social (Corpes),
que terminaron por convertirse en ley de la República
. Se trata, pues, de
una lucha de muchos años y no de un simple capricho regional.

¿Hacia dónde apunta la iniciativa?

A desarrollar íntegramente los artículos 306 y 307 de la Constitución
Nacional, que contemplan la creación de las regiones administrativas y
de planificación, con personería jurídica, autonomía y patrimonio
propios. La inclusión de dichos artículos en la Carta Magna –hay que
recordarlo las veces que sea necesario– se debió a la labor titánica que
de los constituyentes Juan B. Fernández Renowitzky, Orlando Fals Borda
y Eduardo Verano
, entre otros.

¿Qué papel cumplió el Voto Caribe?

La consulta popular del 14 de marzo no solo despertó una enorme
solidaridad regional, hasta el punto de alcanzar 2.5 millones de votos,
cuando los cálculos más optimistas hablaban de 1.3 millones, sino que
permitió una mayor cohesión social en la búsqueda de un propósito
común. Esa es su mayor fortaleza. El Voto Caribe fue el hecho político

que dinamizó la creación de la Región Caribe.

¿Cuáles son las debilidades y las fortalezas del Fondo
de Compensación Regional?

Pocos colombianos saben cuál es el alcance real de dicha figura,
contemplada en el proyecto radicado por el Gobierno ante el Congreso. Y eso
es un problema grave. Hoy lo que piensan los habitantes de las
regiones –no solo la Caribe– es que el Fondo de Compensación
servirá para que el Gobierno se apropie de los presupuestos de
departamentos y municipios para manejarlos a su antojo. Pero,
además, la inmensa mayoría desconoce que para que el Fondo de
Compensación sea una realidad se requiere de una reforma constitucional,
pues el texto del mismo estipula que “el Fondo se financiará con los recursos
provenientes de las regalías y compensaciones en los términos, condiciones
y criterios definidos por la Constitución Política”. A este tema le hace
falta mucha pedagogía.


Nunca antes la clase dirigente había estado más desunida

Así como en la Constituyente del 91 la unión de la bancada costeña
permitió la inclusión de los artículos 306 y 307, en la actualidad la
desunión y los celos de sus dirigentes se han convertido en los peores
enemigos de la iniciativa. Es increíble que la bancada costeña no trabaje
de forma armoniosa, ni siquiera en aquellos proyectos que son
abiertamente favorables a la Región. Para no hablar de los celos que
despierta el protagonismo que ha tenido el gobernador Eduardo Verano,

a quien algunos senadores empiezan a ver como un fuerte rival para
sus futuras aspiraciones políticas.

Se perdió el liderazgo

A diferencia de décadas anteriores, donde la Región Caribe ha tenido
hombres y mujeres con peso específico, hoy su vocería está en manos
de dirigentes políticos que no cuentan con la estatura y la preparación
suficiente para liderar iniciativas como la Creación de la Región Caribe,
sin duda, el hecho más trascendental en toda su historia. La sensación
que tienen los costeños es que nuestra clase dirigente es muy inferior
al reto que se le ha impuesto. Ello se refleja en frases como la del doctor
Ignacio Consuegra, vicerrector de la Universidad Simón Bolívar, quien
a raíz de mi reciente columna –“Para qué diablos sirven 2.5 millones de
votos”– me escribió un mensaje muy sincero en el que me dice, con
toda razón, que “la clase política de esta Región perdió su vocación de
servicio hace ya mucho tiempo”.
Y como él, piensan millones
de costeños.

Más academia, más medios y más pueblo

Dejar la iniciativa solo en manos de la clase política es un
riesgo muy alto que podría llevarla al fracaso. Por ello es necesario que
la academia se vincule de lleno, con todo tipo de actividades,
como foros y mesas de estudio, que contribuyan a crear conciencia
de lo que está en juego. Lo mismo deben hacer los medios de
comunicación, cuya participación en el Voto Caribe fue determinante
para la obtención de los 2.5 millones de votos. En otras palabras, a
la iniciativa le está haciendo falta más acompañamiento y más
dolientes. Todo lo que se haga en materia de difusión para
que la iniciativa no fracase es poco.

¿Y Gustavo Petro dónde está?

El único candidato presidencial nacido en la Región Caribe ha
brillado por su ausencia en el debate que apenas comienza. No puede
ser que el sombrero vueltiao solo se lo haya puesto para tomarse
fotos en la pasada campaña presidencial. Es necesario que su
voz –como hombre Caribe y no como candidato– se escuche en
todos los escenarios nacionales. Es una lástima que las peleas internas
del Polo lo hayan marginado de un debate tan trascendental
para el futuro de la Región.

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