sábado, 27 de agosto de 2016

Gallo habla de Oasis, pero no le gusta el proceso de paz... No entiendo... Por Luisemilioradaconrado

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama cree en el proceso de paz en Colombia. Y eso lo aplaudo.
Lo mismo Hillary Clinton.

Sin embargo, son varios los colombianos que todavía insisten en enfrentar a la guerrilla. 
No entiendo eso.
Han dicho tantas vainas que pareciera que son seres perfectos, que no han cometido errores y cuestionan los embarradas de los guerrilleros.

Hasta la propia Iglesia Católica se ha equivocado. El Papá ha perdido perdón. Y hay muchos que insisten en la controversia y la cárcel para las Farc...

Un extranjero como Obama quiere la paz de Colombia. Y los colombianos tercos insisten en pelear.
No entiendo...

Entre otras vainas, porque ellos nunca han levantado un fusil. Me imagino que les ponen uno para que lo carguen y hasta se asustarán.
Dejemos de joder y apoyemos el proceso de paz que ya está bueno de tanta muerte...

RADAR,luisemilioradaconrado
@radareconomico1
Pd: ahora aparece Gallo dizque hablando de Oasis... L

Gallo habla de Oasis, pero no le gusta el proceso de paz... No entiendo...
Por: Luis Emilio Rada Conrado
viernes, 26 de agosto de 2016

El presidente Barack Obama felicitó al presidente Juan Manuel Santos por acuerdo final de paz
Por el talante del presidente Obama, estoy seguro que su mensaje al presidente Santos es sincero.
Él y su familia quieren a Colombia y se lo agradecemos.
Esperemos que todo nos salga bien y que muchos colombianos incrédulos nos acompañen en esta nueva etapa para obtener totalmente la paz.


RADAR,luisemilioradaconrado
@radareconomico1

El presidente Barack Obama felicitó al presidente Juan Manuel Santos por acuerdo final de paz
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, felicitó vía telefónica al presidente Juan Manuel Santos por alcanzar un acuerdo final en los diálogos de paz con las Farc, según informó la oficina de prensa de la Casa Blanca.
La información reseña que Obama reconoció este día como “histórico”, en el que empieza un largo proceso para aplicar plenamente un acuerdo.


Publicado por Radar Economico
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Lo que dice Gonzalo Gallo González, quien debería ser un man  conciliador. El habla de Oaisis...
Jairo Vasquez S
Jairo Vasquez S Gonzalo Gallo González

Oasis


Acaso el más grave problema del país, después de la corrupción y la injusticia social, es una polarización que divide, excluye o enfrenta.

Cada bando se cree dueño de la verdad en lugar de buscar una conciliación y encontrar acuerdos de mutuo beneficio que es lo sensato.

Un ejemplo de la polarización es decir que muchos no desean LA paz. Falso. Lo que no desean es una paz con impunidad y demasiadas o exageradas concesiones a las FARC.

Se desea una paz en la que la guerrilla reconozca y repare sus graves crímenes en lugar de llamarlos "errores involuntarios".

Se quiere una paz en la que pidan perdón con claridad y que reparen a las víctimas con todo el inmenso caudal de dinero que han atesorado con extorsiones, secuestros y narcotráfico.

Se desea una paz en la que la justicia transicional no sea tan blanda y tan poco definida. Pero eso al Gobierno no le conviene en su afán de firmar sea como sea.

El rechazo no es a LA paz, el descontento es con esa paz de La Habana cuyos textos y compromisos aún son gaseosos, poco claros y elásticos.

