miércoles, 19 de septiembre de 2018

El ministro de hacienda Alberto Carrasquilla sobrevivió a un debate que no dejó nada nuevo sobre ‘Bonos Agua’. Por Noelia Cigüenza

Empate, de acuerdo a lo que comentaron el debate en público y en privado en sus computadores y celulares…

Empate entre el ministro Alberto Carrasquilla y el senador Jorge Robledo.

Quienes vimos el “choque”, nos dimos cuenta lo molesto, incómodo, disgustado que estaba el funcionario, quien si hubiera tenido un poder mágico, habría desaparecido a Robledo de la faz de la tierra.

Una “piedra” que debió controlar y que al final fue disminuyendo poco a poco.
Carrasquilla no morirá de un infarto por ahora.

¿Se pueden imaginar ustedes lo que pasaba por la mente del funcionario?

Vamos a dedicarnos a leer lo que escribió la colega Noelia Cigüenza Riaño - nciguenza@larepublica.com.co, que nos narrará el asunto.


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En un congreso polarizado, el senador Robledo insistió en que el ministro debe renunciar.



Miércoles, 19 de septiembre de 2018
 

Casi 25 años después de que alguien le aconsejara al actual ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, que al pisar el Senado debería tener “cuero grueso”, el jefe de la cartera económica del país se defendió ayer en medio de un Congreso polarizado de los argumentos que lo han acusado en las dos últimas semanas de enriquecerse con los ‘Bonos Agua’.

Tras varias horas a la cita a la que acudieron el Ministro y el Congreso en pleno se le puede considerar como un debate en tablas, donde las dos partes tuvieron posiciones tan diferentes que no fue posible sacar conclusiones. Esto, también porque se dieron a conocer los mismos datos que se han expuesto desde que se inició la polémica.

El principal ponente fue el senador del Polo Democrático Jorge Enrique Robledo, quien no solo fue el que citó al debate, sino que además había planteado una serie de 26 preguntas a Carrasquilla para aclarar su situación frente a los ‘Bonos Agua’, las cuales el Ministro respondió el pasado 31 de agosto, por lo que en su intervención se basó en lo ya dicho, sin mayores modificaciones.

Pero Robledo no fue el único ponente en el debate que también contó con las intervenciones de miembros de distintas bancadas como el Centro Democrático o el Partido Conservador que defendieron al Ministro, o la Alianza Verde y el movimiento de Gustavo Petro, la Lista de la Decencia, que lo condenaron y le pidieron la renuncia por el conflicto de intereses y la aparente intervención en un instrumento financiero que fracasó en detrimento de los municipios colombianos.

En el polarizado debate que después de tan elevada expectación terminó sin un claro vencedor, Robledo y su compañero de fórmula, el senador Alexander López, gozaron de mayor tiempo para exponer sus argumentos: una hora y media en conjunto contra los aproximadamente quince minutos que tuvieron el resto.

Por orden, participaron Juan Felipe Lemus, de la U; Myriam Paredes y Efraín Cepeda, del Partido Conservador: el excandidato presidencial Gustavo Petro; Antonio Sanguino y José Polo de la Alianza Verde; Julián Gallo, de las Farc; Luis Eduardo Díaz Granados, Rodrigo Lara y Antonio Zabararín de Cambio Radical, tuvieron la palabra.

También hablaron Jhon Milton Rodríguez, Gustavo Bolívar, Aida Abello y el senador Álvaro Uribe Vélez, quien fue enfático en decir que Carrasquilla fue solo un asesor de los alcaldes, y no participó en el margen de intermediación que tuvieron los bonos en el mercado financiero de manera legal. Posteriormente a la intervención del expresidente, 23 senadores pidieron la palabra.

Luego de las presentaciones en el Legislativo, analistas aseguraron que este debate no tuvo ganador, pero sí afirmaron que se puso en juego el prestigio del jefe de la cartera de Hacienda quien quedó debilitado pese a tener una amplia carrera con experiencia económica suficiente para desempeñar su cargo.

