sábado, 21 de agosto de 2010

Lotería Regional para la Costa Caribe


El viernes 20 de agosto sirvió mucho para que los gobernadores de la Región Caribe le pidieron al presidente Juan Manuel Santos que apoye la Lotería Regional.
LuisEmilioRadaC
Pd:
Gobernadores del Caribe le piden al presidente Santos que apoye la Lotería Regional

Barranquilla, 20 de agosto de 2010.- La modificación de los decretos 2975 de 2004 y 855 de 2009, con lo cual se podría dar viabilidad a la lotería regional, pidieron los Gobernadores del Caribe el Presidente de la República Juan Manuel Santos.

En una carta y durante la visita del Jefe de Estado a Barranquilla en donde recibió el proyecto de Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial que el Gobierno presentará al Congreso de la República los mandatarios seccionales recordaron que desde hace varios años los departamentos del Caribe han estado trabajando en el proyecto de la lotería regional que por diversos factores no se ha podido consolidar.

Los Gobernadores coincidieron en la conveniencia de retomar este proyecto, porque las rentas son fundamentales para la salud, además de que las loterías del centro del país se han apoderado de los mercados de esta sección del país.

Indicaron que un estudio contratado por las loterías muestra que el potencial de ventas para el año 2006 era de casi 130 mil millones de pesos.

“Señor Presidente, la región Caribe deposita en usted toda la confianza para que sea firmado el proyecto de modificación de los decretos 2975 de 2004 y 855 de 2009, que permite la viabilidad de la lotería regional, el cual fue remitido al Ministro de Protección Social a través del doctor Edgar Marroquín, Presidente del Consejo Nacional de Juegos de Suerte y Azar en abril de 2010, y hasta la fecha donde hemos podido verificar, se encuentra en el despacho del señor Ministro”, anota la carta.

La misiva está firmada por los Gobernadores del Atlántico, Eduardo Verano De la Rosa; Córdoba, Martha Sáenz Correa; Bolívar, Jorge Mendoza Diago y Magdalena, Omar Diazgranados, y los delegados de Sucre, Jorge Martínez Paternita y Cesar Simón Martínez Urbane.

¡REGIÓN CARIBE YA!

Santos en su primer encuentro con Barranquilla, el 20 de agosto


Palabras del Presidente de la República, Doctor Juan Manuel Santos, en la presentación de los proyectos de Ley de Ordenamiento Territorial y de Reforma de Regalías
Barranquilla, 20 agosto de 2010


“¡Qué bueno venir a la costa Caribe, a esta querida Barranquilla, a cumplir un compromiso sentido, un compromiso cierto, un compromiso del corazón, un compromiso con esta hermosa región de Colombia y con todas las regiones del país! Durante mi campaña vine varias veces a Barranquilla y a diversas ciudades y municipios del Caribe; participé en muchos foros y siempre dije que, como Presidente, impulsaría una ley de ordenamiento territorial que hiciera realidad el sueño de la región Caribe, y de otras que sean viables en el país. Dije también que me comprometía a trabajar en una reforma a las regalías, un tema tan importante en esta región –que además es una de las más beneficiadas por estos recursos–, para que se utilicen en forma eficaz, eficiente, transparente, y también para que se distribuyan en todas las regiones de la periferia. Hablamos de un Fondo de Compensación Regional que comenzará a cerrar la brecha y a eliminar las desigualdades que persisten entre las diversas zonas de nuestro territorio. Y hoy vuelvo a Barranquilla, donde tuvo tanto impulso el Voto Caribe. Recuerdo perfectamente cuando nos comprometimos con ese Voto Caribe en pleno carnaval y he venido a cumplir mi palabra con la región Caribe y con las demás regiones del país.

