martes, 30 de mayo de 2017

Barranquilla comparada Por Jairo Parada

Barranquilla nos gusta.
Nos agrada vivir en ella.
Sin embargo, hay que reconocer que aún nos falta mucho para lograr que se desarrolle más...

Leamos a Parada...

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Barranquilla comparada
Por Jairo Parada

La Administración Distrital podría sentirse dichosa con los resultados obtenidos por Barranquilla al examinar el grupo de las 11 ciudades colombianas de la Red Cómo Vamos (EL HERALDO, mayo 26/17, p 6A) en materia de percepción ciudadana.

Todos sabemos que la percepción puede distar de la realidad, pues lo ‘real’ no es tan obvio como la gente cree, lo real se oculta detrás de una maraña de fenómenos, que pueden enmascarar otras situaciones. No extraña que los barranquilleros sean los más orgullosos de su ciudad, dados los avances de los últimos diez años, ni tampoco que gane en favorabilidad del alcalde, poseedor de un gran carisma popular. Sin embargo, cuando uno oye a un alto funcionario distrital decir que es bueno que el mismo grupo político maneje una ciudad por mucho tiempo para darle coherencia a las políticas preocupa, pues el poder corrompe, y el poder absoluto corrompe más aún. La renovación es sana, y muchas veces es conveniente ver cambios en equipos de gobierno que ofrezcan otras opciones.


Uno no deja de sorprenderse que apenas el 14% de los barranquilleros se considere pobre, tal vez por no reconocer dicho estado, motivo de vergüenza o aflicción, pues todos sabemos que, de acuerdo a las cifras sobre pobreza, Bogotá nos gana sobradamente. Similarmente, la satisfacción con la educación no nos debe llevar a creer que estamos en un nirvana educativo, pues las pruebas Saber Pro muestran que muchas universidades de la ciudad tienen un largo camino por recorrer. En zonas verdes y parques quedamos bastante regados, pues a pesar de los esfuerzos, nos faltan los grandes parques de ciudades como Bucaramanga y Medellín. 
 

También nos va muy mal en sociedad civil y participación comunitaria, pues creemos que un todopoderoso alcalde nos resuelve todos los problemas, aunque ello obviamente no es así. Si la ciudad está bien manejada, para qué molestarse, aunque subsistan dudas sobre los valores contratados en las obras públicas y la falta de democracia en la contratación de las mismas. Sorprende también el primer puesto en oferta cultural, a menos que la gente entienda esto como la oferta de carnavales y fiestas, lo cual sin duda es una visión muy limitada de los ciudadanos, en una ciudad con bibliotecas que dejan mucho que desear, donde todavía se necesitan más museos y el teatro Amira de la Rosa sigue cerrado. 
 
Pero donde también quedamos mal es en seguridad (un 7º lugar). El jueves pasado un grupo de ciudadanos asistimos a una conferencia excelente del profesor Luis Trejos, de Uninorte, en el Museo del Caribe, sobre Conflicto y paz en el Caribe colombiano, en la cual este docente hizo un recorrido del mismo, dejándonos claro que vivimos en el ‘posacuerdo”  y no en el posconflicto, pues muchas violencias seguirán. 

Al examinar la situación de Barranquilla, con cifras georreferenciadas, se ve con claridad que la Capital de Vida se ha convertido en un territorio en disputa en la subcontratación del ‘Clan del Golfo’, para asegurarse las rutas de las drogas, con mucho sicariato y homicidios de por medio. Todos salimos de allí preocupados.
¿Vivimos un espejismo?

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