A su turno, el señalado Carrasquilla mostró su enfado al haber soportado, según sus palabras, dos semanas enteras llenas de “calumnias” y aseguró una vez más que no fue autor, ni participó en el trámite de la Ley, ni del decreto que permitió los ‘Bonos Agua’.
 
“Yo no tenía en mi cabeza un esquema de negocios a implementar dos o tres años después. Yo me retiré del Ministerio en marzo de 2007 mientras que el Acto Legislativo fue aprobado en julio de 2007 y empezó a regir a partir de la vigencia 2008. Yo ya llevaba prácticamente un año fuera de la cartera de Hacienda. Además, en esa época estaba fuera del país atendiendo una emergencia personal, que fue la razón por la cual salí. Esa es la secuencia que yo ideé en mi mente criminal”, aseguró.

Además, respondió cuál fue su vinculación con la compañía Konfigura Capital creada en 2008. Carrasquilla declaró que fue socio de la empresa junto a Andrés Flórez, quien había sido su director de Regulación Financiera del Ministerio Hacienda y de Fogafín, y Lía Heenan, expresidente de la Central de Inversiones, desde su creación hasta el 19 de julio de 2018, cuando cedió sus acciones.

“Yo nunca he sido un corrupto. Son las tres semanas más desagradables que he tenido, con el senador Robledo en Twitter. Este es mi peor día en el Senado”, confesó el Ministro.

También habló de la creación de Navemby Investments Group, una empresa cuyo propósito último era tener inversiones en infraestructura. “Esta compañía se abrió en Panamá porque los inversionistas querían tomar posición en ese sector en varios países de la región”, dijo.
Sin embargo, sostuvo que no se apropió de la diferencia entre las tasas de los bonos y del préstamo a las entidades territoriales pues la participación se limitó a la asesoría para emisión. Hay que recordar que una de las cuestiones planteadas por los senadores del Polo Democrático se basaban en el aumento de los ingresos de dicha compañía, que logró hasta $14.000 millones anuales gracias al supuesto margen de intermediación entre las tasas de los bonos que se cobraban a los municipios (UVR+ 11 puntos) y las que se pagaban a los inversionistas (UVR + 8 puntos).
Sobre sus actividades económicas después de abandonar su cargo como Ministro, también de Hacienda (2003-20007), Carrasquilla declaró que tuvo una “muy poca actividad comercial” y que, incluso, se vio obligado por aquella época a ampliar la hipoteca de su apartamento debido a la emergencia médica de su hijo.
Respecto a otro de los interrogantes planteados que era su aparición en los famosos ‘Papeles de Panamá’, Carrasquilla aseguró que no recibió honorarios en ese país, ni evadió impuestos ni lavó dinero y se defendió diciendo que debido a la prohibición que existe en el país para tener cuentas en dólares, se creó Navemby Investments Group Inc. en Panamá. “La transferencia de recursos del modelo de negocio se realizó de Panamá hacia Colombia”, aseguró.
Igualmente, en el debate se tocaron otros temas como su relación con SaludCoop y CafeSalud entre 2011 y 2017, lo que generó que aunque el debate quedara esta vez en tablas, la imagen del Ministro saliera mal parada, en un ambiente político aún marcado por la polarización.
LOS CONTRASTES

 
Alberto Carrasquilla Ministro de Hacienda y Crédito Público
“No me apropié de la diferencia entre las tasas de los bonos y del préstamo a las entidades territoriales, pues la participación se limitó a la asesoría para su emisión”.
 
