martes, 21 de mayo de 2024

USAID anunció alianza con el gigante tecnológico de CMR, HubSpot, para apoyar a jóvenes emprendedores colombianos

  • En su primera fase, más de 200 jóvenes emprendedores de territorios vulnerables, podrán acceder a las ofertas de educación y mentorías internacionales. 

Participantes del Programa Jóvenes Resilientes de USAID
Programa Jóvenes Resilientes de USAID y ACDI/VOCA anunció alianzas con el Grupo Empresarial Familia y la plataforma de herramientas  tecnológicas de CRM,
HubSpot, para formar y potencializar los emprendimientos juveniles a través de mentorías administrativas, técnicas y de innovación con profesionales internacionales.

Según la encuesta Voces Resilientes de USAID y El Observatorio Javeriano de Juventud, el 71 % de los jóvenes en el país está interesado en crear o formalizar un emprendimiento, debido a la precariedad y poca continuidad de sus empleos.  Es decir, los jóvenes, sin importar el tamaño de sus emprendimientos están interesados en formar empresas.

En esta línea, Jóvenes Resilientes, une esfuerzos con el gigante tecnológico de CMR en el mundo. “En HubSpot, estamos convencidos del poder de la educación para transformar la realidad social.  Es por esto que ponemos al servicio de estos jóvenes emprendedores no solo nuestra plataforma tecnológica, de manera gratuita, sino toda nuestra experiencia desde HubSpot Academy para apoyar su formación en temas empresariales y así dotarles con mejores herramientas con el fin de que sus emprendimientos avancen y crezcan de manera sostenible” aseguró Laura Gifford, gerente de HubSpot Academy para Latinoamérica.

Igualmente, los jóvenes podrán acceder a consultorías e intercambio de experiencias en línea, para impulsar sus conocimientos y hacer relacionamiento con otros emprendedores del ecosistema de la plataforma.

Cabe destacar que, Jóvenes Resilientes también firmó con el Grupo Empresarial Familia para establecer espacios de mentoría destinados a más de 35 emprendedores de diferentes regiones del país, en la primera fase, quienes podrán vincularse gracias al voluntariado cooperativo del Grupo. Los participantes podrán encontrarse con mentores de México, Argentina, Ecuador y Brasil, y vivir una experiencia en la que aprendan y conecten con prácticas innovadoras en acciones sostenibles en Latinoamérica

“En el Grupo Familia estamos muy emocionados de conectar a nuestros voluntarios con jóvenes emprendedores para que les den inducciones en temas de: higiene y salud, ventas, marketing digital, innovación, optimización de procesos productivos, finanzas, economía circular, entre otras áreas relevantes. Esperamos que con esta alianza, el joven se acerque a experiencias de alto nivel en materia de habilidades empresariales sino también reconocer su capacidad de liderazgo y comunicación que potencialice su emprendimiento” comentó Luz Helena Aristizábal, líder de la Fundación Grupo Familia

Finalmente, Alejandro Feferbaum, gerente de Programas de Juventud de USAID Colombia manifestó: “el sector privado es clave para USAID, porque nos permite darle sostenibilidad a los procesos que estamos acompañando como Programa y acerca a los jóvenes a oportunidades económicas que impulsan sus proyectos de vida, bien sea como formación, empleo o financiamiento para emprendedores. Estos proyectos son muy valiosos porque permiten ver que hay un sector empresarial comprometido con la transformación del país”.

Contexto

En Colombia, la realidad de los jóvenes es preocupante. Según el DANE, 7 de cada 10 jóvenes viven bajo la línea de pobreza, y la situación es incluso más compleja en los casos de jóvenes étnicos o afrocolombianos.

En materia de educación, según la encuesta Voces Resilientes, el 46% deja de estudiar por razones económicas o porque necesitan trabajar.

Cabe destacar que, según la encuesta Voces Resilientes, el 71% de los jóvenes que quieren emprender, el 58 % lo quiere hacer desde sus municipios, sin embargo, se enfrentan a barreras de tipo geográfico, desconocimiento a plataformas de autogestión y acceso a herramientas informáticas.

Igualmente el 50% de las juventudes reconoce que no hay una oferta de empleo formal. Ante esta situación, Feferbaum afirmó: “Para nosotros es vital promover e impulsar los emprendimientos juveniles, con un especial énfasis en jóvenes vulnerables. A la fecha, con Jóvenes Resilientes hemos acompañado a más de 2.400 jóvenes que han fortalecido sus habilidades empresariales a través de una ruta de formación y capital semilla. De ese grupo 1.600  son mujeres, lo que ha permitido generar ingresos para ellas y sus familias. Nuestro trabajo ha consistido en generar acceso a empleo, emprendimiento, formación para el trabajo y un gran componente de apoyo psicosocial y salud mental para las juventudes, es decir, los acompañamos en cada momento del proceso para su proyecto de vida”.

Programa Jóvenes Resilientes

El Programa Jóvenes Resilientes es el primer programa de USAID Colombia dedicado a elevar el potencial de los jóvenes en 30 municipios del país, creando entornos protectores que habiliten el acceso a oportunidades económicas, de formación y de aprovechamiento del uso del tiempo libre. El propósito es crear puentes de conexión entre familias, comunidades y entidades públicas y privadas para que las juventudes tengan liderazgo y participación sociopolítica en pro de sus comunidades y territorios.



martes, 14 de mayo de 2024

Sector privado invierte USD 86000 millones en infraestructura en países de ingreso bajo y mediano, reporta Banco Mundial

La inversión privada en infraestructura en los países de ingreso bajo y mediano ascendió a USD 86000 millones en 2023, según nuevos datos relevados por el Banco Mundial. Las inversiones disminuyeron un 5% con respecto a 2022, pero se mantuvieron a la par del promedio de los cinco años anteriores.