El Gobierno debe estar más interesado en hacer pedagogía de verdadera paz, de justicia y de perdón, en lugar de estar buscando un Premio Nóbel.
Luis Emilio Rada Conrado
Luis Emilio Rada Conrado RADAR: En esta columna no puedo estar de acuerdo con Gallo, porque aquí lo siento como un gallo de pelea. Los críticos como él, en esta oportunidad, consideran que ellos pueden hacerlo mejor que SANTOS y su equipo asesor. Negociar con la Guerrilla NO es fácil. Este pedacito, por ejemplo: "Se desea una paz en la que la guerrilla reconozca y repare sus graves crímenes en lugar de llamarlos "errores involuntarios"... ESO no lo conseguiremos nunca. Y este otro: "Se desea una paz en la que la justicia transicional no sea tan blanda..." Y estamos hablando de un columnista cristiano... Según Gallo NUNCA habrá paz en Colombia. 
NO puedo estar de acuerdo con él. Manes duros que creen que NEGOCIAR paz es cualquier vaina. ESTAMOS hablando de vidas. Si no hubiéramos perdonado a la Iglesia con sus errores, NINGUNO de nosotros seríamos católicos. ERRORES tenemos todos. 
Dejemos de joder con eso y perdonemos y arranquemos de nuevo, porque si no, nunca habrá PAZ. 
LuisE. Pd: eche, y si se ganan un Premio Nóbel qué nos importa... 
Lo que nos debe interesar es que se respete la vida humana. RADAR

viernes, 26 de agosto de 2016

De golpe... ¡sí, ala! Por: Fernando Arteta

Fernando Arteta no está de acuerdo…
Vamos a leerlo.

RADAR,luisemilioradaconrado
@radareconomico1
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De golpe... ¡sí, ala!
Por: Fernando Arteta 

Término medio cachaco usado para convencer a alguien de algo que no está claro o no se entiende o no se acepta. Usualmente, la expresión, que puede tomarse como una afirmación, es en realidad una forma de ordenar o dar una instrucción a un subordinado, empleado o dependiente de quien la lanza.
Debemos estar seguros de que el ejecutor del mandato no ha podido superar las etapas previas al condicionamiento racional por medio del cual, con argumentos y razones, hubiese podido obtenerse, de manera general y sin presiones, el visto bueno o la aprobación de aquello que genera el disenso.
Nos encontramos envueltos en Colombia en una situación que absorbe cualquier otro tema sin importar su trascendencia. El acuerdo que busca la paz en el país ha sido tan buscado, tan deseado pero a la vez tan infortunado, que los medios para obtenerlo parecieran admitir cualquier cosa. Hago la aclaración que “cosa” significa lo que sea y no encuentro un ejemplo más apropiado para el cuestionado dicho de que “el fin justifica los medios”.

Temas como la grave situación económica del país, la crisis de la justicia o la triste e infranqueable brecha social, no parecen importarles a los cuatro o cinco grupos “empresariales” que manejan al país eligiendo a los gobernantes ungidos por el “voto popular”, ni mucho menos a esos ciudadanos de a pie que votan y eligen a quienes saben que son los causantes de casi todo lo malo y lo bueno que nos pasa.
Por el Sí o por el No se enfrentan Santos con Uribe, el contralor con Gina, Benedetti ataca a María Fda y Pepe Félix, Roy Barreras pelea con el que sea, todos en un afán personal –que todos niegan– de aprovechar el río revuelto para ver si los bocachicos se vuelven salmones canadienses o al menos truchas arco iris boyacacunas.

No entiendo cómo el martes pasado se desarrolló un debate en plenaria del Congreso, que contó con una de la mayores asistencias de los últimos años, congresistas y barras hasta en la Plaza de Bolívar, con pantalla incluida. Cerca de 2.000 personas seguían a los padres de la Patria interesados en ejercer control político a una alta funcionaria estatal por unas cartillas que aparentemente circulaban, o no, entre las directivas de varias instituciones educativas del país.
El debate del martes mostró lo avanzado de nuestra sociedad, con hasta reconocimientos personales acerca de la identidad –tendencia o ¿será preferencia?– de género de una ministra y parientes de congresistas, pero sin llegar a ninguna parte. El tema importante se diluye como el agua entre los dedos ante la ausencia de un líder que, con razones, sin subjetividades ni amenazas, oriente al país para la toma de una decisión que por lo simple y chiquitica, no deja de ser la más importante que tomemos los colombianos en los últimos 50 años.