Jorge Enrique Robledo Senador del Polo Democrático


“Los ‘Bonos Carrasquilla’ tenían unas tasas de interés exageradísimas. Les cobraron la inflación más 11 puntos. En general, todos esos negocios fracasaron. La plata se perdió”.
Funcionario habló de su papel en Saludcoop
Otro de los puntos sobre los que habló el senador Jorge Enrique Robledo fue la participación de Carrasquilla en Saludcoop. En una carta, el ministro de Hacienda reconoció que celebró un contrato con el interventor para administrar Saludcoop EPS en mayo de 2014, “con el fin de presentar alternativas de manejo y viabilidad de la continuidad de su actividad, de cara al hecho que el período de intervención estaba próximo a expirar”. Ese contrato, dijo Carrasquilla, no tenía como objetivo la liquidación de la entidad.



martes, 18 de septiembre de 2018

Habilitado el tramo “Entre la calle 30 y la Murillo, el arroyo de la 21 es historia”: alcalde Char

¡Si se puede!
Fue uno de los comentarios del alcalde Alejandro Char al caminar por una vía donde transitaba uno de los arroyos más peligrosos de la ciudad de Barranquilla.

El arroyo de la 21, que se llevó a muchos ciudadanos en sus aguas y dejó mucho dolor entre las familias barranquilleras.

Me imagino el orgullo del mandatario al entregarle a la comunidad de esos barrios esta gran obra.

Bienvenida la tranquilidad.
El arroyo de la 21 NO EXISTE...
RADAR,luisemilioradaconrado
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“Le hemos ganado la batalla al arroyo de la 21 en un tramo bien importante, desde la calle 30 hasta la Murillo, este era el punto más crítico y aquí el mal llamado arroyo de la muerte ya es historia”.

Estas fueron las palabras del alcalde Alejandro Char al poner al servicio de la comunidad las obras de canalización del peligroso arroyo de la carrera 21. El mandatario local se mostró orgulloso por poder entregar una obra que beneficia a la ciudad y que deja atrás épocas tan dolorosas que afectaron a muchos ciudadanos.
 

“Hoy rendimos un homenaje muy especial a todas esas familias que perdieron seres queridos en las aguas que corrieron por acá, nos propusimos acabar con ese flagelo y hoy podemos decir que esa pesadilla, cada vez que llovía en este sector, es cosa del pasado”.

 
El alcalde destacó la integralidad de las obras, manifestó que no solo era canalizar el cauce principal sino sus afluentes, como se hizo en el Virginia Rossi y ahora se adelanta en otros tramos importantes. De igual forma agradeció a los residentes, vecinos y comerciantes, quienes se vieron afectados de una u otra manera por los trabajos, pero destacó que todo tiene un buen propósito.
 
“En el estudio y diseño de la canalización no solo tuvimos en cuenta la carrera 21 sino cada uno de sus afluentes, es decir, ya avanzamos en unos tramos y se adelantan otros. Sea el momento también para agradecer a todos los vecinos y comerciantes que nos escribían y nos alertaban de cada proceso, a ellos gratitud por comprendernos y entre todos hoy nos damos cuenta que el esfuerzo valió la pena”.
 
Como parte de la inversión integral en la zona, en días anteriores la Agencia Distrital de Infraestructura sembró 118 árboles que reverdecen el sector de la canalización.

Son 350.000 habitantes los que se están beneficiando en las localidades Suroccidente, Metropolitana y Suroriente, específicamente en los barrios El Valle, Villate, Buena Esperanza, Pumarejo, Los Andes, El Carmen, La Victoria, San José, Boyacá y La Alboraya.

 
Las obras van desde la carrera 21B con calle 53D hasta la carrera 21 con calle 30, e incluyen los afluentes de la calle 47B entre carreras 19C y 21 y de la calle 39 entre carreras 14 y 21.

La canalización del arroyo de la 21 la ejecuta la Unión Temporal Arroyos 2016. La interventoría está a cargo del Consorcio Canales Barranquilla.



El regreso a las armas de los exguerrilleros de las Farc. Por Nicholas Casey y Federico Rios Escobar

Esto era lo que no queríamos muchos colombianos. Y en eso nos estaba acompañando el ex presidente Juan Manuel Santos.

Lástima que otros compatriotas no estuvieron de acuerdo.
¿Nos arrepentiremos?

Nadie lo sabe.
Sin embargo, yo como colombiano, periodista, ciudadano comprometido con nuestro país, siento que fue un error, no ganar esa apuesta. La PAZ la necesitamos...