Hemos venido, señor Gobernador (del Atlántico, Eduardo Verano de la Rosa), señores alcaldes, doctor Adolfo Meisel, y tantos otros promotores de esta idea, para lanzar desde Barranquilla estos importantes proyectos legislativos. Esperamos, de todo corazón, que sean aprobados en el Congreso de la República, y hagan realidad esa posibilidad de que las regiones tengan una verdadera equidad y una verdadera posibilidad de desarrollo. Me gustó mucho una columna suya, doctor Meisel, en la que nos invitaba a los candidatos que nos habíamos comprometido con la región Caribe a cumplir nuestra promesa. Usted decía que los políticos nos parecemos al diablo que convenció a un costeño que había muerto de que no fuera al cielo, sino que se fuera para el infierno, porque le mostró una linda playa llena de mujeres bonitas, en bikini, tomándose sus mojitos y con mucha música. Luego de que este muerto había tomado su decisión, convencido por el diablo, llegó al infierno y no había tal playa ni mujeres bonitas ni mojitos ni música; era un desierto lleno de torturas. El costeño le reclamó al diablo: ‘Ajá, man. ¿Qué pasó? ¡Lo que tú me prometiste fue otra cosa! A lo cual el diablo le respondió: ‘Sí, ¡pero era que estábamos en campaña!’.
Fíjese que no somos el diablo. Eso no está pasando ni va a pasar. Lo que dijimos en nuestra campaña lo estamos cumpliendo.
Por eso hoy estamos aquí para cumplirle a la Costa, al Atlántico, a Bolívar, a Magdalena, a Cesar, a La Guajira, a Córdoba, a Sucre, y a todas las demás regiones de la periferia del país; para cumplirle también a Nariño, con el que nos comprometimos cuando allá estuvimos en campaña. Hoy estamos lanzando, con un buen ambiente, como lo podemos percibir, este proyecto de Ley de Ordenamiento Territorial que hará viable –después de 19 intentos– el proceso de creación de las regiones, y un proyecto de acto legislativo que dará inicio a la gran reforma de las regalías que va a ser el motor del progreso y de la equidad regional.
Señor Presidente del Congreso, del honorable Congreso que yo siempre he llamado el poder supremo de la Nación: En el discurso que pronunció el día de mi posesión, usted tomó la voz de las regiones para expresar ante el país su preocupación por las desigualdades que se viven en la periferia colombiana. Y manifestó, con alivio, que veía en el Gobierno que comenzaba una preocupación igual por las inequidades sociales y regionales, y los buenos augurios de que tomaríamos cartas en el asunto. Y es cierto, tal como usted dijo, que hoy hay ‘una auspiciosa confluencia’ –así lo llamó usted– del Ejecutivo y el Congreso para lograr reformas largamente aplazadas, que superen la falsa dicotomía entre crecimiento y la disminución de la desigualdad.
Después de tantos infructuosos intentos por aprobar una ley de ordenamiento territorial y unas reformas necesarias al régimen de regalías, que realmente beneficien a todas las regiones, estoy convencido que hoy, por fin, los astros se han alineado y son bastante favorables. Con ustedes, señores congresistas, podemos hacer historia en el Caribe y en las demás regiones posibles del país –en el Pacífico, en el sur, en el oriente–, para que todas se equiparen en desarrollo económico y social con las más prósperas o menos pobres del centro de nuestro territorio. ¡Y no vamos a ser inferiores a este reto!
No se trata de un simple trámite legislativo. Es un trabajo conjunto, de todos unidos para reducir la pobreza y las inequidades en la inmensa mayoría del territorio nacional. Es un compromiso de verdad con los que más necesitan, con los que están cansados de esperar.


El próximo mes iré a Nueva York a rendir cuentas sobre el cumplimiento de los Objetivos del Milenio. Fuimos uno de los tres países –junto a China y Ghana- a los que nos pidieron rendir cuentas, sobre los compromisos que fijamos nosotros mismos. Y si queremos cumplir esos compromisos que asumimos ante el mundo –¡y lo vamos a hacer!–, para 2015, tendremos que haber sacado a por lo menos 7 millones de habitantes de la pobreza, y a 4 millones de la indigencia.
¡Y vamos a lograrlo –estoy seguro– si trabajamos juntos, sin mezquindades, sin poner los intereses personales sobre los intereses generales, como una Nación decidida a dejar atrás siglos de inequidades y a conquistar ese futuro que está a la mano, para que sea un futuro placentero para todos los colombianos! A los pobres de la Patria y a los pobres del Caribe, les repito: ¡no los vamos a defraudar!
Y digo más: a todas las regiones de nuestra Patria, a esa inmensa mayoría de colombianos que viven en la periferia de nuestro territorio, ¡tampoco los vamos a defraudar!
El ministro del Interior, Vargas Lleras, nos ha delineado lo que será la propuesta de la Ley de Ordenamiento Territorial. Es una ley pensada para las regiones y por las regiones, pero que no compromete la unidad ni la soberanía nacional.
Y esto debe ser muy claro: Desarrollar las regiones que autorizó la Constitución de 1991, es un ejercicio democrático de descentralización y de mayor autonomía territorial, pero no es un camino hacia el federalismo o la desintegración.
Me gustó mucho una frase que acuñó el secretario de la Comisión de Ordenamiento Territorial del Senado (Gregorio Eljach Pacheco), que resume muy bien lo que queremos: ‘Vamos a regionalizar el Estado unitario’.
Y sea el momento para agradecer el buen trabajo de esta Comisión, hoy presidida por el senador Aurelio Iragorri, que ha mantenido vivo este tema, a pesar de los continuos descalabros en el Congreso. Con este proyecto de Ley de Ordenamiento Territorial, avanzaremos –sin lesionar la Unidad Nacional– hacia una descentralización efectiva, que respete la autonomía regional y la diversidad, esa gran diversidad que enriquece a nuestra nación.
Como dije en mi discurso de posesión: las regiones que estableció la Constitución para promover el desarrollo económico y social ¡serán entonces una realidad!
Será un proceso gradual, impulsado desde las mismas regiones, cada cual a su paso y de acuerdo con sus posibilidades y sus necesidades. Sabemos que la región Caribe es pionera en esta idea, pero también podrán formarse, en su momento, otras regiones en el país que consulten los intereses de sus habitantes. La integración podrá tener motivaciones geográficas o motivaciones culturales; atenderá a la búsqueda de un crecimiento sostenible; seguirá principios de solidaridad y equidad, y, sobre todo, hará realidad el lema popular de que ‘la unión hace la fuerza’.

