lunes, 2 de mayo de 2016

Trabajadores en tiempos turbulentos Por Jairo Parada



Trabajadores y su día… Primero de Mayo.
Jairo Parada escribe sobre la precariedad de de los mismos. Los cambios que se han dado con las nuevas tecnologías y los tiempos turbulentos… La jornada de 48 horas, la debilidad de la legislación laboral colombiana y su sistema judicial en la protección de los sindicatos.
Parada señala que se ha avanzado en algo, pero…

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Trabajadores en tiempos turbulentos
Por Jairo Parada

Los trabajadores y empleados de todo el mundo afrontan tiempos turbulentos. Con la globalización, acelerada desde los años 80 del siglo pasado, seguida por la internacionalización del capital productivo, el cual se ha fraccionado por todo el mundo, y la irrupción de la sociedad de la información y la digitalización, los procesos de destrucción del empleo avanzan raudos, sin que se vea un efecto creador fuerte de nuevos empleos, que siempre traen las nuevas tecnologías.
Por lo anterior, el empleo precario, la inestabilidad laboral, la terciarización y los contratos temporales predominan en el mundo. Colombia no es la excepción. Atrás quedaron la seguridad de los empleos de contratos a término indefinido, la estabilidad laboral y la seguridad en esta sociedad.
Por ello, hoy no basta reivindicar la necesidad de empleo, sino la de un empleo de calidad. El Estado no se puede adormecer como espectador pasivo ante estos fenómenos. De nada sirve tener supuestas bajas de desempleo, si el grueso del empleo (60%) es informal.

El sacrificio de los trabajadores de Chicago (Engel, Fischer, Parsons, Spies y Lingg), con sus huelgas obreras en mayo de 1886, rindió sus frutos, cuando rápidamente se conquistó la jornada de ocho horas diarias de trabajo. Pero 130 años después, sólo en pocos países se ha logrado una jornada laboral inferior a 48 horas semanales. Los hechos de Chicago señalaron la irrupción política de la clase obrera, lo cual se va a reflejar en el siglo XX con las revoluciones socialistas, que finalmente no dieron los resultados esperados.
Las sociedades modernas necesitan que los trabajadores y empleados se organicen en sindicatos sólidos, como se enseña en la Teoría de las Relaciones Industriales. Pero Colombia no es un ejemplo de una sociedad moderna: de más de 20 millones de trabajadores, en 2013 sólo existían 4.384 sindicatos, que agrupaban a 959.214 afiliados. Colombia registra una tasa de sindicalización de las más bajas del planeta, el 4,5%, mientras Argentina tiene un 32%.
La legislación laboral colombiana y su sistema judicial son débiles en la protección de los sindicatos, aunque se ha avanzado algo. Human Rights Watch califica a Colombia como uno de los países más peligrosos del mundo para la actividad sindical. De 1986 a 2011 fueron asesinados 2.917 sindicalistas, marcando un record mundial. Usualmente, cada año reciente, han asesinado dos docenas de sindicalistas. El sindicalismo en las empresas privadas se reduce a un 5% de las mismas, sobreviviendo en el sector público (49%). Apenas un 12% están en la industria manufacturera, y el resto se desperdiga en servicios, comercio y otras actividades. En el Atlántico hay 410 sindicatos con 49.992 afiliados.

Los retos que enfrenta en esta época un joven trabajador o empleado son considerables. Debe poseer un capital humano cualificado, manejar las nuevas tecnologías, pues cualquier empleo se lo exigirá. Todos los empleos que puedan ser remplazados por máquinas, serán efectivamente eliminados. La competencia mundial será intensa, y la característica de los tiempos será la incertidumbre. En ese panorama, sólo los movimientos sociales organizados encuentran una salida. No caerá del cielo.

*Doctor en Economía. Profesor del IEEC, Uninorte.

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