A raíz de las “chuzadas”, que se volvieron algo normal en nuestro país, quiero presentarles a nuestros lectores una serie de escritos de columnistas barranquilleros que se expresan a través de El Heraldo, el periódico más leído en la Costa Caribe colombiana, para que ustedes se hagan una idea de qué ha pasado en la ciudad, a propósito de estos acontecimientos que lograron que Enrique Berrío, secretario de movilidad del Distrito de Barranquilla le presentara su renuncia al alcalde Alejandro Char.
Primera invitada: Deyana Acosta Madiedo.
Luis Emilio Rada C.
Junio 13-2009.
“Chuzadas” para la reflexión
Por Deyana Acosta M.
Los sucesos de los últimos días, después del primitivo morbo que suele producirnos el tener acceso subrepticiamente a algunos elementos de la intimidad ajena, debe permitirnos avanzar hacia reflexiones más profundas al interior del grupo social.
No es fácil enfrentarnos a la desnudez que se siente cuando se hacen públicas conversaciones del ámbito privado. Indudablemente uno se siente violentado en su ser interior. Comenzaría por dos primeras reflexiones:
La primera tiene que ver con una mirada profunda hacia el maquiavelismo al que hemos llegado como sociedad, donde se recurre a cualquier medio con tal de lograr un fin. Así como un reflejo de lo que estamos viviendo a nivel nacional, las grabaciones de conversaciones privadas obtenidas por medios inadecuados que violan derechos fundamentales como el derecho a la intimidad, son usadas sin ningún tipo de escrúpulos.
La segunda reflexión hace relación a la crisis de liderazgo ético por la que atraviesa nuestra sociedad civil. Las conversaciones ‘chuzadas’ entre reconocidos líderes de la ciudad revelan unas reglas de juego que de pronto para muchos grupos de poder son usuales o comunes, pero que para el ciudadano común resultan impropias y dolorosamente dañinas.
En un contexto descentralizado, los grupos sociales deberían ser capaces de autorregular las reglas del juego de su democracia participativa. Es lo que Adela Cortina llama los mínimos morales de las sociedades liberales modernas. Pero parece que como grupo social todavía no hemos alcanzado esa mayoría de edad. Es una consecuencia de nuestra precaria premodernidad. Todavía no hemos llegado a un acuerdo sobre nuestros mínimos morales, entre otras cosas, porque al existir un reconocido grado de corrupción en el manejo de lo público, asumimos que al lado de esa degradación otros pecados no tan graves en lo privado se valen.
Tal vez lo que ha pasado es una clara señal para que los gremios económicos y el empresariado barranquilleros retomen un comprometido liderazgo ético y de responsabilidad social, entendida esta no como actos de generoso altruismo sino como una ejemplarizante autorregulación y el respeto a unas claras reglas cuando se enfrentan sus intereses particulares contra los intereses generales de la comunidad.
Por último, valdría también la pena una reflexión sobre la escisión entre lo público y lo privado, porque actualmente hay muchos asuntos privados que son de interés público, y viceversa. Estamos en una época en que esa línea sutil es fácil cruzarla. Pero además, cada vez es más difícil concebir un ciudadano dividido en dos naturalezas: una pública y otra privada. La tecnología en las comunicaciones nos lleva cada vez más a hacer público lo privado, por supuesto mediante un acto voluntario.
Parece que el llamado es a la ‘integridad’, es decir a guardar una coherencia entre lo que sucede en el despacho y lo que se hace domésticamente. Esa va a terminar siendo la única forma de protegernos de esa psicopatía social que nos puede convertir en unos monstruos esquizoides para los cuales una cosa es lo que hacemos para fuera y otra lo que hacemos para dentro.
viernes, 19 de junio de 2009
domingo, 14 de junio de 2009
III. Día del PADRE con chuzadas a bordo
Este asunto de las chuzadas de Manuel María, nos puso en la picota pública. Ahora vamos a aparecer como los colombianos más “listos” y “avispados” de la nación, cuando los que saben, tienen la certeza que esa es una mentira.
Acabo de entrevistar a Salomón Kalmanovitz, uno de los barranquilleros y economistas más estudiosos de la economía de Colombia y del mundo y me reiteró lo que dijo hace unos meses Cecilia López, también barranquillera y economista, que nuestro presidente Alvaro Uribe no sabe de economía. Y también le da duro a nuestro ministro de hacienda Oscar Iván Zuluaga, pero no he podido entregarles información por mi Blog, por estar jodiendo con las chuzadas. Eso nos atrasa, pero, vamos a seguir. En cualquier momento les envío el trabajo con Kalmanovitz, porque para la reelección tenemos tener elementos para el voto.
López y Kalmanovitz cree que Barranquilla ha avanzado, aunque Márquez, que no es economista, señala otra cosa…
Les dejo con la entrevista que Alix López, de El Heraldo, le hizo a Manuel María Márquez a raíz de sus chuzadas que se volvieron famosas.