Es importante que los departamentos y los municipios que comiencen el camino hacia la regionalización entiendan que no se trata de crear más burocracia, ¡no! Se trata de hacer más eficaz, más transparente y mejor distribuido el gasto regional y de ejecutar grandes proyectos que realmente traigan beneficios para la región y para todos sus pobladores. Se trata de empoderar a las regiones para que asuman un destino conjunto que sea superior al que alcanzarían individualmente, con criterios claros, como los de equidad, favoreciendo siempre las zonas con mayores necesidades.
Vuelvo a traer a cuento una frase del Presidente (John F.) Kennedy que pronuncié hace una semana en la Asamblea de la ANDI: ‘Nadie puede ser verdaderamente rico, si sus vecinos son pobres’.
No hay mayor inversión que pueda hacer un municipio o un departamento próspero que la de apostarle a que sus municipios y departamentos vecinos gocen de la misma prosperidad.
Pero eso no basta y no basta tampoco el simple compromiso del Gobierno Nacional.
Necesitamos que todos ustedes aquí en el Caribe, y en todas las zonas del país, como futuras regiones, se pongan de acuerdo. Sólo superando los celos, las querellas, las competencias por los fueros, vamos a poder acordar y poder diseñar bien las obras y los programas que tanta falta nos hacen.
Nunca olvidemos que somos pasajeros. El día de mañana, Gobernador, usted y yo estaremos gozando de nuestro uso de buen retiro. Pensemos en la necesidad de dejar unas buenas instituciones, unos buenos planes, unos buenos diseños y que podamos recordar que dejamos algo muy importante para sus hijos y nietos, y para mis hijos y nietos.

Revolución en materia de regalías
Otra gran revolución –y es una verdadera revolución– es la que vamos a emprender en el tema de las regalías.
Ayer, el Fiscal (e) Guillermo Mendoza Diago, el Procurador y el Contralor (e) presentaron un diagnóstico bastante aterrador sobre la corrupción que se roba una buena parte de esas regalías que llegan a las regiones, de esas inmensas regalías, como ustedes vieron en la presentación del Ministro de Hacienda. Este es un tema del que vamos a apersonarnos, y del que ustedes también, que son los primeros interesados, tienen que sentirse dolientes y tomar cartas en este asunto.
Las regalías no pueden seguir siendo la caja menor de los gobiernos municipales de turno, que se gastan en obras sin impacto social o que simplemente se despilfarran. Las regalías tienen que ser un instrumento de desarrollo, de creación de prosperidad, y sobre todo, de equidad social.

Esos tres principios que mencionó el Ministro de Hacienda son bien importantes: la equidad regional, la equidad social y la equidad generacional.
Yo quisiera enfatizar esos principios, porque son los que informan todo lo que estamos haciendo en materia de regalías. Queremos buscar un sistema que agarre la riqueza minera y la de hidrocarburos y que se traduzca en una mejor calidad de vida para las zonas productoras, por supuesto, pero también para las regiones con mayor rezago en desarrollo del país.
Es apenas justo, es apenas obvio; es lo que hay que hacer. Como aquí se ha dicho, la periferia de Colombia concentra más del 44 por ciento de la población, pero concentra el 60 por ciento de la pobreza del país.

