- Reformas estructurales integrales refuerzan políticas públicas, dice informe de la OCDE “Fundamentos para el Crecimiento y la Competitividad”
- Deben aprovecharse las oportunidades de las nuevas tecnologías
Si algo afecta el crecimiento económico a nivel mundial son las tensiones geopolíticas que se han convertido en una amenaza para el crecimiento de la productividad, la inversión empresarial, el bajo dinamismo, la falta de competencias y el envejecimiento de la población.
De acuerdo con un informe reciente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos- OCDE -, es urgente reavivar el impulso de las reformas, adoptando medidas que reactiven los motores estructurales del crecimiento y aseguren la competitividad y resiliencia de las economías en un contexto global de rápida transformación.
El informe
Fundamentos para el Crecimiento y la
Competitividad, presentado en París en este mes de abril, ofrece a los
países una herramienta basada en datos empíricos, para ayudarlos a poner en
marcha reformas estructurales que mejoren la productividad.
Para la
OCDE, los países deben dar prioridad a tres áreas, en materia de reformas
estructurales:
- Factores habilitantes, como el capital humano, la
gobernanza, la infraestructura y la política macroeconómica,
- Incentivos de mercado y asignación
eficiente de recursos
en ámbitos como la fiscalidad, la regulación de los mercados de productos y de
trabajo, el comercio y la inversión extranjera directa.
- Medidas específicas y sectores, que favorezcan la innovación y la
seguridad energética.
El informe
de la OCDE facilita datos sobre el desempeño de estar áreas en 48 países y se
nutre de una nueva base de datos de la organización, que incluye indicadores de
marcos de políticas estructurales que favorecen el crecimiento. También notas
específicas que ofrecen a los responsables políticos y demás partes
interesadas, un análisis detallado sobre la situación de sus países. Lo
anterior facilita la identificación de los principales obstáculos de
crecimiento y el diseño de paquetes de reformas coherentes, respaldados por datos
y adaptados a las circunstancias de cada país.
Mathias
Cormann, secretario general de la OCDE, dice que “es fundamental revertir la trayectoria descendente del crecimiento
económico registrada durante las últimas tres décadas para asegurar y mantener
unos avances significativos en los ingresos de los hogares y en los niveles de
vida. Cormann agrega que “las
prioridades son claras: mejorar el entorno empresarial, impulsar la innovación
e invertir en competencias y empleo. Una aplicación eficaz de estas medidas
impulsará el crecimiento y la competitividad, ayudará a amortiguar las
presiones fiscales derivadas del envejecimiento de la población y permitirá a
los países aprovechar plenamente el potencial de la inteligencia artificial y
otras tecnologías transformadoras”.
Con
relación a las reformas estructurales, la OCDE considera que funcionan mejor
cuando son integrales y refuerzan distintos ámbitos de políticas públicas. Eso
conlleva crear condiciones sólidas y favorable como capital humano de calidad,
instituciones robustas, gobernanza eficaz, infraestructuras seguras y
estabilidad macroeconómica.
También
recomienda dar respuesta a una demanda de competencias en rápida evolución para
aprovecha el potencial de la digitalización y la inteligencia artificial.
Señala que uno de los principales obstáculos para la adopción productiva de la
IA es la escasez de trabajadores con las competencias adecuadas. El análisis de
la OCDE sugiere que la IA podría aumentar el crecimiento anual de la
productividad laboral en los países de la organización, entre 0.7% y 1.2% anual
durante la próxima década, dependiendo de la velocidad de su adopción.
Un
tema clave, abordado en el estudio, es el de la agenda en materia de
competencias, La organización sugiere que debe centrarse en adaptar los planes
de estudios de la educación académica y de la formación profesional, al tiempo
que se amplía el acceso al aprendizaje permanente y sr refuerzan vínculos entre
las universidades y el mercado laboral.
Al
referirse a la movilidad laboral y el empleo, y hacer frente a los impactos
económicos, sociales y fiscales del envejecimiento de la población, el informe Fundamentos
para el Crecimiento y la Competitividad de la OCDE dice
que “es
fundamental reducir las barreras a la participación —sobre todo para las
mujeres, los trabajadores de más edad y otros colectivos infrarrepresentados—,
reforzando los incentivos para trabajar más horas y ampliando el acceso a
servicios asequibles de cuidado infantil. La adopción de unas políticas de
vivienda que faciliten la movilidad y unos sistemas tributarios que amplíen la
base impositiva al tiempo que limiten las distorsiones podrá mejorar aún más la
eficiencia en la asignación de recursos”.
