martes, 6 de junio de 2017

Economía colombiana, con un panorama poco alentador para el segundo trimestre



Parece que, según los expertos, el panorama económico de Colombia en el segundo trimestre no será muy bueno.
Datos del DANE, concluyen que no crecimos sino alrededor de 1,1% en el primer trimestre. Tanto que algunos hablan de cifras “decepcionantes”.

Sin embargo, hay una esperanza, y es que el análisis preliminar lo resalta uno de los economistas más pesimistas que tiene Colombia que es el economista y exministro de Hacienda, Eduardo Sarmiento.
Obviamente, eso nos sirve para estar pendientes de lo que viene en el último semestre. 

El ministro de hacienda Mauricio Cárdenas y sus asesores, han sido conscientes y el mismo funcionario nos lo comentó hace unos meses: saldremos adelante…

En el RADAR siempre estamos atentos para contarles qué pasa en la economía.

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Economía colombiana, con un panorama poco alentador para el segundo trimestre

El crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del país en el primer trimestre del año, que apenas alcanzó el 1,1%, según las cifras entregadas por el DANE, pone de manifiesto un difícil panorama para la economía en lo que resta del año, esto teniendo en cuenta que la confianza del consumidor y de la industria está debilitada, y los paros podrían pasarle factura al Gobierno Nacional.


Las cifras reveladas en el primer trimestre fueron “decepcionantes” para muchos expertos, esto por los crecimientos negativos de seis ramas de la actividad económica, que jalonaron una reducción de 0,2 % frente al mismo periodo del 2016, teniendo a la construcción y a la minería con los resultados de peor desempeño, mientras que la agricultura sigue sacando la cara en medio de la turbulencia.
Para el economista y exministro de Hacienda, Eduardo Sarmiento, este comportamiento no es aislado, sino que tiene que ver con un proceso de declinación de la economía colombiana desde mediados del 2014, cuando se desplomó el precio del petróleo, y el principal problema es que ni el Gobierno, ni el Banco de la República han querido reconocer lo que está pasando.
El experto explicó que hay varios factores que han llevado la economía a este punto, entre los que resalta “el debilitamiento progresivo de la demanda generada por los precios del petróleo y la ineficiencia de la política económica”, que mirados en detalle “son de suma gravedad, si se tiene en cuenta que la mayoría de los sectores crecen en términos negativos”.
Sarmiento es enfático en afirmar que parte de los problemas también están relacionados con un desbalance de la cuenta corriente por la devaluación de varios años del peso frente al dólar, el aumento de las tasas de interés y que llegaron el año pasado hasta el 7,5%, y una reforma tributaria “totalmente regresiva”, que cayó en un 80% a través del IVA en los grupos menos favorecidos.
“Acá se tiene un desplome monumental de la demanda por los factores que le he señalado y que ha llevado a la economía a un crecimiento de 1%, que no ha tocado fondo y de mantenerse la deficiencia de la demanda sin acciones que las contrarresten, pues se va a seguir en ese 1% y va a seguir declinando de manera que estamos al borde de una recesión sin acciones para neutralizarla”, dijo.
Sin embargo, para Fedesarrollo, aunque el panorama es desalentador por los resultados, “la economía ya tocó fondo y, en adelante, el PIB recuperara dinamismo”, con el aporte de sectores como la agricultura y la construcción, que ayudarán a compensar el poco dinamismo de la industria y el comercio. Pero -dice el centro de estudios- esta “recuperación no está exenta de riesgos”.
 

Para la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif), el panorama tampoco es alentador, pues tras el pobre desempeño del primer trimestre de 2017, las perspectivas del segundo trimestre no lucen muy halagadoras, y desde ya se habla de un crecimiento del 1,8 %, muy inferior con respecto al 2,5 % que registró en el mismo periodo de 2016.
“A pesar del pobre inicio del año y de la frágil recuperación internacional, Anif ha optado por mantener inalterado su pronóstico de crecimiento para Colombia en un 2,2 % para 2017, aunque ahora manejamos un sesgo bajista, lo cual podría llevarnos hacia umbrales de crecimiento de solo el 1,8 % en 2017, si es que el rebote del segundo trimestre no se consolida”, señaló.