Y llegó la hora de que los recursos que vienen de nuestro subsuelo nos ayuden a eliminar esa inequidad. Son los recursos de todos los colombianos. Cada barril de petróleo, cada onza de oro, cada tonelada de carbón, se van; ¡no se recuperan!; son recursos finitos, escasos y no renovables. Por eso no es posible que beneficien o a una sola región o una pequeña porción del territorio nacional ni tampoco que beneficien a una sola generación. ¡No podemos girar contra el futuro de nuestros hijos!
Nuestra gran contribución, con este proyecto, será lograr que podamos invertir bien los recursos de las bonanzas mineras y petroleras, que ojalá se presenten, aunque no podemos hacernos demasiadas ilusiones. Estamos proyectando y preparándonos, no tenemos todavía esos recursos con nosotros. Si no, la bonanza se traducirá, como se ha traducido tantas veces, en una mala inversión, que a la larga significa estar peor que antes de la bonanza.
También será un esfuerzo para lograr metas de ahorro que nos blinden frente a eventuales momentos de dificultad.
Ese esfuerzo lo hará conjuntamente el Gobierno Nacional con los impuestos del petróleo y los dividendos de Ecopetrol que vamos a ahorrar en el exterior, para evitar la revaluación. Y eso es bien importante, porque la revaluación está golpeando en este momento a los sectores que más empleo generan.
Pero si todos ponemos, todos ganamos. Es como la pirinola de la que hablaba Antanas Mockus: Todos ponen, todos ganan.
Queridos amigos de la región Caribe y de las demás regiones del país: Los invito a una nueva noción de prosperidad: lo que hemos llamado la Prosperidad Democrática. Es una prosperidad que no sólo beneficia a unos pocos, sino que se distribuye a los que más la necesitan, generando una sociedad mucho más justa, más equitativa –y estoy seguro– que más pacífica hacia el futuro.
Las regalías, con este proyecto, van a seguir beneficiando a las regiones productoras, que eso quede claro. Pero también –hay que ser justos– van a beneficiar a aquellas que están más atrás en su camino hacia el desarrollo.
Me decía el Gobernador del Atlántico que Barranquilla no recibe un solo peso en regalías, ni el departamento del Atlántico; y aquí hay también muchos pobres. Yo creo que es apenas justo. Eso es solidaridad. ¡Eso es trabajar dentro de un concepto de Unidad Nacional! ¡Y vamos a superar las condiciones estructurales que han impedido que ese elemental esquema de Justicia pueda ser una realidad!
Con el Fondo de Compensación Regional, los ingresos de nuestro subsuelo, del subsuelo de todos los colombianos, van a beneficiar a todos los colombianos.

Y cumpliremos con dos objetivos que los repetimos mucho en la campaña: Primero, nivelar las regiones, así como en la Unión Europea se hizo un gran esfuerzo para que las regiones más pobres tuvieran más recursos para nivelarse. Eso creemos que es justo, después de haber acumulado tanto atraso durante tantas décadas. Será también un mecanismo transitorio que nos permitirá un crecimiento más homogéneo en todos los rincones de la Patria. Dos siglos después de nuestra independencia, hoy comenzamos un camino para ser una nación de verdad, unida en la diversidad, donde todos marchemos al mismo paso hacia el mismo progreso.
El segundo objetivo es la realización de grandes proyectos de impacto regional, que cubran los déficits en salud, educación e infraestructura para la competitividad.
Yo sueño con esta región Caribe, ahora que esperamos que nos aprueben el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y en medio de ese inmenso interés de los inversionistas del mundo por Colombia, que se está convirtiendo en un país atractivo.
Estuve en Europa, en la gira que hice visitando a los mandatarios europeos, y hablé con el presidente del Hong Kong Shangai Banking Corporation (Hsbc), que es el banco más grande del mundo. Él pronunció un discurso en Hong Kong hace unos meses y dijo: ‘Hace unos años, Goldman Sachs –un banco muy importante americano–, habló de un grupo de países con mayor futuro en el mundo, por su impresionante desarrollo en los últimos años. Los llamaron los Brics: Brasil, Rusia, India y China’. Y él dijo: ‘Le llegó la hora a un nuevo grupo: los Civets; C, de Colombia; I, de Indonesia; V, de Vietnam; E, de Egipto; T, de Turquía; y S, de Sudáfrica’. Le pregunté: ‘Por qué Colombia’, único país que mencionó de toda América Latina. Tenía un conocimiento impresionante sobre el país y comenzó a describir las posibilidades que tiene Colombia y su potencial. Dijo: ‘Por su situación geográfica, mar sobre el Caribe, mar sobre el Pacífico, sus recursos naturales, rico en todo, y talento humano’. Las empresas del mundo que invierten en Colombia inmediatamente se refieren a ese capital humano y dicen ‘esos gerentes colombianos son una maravilla’; y no solamente los gerentes, también la mano de obra colombiana. Me sentí muy orgulloso y muy ilusionado. Eso es lo que nosotros queremos, aprovechar esas condiciones para que este país despegue.
Responsabilidad histórica del Congreso
Por eso amigos del Congreso, en sus manos queda una labor histórica. Y vuelvo a las palabras de nuestro amigo Armando Benedetti, cuando dijo que estas noticias no sólo son estupendas sino revolucionarias. Y lo voy a citar:
‘Si todo esto se implementa en este Congreso con la celeridad y firmeza que la ocasión impone, esta legislatura y este gobierno recibirán de inmediato el crédito de haber propiciado un acto histórico, trascendental en términos de democracia, de igualdad, de cohesión social y de desarrollo’.
De eso se trata, amigos senadores y representantes; de eso se trata queridos gobernadores y alcaldes, miembros de los concejos y asambleas, compatriotas todos. ¡Tenemos que pensar en grande! Tenemos que dejar atrás esos enfoques particulares, obrar con visión de futuro, grandeza, solidaridad y responsabilidad frente a nuestro país y frente a nuestros hijos y las demás generaciones.
El pasado 7 de agosto dije: ¡Le llegó la hora a Colombia!