Luis Emilio Rada C.
Pd:
(EL HERALDO)‘‘Hay que hacerle un juicio a los gremios” (Manuel María Márquez)
Por Alix López
Gran parte del rezago en que Barranquilla ha estado sumida frente a otras ciudades del país, es responsabilidad de la dirigencia privada que desde hace 25 años ha manejado los hilos de poder, porque en vez de jalonar proyectos para el desarrollo común, trabajaron para mezquinos intereses personales.
Con este concepto se pronunció 72 horas después del escándalo de las ‘chuzadas’ telefónicas el coordinador de la Red de veeduría Visión Compartida, Manuel María Márquez, quien reveló a los medios el contenido de estas grabaciones que mostraron a conocidos dirigentes gremiales aparentemente participando en conciliábulos y componendas para su propio beneficio, y para poner talanqueras a la labor de Visión Compartida.
Márquez se refirió con nombre propio a Arturo Sarabia Better, embajador de Colombia en Portugal, ex gobernador del Atlántico, ex presidente del Intergremial, entre algunos cargos. También a Enrique Berrío, anterior presidente de la Cámara de Comercio por unos 12 años, y dimitente secretario de Movilidad del Distrito.
Kenneth Loewy, presidente de la junta directiva seccional de la Andi y miembro del consejo directivo de la Universidad del Norte; Arnold Gómez, ex gobernador del Atlántico y actual presidente del comité Intergremial, y Antonio Celia Martínez-Aparicio, directivo de la Cámara de Comercio y presidente de Promigas.
“Ellos actúan como una sinfónica perfectamente afinada, pero desperdiciaron ese momento histórico, por lo tanto, tienen que renunciar de sus cargos, que les den la oportunidad a nuevos líderes”, aseguró.
¿Usted midió las consecuencias del debate que se generaría en la ciudad al revelar las interceptaciones telefónicas entre Enrique Berrío, Arturo Sarabia y Kenneth Loewy?
Sabíamos que era la prueba reina de lo que veníamos denunciando, que la ciudad había sido tomada por personas que permanentemente confabulaban en contra de los intereses comunes acciones inescrupulosas que trataban de desmontar cosas en beneficio de Barranquilla, cuando no le podían sacar beneficios personales. Sabíamos que el impacto iba a ser grande, pero era imprescindible hacerlo público porque en todas las grabaciones el tema gira a dañar las gestiones que Visión estaba haciendo. Queríamos que la comunidad supiera la capacidad de daño de estos señores.
¿A partir de estas grabaciones, qué giro cree usted que dará la ciudad?
La ciudad está despertando de un gran engaño colectivo. Esos personajes se aprovecharon durante 25 años de nuestra bondad, y nos hicieron creer que defendían los intereses de todos cuando realmente estaban aliados para controlar las fuentes de poder y destruir las iniciativas de beneficio comunitario que no controlaban. A Enrique Berrío, Arturo Sarabia, Arnold Gómez, Kenneth Loewy y Antonio Celia Martínez-Aparicio tienen que hacerles un juicio histórico porque son 25 años que la ciudad ha estado sometida a sus intereses, tienen que renunciar de las juntas del sector privado que ocupan. Ahora, estamos en un período de transición altamente saludable para una nueva ciudad, porque si el Distrito no se ha desarrollado en la forma como ha debido ser, es porque los líderes del sector privado que han controlado la ciudad no concibieron proyectos. Se dedicaron a beneficiar sus intereses y olvidaron que su responsabilidad era con Barranquilla. Por ejemplo, no hubo dique de contención contra los gravísimos atentados de las concesiones.
Algunos sectores aseguran que usted se ensañó contra Arturo Sarabia y Enrique Berrío por celos y rivalidades personales.
Yo le pregunté a Arturo Sarabia por la radio, cuáles son las obras que ha ejecutado en los múltiples puestos que ha ocupado, y él me dijo que no contestaba esa pregunta. Yo le dije, me conformo con que me muestre un solo proyecto. Cualquier ciudadano tiene el derecho a preguntarles a las personas que han ejercido cargos públicos por las obras que han ejecutado. Si Sarabia no es capaz de mostrar una sola obra es porque ha sido un pésimo funcionario. En el caso de Berrío estuvo 25 años en la Cámara de Comercio, y en su reporte aseguraba que habían creado la Sociedad Portuaria, la Fundación Carnaval y Triple A. Nada es cierto, porque de ser gestores a prestar una oficina hay una enorme diferencia.
¿Es que las autoridades competentes no lo han querido investigar por todas esas denuncias?
Como se escucha en las grabaciones la dirigencia gremial ha manipulado todo, denunciamos ante la Fiscalía pero todo ha sido bloqueado.
¿Pero, qué rescataría de la labor de Sarabia y Berrío?