¿Y el segundo trimestre?
Precisamente para Eduardo Sarmiento, esas proyecciones del segundo trimestre indican que se va a seguir sobre ese 1 % de crecimiento que mostró la primera parte del año, pues las “pocas” medidas que se han tomado desde el Ministerio de Hacienda y el Banco de la República, quienes tienen unas proyecciones para el año de 2,5 % y 2,0 %, respectivamente, no han sido efectivas.
“Esas proyecciones siempre se equivocan, en los últimos dos años y medio siempre que aparece una cifra se dice que ya se tocó fondo y que en el próximo trimestre vamos a mejorar, pero en el primer trimestre se dio un crecimiento de 1,1 % y en el segundo, en parte porque la Semana Santa cayó en el cuarto mes, se va a tener una cifra similar”, señaló Sarmiento.
El economista agregó que ya con un semestre perdido y con indicadores que demuestran que las expectativas son cada vez más pesimistas, “no hay forma de remontar ese resultado, de manera que en segundo semestre van a salir perspectivas y al final se va a tener una cifra inferior o cercana al 1 %, esa es la historia de una economía que se desploma progresivamente sin una acción clara del gobierno”.
Sarmiento destacó que para el segundo trimestre también va a jugar en contra el tema de los paros que se vienen adelantando en el país, como el de Buenaventura, Chocó, el cese de actividades de Fecode; además de los que se vienen en los próximos días de la Rama Judicial y de los arroceros, lo cual generaría pérdidas para la economía.
“Los paros también van a golpear la economía, porque reducen la producción y generan un ambiente de incertidumbre y de pesimismo. Tal como sucedió un año atrás con los paros que se realizaron, este año se va a presentar la misma situación”, resaltó el economista, al hacer también referencia a los deteriorados índices de confianza por parte de la industria y el consumidor.


Fedesarrollo considera que la posibilidad de que se vea una economía recuperándose dependerá en alto grado de lo que suceda con el consumo de los hogares y el ánimo de los empresarios para invertir. “En ambos frentes se mantienen importantes inquietudes, pero existen también señales favorables”, señaló el centro de estudios.
Anif también considera que la compleja situación de desorden público, con paros reiterativos de trabajadores públicos y bloqueos en la zona del Pacífico, que amenazan con el resurgimiento del narcotráfico, le pasará factura al Gobierno Nacional en materia económica, a lo que se sumaría la baja confianza de los consumidores, aún en terreno negativo.
 
¿Qué se debe hacer?

Las encuestas de Fedesarrollo muestran que, si bien la confianza de los consumidores se mantiene en terreno negativo, esta ha mejorado significativamente desde enero, a lo que se suma que la reducción de la inflación le ha facilitado al Banco de la República recortar las tasas de interés desde 7,75 % en diciembre de 2016 hasta 6,25 % en su más reciente reunión, lo cual seguramente se reflejará en mejores condiciones para el consumo y la inversión en los meses venideros.
 
Sin embargo, para Eduardo Sarmiento la reducción en las tasas de interés no es suficiente para salvar la economía, pues lo demostrado en los primeros meses del año deja ver que en cierta manera el Gobierno y el Emisor confiaron la corrección de la economía a unos ajustes que por ahora no funcionan.  
"La reducción de la tasas de interés en los últimos cuatro meses no tiene mayor efecto sobre la tasa de crédito de los bancos, que son las que influyen en la práctica, de manera que se tiene una situación en que el gasto de la economía es inferior al ingreso nacional, eso da lugar a este proceso de caída libre que no se va a resolver hasta que no haya un programa, un cambio radical en el manejo de la política económica del Ministerio y el Banco", señaló Sarmiento.

 
Para ello plantea un giro en el modelo donde se intervenga el tipo de cambio, porque uno de los grandes problemas que ha surgido es la devaluación, “se necesita un manejo cambiario que le dé un tratamiento diferente a las exportaciones, sin que se afecten las importaciones”.  
A esto se suma que la expansión de la economía no depende solo de la baja en las tasas de interés y la ampliación del crédito, por lo que se necesita que parte de la liquidez se cree en el gobierno y para eso se necesitan disposiciones que le permitan realizar gastos con emisión monetaria, sin necesidad que se contagie el resto de la economía.
“Que el gobierno tenga la capacidad de hacer el gasto público sin necesidad de quitarle recursos al resto de la economía y eso podría darse en la medida en que haya una autorización del Banco de la República para emitir por parte del gobierno”, explicó Sarmiento, como segunda medida a tomar.
 
Finalmente, rescató que se necesita una política industrial y agrícola para darle ventajas y estímulos a los sectores que tienen mayores posibilidades de demanda de los mercados internacionales. “Esas son las tres decisiones que recomendaría, que sería el cambio de modelo económico”, pero no se puede dentro del modelo dominante del Banco de la República y el ministerio de Hacienda.


El senador del Centro Democrático Iván Duque, aseguró que “Colombia debe actuar ante la situación económica que vivimos para no sufrir males mayores” y por ello lanzó una propuesta de diez puntos para iniciar un cambio estructural hacia un modelo más eficiente.

Entre las propuestas que presenta se destaca la reducción de trámites y obstáculos en la prestación de servicios a los empresarios, la simplificación tributaria y reducción de impuestos, los incentivos a la inversión, reducir la evasión de impuestos de renta e IVA, una diversificación exportadora, el desarrollo de mercados de capital, la reducción del costo país, realinear la regla fiscal y apostar por las cadenas de valor y la transformación productiva.

Pero mientras todo esto sucede y el gobierno toma las medidas necesarias para encaminar la economía en lo que resta del año, se espera que los trimestres que vienen sean mejores al primero, pese a que todas las proyecciones reflejan que para finalizar el año el PIB no será superior al 2 %, que sigue siendo inferior a lo que deseable.

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