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El regreso a las armas de los exguerrilleros de las Farc

Desilusionados con la vida civil y ante la amenaza continua de los paramilitares, un grupo de exguerrilleros de las Farc han vuelto a tomar las armas y ponen en peligro la permanencia de un acuerdo de paz también cuestionado por el presidente Iván Duque.

Debajo de una bandera colombiana rasgada en una montaña ventosa, está reunida una milicia guerrillera dispar. A uno le falta un brazo; a otro, una pierna. Un comandante que apenas sabe leer pero se hace llamar el Poeta recuenta un reciente intercambio de fuego con paramilitares en un área cercana.
Sería como cualquier otra escena de las décadas de conflicto guerrillero en Colombia, con la excepción de que el grupo al que los milicianos dicen pertenecer, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), se desarmó hace un año después de firmar un acuerdo de paz para poner fin al conflicto más longevo del continente.
 
Los acuerdos firmados en 2016 entre los guerrilleros y el entonces presidente colombiano Juan Manuel Santos buscaban terminar la lucha de más de cinco décadas que dejó por lo menos 220.000 muertos y casi seis millones de desplazados.
Pero había un temor detrás del acuerdo: que muchos de los miles de combatientes que obtuvieron amnistía no perseveraran como civiles y terminaran por regresar a las armas.
Eso ya sucedió.
“Hacemos lo mismo, seguimos con los mismos ideales y todo y vamos para allá, si Dios quiere”, dijo uno de los comandantes, alias Maicol, de 25 años.
 
Las guerrillas disidentes invitaron a The New York Times a su campamento, escondido en las montañas al norte de Medellín, para hablar sobre por qué dejaron el pacto de paz. Aunque ese acuerdo, desde antes de la visita, ya estaba atribulado.
El gobierno prometió llegar a las tierras antes controladas por rebeldes de las Farc para proveer salud, educación y agua potable, pero apenas si tiene presencia en el país.
El nuevo presidente colombiano, Iván Duque, hizo campaña en contra de los acuerdos y ahora dice que pretende revisarlos. Uno de los negociadores de las Farc para el pacto de paz fue arrestado por el tráfico de diez toneladas de cocaína, mientras se preparaba a asumir un puesto como senador.
Y después están grupos como el que visitó The New York Times, que representan un reto particular a la permanencia de los acuerdos: no puede haber paz si los guerrilleros están armados de nueva cuenta.
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Una casa abandonada en el monte colombiano. La zona ha quedado desierta por los reiterados ataques de paramilitares. Credit Federico Rios Escobar para The New York Times
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Un grupo de rebeldes de las nuevas Farc en un campamento en las montañas de Colombia Credit Federico Rios Escobar para The New York Times
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Parte del entrenamiento diario del grupo Credit Federico Rios Escobar para The New York Times
Cientos, quizá miles, de luchadores de las Farc se han resistido al acuerdo. Insight Crime, organización que estudia grupos de delincuencia organizada, estima que hay unos 2800 guerrilleros disidentes de las Farc; esa cifra representa casi el 40 por ciento de todos los milicianos que tenía el grupo antes de los acuerdos.
Hay una línea narrativa común entre quienes estaban en la base sobre su disidencia: el gobierno les prometió una nueva vida civil con los acuerdos, pero pronto terminaron sintiéndose acorralados por grupos paramilitares que intentaron hacerse del control que habían abandonado los rebeldes. Los disidentes pidieron al Times no revelar la ubicación de su base por temor a que el gobierno o los paramilitares los ataquen.
“Vi que estaban fusilando a muchos compañeros, entonces decidí otra vez meterme al monte”, dijo Maicol. Han muerto por lo menos 75 exguerrilleros desde 2016, según los dirigentes del partido político que surgió de la desmovilización (su acrónimo también es Farc).
 