No creo que haya una persona totalmente negativa, pero pienso que deben ser cosas que no tuvieron gran impacto. Cuando a alguien que ha hecho algo públicamente le preguntan, le dan la oportunidad del siglo. ¿A quién no le gusta hablar de las cosas positivas que ha hecho?
Usted fue impulsor de movimientos como ¿Qué harías tú por Barranquilla? y Frente Común por Barranquilla. ¿Qué pasó con esas entidades?
Qué harías tú por Barranquilla es la madre de Visión Compartida, que está demostrando resultados. El Frente Común tuvo que ser desmontado por otras conjuras como las que escucharon los barranquilleros en esas llamadas. El problema era que jugaban a la disociación, divide y reinarás. Ese era el juego, hablar mal de nosotros ante (el gobernador) Verano para que no nos atendiera, igual con los empresarios y decir: ‘Ese Manuel María es un loco’.
¿Usted cree que le bloquearon iniciativas?
Ese grupo conforma una orquesta afinadísima, que cuando teníamos reuniones de Visión Compartida, entonces la Cámara de Comercio organizaba algo y obviamente los periodistas se iban para allá. La prueba fehaciente de que sí se ejecutó parcialmente la conjura de Sarabia y Berrío es que todo el tiempo dijeron que el problema de Manuel María era porque la Cámara no le había dado una plata. Lo que hicieron fue tratar de asfixiarnos económicamente para que nadie nos respaldara.
Los que defienden el binomio Sarabia-Berrío sostienen que usted con este escándalo está montando su propio proyecto político.
Llevo 25 años en la vida pública. En 1991 tenía más protagonismo del que tengo ahora porque era gerente de la Andi, director de Probarranquilla y presidente del Frente Común. Si hubiera querido me hubiera lanzado a una candidatura. En ese entonces, un senador me llamó para la Alcaldía, y le respondí que no estaba interesado. No hay un objetivo político porque si así fuera, entonces hasta ahí llegaría la construcción de ciudad en el que están involucradas muchas personas.
También se afirma que usted no está solo en esto de las ‘chuzadas’, que le está haciendo ‘el mandado a alguien’.
Esa es una nueva cortina de humo. Obviamente no estamos de acuerdo con las ‘chuzadas’, pero al hacerlas públicas nos generan protección porque a la gente con la que ellos estaban intrigando en nuestra contra, ya no les van a creer. Si a mí me pasa algo ahora, ya todo el mundo sabrá de dónde viene. Y en el ámbito de todas las personas que ejercen una función pública, sus actuaciones sobre temas públicos están por fuera de las restricciones de la intimidad.
Pero la ciudadanía se pregunta y quiere saber, ¿quiénes hicieron las grabaciones?
No sabemos. A mí me enviaron el sobre una semana antes de darlas a conocer. Se habla que se requieren miles de millones para montar el andamiaje de las ‘chuzadas’. ¿Con qué plata Visión Compartida iba a ser eso? Otro argumento a nuestro favor, esas grabaciones son del año pasado. ¿Ustedes creen que si hubiéramos sabido de esas grabaciones en esa época las íbamos a guardar?
http://www.elheraldo.com.co/ELHERALDO/BancoConocimiento/X/x0hasta_aqui_llega_mi_vida_publica/x0hasta_aqui_llega_mi_vida_publica.asp?CodSeccion=48
Acabo de entrevistar a Salomón Kalmanovitz, uno de los barranquilleros y economistas más estudiosos de la economía de Colombia y del mundo y me reiteró lo que dijo hace unos meses Cecilia López, también barranquillera y economista, que nuestro presidente Alvaro Uribe no sabe de economía. Y también le da duro a nuestro ministro de hacienda Oscar Iván Zuluaga, pero no he podido entregarles información por mi Blog, por estar jodiendo con las chuzadas. Eso nos atrasa, pero, vamos a seguir. En cualquier momento les envío el trabajo con Kalmanovitz, porque para la reelección tenemos tener elementos para el voto.
López y Kalmanovitz cree que Barranquilla ha avanzado, aunque Márquez, que no es economista, señala otra cosa…
Les dejo con la entrevista que Alix López, de El Heraldo, le hizo a Manuel María Márquez a raíz de sus chuzadas que se volvieron famosas.
Luis Emilio Rada C.
Pd:
(EL HERALDO)‘‘Hay que hacerle un juicio a los gremios” (Manuel María Márquez)
Por Alix López
Gran parte del rezago en que Barranquilla ha estado sumida frente a otras ciudades del país, es responsabilidad de la dirigencia privada que desde hace 25 años ha manejado los hilos de poder, porque en vez de jalonar proyectos para el desarrollo común, trabajaron para mezquinos intereses personales.
Con este concepto se pronunció 72 horas después del escándalo de las ‘chuzadas’ telefónicas el coordinador de la Red de veeduría Visión Compartida, Manuel María Márquez, quien reveló a los medios el contenido de estas grabaciones que mostraron a conocidos dirigentes gremiales aparentemente participando en conciliábulos y componendas para su propio beneficio, y para poner talanqueras a la labor de Visión Compartida.