Yo tengo el problema de ser partidario del Santa Fe. Pero después de que me eligieron Presidente de la República me preguntan si soy partidario del Junior y digo que sí, también. Yo tengo que ser partidario de todas las regiones y de todos los equipos de fútbol. Puedo terminar diciendo que ésta va a ser la década de la equidad, de las regiones y del Caribe.
Digámoslo fuerte desde la Puerta de Oro de Colombia: ¡Le llegó la hora al Caribe!
Muchas gracias.

Unidad Nacional para un Estado Regional: Eduardo Verano


Ayer viernes 20 de agosto, llegó a la ciudad de Barranquilla, a la Región Caribe, el presidente de la república, Juan Manuel Santos.
Había mucha expectativa, porque los ciudadanos de la región tenemos mucha confianza en que Santos le cumplirá a esta sección del país.
El trabajo que se logró con el Voto Caribe, donde los costeños le dijimos al país, queremos ser autónomos y queremos manejar nuestros propios recursos funcionó. Fueron más de 2 millones y medio de votos los que depositamos en las urnas el 14 de marzo de este año y reiteramos que estamos confiados en que el país respetará ese grito nacional.

Este viernes el gobernador Eduardo Verano, en su discurso ante el presidente, ministros, senadores, políticos, periodistas y público en general, dijo varias cosas importantes:
“La autonomía regional es irrenunciable”. Y se ganó muchos aplausos.
“Estamos convencidos de que nuestra Nación navegará hacia la paz y la prosperidad si, y solo si, avanza hacia la autonomía de sus regiones y se devuelve de la tendencia hacia la concentración del poder en el nivel nacional. Eso es lo que ha ocurrido en los países que mejor se han desarrollado”.

Y en medio de emoción, el gobernador Verano recalcó:

“Este evento, por lo tanto, es histórico”.
Y les recordó a los asistentes:
“Las regiones se verán fortalecidas con otros dos procesos:
La creación del Fondo de Compensación Territorial, que tiene como objetivo irrigar recursos de la Nación por doce años para ayudar a que la periferia colombiana supere su condición de atraso relativo, y la formulación del Plan de Desarrollo como ejercicio de veras participativo en que estén claras y concretas las prioridades de nuestra región Caribe.
Usted ha venido para que se ponga fin al peregrinaje de 18 intentos fallidos de la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial, que debió ser una de las primeras leyes del Congreso post Constituyente de 1991. Diecinueve años de insistencia nos han permitido tener la claridad, la consistencia y certeza de que son las regiones el camino correcto para lograr el desarrollo que los territorios en Colombia. Hoy no nos sentimos bien interpretados con la propuesta gubernamental. Tenemos que seguir ajustando el proyecto, señor Presidente”.


Cuando el gobernador Eduardo Verano dijo esto, lo recalcó porque sabe que esto no será fácil. El centro del país, ha pretendido controlar el poder desde Bogotá…
“Queremos superar la minoría de edad y manejar los asuntos regionales en situación de mayoría de edad para que nuestras decisiones no las tomen desde el centro y a espaldas nuestras sino que las adoptemos nosotros en un ambiente de tolerancia y diversidad y dentro de la unidad del estado y de la Nación.
Algunos de estos cambios requieren una revisión de la Constitución. Nos creemos con derecho a exigirlos: ¿si un millón de papeletas en 1990 en todo el país tuvieron el poder para cambiar la totalidad de la Constitución, porqué, entonces, más de dos millones y medio de votos libres en sólo ocho departamentos no ameritarían consecuencias en el modelo de Estado?”

La lucha seguirá, porque este viernes, el asunto no quedó claro todavía, aunque el presidente Santos tiene el interés de acompañarnos.
¿Qué pasará?... lo seguiremos informando por aquí por el RADAR.
LuisEmilioRadaC
Pd:
El discurso del presidente Verano este 20 de agosto.