Mientras los líderes de la guerrilla aseguraron que habían entregado todas las armas a la misión de Naciones Unidas, en la base dicen que no fue así. “Todavía quedaban unas, las viejas”, dijo el Poeta, quien utiliza un alias, como muchos de los rebeldes entrevistados, e indicó que es para mantener a su familia a salvo.
Quizá algo que es tan preocupante como el rearme de esos grupos es las alianzas que han empezado a formar en las montañas. Algunos de los rebeldes ahora portan la insignia del Frente Virgilio Peralta Arenas, banda criminal a la que las autoridades acusan de masacrar a civiles y de narcotráfico.
Ese grupo alguna vez peleó contra las Farc, pero los rebeldes dicen que ahora trabajan juntos para fines de protección mutua. Eso podría significar que en un futuro no tan lejano los exguerrilleros se asemejen más a un grupo de delincuencia organizada que al ejército de marxismo revolucionario que establecieron en los años sesenta.
“Es parte de la historia trágica de Colombia: un modo de violencia que se transforma en otro ante la ausencia de un Estado legítimo”, dijo Cynthia Arnson, directora para América Latina del Centro Woodrow Wilson. “Los acuerdos de paz son una oportunidad que puede o no ser aprovechada, y aquí eso se va perdiendo día por día”.
Iván Márquez, el segundo de las Farc, es uno de los exguerrilleros de alto mando cuyo paradero se desconoce; no ha sido visto en un mes y muchos temen que regresó a las armas.
“Si Iván Márquez deja el proceso de paz y se une a los disidentes, entones todo el proceso podría fracasar”, dijo Jeremy McDermott, codirector de Insight Crime. Calcula que hasta otros diez comandantes tomarían de nuevo las armas, una cantidad suficiente para crear “el núcleo de un nuevo ejército guerrillero”.
Los antiguos líderes rebeldes han urgido a sus compañeros a que no den ese paso al monte. Pero otros, como Julián Gallo Cubillos, excomandante antes conocido como Carlos Antonio Lozada, indican que sí comprenden por qué algunos querrían regresar dados los peligros que enfrentan como civiles.
“Respetamos esa decisión”, dijo el excomandante. “Aunque no la compartimos; ya estuvimos medio siglo intentando ese camino y no logramos lo que estábamos buscando”.
El gobierno colombiano no respondió a solicitudes de entrevista para este artículo. Sin embargo, cuando el nuevo ministro de Defensa colombiano, Guillermo Botero, asumió el cargo en agosto, dijo que “las disidencias de las Farc están más extendidas de lo que se decía y en proceso de crecimiento”.
También lanzó una amenaza a esos disidentes: “Nuestras fuerzas armadas van a recobrar su carácter combativo”, dijo.
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Los integrantes de las nuevas Farc durante un ejercicio de tiro Credit Federico Rios Escobar para The New York Times
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Un combatiente en la selva en la que los disidentes establecieron su nuevo campamento Credit Federico Rios Escobar para The New York Times
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Un grupo de guerrilleros rebeldes de las Farc desayunan cerca de un arroyo. Credit Federico Rios Escobar para The New York Times
El comandante Poeta se unió a lo que llama “la vieja Farc” cuando tenía 18 años y pasó los siguientes doce en ascenso por las filas, hasta que su frente sufrió una emboscada y él recibió varias balas en el estómago. Las imágenes de él y de otros en la base ya fueron publicadas también por Bloomberg, que tampoco usó sus nombres completos.
Disfrazados como civiles, los compañeros del Poeta lo llevaron a un hospital en Medellín. Mientras se recuperaba, dijo que fue arrestado bajo sospecha de ser guerrillero y fue sentenciado a veintiséis meses de prisión.
Ya que quedó libre, se asentó en la ciudad de Ituango, donde lideró grupos de activismo civil.
Pero cuando se firmó el acuerdo de paz y se retiraron las fuerzas guerrilleras al campamento de desarme, esa zona resintió la llegada del Clan del Golfo, la organización criminal más grande del país. Amenazaron a quien se encontraran en su camino.
Así sucedió en otras partes del país: cientos de activistas sociales rurales fueron asesinados, incluidos exguerrilleros.