Márquez se refirió con nombre propio a Arturo Sarabia Better, embajador de Colombia en Portugal, ex gobernador del Atlántico, ex presidente del Intergremial, entre algunos cargos. También a Enrique Berrío, anterior presidente de la Cámara de Comercio por unos 12 años, y dimitente secretario de Movilidad del Distrito.
Kenneth Loewy, presidente de la junta directiva seccional de la Andi y miembro del consejo directivo de la Universidad del Norte; Arnold Gómez, ex gobernador del Atlántico y actual presidente del comité Intergremial, y Antonio Celia Martínez-Aparicio, directivo de la Cámara de Comercio y presidente de Promigas.
“Ellos actúan como una sinfónica perfectamente afinada, pero desperdiciaron ese momento histórico, por lo tanto, tienen que renunciar de sus cargos, que les den la oportunidad a nuevos líderes”, aseguró.
¿Usted midió las consecuencias del debate que se generaría en la ciudad al revelar las interceptaciones telefónicas entre Enrique Berrío, Arturo Sarabia y Kenneth Loewy?
Sabíamos que era la prueba reina de lo que veníamos denunciando, que la ciudad había sido tomada por personas que permanentemente confabulaban en contra de los intereses comunes acciones inescrupulosas que trataban de desmontar cosas en beneficio de Barranquilla, cuando no le podían sacar beneficios personales. Sabíamos que el impacto iba a ser grande, pero era imprescindible hacerlo público porque en todas las grabaciones el tema gira a dañar las gestiones que Visión estaba haciendo. Queríamos que la comunidad supiera la capacidad de daño de estos señores.
¿A partir de estas grabaciones, qué giro cree usted que dará la ciudad?
La ciudad está despertando de un gran engaño colectivo. Esos personajes se aprovecharon durante 25 años de nuestra bondad, y nos hicieron creer que defendían los intereses de todos cuando realmente estaban aliados para controlar las fuentes de poder y destruir las iniciativas de beneficio comunitario que no controlaban. A Enrique Berrío, Arturo Sarabia, Arnold Gómez, Kenneth Loewy y Antonio Celia Martínez-Aparicio tienen que hacerles un juicio histórico porque son 25 años que la ciudad ha estado sometida a sus intereses, tienen que renunciar de las juntas del sector privado que ocupan. Ahora, estamos en un período de transición altamente saludable para una nueva ciudad, porque si el Distrito no se ha desarrollado en la forma como ha debido ser, es porque los líderes del sector privado que han controlado la ciudad no concibieron proyectos. Se dedicaron a beneficiar sus intereses y olvidaron que su responsabilidad era con Barranquilla. Por ejemplo, no hubo dique de contención contra los gravísimos atentados de las concesiones.
Algunos sectores aseguran que usted se ensañó contra Arturo Sarabia y Enrique Berrío por celos y rivalidades personales.
Yo le pregunté a Arturo Sarabia por la radio, cuáles son las obras que ha ejecutado en los múltiples puestos que ha ocupado, y él me dijo que no contestaba esa pregunta. Yo le dije, me conformo con que me muestre un solo proyecto. Cualquier ciudadano tiene el derecho a preguntarles a las personas que han ejercido cargos públicos por las obras que han ejecutado. Si Sarabia no es capaz de mostrar una sola obra es porque ha sido un pésimo funcionario. En el caso de Berrío estuvo 25 años en la Cámara de Comercio, y en su reporte aseguraba que habían creado la Sociedad Portuaria, la Fundación Carnaval y Triple A. Nada es cierto, porque de ser gestores a prestar una oficina hay una enorme diferencia.
¿Es que las autoridades competentes no lo han querido investigar por todas esas denuncias?
Como se escucha en las grabaciones la dirigencia gremial ha manipulado todo, denunciamos ante la Fiscalía pero todo ha sido bloqueado.
¿Pero, qué rescataría de la labor de Sarabia y Berrío?
No creo que haya una persona totalmente negativa, pero pienso que deben ser cosas que no tuvieron gran impacto. Cuando a alguien que ha hecho algo públicamente le preguntan, le dan la oportunidad del siglo. ¿A quién no le gusta hablar de las cosas positivas que ha hecho?
Usted fue impulsor de movimientos como ¿Qué harías tú por Barranquilla? y Frente Común por Barranquilla. ¿Qué pasó con esas entidades?
Qué harías tú por Barranquilla es la madre de Visión Compartida, que está demostrando resultados. El Frente Común tuvo que ser desmontado por otras conjuras como las que escucharon los barranquilleros en esas llamadas. El problema era que jugaban a la disociación, divide y reinarás. Ese era el juego, hablar mal de nosotros ante (el gobernador) Verano para que no nos atendiera, igual con los empresarios y decir: ‘Ese Manuel María es un loco’.