INTERVENCION DEL DOCTOR EDUARDO VERANO, GOBERNADOR DEL ATLANTICO, EN EL LANZAMIENTO DE LAS ESTRATEGIAS DE AUTONOMIA Y DESARROLLO DEL CARIBE CON EL PRESIDENTE SANTOS (Barranquilla, agosto 20 de 2010)

Unidad Nacional para un Estado Regional

Señor Presidente:
Nos encontramos aquí reunidos con el propósito de avanzar en nuestro objetivo histórico: desarrollar la Constitución de 1991 en cuanto autoriza la conformación de un ente territorial autónomo para promover el desarrollo económico y social de las regiones.
Este encuentro lo interpretamos, por ello, como un paso más hacia la autonomía y el desarrollo del Caribe.
Así nos aproximamos al cumplimiento de los compromisos de su gobierno para profundizar la democracia y la descentralización de Colombia, generar crecimiento de la economía regional, disminuir la pobreza y favorecer la equidad con acciones contundentes.
Son todos los anteriores objetivos consistentes con el Voto Caribe del 14 de marzo, convertido ya en un Mandato, y a cuyo éxito usted contribuyó, al igual que el ministro del Interior, Germán Vargas Lleras; el ministro de Minas, Carlos Rodado; el presidente del Senado, Armando Benedetti, y todos sus colegas del Congreso aquí presentes.
Los recibimos a todos en esta ciudad con la confianza y el buen ánimo de que entre el Gobierno, el Congreso y las fuerzas vivas del Caribe y de las demás regiones del país terminaremos al final de este proceso que vamos a emprender con unos acuerdos para que la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial (LOOT) corresponda con los objetivos de establecer unas instituciones o principios, competencias y recursos, que sean verdaderamente eficaces para la construcción de la autonomía y el desarrollo económico y social regional que necesitamos los colombianos. Volveré más adelante sobre este tema.
FRENTE A LAS DIFICULTADES DE HOY, ACUERDO NACIONAL
Se que hay dificultades para que pactemos algo que sea sensato defender a quienes nos comprometimos con la autonomía territorial. Están las dificultades fiscales, la congestión en la agenda del Congreso, así como inadecuada comprensión de las instituciones que queremos desarrollar. Eso ha conducido a que hoy tengamos dos textos borradores de proyectos que reflejan las diferencias. El reto que tenemos es conciliar en uno que recoja la voluntad de los colombianos y empiece su trámite en el Congreso.
Con voluntad todo es posible. Con el buen ánimo que me sugirió esta mañana lo vamos a lograr. El reordenamiento del país no es tarea de medio tiempo porque es nuestro futuro. Requiere de tiempo completo, dedicación, todo el empeño y coordinación entre todas las instituciones.
¡Tenemos que atrevernos! Es incuestionable que el ordenamiento territorial, por su complejidad y porque es uno de los temas básicos en la formación del Estado, demanda como pocos un Acuerdo Nacional.

Estamos convencidos de que nuestra Nación navegará hacia la paz y la prosperidad si, y solo si, avanza hacia la autonomía de sus regiones y se devuelve de la tendencia hacia la concentración del poder en el nivel nacional. Eso es lo que ha ocurrido en los países que mejor se han desarrollado. Progresan los que le quitan los bozales a la inventiva y el trabajo de su gente mediante instituciones sub nacionales fuertes.
Presidente, con parte de su equipo de Gobierno para expresarnos de nuevo su voluntad, es lo que queremos para Colombia. Propongo, por ello, que se extienda el Acuerdo Nacional para construir un Estado victorioso: un Estado Regional. Ya existe un ambiente favorable entre los partidos y vigor en las regiones para coronar con éxito este proyecto político del Acuerdo Nacional para reconfigurar el Estado colombiano. Colombia es un país de regiones y así deben reconocerlo todas sus instituciones políticas.
Este evento, por lo tanto, es histórico.


Usted ha venido para que se ponga fin al peregrinaje de 18 intentos fallidos de la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial, que debió ser una de las primeras leyes del Congreso post Constituyente de 1991. Diecinueve años de insistencia nos han permitido tener la claridad, la consistencia y certeza de que son las regiones el camino correcto para lograr el desarrollo que los territorios en Colombia. Hoy no nos sentimos bien interpretados con la propuesta gubernamental. Tenemos que seguir ajustando el proyecto, señor Presidente.
Las regiones se verán fortalecidas con otros dos procesos:

La creación del Fondo de Compensación Territorial, que tiene como objetivo irrigar recursos de la Nación por doce años para ayudar a que la periferia colombiana supere su condición de atraso relativo, y la formulación del Plan de Desarrollo como ejercicio de veras participativo en que estén claras y concretas las prioridades de nuestra región Caribe.
EL RECORRIDO HISTORICO DE LA REGIONALIZACION
La Región Caribe como proyecto político no es asunto que haya nacido con nuestra generación. Los libertadores la tuvieron en sus mentes mientras cabalgaban por las montañas y sabanas para alcanzar la independencia, la libertad y la prosperidad.
Juan José Nieto y el general Francisco Carmona le pusieron todo el empeño en la década de los cuarenta del siglo XIX como opción federalista. El 11 de octubre de 1840 es histórico porque Carmona declaró, desde Ciénaga, el final del Estado central y el nacimiento del Estado federal de la Costa, como nos lo relata Gustavo Bell en el libro que está terminando.
Derrotados todos ellos militarmente, sus ideales aun persisten, como lo refleja el Voto Caribe.

