jueves, 30 de junio de 2022

Petro y el Caribe colombiano: ¿una esperanza real para la región? Por Arnold Gómez

¿Qué va a pasar con la región Caribe, ahora que Gustavo Petro, llegó a la presidencia?

Pues, lo que pensamos los ciudadanos de esta parte del país, es que nos debe ir bien.

Fueron muchos los costeños y colombianos que le apostaron al nuevo presidente y esperan que él responda por ese apoyo que se le dio.

Unos no confían en eso, pero otros consideran que Petro cumplirá.

En el RadaR siempre estaremos atentos y les seguiremos contando la historia…

Vamos a leer con cuidado lo que ha registrado Arnold Gómez, quien fue gobernador del departamento del Atlántico, hablando precisamente de ese tema.

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Petro y el Caribe colombiano: ¿una esperanza real para la región?

Por Arnold Gómez

No es casualidad que buena parte de los votos que le permitieron ganar a Petro y a Márquez en la segunda vuelta vinieran del Caribe.

¿Se vienen tiempos de cambio para nuestra región?

Todavía el país sigue asimilando los resultados de la elección presidencial. Lo sucedido es inédito y significativo. Gustavo Petro, quien ha sido Representante a la Cámara, Senador y Alcalde de Bogotá, y Francia Márquez, una líder ambiental que ha experimentado situaciones de desigualdad, pobreza y embarazo adolescente, tendrán por los próximos cuatro años la responsabilidad de materializar un cambio en la política expresado mediante el voto popular por más de once millones de colombianos. 

“Un cambio para abrir oportunidad y esperanza para todos los colombianos, en cada esquina del territorio”, dijo Petro en su triunfante discurso del pasado 19 de junio. Pese a algunas mejoras, la corrupción, la pobreza, la desigualdad y la inseguridad son los temas que más preocupan a los colombianos, quienes frustrados ante un Estado administrado por unos políticos quienes en su mayoría se muestran indolentes o incapaces de ayudar a que la gente viva mejor, demostraron su hastío en las urnas.

Aunque en varias oportunidades –como en el gobierno de López Pumarejo– el Partido Liberal impulsó políticas sociales de avanzada, es la primera vez que un grupo de izquierda gana las elecciones presidenciales. Al carácter progresista que tuvo el liberalismo le otorgan algunos historiadores el que durante el siglo XX los partidos de izquierda en Colombia no alcanzaran votaciones importantes. Lo anterior con la excepción del M-19, que luego de firmar el Acuerdo de Paz en 1990 obtuvo el 27 % de los escaños de la Constituyente del 91 y cerca del 17 % –sumados senadores y representantes a la cámara– del Congreso que se eligió a continuación.

No es casualidad que buena parte de los votos que le permitieron ganar a Petro y a Márquez en la segunda vuelta vinieran del Caribe. El pasado 19 de junio la región aportó 700.000 votos adicionales a los ya conseguidos en mayo. Barranquilla, gobernada por el más importante grupo político regional que apoyó inicialmente las candidaturas del exalcalde Alejandro Char, luego a Federico Gutiérrez y finalmente a Rodolfo Hernández, fue la ciudad de mayor crecimiento relativo en votos a favor del Pacto Histórico.

Una mirada a indicadores de la región refleja razones que podrían explicar la manifestación tan contundente de sus votantes. Con el 22.4 % de la población nacional, el Caribe colombiano concentra al 29 % de las personas en condición de pobreza y al 31.6 % de la población en la línea de pobreza extrema. En el período comprendido entre diciembre de 2021 y febrero de 2022, de acuerdo con el DANE, solo el 40 % de los barranquilleros consumió 3 comidas diarias. Una investigación reciente de Angela Granger y Adolfo Meisel muestra la desigualdad creciente en materia de calidad educativa. De acuerdo con los resultados, los estudiantes de la región están por debajo de la media nacional en distintas mediciones, tanto en educación primaria y secundaria como en universitaria. Una trampa de pobreza donde la baja calidad educativa restringe la capacidad local de aumentar los ingresos y la ausencia de los ingresos limita la inversión en educación. En lugar de disminuir, las disparidades del Caribe frente a otras regiones como el centro, Antioquia y los santanderes, aumentan en estos y otros indicadores.

Transformar de la realidad de nuestro Caribe pasa por el hecho de que sea una prioridad tanto para el presidente Gustavo Petro como para su equipo ejecutivo, al que ojalá lleguen personas con conocimiento, experiencia y que de verdad representen a la región.

Documentos de Casa Grande Caribe de 2018, y otros más recientes elaborados por centros de pensamiento regionales como Fundesarrollo, Atarraya y Cesore, señalan no solamente áreas donde es más crítica la desigualdad, sino que sugieren políticas y calculan el costo de reducirlas.

Además de la educación que es fundamental, es necesario priorizar acciones en materia de nutrición, salud, agua y alcantarillado, embarazo adolescente y violencia urbana. En 2018 se cuantificó en 16.548 millones de dólares lo necesario para recortar esa desigualdad en un horizonte de 12 años y se identificó que la financiación podía provenir de recaudos tributarios propios, regalías y la participación que ya tiene el Caribe colombiano en el presupuesto nacional. Es cuestión de prioridades, eficiencia en el gasto y lógicamente, lo que en nuestra región es una realidad impactante, enfrentar en serio la corrupción.

Nada o muy poco se logró en 4 años a pesar de tener varios ministros de la región y una bancada parlamentaria que en su mayoría hizo parte del gobierno saliente. Temas tan sencillos como el alumbrado público de la autopista Barranquilla-Puerto Colombia siguen igual, apagados.