¿Usted cree que le bloquearon iniciativas?
Ese grupo conforma una orquesta afinadísima, que cuando teníamos reuniones de Visión Compartida, entonces la Cámara de Comercio organizaba algo y obviamente los periodistas se iban para allá. La prueba fehaciente de que sí se ejecutó parcialmente la conjura de Sarabia y Berrío es que todo el tiempo dijeron que el problema de Manuel María era porque la Cámara no le había dado una plata. Lo que hicieron fue tratar de asfixiarnos económicamente para que nadie nos respaldara.
Los que defienden el binomio Sarabia-Berrío sostienen que usted con este escándalo está montando su propio proyecto político.
Llevo 25 años en la vida pública. En 1991 tenía más protagonismo del que tengo ahora porque era gerente de la Andi, director de Probarranquilla y presidente del Frente Común. Si hubiera querido me hubiera lanzado a una candidatura. En ese entonces, un senador me llamó para la Alcaldía, y le respondí que no estaba interesado. No hay un objetivo político porque si así fuera, entonces hasta ahí llegaría la construcción de ciudad en el que están involucradas muchas personas.
También se afirma que usted no está solo en esto de las ‘chuzadas’, que le está haciendo ‘el mandado a alguien’.
Esa es una nueva cortina de humo. Obviamente no estamos de acuerdo con las ‘chuzadas’, pero al hacerlas públicas nos generan protección porque a la gente con la que ellos estaban intrigando en nuestra contra, ya no les van a creer. Si a mí me pasa algo ahora, ya todo el mundo sabrá de dónde viene. Y en el ámbito de todas las personas que ejercen una función pública, sus actuaciones sobre temas públicos están por fuera de las restricciones de la intimidad.
Pero la ciudadanía se pregunta y quiere saber, ¿quiénes hicieron las grabaciones?
No sabemos. A mí me enviaron el sobre una semana antes de darlas a conocer. Se habla que se requieren miles de millones para montar el andamiaje de las ‘chuzadas’. ¿Con qué plata Visión Compartida iba a ser eso? Otro argumento a nuestro favor, esas grabaciones son del año pasado. ¿Ustedes creen que si hubiéramos sabido de esas grabaciones en esa época las íbamos a guardar?
http://www.elheraldo.com.co/ELHERALDO/BancoConocimiento/X/x0hasta_aqui_llega_mi_vida_publica/x0hasta_aqui_llega_mi_vida_publica.asp?CodSeccion=48
II. Día del PADRE con chuzadas a bordo
Ese es El Heraldo que nos merecemos.
Que ponga a los contradictores frente a frente, para que Barranquilla sea la prioridad. Una Barranquilla que es de todos.
Enrique Berrío dice en el diálogo con Rosario Borrero:
¿Qué sintió al escuchar las grabaciones?
Me sentí ofendido como ser humano en lo más íntimo de mi ser, porque si bien yo pude haber dicho algo que perjudicó a alguien y que lamento, y presento mis disculpas, lo cierto es que esas son expresiones que se dicen dentro de la casa, con la reserva de la intimidad. Lamentablemente esto se ha expuesto a la luz pública en forma descontextualizada. Lo poco que yo he escuchado son unas grabaciones editadas, fragmentos de conversaciones.
Y yo comento: también me sentiría ofendido.
Y cualquier miembro de Visión Compartida, la veeduría que armó el zafarrancho al utilizar información ilegalmente, se sentiría también ofendido (a) si le pusieran a sonar por la radio nacional las embarradas que ha cometido. Delicado esto, lo repito.
Asusta, carajo… Y eso que uno se ha mantenido al margen de los “cruces”…
Vamos a presentarles a Berrío…
Luis Emilio Rada C.
Pd:
EL HERALDO. Las dos caras de una ‘chuzada’ (Enrique Berrío)
Por Rosario Borrero B.
Enrique Berrío Mendoza acaba de vivir una de sus peores semanas en sus 51 años de vida. Pasó, en menos de 48 horas, del entusiasmo de ver cómo el experimento del primer Día sin carro daba los resultados esperados, al infierno de convertirse en protagonista de un escándalo sin antecedentes en Barranquilla: la versión local de las chuzadas, que filtraron las conversaciones telefónicas que sostuvo con varios de sus amigos. La cosa ha sido de tal tamaño, que el hoy ex Secretario de Movilidad anuncia el fin de su vida pública.
¿Qué sintió al escuchar las grabaciones?
Me sentí ofendido como ser humano en lo más íntimo de mi ser, porque si bien yo pude haber dicho algo que perjudicó a alguien y que lamento, y presento mis disculpas, lo cierto es que esas son expresiones que se dicen dentro de la casa, con la reserva de la intimidad. Lamentablemente esto se ha expuesto a la luz pública en forma descontextualizada. Lo poco que yo he escuchado son unas grabaciones editadas, fragmentos de conversaciones. Incluso, en algunos momentos la conversación no era lo fluida que yo recuerdo.
