martes, 28 de marzo de 2017

Un bajo crecimiento Por Jairo Parada



¿Qué hacer para que un país como Colombia pueda crecer?

El crecimiento de China, analistas y economistas como Jairo Parada, lo ponderan.

Igual lo que ha pasado hace poco con una de las naciones latinoamericanas, pero, esos son logros especiales que pocos países obtienen.

Claro que Parada es Parada, así que, es mejor aprender de él…

RADAR,luisemilioradaconrado
@radareconomico1

Un bajo crecimiento
Por Jairo Parada

Cuando un vicepresidente de Bavaria nos dice que las ventas en los primeros meses del año han caído un 20%, ello claramente indica que, a 
pesar de los esfuerzos para ser optimistas, la situación es preocupante. 

La misma impresión me dio cuando asistí el pasado miércoles a una videoconferencia de Fedesarrollo sobre la coyuntura económica del país en marzo de 2017. Lo anterior se ratifica ante la decisión del Banco de la República de bajar nuevamente la tasa de intervención, ante los evidentes signos de continua desaceleración de la economía. Si al pesimismo político causado por la corrupción le añadimos ahora este fenómeno económico, el escenario se vuelve poco favorable para el gobierno.
Es cierto que el país ha hecho el fuerte ajuste exigido ante la crisis del petróleo, y se ha reducido la expansión del gasto público. Pero las medidas de austeridad, unidas al escenario económico, ya se han reflejado en los últimos datos del Dane, en los que si bien la pobreza multidimensional disminuyó, ya la pobreza monetaria empezó a aumentar del 27.8% en el 2015 al 28% el año pasado.
El informe de Fedesarrollo nos trae un mensaje de optimismo, pues alega que lo peor de la desaceleración ya pasó, al notarse la recuperación de algunos índices de confianza del consumidor en el mes de enero. Lo anterior, unido a algunos signos positivos de la economía mundial, señalarían que si bien Colombia apenas creció al 2% en 2016, podría crecer al 2.4% en 2017. Sin optimismo ni pesimismos exagerados, se alega que la tasa de crecimiento del PIB subiría al 3.2% en 2018, hasta llegar al 4.3% en 2020, tasa que ya tuvo Perú en 2016. Les pregunté a los expertos de Fedesarrollo si no era posible buscar tasas más altas de crecimiento, y me respondieron que bajo los criterios de ajustes, equilibrio y regla fiscal no había más alternativa. Casi hay que esperar a que suba el precio del petróleo para escapar de esta senda de bajo crecimiento, pues estamos sin salida. ¿Cómo se financiará el posconflicto? No interesa mucho.
 
De las teorías del desarrollo se aprende que no todo crecimiento económico se traduce en desarrollo económico. Pero lo que sí deja claro el análisis histórico es que sin un rápido crecimiento económico, no hay ninguna posibilidad de despegar en materia de desarrollo. Si una economía no crece a tasas superiores al 6 o 10% como lo hizo China por veinte o treinta años, seguiremos en el pantano de los ingresos medio bajos. Con estas visiones económicas que le rinden pleitesía al actual estado de cosas, no tendremos sino crecimientos mediocres bajo la famosa estabilidad monetaria y fiscal. De esta manera, no se podrán ofrecer posibilidades de empleo a las masas de jóvenes que se califican todos los días, esperanzados en que más educación es la redención para salir adelante. Pronto se estrellarán con un mercado laboral que les ofrece salarios bajos e informalidad por todos lados.

En este siglo hemos ensayado varias estrategias. Parece que no hemos tenido éxito, por lo que toca emancipar la mente para ensayar nuevos caminos, lo cual se hará solo si hay cambios políticos interesantes. Lo demás, será más de lo mismo, equivalente a bajo crecimiento.

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