martes, 6 de junio de 2017

Electricaribe ‘fast track’ Por Ricardo Plata Cepeda

Ricardo Plata Cepeda está preocupado por la situación energética regional.
Sobre todo, lo que tiene que ver con el servicio de energía que maneja Electricaribe y que ahora mantiene el gobierno nacional.

Y está precupado, como nosotros, porque viene una época complicada: la política.

Revisemos su columna...
Y también el cierre de la misma, donde habla de Promigas y un atentado de la Farc que ocurrió hace más de 15 años.

RADAR,luisemilioradaconrado
@radareconomico1

Electricaribe ‘fast track’

Por Ricardo Plata Cepeda

En la anterior columna presenté una propuesta para la búsqueda de un nuevo operador de Electricaribe que tenía como guía la equidad regional: procurar revertir la desmembración del sistema eléctrico de la región, que lo coloca en desventaja frente al nivel de integración vertical de las empresas que sirven a Cundinamarca y a Antioquia. Los ingenieros civiles suelen ajustar sus diseños según algún criterio prioritario. Un puente puede construirse fuerte para soportar carga pesada, rápido para solucionar una emergencia o alto para permitir tráfico fluvial.
La ingeniería financiera puede también hacer lo propio según el caso. Tal como está planteada, la escogencia del nuevo operador tomaría un año, estimado por la propia Superintendencia de Servicios Públicos. Lo cual, según el calendario electoral, nos arrojaría en manos de un nuevo gobierno nacional. Nada auspicioso para un tema tan sensible en lo económico y en lo social. Ese nuevo gobierno, que tendrá que convivir con la decisión que se tome, estaría tentado a reclamar un compás de espera. De otra parte, una década de rezago en la inversión solo se comenzará a mitigar meses después de que el nuevo operador esté actuando en propiedad.

Mientras tanto brisa y sal no cejarán un segundo en su implacable tarea de deterioro de todo el hierro y el cobre del sistema y, de contera, del servicio. La brevedad sería entonces otra conveniente prioridad, pues disminuye altísimos costos no solo financieros, sino de competitividad y hasta de gobernabilidad. 
Una importante reducción del cronograma del proceso sería posible con la capitalización de las acreencias financiera y de los generadores, cuya suma asciende a $2,2 billones. El papel de operador quedaría en manos de alguno o algunos de esos nuevos socios. Gas Natural Fenosa se mantendría como accionista con una participación diluida que, ante la expectativa de una mejor gestión le permitiría, con el tiempo y a su riesgo, recuperar su inversión, a cambio de renunciar a todo tipo de acción jurídica contra la Nación. 
Lo anterior debería ser complementado con un mayor esfuerzo del presupuesto nacional consistente en asumir al menos $1,2 billones (cifra inferior a otras recientemente asignadas por el gobierno nacional a rubros menos críticos) de los $2 billones de inversión represada necesaria para el próximo quinquenio. Esto a fin de mitigar el impacto que las inversiones privadas tienen en la tarifa, aunadas a los altos consumos propios del tórrido clima. Un acuerdo de esta naturaleza podría concretarse en pocos meses, para que antes de finalizar este año tuviésemos una solución en marcha. Vale la pena intentarlo.

El Extraño mundo de Sobuso.–¿Será posible que una empresa (Promigas) además de tener que asumir cuantiosos daños y perjuicios como víctima de un atentado criminal de las Farc, tenga que pagar miles de millones más como insólito victimario por el mismo hecho?

rsilver2@aol.com

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