Otro hito lo encontramos en 1919 cuando los diputados de Atlántico, Bolívar y Magdalena se aliaron para hacerle reclamos a la Nación sobre asuntos que tienen aún vigencia: el socavamiento del río Magdalena, el respeto a la iniciativa privada territorial, la descentralización administrativa y política y el proteccionismo de la producción en el centro, entre otros temas.
“La Liga Costeña –escribió Eduardo Posada Carbó- fue quizá un desesperado esfuerzo de una economía de reciente expansión que vio amenazado su proyecto por las dificultades para romper las barreras de las comunicaciones y por la imposibilidad de controlar un Estado cada vez más centralizado y por ello más lejano de sus específicos intereses”.
La Nación centralista no les prestó atención a nuestros abuelos y por eso estamos hoy pagando, todos los colombianos, un precio muy alto debido a ese error de ignorar la voz y el vigor de las regiones. La región Caribe, que al quiebre de siglo tenía indicadores de calidad de vida por encima del promedio nacional, hoy tiene ingresos per cápita que son la mitad del promedio nacional en las subregiones de Sucre, Bolívar y Córdoba. La pobreza y la desigualdad nos atropellan y constituyen vergüenza para Colombia en el concierto internacional. Tenemos el 21 por ciento de la población pero el 14 por ciento del PIB nacional. El 42 por ciento de la población con hambre y el 49 por ciento de nuestras mujeres con anemia.
Desde 1980 iniciamos con el Primer Foro del Caribe, en Santa Marta, un nuevo periodo de reclamos ante el país y ante nosotros mismos y empezamos con la identificación de nuestro potencial económico y cultural, que sigue desaprovechado, y con la convicción de que el camino para el desarrollo se transita con mayor autonomía. Tal aspiración autonómica la pudimos reflejar en la Constitución de 1991 de manera incipiente, con dos artículos, el 306 y el 307, que no constituyen instituciones del otro mundo, y ya sabemos todos lo que ha venido ocurriendo: “el cuento del gallo capón”.

El Voto Caribe nace en 2009 cuando se conoce en la región que la Ley de Ordenamiento Territorial que se presentaría al Congreso no se ocupaba del establecimiento de las condiciones para que las regiones administrativas y de planificación se puedan convertir en regiones como entidades territoriales, aun cuando si se detiene en el desarrollo de otras formas de asociación. El 10 de octubre, Día de la Región, hicimos la convocatoria y la realidad ya la conocemos. La campaña y los resultados de más de dos millones y medio de votos nos permitieron comprobar esa gran voluntad política del pueblo Caribe para su autonomía y desarrollo. No podemos ser inferiores a esa gran responsabilidad.

LA LOOT
Hemos ya ensayado en los últimos treinta años casi de todo lo que hoy se presentan como ideas innovadoras: centros de investigaciones, asociaciones de departamentos, sistemas integrados de planificación regiones de planificación, gobiernos austeros, pero nada de eso ha servido. La gente sigue peor que antes y nuestra infraestructura es precaria.

La Ley de Ordenamiento Territorial tiene que fijarnos el camino para constituir a muy corto tiempo la Región Administrativa y de Planificación (RAP), de transición, para luego acceder a la Región Territorial (RET), que es el verdadero y claro objetivo. Deben crearse con las competencias y recursos adecuados para que cumplan lo que dice la Constitución. El Fondo de Compensación debe ser robusto, ágil y justo. Estaremos alertas para que no se conviertan en figuras impotentes y fuente de nuevas frustraciones para el pueblo.
Con buen criterio, usted, señor Presidente, ha señalado que debe haber una combinación de recursos del Presupuesto General de la Nación y de origen territorial para financiar tanto la operación de los entes como los proyectos. Sabemos que este es un aspecto de discusión nacional pero sobre eso hay abundantes conocimientos y propuestas que en las diferentes fases del proceso que emprenderemos iremos resolviendo.
La Región requiere de ingentes recursos para sacar adelante la ejecución de los grandes proyectos y definirlos con autonomía.
Una fuente clave e importante son las regalías. Los excedentes que se van a generar en el futuro permitirían que las regiones tengan esta fuente de financiamiento como posible
.
Del Presupuesto General de la Nación esperamos que las partidas sean equivalentes a la participación de la región en el NBI –necesidades básicas insatisfechas- tanto en la inversión regionalizada como no regionalizada que ejecute el Gobierno Nacional, fuera de la inversión de las entidades descentralizadas y ministerios. Esto es consistente con el anuncio suyo, en Valledupar, en el sentido de que hará una revisión de las asignaciones presupuestales con el fin de impulsar la equidad.
Una LOOT sin reglamentación básica de la figura de región como entidad territorial es una solución incompleta. En el corazón de estas instituciones debe quedar explicita la elección directa de sus autoridades. Es lo democrático. Lo que le da verdadera fuerza. No se trata de dar saludos a la bandera sino opciones contundentes para el cambio político, social y económico de Colombia con la movilización del potencial de sus regiones.

