domingo, 13 de septiembre de 2009

La sabiduría de Sirácides

Una vez me entregaron una pequeña tarjeta y me llamó la atención la forma en que redactó Sirácides.

Dicen que era un hombre rico, educado y eso me gustó mucho más, porque teniendo dinero su léxico era de un ser humano sencillo, sereno y muy aplomado.

Por eso acompaño al gobernador del Atlántico que le está apostando a un mes sin armas en el departamento.

Siracides nos pone muchos ejemplos y en este blog mío, haremos referencia a su sabiduría. Sabiduría que necesita Colombia y todos los países del mundo.

Se los presento... sobre todo, a quienes creen que casi todo lo saben...

Luis Emilio Rada C.

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Sirácides

Introducción

Dos siglos antes de Cristo, Jesús, hijo de Sirac, escribió este libro que es una síntesis de las tradiciones y de las enseñanzas de los «sabios».

Era un hombre acomodado y de buena educación. Parece haber estado al frente de una casa importante y con servidumbre. Trató con mucha gente, se dedicó a trabajos y negocios que le resultaron bien y, al final, este sabio confiesa que los libros sagrados le enseñaron los secretos del éxito. Al escribir el presente libro, quiso compartir con otros lo que había leído en aquéllos y comprobado con su propia experiencia.


Escribe algunos años antes de la crisis religiosa de que se habla en los libros de los Macabeos. Muchos de sus contemporáneos se dejaban atraer por la cultura griega y su religión judía les parecía anticuada. El autor quiere mostrarles lo que significa la fe para el que vive en el mundo y se enfrenta con los mil problemas de la vida práctica. En ninguna otra nación hay una sabiduría superior a la del pueblo de Dios, porque ahí es donde la Sabiduría ha venido a habitar por orden divina. El presente libro muestra cómo la Ley de Dios lleva a una vida personal y social más humana, más inteligente y más responsable.

El libro del Sirácida o del Eclesiástico

Este libro es conocido con dos nombres. El primero recuerda a su autor, Jesús, hijo de Sirac; el segundo, la acogida que le ha dispensado el pueblo cristiano a lo largo de los siglos: se le consideraba como un compendio de sabiduría práctica, más elaborada y más «religiosa» que el libro de los Proverbios. El Eclesiástico significaba “el Libro de la Iglesia”.

Este libro fue escrito en hebreo y traducido después al griego por el nieto del autor (véase el prólogo del libro). En el tiempo de Jesús existía en ambas lenguas, pero lo usaban sobre todo las sinagogas griegas, por lo que algunos años más tarde no fue reconocido como «Escritura» por los judíos. La Iglesia lo utilizaba, pero sólo en griego; únicamente al final del siglo XIX se encontró una gran parte del hebreo, el cual difiere muy poco de su traducción griega. Ésta ha añadido algunas veces versículos, y su diferente numeración ha provocado confusión. Los ejemplares del texto hebreo no son necesariamente más antiguos ni más fieles al original que el texto griego. En este aspecto hemos actuado sin prejuicios ni reglas absolutas.

Hay dos grandes partes en este libro que pertenece a los «Deuterocanónicos»:

– los capítulos 1-42 comprenden siete series de sentencias. Cada una empieza por un elogio de la sabiduría. Es especialmente notable el poema sobre la sabiduría del capítulo 24.

– los capítulos 43-51 empiezan por alabar a Dios, cuya sabiduría resplandece en el orden del universo, y siguen con la descripción de la sabia actuación de Dios a través de los grandes personajes del Antiguo Testamento.