¿En qué conversaciones?
No recuerdo específicamente, pero yo escuché palabras que sentí que no se habían dicho en esa secuencia. Escuché alguna expresión que sé que en su momento no oí. Pero aunque todo esto me expone al juicio implacable de la opinión, hay que tener en cuenta que aquí se ha cometido un delito, un crimen. ¿Usted se imagina lo que sucedería si chuzaran la Redacción de EL HERALDO? ¿O si chuzaran por cien horas los celulares de los concejales? ¿De qué cosas nos enteraríamos? No seríamos capaces de vivir en comunidad.
¿Duda de la autenticidad de esas grabaciones?
No sé, pero hay hipótesis... Yo no las he escuchado todas, pero algunas de las personas que he consultado piensan que con el nivel de sofisticación de los equipos que se utilizaron es posible hacer ediciones y montajes. Es decir, que a mí me pongan a hablar con otras personas distintas de quienes eran mis interlocutoras originalmente. Si editan la voz con la que saludo a mi hija para ponerme a hablar con otra persona, que también ha sido editada, estamos hablando de un problema muy serio.
¿Piensa emprender alguna acción penal?
Desde luego, contra la gente de la veeduría y contra quienes difundieron todo esto. Es que aquí hay que distinguir que esto es el resultado de las actuaciones de una banda criminal que tiene origen en las mafias que han tenido asiento en el Distrito, que se han aprovechado del erario y que han tenido representación política. Yo no soy el objetivo. El objetivo es lanzar señales a la Administración para que revise decisiones que ha tomado y que representan muchísimo dinero.
¿Insinúa que este episodio guarda relación con el desmonte de las concesiones, por ejemplo?
Eventualmente. Me refiero a decisiones que se están tomando de muchísima importancia. Desde luego yo creo que es por toda esta buena gestión de nuestro Alcalde, lo cual va a tener repercusiones sustanciales en las próximas elecciones. Barranquilla y el Atlántico cambiarán en su mapa político, dado el buen desempeño del Alcalde y del Gobernador. Por eso creo que esta es la expresión desesperada de quienes procuran el status quo para que aquí las cosas cambien, sin que nada cambie. Pero resulta que aquí las cosas sí están cambiando. ¿Yo? Yo soy un instrumento y ofrezco mi cabeza, si en algo puede contribuir esto para que haya un poco más de sosiego en el debate político.
¿Quién puede estar detrás de todo esto?
Quienes ven afectado sus intereses económicos y geopolíticos. Quienes amparados en diversos disfraces sienten amenazado su futuro.
Pero hay otro escenario. ¿Esto no tendría relación con lo que fueron sus actuaciones en la Cámara de Comercio?
No, yo no creo. Aquí lo que se están manifestando son odios y rencores. Se está expresando la condición humana en su forma más elemental. Ahora bien, tengo claro también que estuve 25 años en la Cámara de Comercio, donde se construyen lazos de amistad y solidaridad, pero también de los otros. Y esos otros se manifestaron con toda la fiereza de que fueron capaces.
¿Se refiere a Manuel María Márquez?
Desde luego.
En algún momento de las grabaciones usted manifiesta su rabia contra él y hasta dice que le quiere pegar. ¿Por qué?
Él ha desatado contra mí una carnicería implacable y sistemática durante tres años, que se evidencia en las publicaciones de EL HERALDO, en las declaraciones de eso que él llama veeduría. En algún momento el acoso ofusca y uno, como ser humano que tiene debilidades, que se equivoca, puede lanzar expresiones como esa. Pero del dicho al hecho hay un espacio que es el que nos distingue de las bestias. Esa expresión primaria, ese deseo primitivo, se desvanece.
De dónde viene tanto encono?
Él tiene un cuadro mental que bien vale la pena examinar. Yo creo que alguien que es capaz de reaccionar en esa forma en el largo plazo, construyendo fantasías sobre algunos hechos reales, es de cuidar. Manuel Márquez me sindica a mí de ser el más temible criminal que ha llegado a Barranquilla, pero nunca ha dicho en concreto qué tomé que no fuera mío, qué me llevé.
En su paso por la Cámara, ¿reconoce haber cometido alguna irregularidad, o alguna indelicadeza?
Absolutamente ninguna. Yo reconozco mis defectos como ser humano y créame que trabajo en ellos a diario.
¿Por qué en su momento la Cámara se negó a aquello que le pedía la veeduría: ‘hacer público lo público?
Hay tutelas y derechos de petición contestados, así como sentencias de la Corte Constitucional sobre el caso de Visión Compartida-Cámara de Comercio de Barranquilla, que concedieron la razón a la postura asumida por la Cámara, que en su momento entregó toda la información pública solicitada por la veeduría. La información privada, puramente gremial, la Cámara nunca la entregó porque no está obligada a hacerlo. Es que el Estado de Derecho hay que respetarlo.