LA AUTONOMIA, EL SENTIDO DEL VOTO CARIBE

Es oportuno tener presente que el horizonte o sentido del Voto Caribe no se limita, ni puede limitarse a la consecución de estas dos leyes.
Ya lo he dicho antes. Nuestra meta es, y será siempre, la autonomía regional como libertad política, como derecho humano de administrar nuestro propio destino sin la tutoría de otros entes desde el poder central. Nuestro derecho a decidir lo nuestro.
La autonomía regional es irrenunciable. Nuestro destino es conquistarla y crear un Estado y una Constitución de Regiones Autónomas en Colombia. No son negociables tampoco otros propósitos en el destino de las regiones.
No es renunciable, por ejemplo, la decisión tomada en la Constituyente de reducir el tamaño del nivel nacional del Estado en lo cual los gobiernos han actuado en contravía desde entonces.

Tampoco que quiten las regalías directas a departamentos y municipios para pretender con ellas financiar a las regiones. Lo que dice la Constitución en su artículo 307, y esto tiene que ser respetado, es que las regiones tienen participación en el manejo de los ingresos provenientes pero del Fondo Nacional de Regalías, que maneja las regalías indirectas como compensación a los perjuicios que causan las explotaciones en los territorios.
Es, como decía, irrenunciable la elección popular de la Asamblea Regional. ¿Con qué fuerzas pretenderíamos entonces que esta nueva institución tenga capacidad legislativa, que es otro de nuestros no negociables? La legitimidad de una representación política por el voto directo de los ciudadanos genera poder para que existan leyes de carácter regional sobre desarrollo económico y social.
Los colombianos no debemos tenerle temores a la regionalización sino lo contrario.
Está probado universalmente que mayor autonomía en los territorios es factor de paz, de prosperidad y de unidad. Ya un gobierno propuso a la Constituyente en 1991 que el país superara el modelo centralista y optara por otros como en Estados Unidos, Canadá o Alemania. No se consiguió y esperamos que con usted se logrará porque sabemos que admira los modelos de estas naciones que son compatibles con nuestro espíritu democrático y libre.
Kant lo expresó así: “La Ilustración es la salida del hombre de su condición de menor de edad de la cual él mismo es el culpable. La minoría de edad es la incapacidad de servirse de su propio entendimiento sin la dirección de otro.”
Queremos superar la minoría de edad y manejar los asuntos regionales en situación de mayoría de edad para que nuestras decisiones no las tomen desde el centro y a espaldas nuestras sino que las adoptemos nosotros en un ambiente de tolerancia y diversidad y dentro de la unidad del estado y de la Nación.
Algunos de estos cambios requieren una revisión de la Constitución. Nos creemos con derecho a exigirlos: ¿si un millón de papeletas en 1990 en todo el país tuvieron el poder para cambiar la totalidad de la Constitución, porqué, entonces, más de dos millones y medio de votos libres en sólo ocho departamentos no ameritarían consecuencias en el modelo de Estado?

Presidente, usted dice que no defraudará a los pobres de Colombia. No se pueden desconocer el ánimo de dos millones y medios de ciudadanos que creen que tienen la esperanza de que usted va a corresponder.
Le creemos y le acompañaremos. Tenemos los mismos propósitos y la misma ruta. Nos la jugamos con usted por la democracia y las libertades, la erradicación de la pobreza y la exclusión social, la recuperación de las tierras para fines productivos y en manos de los campesinos, la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico, la seguridad urbana, el dialogo político para la reconciliación, el crecimiento sostenido, la retorna del liderazgo internacional, la solución de los conflictos fronterizos, la preservación del ambiente y el mejor uso de las aguas.
Tal agenda es más fácil cumplirla si Colombia aprovecha el potencial de sus regiones.
Presidente, su posesión con cuatro de nuestros símbolos ancestrales, como son el buen gobierno y la sociedad, la fertilidad de la tierra, el agua y el aire, y los alimentos, nos generan certezas de que estamos ante el interlocutor nacional apropiado. Atrevámonos sin temor a renovar nuestras instituciones para hacer más viable el desarrollo político, económico y social dándole su lugar a las regiones. La historia lo premiará.
¡Viva el Voto Caribe! ¡Que viva Colombia en su construcción de un Estado Regional!
Muchas gracias.

radar




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