Prólogo del traductor griego • La Ley, los Profetas y los demás Escritos que los han seguido nos han dado tantas excelentes enseñanzas que, al parecer, se debe felicitar a Israel por su doctrina y su sabiduría. Pero no bastaría con guardar esas verdades para nuestra instrucción personal, pues los que aman la sabiduría tratan de ayudar, por medio de sus palabras y de sus escritos, a los que están menos familiarizados con ella, es decir, con sus enseñanzas. Así fue como mi abuelo Jesús se aplicó durante toda su vida al estudio de la Ley, de los Profetas y de los demás Libros de nuestros antepasados. Después de haber adquirido un gran dominio de ellos, se decidió también a escribir algo sobre estos temas de doctrina y de sabiduría, para que los amantes del saber pudiesen a su vez dedicarse a éste y llevar una vida mucho más conforme a la Ley. Están pues invitados a leerlos con benevolencia y atención; sean indulgentes con aquellos lugares donde, a pesar de todos nuestros esfuerzos para traducir bien, pareciera que no logramos acertar en tal o cual expresión.

En realidad, las cosas que se dicen en hebreo pierden a menudo su fuerza cuando se las traduce a otro idioma. Por lo demás, esto no sólo es problema de este libro, pues aun las traducciones de la Ley, de los Profetas y de los otros Escritos difieren a veces considerablemente del texto primitivo. El año treinta y ocho del rey Evergetes, habiéndome trasladado a vivir a Egipto, descubrí un ejemplar de esta instrucción de tan elevada sabiduría. Inmediatamente me sentí obligado a traducir el presente libro lo más cuidadosamente posible, aun al precio de grandes esfuerzos. Desde entonces, y por mucho tiempo, consagré a este trabajo muchos estudios y noches sin dormir; quería traducir todo este libro y publicarlo para uso de los que, viviendo fuera de Palestina, aspiran a ser amantes de la sabiduría y a vivir más conforme a la Ley.

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COMO VIVIR DE ACUERDO A LA SABIDURÍA

La sabiduría viene de Dios

1 Toda sabiduría viene del Señor y con él permanece para siempre.

2 ¿Quién podrá contar los granos de arena a orilla de los mares, las gotas de lluvia, los días ya transcurridos?

3 ¿Quién puede medir la altura del cielo, la extensión de la tierra, las profundidades del océano?

Si 24,8

Pro 8,22

Referencias versículo 44 La sabiduría fue creada antes de cualquier cosa, la inteligencia que todo lo dispone viene de más lejos que el principio del tiempo.

6 ¿A quién ha sido revelada la fuente de la sabiduría? ¿Quién ha conocido sus secretas intenciones? 8 Sólo hay un sabio, muy digno del más alto respeto: ¡El que se sienta en su trono!

9 El Señor fue quien creó la sabiduría; la vio, le tomó las medidas, la difundió en todas sus obras, 10 en todos los seres vivos, según su generosidad. La distribuyó con largueza a todos los que lo aman.

11 El temor del Señor es nuestra gloria y de ello podemos estar orgullosos; es la alegría y la corona de los vencedores.

Job 28,28

Sal 11,10


12 El temor del Señor regocija el corazón, da buen humor, alegría y larga vida.

13 Todo acabará bien para el que teme al Señor; será bendito en el día de su muerte.

14 El temor del Señor es el comienzo de la sabiduría; puso la sabiduría en el corazón de sus fieles desde antes de su nacimiento.

15 Ella estaba en su puesto desde antes del tiempo; anidó en medio de los hombres, permanecerá fiel a su descendencia.

16 El temor del Señor es la plenitud de la sabiduría; te sacia con sus frutos, 17 repletando tu casa con cosas muy especiales, y tus graneros, con sus riquezas.

18 El temor del Señor es la corona de la sabiduría; hace que florezcan la paz y la buena salud. 19 El Señor la vio y la midió; dejó caer una lluvia de saber y de inteligencia; los que tienen la sabiduría no pueden disimularla.

20 El temor del Señor es la raíz de la sabiduría; su ramaje se llama larga vida.

22 La violencia injusta no tiene excusa alguna; se destruye por sus propios excesos. 23 El hombre paciente soportará todo el tiempo que sea necesario, al final se le concederá la alegría; 24 se retendrá de hablar hasta el momento preciso, todos entonces reconocerán su valor.