Por donde empecé, no somos todos ni subordinados ni empleados, ni dependientes. Por eso, ante la ausencia de razones y de cara a una cantidad apreciable de propuestas que no convencen, es también válido y además totalmente lícito, justo y razonable y no por caprichito, decir: ¡carajo... No! 
fernandoarteta@gmail.com

¿Sí pero No? Por: Oswald Loewy



¿Sí pero No?
Por: Oswald Loewy
Tal parece que estuviéramos atrapados y sin salida entre un ¡Sí! y un ¡No!, así como lo leen, bien acentuados porque suenan duro, destellan mucho y porque a estas fechas galopantes retumban como tambores de guerra que se oyen aún con los oídos tapados y nos encandilan por más que cerremos los ojos. Son dos muros viscerales que se hacen más altos y anchos, se van cerrando y en medio estamos todos. Por estar mirando en sentido contrario a esas paredes que nos van a terminar aplastando, no vemos hacia los lados en donde no hay pared alguna y están todas las opciones. Solo hay que dar un paso, pero hay un problema, no sabemos movernos lateralmente, solamente podemos hacerlo hacia adelante o hacia atrás porque así es como nos han convencido. El resultado es una sociedad bipolar: saltamos de la tristeza a la alegría, de la depresión a la euforia, del triunfalismo al derrotismo, blanca o negra o como un imán, cuyos polos magnéticos son totalmente opuestos pero conviven en un mismo cuerpo. Somos campeones en tener el lado contrario a lo mejor que hacemos, no importa lo que sea. ¿Será que sí será esa la forma como podemos definir y construir democracia, equidad o futuro?

Es que, fíjense, esto se ha ido convirtiendo en un duelo de colosos y ese enfrentamiento alcanzará una dimensión de gran magnitud, al punto de que haber contemplado el umbral del 13% para facilitar el plebiscito luce innecesario porque, intuyo, la votación será masiva e inesperada. De hecho, no solo se votará por el Sí o por el No a la pregunta que todavía no sabemos de manera precisa cómo será formulada. Habrá quien vote por o contra otras cosas, porque la inercia emocional alcanza para eso y más. Irónicamente serán dos países los que se enfrentarán en el campo de batalla para supuestamente decidir la mejor opción para vivir de aquí en adelante, como si en verdad de eso fuera a depender. 

Finalmente, el guayabo del día después, sea cual fuere el resultado, nos dejará un sabor agridulce y confuso porque al despertar nos daremos cuenta de que nada cambió porque faltará mucho por hacer para lograr una verdadera transformación.

Siempre me ha inquietado la diferencia del peso específico que hay entre construir y destruir. Nos hemos especializado en lo segundo. Aunque la justicia presume la buena fe del individuo como punto de partida, eso no es lo que sucede en las mentes. Convoque a una buena causa, altruista, justa e incondicional y sin duda le aseguro que muchos vendrán. Ahora invite a una protesta, también justa y merecida, con toda certeza le anticipo que los que participarán serán de lejos y por más que en la buena causa anterior. O sea, ante lo mismo, con igual sentido pero con diferente propósito, reaccionamos exagerados y actuamos distinto. Y es lo que más preocupa, ese desbalance de fuerzas que hay para el logro de verdaderos propósitos y la limitada capacidad que hay para construir el nuevo país que anhelamos. Cada día me convenzo más de que nos hemos desordenado tanto que la respuesta no parece ni “Sí” o “No”, porque ninguna de las dos alcanza para satisfacer a las dos orillas. Por eso, antes que un cantiflesco “Sí pero No”, prefiero tomar el riesgo de un ‘Sí’ de tan solo dos letras que ha requerido años para unirlas o mejor, ojalá para unirnos.

oswaldloewy@me.com