Otro dolor de cabeza para usted fue la estación La Castellana, de su propiedad. ¿Qué va a pasar?
Sobre ese tema, yo dejo mis actuaciones al escrutinio y a la decisión de las autoridades. Mi familia tiene el 25% del componente empresarial que hay ahí. Tengo la firme convicción de que todo se ha hecho conforme a la Ley.
¿A qué se refería con las comparaciones entre el pajazo y el polvo?
A una cosa muy elemental: a que desde los gremios y el sector privado no se hace otra cosa que plantear formulaciones teóricas, pero que es desde el Estado donde se incide en la sociedad en forma real. La realidad está en el Estado.
¿Qué sigue para usted?
Me voy al más absoluto anonimato. Mi vida pública terminó hoy. Me dedicaré a atender los requerimientos que la Justicia me haga y procuraré defender todos los derechos que me quitaron.
¿Se va de la ciudad?
No. No tengo por qué hacerlo.
¿Ha perdido amigos?
Gracias a Dios, no.
¿Qué aprendió de esto?
Que tenemos que ser mucho más cuidadosos.
Próxima: Manuel María Márquez, el tremendo de Manuel…
Luis Emilio
Que ponga a los contradictores frente a frente, para que Barranquilla sea la prioridad. Una Barranquilla que es de todos.
Enrique Berrío dice en el diálogo con Rosario Borrero:
¿Qué sintió al escuchar las grabaciones?
Me sentí ofendido como ser humano en lo más íntimo de mi ser, porque si bien yo pude haber dicho algo que perjudicó a alguien y que lamento, y presento mis disculpas, lo cierto es que esas son expresiones que se dicen dentro de la casa, con la reserva de la intimidad. Lamentablemente esto se ha expuesto a la luz pública en forma descontextualizada. Lo poco que yo he escuchado son unas grabaciones editadas, fragmentos de conversaciones.
Y yo comento: también me sentiría ofendido.
Y cualquier miembro de Visión Compartida, la veeduría que armó el zafarrancho al utilizar información ilegalmente, se sentiría también ofendido (a) si le pusieran a sonar por la radio nacional las embarradas que ha cometido. Delicado esto, lo repito.
Asusta, carajo… Y eso que uno se ha mantenido al margen de los “cruces”…
Vamos a presentarles a Berrío…
Luis Emilio Rada C.
Pd:
EL HERALDO. Las dos caras de una ‘chuzada’ (Enrique Berrío)
Por Rosario Borrero B.
Enrique Berrío Mendoza acaba de vivir una de sus peores semanas en sus 51 años de vida. Pasó, en menos de 48 horas, del entusiasmo de ver cómo el experimento del primer Día sin carro daba los resultados esperados, al infierno de convertirse en protagonista de un escándalo sin antecedentes en Barranquilla: la versión local de las chuzadas, que filtraron las conversaciones telefónicas que sostuvo con varios de sus amigos. La cosa ha sido de tal tamaño, que el hoy ex Secretario de Movilidad anuncia el fin de su vida pública.
¿Qué sintió al escuchar las grabaciones?
Me sentí ofendido como ser humano en lo más íntimo de mi ser, porque si bien yo pude haber dicho algo que perjudicó a alguien y que lamento, y presento mis disculpas, lo cierto es que esas son expresiones que se dicen dentro de la casa, con la reserva de la intimidad. Lamentablemente esto se ha expuesto a la luz pública en forma descontextualizada. Lo poco que yo he escuchado son unas grabaciones editadas, fragmentos de conversaciones. Incluso, en algunos momentos la conversación no era lo fluida que yo recuerdo.
¿En qué conversaciones?
No recuerdo específicamente, pero yo escuché palabras que sentí que no se habían dicho en esa secuencia. Escuché alguna expresión que sé que en su momento no oí. Pero aunque todo esto me expone al juicio implacable de la opinión, hay que tener en cuenta que aquí se ha cometido un delito, un crimen. ¿Usted se imagina lo que sucedería si chuzaran la Redacción de EL HERALDO? ¿O si chuzaran por cien horas los celulares de los concejales? ¿De qué cosas nos enteraríamos? No seríamos capaces de vivir en comunidad.
¿Duda de la autenticidad de esas grabaciones?
No sé, pero hay hipótesis... Yo no las he escuchado todas, pero algunas de las personas que he consultado piensan que con el nivel de sofisticación de los equipos que se utilizaron es posible hacer ediciones y montajes. Es decir, que a mí me pongan a hablar con otras personas distintas de quienes eran mis interlocutoras originalmente. Si editan la voz con la que saludo a mi hija para ponerme a hablar con otra persona, que también ha sido editada, estamos hablando de un problema muy serio.
¿Piensa emprender alguna acción penal?