25 La sabiduría guarda entre sus tesoros máximas de rico contenido; pero el pecador no se preocupa de las cosas de Dios.

26 ¿Deseas la sabiduría? Cumple los mandamientos y el Señor te la concederá generosamente. 27 Pues el temor del Señor es sabiduría y doctrina; lo que le agrada es la fidelidad y la dulzura. 28 No te apartes del temor del Señor, acércate a él con un corazón íntegro. 29 No seas hipócrita ante la gente, más bien vigila tus palabras.

30 No cantes tus propias alabanzas; podrías caer y atraerte la deshonra. Si no tienes el temor del Señor y vives en la mentira, él revelará tus secretos y te echará por tierra en público.


Conferencia Episcopal apoya el mes sin armas

Presidente de la Conferencia Episcopal apoya la campaña “No a las Armas SI a la Vida”, que lidera el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano.

Es más, lo exhorta a que la mantenga...

Luis Emilio Rada C.

Pd:

*Destaca valentía y liderazgo del gobernador Eduardo Verano en esta clase de procesos que buscan una sociedad solidaria y en paz.

Barranquilla, 12 de Septiembre de 2009. El presidente de la Conferencia Episcopal y Arzobispo de Barranquilla, Monseñor Rubén Salazar Gómez, se sumó a la campaña “No a las armas Sí a la Vida”, que se viene adelantando en 22 municipios del departamento, liderada por la Gobernación del Atlántico.

Mediante una carta enviada al gobernador, Eduardo Verano de la Rosa, Monseñor Salazar destaca su valentía y en general el liderazgo de la administración departamental en esta clase de procesos que buscan una sociedad solidaria y en paz.

Al mismo tiempo lo exhorta a continuar con entusiasmo su misión de adelantar acciones de transformación social que busquen la reconciliación de los habitantes del Atlántico.

Con esta campaña del Mes sin Armas, que inicialmente se adelanta en septiembre, se busca reducir los índices de homicidios en el departamento y especialmente entronizar en los atlanticenses la filosofía del desarme de los espíritus, la reconciliación y solución pacífica de las diferencias.

El encabezado de la misiva del presidente de la Conferencia Episcopal es un aparte de la carta a los Efesios 4,31-32, que textualmente dice: “Que desaparezca de entre ustedes toda agresividad, rencor, ira, indignación, injurias y toda clase de maldad. Sean más bien bondadosos y compasivos los unos con los otros y perdónense mutuamente como Dios los ha perdonado por medio de Cristo”.

...

El texto que envió a los medios de comunicación el presidente de la Conferencia Episcopal, Rubén Salazar, apoyando la campaña:

Muy estimado señor gobernador, inicio este mensaje retomando las palabras de San Pablo en la carta a los efesios, porque en una Nación como la nuestra agobiada por la violencia, la desigualdad social, la pobreza extrema, corresponde a personas de buena voluntad y a las entidades gubernamentales como la Gobernación del Atlántico, llenarse de valentía y asumir el liderazgo de procesos que conduzcan a la construcción de una sociedad más justa, solidaria y en paz.

Como pastor de la Iglesia de Jesucristo que peregrina en la Arquidiócesis de Barranquilla, es decir en todo el Atlántico, quiero exhortarlo a continuar con entusiasmo su misión de liderar procesos de verdadera transformación social que busquen la reconciliación de todos los habitantes de esta “lira inmensa pulsada por el viento”.

Me uno gozoso a la campaña “No a las armas Sí a la Vida”, implorando a Dios abundancia de bendiciones, de tal manera que nos conceda la gracia de continuar desde nuestra oración, despojando de los corazones de los atlanticenses cualquier sentimiento de rencor, intolerancia o maldad, permitiendo convertir esta próspera región en un verdadero espacio de tolerancia y convivencia.

Con la alegría de saludarlo imploro sobre usted y sobre todos aquellos que apoyan esta iniciativa, la bendición de Dios y el amparo de María Santísima.

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