viernes, 15 de mayo de 2009

El futuro político de la Región Caribe

Como caribeños.
Como ciudadanos del Caribe.
Como costeños, quisiéramos tener un territorio lleno de justicia, bienestar y salud.
Pienso que ese debería ser nuestro norte: apostarle al desarrollo, al crecimiento económico y convivir con una sociedad equitativa y plena.

El asunto no es fácil. La Región Caribe no ha logrado acceder a los puestos de privilegio. Hace más de 100 años que no tenemos un presidente costeño. Y así como vamos, eso será un sueño solamente.

Las elecciones que vienen pueden acercarnos un poco... ¿Pero, estamos listos para luchar?. ¿Tenemos herramientas?
Hoy vino a Barranquilla, el escritor cordobés David Sánchez Juliao y habló del tema. Y mañana les contaremos algo de lo que nos comentó.

Pero antes, me gustaría que revisaran el editorial de hoy de El Heraldo, porque se refiere a este asunto tan importante para todos nosotros.

RADAR ECONÓMICO INTERNACIONAL

Luis Emilio Rada C
Director

Pd: editorial

Tomado de www.elheraldo.com.co

El futuro político cercano


Con la detención esta semana de la senadora cordobesa Zulema Jattin para ser investigada por presuntos nexos con grupos paramilitares se elevó el número de dirigentes políticos costeños vinculados a esa investigación.

Ya no sabemos realmente cuántos son los políticos de nuestra región sobre los que pesan serios indicios de haber recibido apoyo de aquellos grupos para su labor proselitista, y que por esa razón son investigados por la Corte Suprema de Justicia o por la Fiscalía General de la Nación.

Solo entre senadores y representantes detenidos y condenados sabemos que sobrepasan los veinte y, al parecer, podrían ser más como consecuencia de las confesiones que los ex jefes paramilitares han estado haciendo desde su sitios de reclusión en los Estados Unidos.

Esos hechos vienen a ratificar lo que ya se sabía de tiempo atrás; a saber, que los vínculos entre gran parte de la clase política regional con los grupos paramilitares no era algo esporádico, ni la desviación ocasional de alguno de sus miembros, sino un proyecto conjunto para capturar el Estado.

Así ha quedado suficientemente probado a lo largo de estos años, tanto por las investigaciones de algunos centros académicos, como por la labor de la Corte Suprema y la Fiscalía, y hasta por los mismos comandantes de aquellos grupos.

Gracias a la perseverancia de esos organismos y al de muchas organizaciones de la sociedad civil, y en medio de no pocas dificultades, se ha podido judicializar a varios de los más connotados miembros de esa alianza, algunos de los cuales aprovecharon los beneficios que otorga la ley y se acogieron a sentencia anticipada.

A pesar de esos hechos que pudieran mostrarse como un gran avance en el desmantelamiento del paramilitarismo como factor real de poder, bien sabemos que es mucho lo que aún falta por hacerse para lograr ese objetivo.

En ese sentido es necesario ser realistas: no vamos a presenciar un repliegue de la clase política tradicional en la región, entre otras porque la reforma que buscaba castigar a quienes hubiesen recurrido a alianzas con grupos paramilitares al parecer no será tan severa como se esperaba y se había anunciado.

Hay que recordar, también, que ya en varias ocasiones los dirigentes políticos sancionados han sido muy hábiles al momento de eludir las limitaciones que les impone la Ley, de inhabilitarlos para acceder a cargos de representación popular, y lo hacen a través de familiares cercanos, con lo cual retienen su capacidad de influencia en los asuntos locales y regionales.

Es poco probable, entonces, que como consecuencia de los procesos contra la denominada ‘parapolítica’ se vaya a producir un vacío real en la representación política de la Costa.

A menos, claro está, que la ciudadanía y sectores políticos independientes empiecen a organizarse desde ya con miras a las elecciones de Congreso que tendrán lugar el próximo año y comiencen a adelantar una intensa campaña de pedagogía, en todos los escenarios posibles, acerca de la oportunidad que tiene la región de renovar su dirigencia política.

Si los procesos judiciales concluyen con penas privativas de la libertad contra quienes hicieron alianzas con los grupos paramilitares, se trata de sanciones legales, pero ellas no son suficientes. Se trata de que haya, además, una verdadera sanción política, de que no vuelvan a detentar ninguna capacidad de incidencia en los asuntos públicos.