También están planteados como parte de las necesidades del Caribe colombiano temas de infraestructura largamente estudiados como el proyecto integral de la Mojana, la navegabilidad del río Magdalena, la conexión Ciénaga-Barranquilla, la vía Chinú-Lorica, y la eterna cruz del servicio de energía eléctrica en la región. Se une a ellos el necesario propósito de masificar el servicio de internet al que solo tiene acceso el 35 % de la población.

Una transformación de la realidad de nuestro Caribe pasa, en primera instancia, por el hecho de que sea una prioridad tanto para el presidente Gustavo Petro como para su equipo ejecutivo, al que ojalá lleguen personas con conocimiento, experiencia y que de verdad representen a la región.

En segundo lugar, es necesario que el Acuerdo Nacional propuesto incluya un compromiso serio con lo planteado para reducir las desigualdades regionales. Asimismo, es clave la participación de los gobiernos departamentales y municipales, los cuales tendrán que hacer cambios de políticas para ser parte de este reto. Se vienen elecciones regionales en 2023 que seguramente cambiarán el balance actual de fuerzas.

Hay mucha expectativa y hasta ahora los mensajes apuntan a la búsqueda de consensos para hacer realidad la voluntad de cambio. La reducción de desigualdades es un horizonte común y una región Caribe con menos pobreza, con una población mejor educada y con mayor seguridad deberá generar mayor desarrollo económico y prosperidad para todos. El rol de la sociedad civil, la academia y los gremios es sustancial para aportar ideas, participar en las soluciones, exigir resultados y ser veedores empoderados que eviten generar nuevas frustraciones.

Emisión 10046 junio 30 2022

 




Temas en la Mira del RadaR:

  • En 7.5% quedó la tasa de interés de política monetaria en Colombia. La decisión fue tomada por unanimidad por la junta directiva del Banco de la República. Tenemos las voces del ministro de hacienda y el gerente del banco emisor.
  • El exministro de hacienda Rudolf Hommes dice que si el Acuerdo Nacional propuesto por el nuevo gobierno colombiano logra dinamizar producción y productividad, el país contará con una oferta de desarrollo social y económico acordada por sus élites.
  • Quienes no votaron por Gustavo Petro deben reflexionar sobre sus temores y revisar con calma el discurso de integración que maneja junto a su vicepresidenta Francia Márquez. Nuestro director Luis Emilio Rada conversó con el periodista Gilberto Marenco.

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Tasas de interés del Banco de la República de Colombia cerrarían en más de 9% este año. Por Alejandro Reyes

Sigue subiendo la tasa de interés que maneja el Banco de la República de Colombia.

Se dice que subirá hasta un 9% al cierre de este año.

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Tasas de interés del Banco de la República de Colombia cerrarían en más de 9% este año 

Por Alejandro Reyes

Principales mensajes 

· El Banco de la República subió en 150 puntos básicos su tasa de política monetaria, al 7,5%.

La decisión fue unánime. 

· Con este incremento, el Banco acelera el ritmo de ajuste de tasas frente a lo realizado en las reuniones de marzo y abril.

· Se destaca la decisión unánime, aunque en las apreciaciones del Ministro se resaltó que si bien esta decisión fue unánime no significa que se mantenga el mismo ritmo a futuro, este dependerá de los datos con los que se cuente.

· Sobre el mayor ritmo de ajuste en la tasa, el Gerente destaca que la decisión busca en primer lugar que la tasa terminal se alcance más temprano, y en segundo lugar, alcance un menor nivel.

· Sobre las decisiones futuras, el Gerente destacó que consideran que siguen en el camino de normalización de la política monetaria y que la tendencia sigue siendo a continuar con los incrementos en tasas, sin embargo, destacó que el ritmo o velocidad de los ajustes se determinarán reunión a reunión con la información disponible.

· En cuanto a la inflación, el comunicado destacó que si bien la inflación total se redujo marginalmente, la inflación básica presentó un fuerte incremento, alcanzando el 5,9% en mayo. Al tiempo destacaron que las expectativas de inflación continuaron aumentando.

· El Gerente resaltó que habrá una convergencia lenta, desearían que fuera más rápida, pero se estima según las expectativas que en 2024 ya se ubique en torno al rango meta.

· El Banco revisó al alza su perspectiva de crecimiento económico para 2022, del 5,0% a 6,3%. Este ajuste se debe en buena medida a los datos observados en el primer semestre, que han superado las expectativas.

· El Gerente del Banco de la República, quien está aquí en el RadaR, destacó que el déficit en cuenta corriente resalta un comportamiento de la demanda más fuerte que el de la oferta, lo que se acentuó en el dato del primer semestre y marca la necesidad de un ajuste adicional de la demanda. 

· En el frente externo el comunicado resaltó el resultado del déficit en cuenta corriente del primer trimestre del año, que se ubicó en 6,4% del PIB, superior al observado el año previo en igual periodo.

· La decisión por un incremento de 150pb de forma unánime abre el camino a que se continúe por esta senda en julio, más teniendo en cuenta que se espera una aceleración de la inflación en junio al 9,7%.

· En este orden de ideas, consideramos que se abre la discusión sobre la tasa terminal, en torno a un nivel de al menos 9,0% sino mayor, dependiendo de la evolución de la actividad.

· Es interesante que el grueso de la discusión estuvo centrada en la inflación, expectativas y choques, mientras que la decisión parece haberse tomado más por cuenta de las sorpresas en la actividad.

· Esto es relevante de cara al ciclo de desaceleración de la actividad económica esperado en el segundo semestre de este año pero que se acentúa en 2023.

· En este orden de ideas, creemos que el Banco tiene espacio para seguir incrementando tasas por un par de meses (de requerirse) pero seguramente entrado el tercer trimestre o al inicio del cuarto trimestre haya menor capacidad de continuar con alzas en tasas en la medida que se comenzará a sentir la moderación en actividad.