Desde luego, contra la gente de la veeduría y contra quienes difundieron todo esto. Es que aquí hay que distinguir que esto es el resultado de las actuaciones de una banda criminal que tiene origen en las mafias que han tenido asiento en el Distrito, que se han aprovechado del erario y que han tenido representación política. Yo no soy el objetivo. El objetivo es lanzar señales a la Administración para que revise decisiones que ha tomado y que representan muchísimo dinero.
¿Insinúa que este episodio guarda relación con el desmonte de las concesiones, por ejemplo?
Eventualmente. Me refiero a decisiones que se están tomando de muchísima importancia. Desde luego yo creo que es por toda esta buena gestión de nuestro Alcalde, lo cual va a tener repercusiones sustanciales en las próximas elecciones. Barranquilla y el Atlántico cambiarán en su mapa político, dado el buen desempeño del Alcalde y del Gobernador. Por eso creo que esta es la expresión desesperada de quienes procuran el status quo para que aquí las cosas cambien, sin que nada cambie. Pero resulta que aquí las cosas sí están cambiando. ¿Yo? Yo soy un instrumento y ofrezco mi cabeza, si en algo puede contribuir esto para que haya un poco más de sosiego en el debate político.
¿Quién puede estar detrás de todo esto?
Quienes ven afectado sus intereses económicos y geopolíticos. Quienes amparados en diversos disfraces sienten amenazado su futuro.
Pero hay otro escenario. ¿Esto no tendría relación con lo que fueron sus actuaciones en la Cámara de Comercio?
No, yo no creo. Aquí lo que se están manifestando son odios y rencores. Se está expresando la condición humana en su forma más elemental. Ahora bien, tengo claro también que estuve 25 años en la Cámara de Comercio, donde se construyen lazos de amistad y solidaridad, pero también de los otros. Y esos otros se manifestaron con toda la fiereza de que fueron capaces.
¿Se refiere a Manuel María Márquez?
Desde luego.
En algún momento de las grabaciones usted manifiesta su rabia contra él y hasta dice que le quiere pegar. ¿Por qué?
Él ha desatado contra mí una carnicería implacable y sistemática durante tres años, que se evidencia en las publicaciones de EL HERALDO, en las declaraciones de eso que él llama veeduría. En algún momento el acoso ofusca y uno, como ser humano que tiene debilidades, que se equivoca, puede lanzar expresiones como esa. Pero del dicho al hecho hay un espacio que es el que nos distingue de las bestias. Esa expresión primaria, ese deseo primitivo, se desvanece.
De dónde viene tanto encono?
Él tiene un cuadro mental que bien vale la pena examinar. Yo creo que alguien que es capaz de reaccionar en esa forma en el largo plazo, construyendo fantasías sobre algunos hechos reales, es de cuidar. Manuel Márquez me sindica a mí de ser el más temible criminal que ha llegado a Barranquilla, pero nunca ha dicho en concreto qué tomé que no fuera mío, qué me llevé.
En su paso por la Cámara, ¿reconoce haber cometido alguna irregularidad, o alguna indelicadeza?
Absolutamente ninguna. Yo reconozco mis defectos como ser humano y créame que trabajo en ellos a diario.
¿Por qué en su momento la Cámara se negó a aquello que le pedía la veeduría: ‘hacer público lo público?
Hay tutelas y derechos de petición contestados, así como sentencias de la Corte Constitucional sobre el caso de Visión Compartida-Cámara de Comercio de Barranquilla, que concedieron la razón a la postura asumida por la Cámara, que en su momento entregó toda la información pública solicitada por la veeduría. La información privada, puramente gremial, la Cámara nunca la entregó porque no está obligada a hacerlo. Es que el Estado de Derecho hay que respetarlo.
Otro dolor de cabeza para usted fue la estación La Castellana, de su propiedad. ¿Qué va a pasar?
Sobre ese tema, yo dejo mis actuaciones al escrutinio y a la decisión de las autoridades. Mi familia tiene el 25% del componente empresarial que hay ahí. Tengo la firme convicción de que todo se ha hecho conforme a la Ley.
¿A qué se refería con las comparaciones entre el pajazo y el polvo?
A una cosa muy elemental: a que desde los gremios y el sector privado no se hace otra cosa que plantear formulaciones teóricas, pero que es desde el Estado donde se incide en la sociedad en forma real. La realidad está en el Estado.
¿Qué sigue para usted?
Me voy al más absoluto anonimato. Mi vida pública terminó hoy. Me dedicaré a atender los requerimientos que la Justicia me haga y procuraré defender todos los derechos que me quitaron.
¿Se va de la ciudad?
No. No tengo por qué hacerlo.
¿Ha perdido amigos?
Gracias a Dios, no.
¿Qué aprendió de esto?
Que tenemos que ser mucho más cuidadosos.
Próxima: Manuel María Márquez, el tremendo de Manuel…
Luis Emilio
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