Ese es un reto que tiene la sociedad entera, que tenemos los ciudadanos todos, los que creemos que es absolutamente indispensable recuperar el sentido primigenio del poder político si queremos avanzar en la construcción de una sociedad más justa, equitativa, moderna y solidaria, como la merecen las generaciones futuras.

Mientras el poder político continúe acaparado por quienes hasta ahora así lo han tenido, no podremos aspirar a mejorar la condición económica y social de nuestra población, y los recursos públicos destinados para tal fin tomarán otro rumbo.

Esa es nuestra realidad política, sin maquillajes de ninguna índole y sin minimizar. Es la que tenemos frente a nosotros, la que podemos y debemos cambiar en las próximas elecciones que dentro de poco estarán a la vista.

Las circunstancias se presentan favorables para una profunda renovación política que la región viene urgiendo hace muchos años, décadas tal vez, sin concretarse.

Es la renovación que tantas veces se ha aplazado, pero que se volvió un imperativo y una condición para empezar a salir del atraso en que nos hallamos sumidos por culpa, entre otras cosas, de tanta apatía e indiferencia por los asuntos públicos por amplios sectores ciudadanos.

jueves, 14 de mayo de 2009

¿Impuesto al Patrimonio permanente?. Ni de vainas.

Amigos:
A quien escuchamos primero con esa propuesta fue al presidente del grupo Aval, el ingeniero Luis Carlos Sarmiento Angulo.
Un ingeniero ingenioso y muy listo, tanto que ha logrado ser un líder del sector financiero y bancario de nuestro país.
Él dijo, en su momento, que la seguridad del país la debemos pagar todos. Y eso, como le gustó al presidente Uribe.
Ayer escuché al ministro de defensa, Santos, tocar el tema en algunos medios y comentó que tenemos varios meses para conciliar. Eso indica que no le disgusta la idea.

Pero a muchos. A muchísimos colombianos no nos alegra que se esté hablando del asunto, porque eso quiere decir, que este gobierno se saldrá con las suyas y terminará aprobando algo que la sociedad civil, los gremios como Fenalco y otros más no comparten.

A algunos se les olvida. O por lo menos, no lo tienen en su portafolio, en sus agendas, que ese impuesto se aprobó por una sola vez. Y que lo pagaron los más ricos. Alrededor de 30.000. Y que, como era una sola vez... los que lo pagaron están exentos del mismo.
Lo que veo es que el ingeniero... e ingenioso presidente del grupo Aval nos quiere meter un gol, siendo uno de los hombres más ricos de Colombia.
Eso no se justifica.

Por eso estoy de acuerdo, totalmente, con el editorial de hoy de La República y se los envío por esta ventana. Como dice el editorialista "el palo no está para cucharas".

RADAR ECONOMICO INTERNACIONAL

Luis Emilio Rada C
Director.

Pd:

¿Impuesto permanente?

Siempre nos hemos opuesto acá a la pesada carga tributaria que los colombianos soportamos de tiempo atrás.

¿Por qué? Recordemos: con menos impuestos, crece la inversión que a su vez impulsa el crecimiento económico, el cual eleva los recaudos fiscales que requiere el gobierno; lo contrario, en cambio, afecta a la economía.

De ahí que hayamos rechazado la nueva reforma tributaria territorial, promovida en plena fase recesiva. ¿Y cómo no actuar igual ante la anunciada prórroga del impuesto al patrimonio, dizque para volverlo permanente, ampliarlo a otros sectores o reemplazarlo por el incremento del IVA, para colmo de males? Una propuesta descabellada, sin duda.

Lo es, claro está, en las circunstancias actuales, cuando la crisis de nuestra economía salta a la vista: industria y comercio con cifras negativas, desplome de la construcción, baja demanda de energía, caída de las exportaciones hasta del 15%, desempleo del 12% en alza, y perspectivas de crecimiento cada vez peores, yendo rumbo a la contracción.

“El palo no está para cucharas”, mejor dicho. Porque ese anuncio se justificaría con creces en una bonanza, con dinero a granel en el sector privado, pero no ahora, cuando todos los esfuerzos del gobierno deben concentrarse en adoptar las soluciones adecuadas para la reactivación, no en nuevos y mayores problemas que la alejen.

