Se aceleró el cambio en la economía global.
Creció el comercio mundial, en términos absolutos y como porcentaje del PIB...
Vamos a leer a Adolfo Meisel...
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@radareconomico1

Hiperglobalización: los grandes cambios en la economía mundial
Por Adolfo Meisel

En las últimas décadas se han
acelerado los cambios en la economía mundial. Varios factores estructurales se
han aunado para llegar a estas transformaciones. Uno de los más relevantes ha
sido el aumento del comercio mundial, tanto en términos absolutos como en el
porcentaje del producto interno bruto (PIB).
Algunos analistas se refieren a este
fenómeno como hiperglobalización.
Entre 1993 y 2019 las importaciones
mundiales como porcentaje del PIB pasaron del 20 % al 28,7 %.
Las de Colombia crecieron en igual
periodo, pero en un porcentaje menor; su participación en las importaciones
mundiales en 2019 era equivalente a la de 1993: 0,29 %.

Para los historiadores económicos juzgar una época con los estándares de otra
constituye un grave error que se conoce como anacronismo.
Decir que Colombia es más abierta en
la actualidad porque sus importaciones representan un porcentaje del PIB mayor
al de hace 30 años es un caso claro de anacronismo. Afirmar esto es
desconocer que el peso de las importaciones en el PIB mundial es mayor hoy que
hace 30 años.

La comparación que algunos economistas
colombianos hacen de la situación actual con la de comienzos del siglo XX,
cuando las importaciones como porcentaje del PIB mundial estaban en alrededor del
8 %, es aún más anacrónica.
Algunos considerarán que esta es una
discusión un tanto esotérica y academicista. Puede que así parezca, pero sus
consecuencias sobre política económica pueden ser muy grandes y un diagnóstico
equivocado llevaría a adoptar políticas económicas proteccionistas que perjudican
el crecimiento de la productividad y empobrecen a los más vulnerables. Las
rentas que genera el proteccionismo paralizan la innovación y transfieren
recursos de los consumidores a los dueños de los oligopolios que
predominan en la muy protegida industria colombiana.
Una de las recomendaciones que surge de la supuesta gran integración actual de
Colombia a la economía mundial es la reindustrialización. A mi juicio, se trata
de una recomendación errada, pues no tiene fundamento empírico y no se basa en
un diagnóstico apropiado.

¿Cuál es la evidencia de que Colombia tiene una
desindustrialización prematura?
En la mayoría de países del mundo los
análisis de correlación entre variables del PIB no identifican relación alguna
entre el PIB per cápita y el porcentaje de la industria manufacturera en al
PIB. Es decir, que la riqueza de los países no está asociada en gran medida a
la producción industrial.
La desindustrialización es un fenómeno
mundial. En 1995, el 31,9 % del PIB mundial correspondía a la industria y
en 2019 ese porcentaje se redujo al 24,8 %.
Hay factores de demanda y de oferta que explican esta caída. Con respecto a la
demanda, los consumidores a medida que aumentan su ingreso gastan más en
servicios y menos productos manufacturados y agropecuarios.
Por el lado de la oferta, el aumento
de la productividad del sector manufacturero hace que bajen los precios del
sector y, aunque no caiga la producción, sí se disminuye el gasto.

Otros factores que han influido en la
desindustrialización a nivel mundial son: la tercerización de actividades como
la vigilancia, transporte o servicios de venta, que en el pasado eran
producidos por las empresas, pero ahora hay servicios especializados que pueden
llegar a un mercado más grande; el crecimiento de nuevos servicios como los de
telecomunicaciones, que han acelerado el cambio estructural hacia una mayor
participación de los servicios en el PIB; y el ascenso de China en la
dinámica económica, que ha desplazado la producción manufacturera a lo
largo y ancho del mundo y es uno de los hechos económicos más notorios de las
últimas décadas.
¿Se requiere aumentar el proteccionismo en Colombia?
¿Necesitamos reindustrializarnos?

Es necesario tener claridad conceptual y
evidencia empírica para poder responder a estas preguntas, de lo contrario
terminaremos con una acentuación del proteccionismo que frenaría la economía
dinámica e innovadora que necesitamos para reducir la pobreza, mejorar la
distribución del ingreso, avanzar en la reducción de las desigualdades regionales
y consolidar un país próspero y en paz.
Desde Punta Gallinas hasta Leticia, desde
Cúcuta hasta Quibdó, los colombianos queremos un cambio del viejo modelo
proteccionista durante cuya vigencia llegamos a ser un país con los niveles de
violencia y desigualdad más altos del mundo y que concentró en el centro del
país la limitada prosperidad que se logró, mientras la periferia caribe,
amazónica, orinoquia y pacífica se quedaron rezagadas.