miércoles, 7 de junio de 2017

Sigue el calvario del puerto. Editorial de El Heraldo



¿Qué hacemos con el Puerto?
¿Por qué la naturaleza nos golpea?
¿Por qué el gobierno colombiano ha demorado tanto para que el Puerto de Barranquilla sea eficiente?
¿Qué responsabilidad tienen los gobiernos de Barranquilla y del Atlántico, en torno a esa situación?

Hay tantos interrogantes…
Lo duro es que el desarrollo de la ciudad no avanzará hasta que solucionemos este tropiezo.

RADAR,luisemilioradaconrado
@radareconomico1
Pd: leamos al editorialista
 
Sigue el calvario del puerto. Editorial de El Heraldo

Menos de un mes después de que finalizaran los últimos trabajos de dragado del canal de acceso, el calado autorizado para la entrada de buques se ha reducido a ocho metros.  ¿Para cuándo una draga 
permanente?

Menos de un mes después de que finalizaran los últimos trabajos de dragado en el canal de acceso al puerto de Barranquilla han vuelto los problemas con la sedimentación.

Dicho dragado –que se realizó bajo la figura jurídica de urgencia manifiesta debido a la dramática situación en que se encontraba el brazo fluvial– dejó una profundidad que permitía la entrada de barcos de hasta 12 metros de calado. Sin embargo, el alivio duró poco: ayer, la Capitanía de Puerto de Barranquilla, de acuerdo con los análisis realizados por el Comité de Seguridad Náutica para el Río Magdalena redujo esa cifra a ocho metros.

Según el reporte, tal restricción ha obedecido a la creación de un banco de arena provocado por las precipitaciones en el interior del país, que han arrastrado una importante cantidad de sedimentos hacia la desembocadura del río.
Para hoy está prevista una reunión del gobernador Verano con Cormagdalena, Asoportuaria, Seguridad Náutica, Invías y la Cámara de Infraestructura, en la que se decidirán los pasos a seguir. En concreto, si es necesaria otra declaratoria de urgencia manifiesta para realizar por vía rápida un nuevo trabajo de limpieza. O si, como ya estaba previsto, se espera hasta julio para contratar mediante procedimiento ordinario un dragado de seis meses de duración hasta que salga la licitación de la nueva APP del Río.

Más allá de lo que pueda suceder en las próximas horas, lo que se pone de manifiesto, una vez más, es la necesidad de buscar una solución de fondo, definitiva e inmediata al problema de la inestabilidad del canal de acceso al puerto.
Seguramente, el Gobierno nacional replicará que todos los males acabarán cuando se ejecute el proyecto de recuperación de la navegabilidad del Magdalena. Por supuesto que ese ambicioso proyecto, si se lleva a cabo, traerá numerosos beneficios a nuestro puerto local; pero la reciente experiencia de la caducidad del contrato con Navelena no invita a la tranquilidad.
Lo que necesitan el sector portuario y, por extensión, los barranquilleros es que se garantice de una vez por todas la estabilidad en el canal de acceso, para evitar que los buques con destino a nuestra ciudad deban ser desviados a otros puertos de la Costa, como sucedió con uno el pasado domingo.

En recientes foros y encuentros, dirigentes portuarios y cívicos han reclamado algo tan elemental como la presencia permanente de una draga, que realice labores de mantenimiento cada vez que se presenten sedimentaciones. ¿Por qué es tan difícil satisfacer este requerimiento?
El puerto de Barranquilla merece mucha más atención oficial si lo que se pretende es convertir a nuestra ciudad en un punto neurálgico del futuro sistema de transporte del país. 

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