¿A qué viene, además, plantear un asunto que sólo debería saltar a la luz pública poco antes de 2011, cuando se venza dicho impuesto, cuyos recursos se destinan a financiar la política de seguridad democrática? ¿Por qué convertirlo en tema del día con dos años de anterioridad, con crisis económica a la vista? ¿O será acaso una cortina de humo?

¡No! La casa está en llamas como para pensar en un futuro incendio, cuando de pronto no haya sino ruinas. Y más que actuar así, con tan extraña celeridad, ésta tendría más bien que manifestarse, por ejemplo, en la ejecución de los proyectos de infraestructura, aquellos en que se fundamenta el plan de reactivación trazado por el mismo gobierno.

De igual manera, hay que hacer los esfuerzos debidos para reanimar el consumo, como lo es en parte la reciente –aunque tardía- reducción en los precios de los combustibles, y la propia inversión, sea nacional o extranjera, lejos de creer que todo va muy bien, que el capital foráneo seguirá llegando a montones en el presente año, y cosas por el estilo.

Al contrario: el mensaje en cuestión, lanzado por el Presidente Uribe en días pasados con el corifeo de muchos incondicionales, es una pésima señal para los inversionistas, naturalmente por el cambio en las reglas de juego, por la consabida inseguridad jurídica y, en fin, porque mayores impuestos les generan menor retorno y menores utilidades.

Digamos, por último, lo que tanto dijimos cuando salió el impuesto al patrimonio: que haya eficiencia en el gasto militar, que éste reciba un manejo gerencial y, sobre todo, que haya cuanto antes resultados positivos, sin convertir a los impuestos temporales en permanentes porque la guerra también sería permanente, por los siglos de los siglos…

miércoles, 13 de mayo de 2009

La confianza es clave para el desarrollo de Colombia

El RADAR ha sido positivo todo el tiempo.
Por eso queremos invitar a nuestros lectores a que hagan lo mismo.
Colombia es un país fuerte y recursivo, en medio de la crisis, de los errores y la injusticia que a veces nos golpea.
En el diario El País de Cali, podemos leer lo siguiente:

Inversiones
“Falta recuperar la confianza”

Redacción de El País

Gerente del Emisor aseguró que la banca está sólida y la gente debe confiar en invertir, comprar y prestar.

Uno de los requisitos más importantes para que Colombia salga de la crisis económica es recuperar la confianza de las personas en el sistema financiero del país para que vuelvan a comprar, a solicitar créditos y a endeudarse.

La reflexión fue hecha ayer por José Darío Uribe, gerente del Banco de la República, quien explico que aparte de tener un sistema financiero fuerte, como el de Colombia en este momento, es fundamental que la gente crea en él.

Asimismo, durante su visita a Cali para una de las sesiones del ‘Programa ejecutivo de alto gobierno municipal’, que se realizó en la Universidad Icesi, Uribe aseguró que “para una recuperación pronta también son necesarias acciones de política monetarias flexibles como las que ha emprendido el Emisor con la reducción de tasas de interés y de encajes”. Al mismo tiempo, aclaró que es necesario aumentar la inversión pública por parte del Gobierno, pues ese sector es un reactivador muy importante de la economía.

Uribe destacó la importancia de los factores autoreguladores. “Aunque no se creen grandes políticas anticíclicas, las mismas economías van saliendo de estos trances negativos por medio de mecanismos naturales. Lo que pasa es que las políticas de reactivación que se toman es para que las crisis se superen más rápidamente”, dijo.

Uribe reiteró que espera que la economía colombiana se recupere el año entrante, aunque con un crecimiento bajo.

Medidas externas

José Darío Uribe aseguró que en la medida en que el sistema financiero de EE.UU. empiece a recuperarse, la economía de ese país volverá a crecer, al mismo tiempo que estimulará a los países que más le venden, como es el caso de los asiáticos.

Luego, empezarán a salir capitales e inversión de EE.UU. para otras economías que en ese momento empezaran su reactivación, como es el caso de Colombia.

Según Uribe, la última zona que se recuperará será Europa, puesto que es una economía poco flexible y que se arriesga poco con políticas fiscales y económicas.

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RADAR ECONÓMICO INTERNACIONAL
Luis Emilio Rada C
Director
Direc