El Poeta decidió acudir con un excompañero, Rogelio Guerrero, quien se había sumado a las Farc en 1998. Los dos se reunieron en un campamento de desarme cerca de Santa Lucía.
Guerrero contó una historia muy similar a la del Poeta; estaba bajo amenaza de paramilitares. El año pasado un excomandante que ahora vivía como civil fue asesinado cerca de donde estaba y Guerrero temía ser el siguiente.
Después de conversar por unas horas, los dos decidieron revivir su unidad de las Farc, con Guerrero como líder.
“Me sentí, digamos, nuevamente orgulloso”, dijo el Poeta. “De ver que ya estaba otra vez en pie. Fue grandioso”.
El regreso al campo de batalla fue difícil. La estructura central de comando de las Farc, que era la que transmitía los mensajes y órdenes entre los frentes, ya no existía, y el grupo disidente estaba solo.
Pero pronto encontraron reclutas.
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Un miembro disidente de las Farc vigila después del atardecer. Credit Federico Rios Escobar para The New York Times
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Un descanso en la base de los disidentes Credit Federico Rios Escobar para The New York Times
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Los integrantes del nuevo frente de las Farc cenan a la luz de las lámparas. Credit Federico Rios Escobar para The New York Times
Entre ellos está Cuatro, un miliciano que pasó una década con las Farc. Se desmovilizó el año pasado, pero dijo que la vida civil no le sentaba bien. Cuando escuchó que se había formado una banda disidente de inmediato la buscó.
Entre los primeros retos del grupo fue encontrar protección. Cuatro sabía dónde encontrar armas y Guerrero decidió entablar alianzas; incluso con antiguos enemigos, como el Frente Virgilio Peralta Arenas y el Clan del Golfo.
“Necesitamos el territorio sin que haya un derramamiento de sangre”, dijo Guerrero. Dijo que el Frente Virgilio acordó trabajar con ellos y que los integrantes del Clan del Golfo “respondieron con violencia”.
Los rebeldes también han buscado a excompañeros que han retomado las armas en otros sitios, entre ellos comandantes como Walter Patricio Arizala, alias Guacho, quien controla el tráfico de cocaína en la frontera con Ecuador y quien secuestró y mató a tres periodistas este año. (El gobierno también busca a Guacho; el 15 de septiembre reportaron que resultó herido en un ataque).
“La idea es coger las comunicaciones, hacer reuniones, juntarnos y cuadrar para empezar a operar como antes”, dijo Cuatro. “Unificar en todo el país”.
La vida en las nuevas Farc se asemeja mucho a las rutinas viejas.
El día comienza antes del amanecer. Los milicianos se despiertan en sus hamacas, toman café y empiezan sus clases, en las que discuten los escritos de Karl Marx y de revolucionarios latinoamericanos, como el cubano José Martí. Cada uno o dos días levantan el campamento y marchan durante horas en la selva.

Pero la rebelión ahora es mucho más pobre que la antigua.
Las Farc viejas eran financiadas por sus impuestos al cultivo de hoja de coca. El área en la que opera este grupo tiene pocos plantíos y casi nada de minas de oro ilegales. En cambio, los combatientes toman comida de otros poblados cercanos, cuando pueden encontrarla.
Muchos no tienen uniforme o duermen sobre hojas porque no hay hamacas.
“Sí, aguantamos hambre, sufrimos de todo. Pero estamos claros de lo que estamos haciendo”, dijo un combatiente que usa el alias Piscino.
Las metas de la disidencia también son menos ambiciosas: reconocen que no van a poder derrocar al gobierno y tampoco quieren pelear contra la policía provincial. Dicen que pretenden defender a poblados de grupos armados, pero si están en constante movimiento es probable que los únicos a los que defiendan sean a ellos mismos.
No queda claro si esta “nueva” rebelión en Colombia crecerá, será aplastada o se desvanecerá. El camino es complicado sin importar el resultado. Aunque Piscino, quien perdió la mano izquierda a causa de una mina, dijo que eso poco importa.
Las dificultades son sacrificios necesarios, aseguró: “Los que estamos armados nuevamente estamos dispuestos a morir en la lucha”.