A pesar de la disminución de la inversión total, más países recibieron inversiones privadas en infraestructura en una muestra más amplia de proyectos. En 2023, 68 países recibieron inversiones en 322 proyectos, frente a 54 países y 260 proyectos en 2022. Guinea-Bissau, Libia, Papua Nueva Guinea, Santo Tomé y Príncipe y Suriname lograron sus primeras transacciones de participación privada en infraestructura (PPI) en más de una década.

El informe Private Participation in Infrastructure (Participación privada en infraestructura) data de 1984. En él se realiza un seguimiento continuo de las inversiones en 10000 proyectos de infraestructura en países de ingreso bajo y mediano. Dado que el financiamiento para infraestructura se está convirtiendo en una prioridad cada vez mayor para los países de todo el mundo, este conjunto de datos es un recurso importante para seguir los avances e identificar tendencias.

“Disponer de la infraestructura adecuada es crucial para que las personas vivan al máximo de su potencial. Con los presupuestos públicos bajo presión y un déficit de financiamiento en infraestructura que asciende a varios billones de dólares, es necesaria una mayor participación del sector privado para realizar proyectos de infraestructura”, afirmó Guangzhe Chen, vicepresidente de Infraestructura del Banco Mundial quien agregó que “en el Banco Mundial, estamos haciendo todo lo posible para lograr este avance, a través de nuestra labor en materia de asociaciones público-privadas, nuestro programa de reestructuración de las líneas de garantías y los subsidios que otorgamos a los países más pobres del mundo. El informe sobre la PPI es una herramienta valiosa para nosotros en estos esfuerzos. Es la única base de datos de este tipo que ofrece una perspectiva directa sobre las regiones y los sectores que reciben inversiones en infraestructura, cómo se estructuran estos proyectos y qué papel pueden desempeñar los bancos multilaterales de desarrollo en estos contextos”.

Las inversiones privadas en infraestructura disminuyeron en la mayoría de las regiones en 2023, con las notables excepciones de Oriente Medio y Norte de África y Asia oriental y el Pacífico. Oriente Medio y Norte de África continuó su trayectoria de crecimiento, con unos niveles de inversión en PPI que prácticamente se duplicaron, pasando de USD 1400 millones en 2022 a USD 2900 millones en 2023. La región de Asia oriental y el Pacífico volvió a los niveles de inversión anteriores a la pandemia después de sufrir un retraso de tres años, período en el cual se estaba recuperando de los efectos de la COVID-19.

En cuanto a las tendencias sectoriales, la energía triplicó sus niveles de inversión en 2023, y la mayor parte de este aumento se dirigió a Asia oriental y el Pacífico. En línea con el continuo impulso mundial para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, el 97% de los proyectos de generación de electricidad fueron renovables en 2023, cifra superior al 93% registrado en el quinquenio anterior.

En lo que respecta a los países más pobres del mundo, 26 países miembros de la Asociación Internacional de Fomento (AIF) recibieron compromisos de inversión por valor de USD 4300 millones en 53 proyectos en 2023, lo que supone un aumento del 18% y un récord en cuanto al número de proyectos.

La base de datos sobre PPI contiene información acerca de más de 10 000 proyectos de infraestructura en 137 países de ingreso bajo y mediano desde 1984 hasta la actualidad. Es la principal fuente de tendencias de la PPI en el mundo en desarrollo y abarca proyectos en los sectores de energía, transporte, agua y aguas residuales, tecnología de la información y las comunicaciones (TIC) y residuos sólidos municipales

Fuente: Comunicado de Prensa Banco Mundial



lunes, 13 de mayo de 2024

La Ley 1715 de 2014, una década después

Por: Amylkar D. Acosta

Arribamos a los primeros diez años de vigencia de la Ley 1715 de 2014, radicada por el Senador José David Name y tramitada por el Congreso de la República con nuestro apoyo desde el Ministerio de Minas y Energía. Esta Ley estuvo antecedida de unos desarrollos legislativos y normativos de la mayor importancia, inspirados todos en el buen propósito de contribuir a la lucha contra el Cambio climático, mediante la reducción de la huella de carbono, así como el uso racional y eficiente de la energía. Un primer paso que se dio, tendiente a la diversificación de la matriz energética del país, fue el de la integración del gas natural a la misma.

Ya, en los albores del siglo XXI, gracias a mi Ley 693 de 2001 y la 939 de 2004, posterior, se integraron a la matriz energética los biocombustibles, obligando la mezcla del etanol con la gasolina y el biodiesel desde el 1 de noviembre de 2005.

Tal como lo ha dicho la Agencia Internacional de Energía (AIE), “los 

biocombustibles son una medida determinante en la mitigación de la emergencia climática”.

La Ley 697 de 2001, constituyó otro hito en la estrategia de minimizar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), causantes del Cambio Climático, así como la promoción del uso de las energías provenientes de fuentes no convencionales, renovables (FNCER) y limpias. Los antecedentes que nos hemos permitido relacionar ponen de manifiesto que Colombia se anticipó a la transición energética tan en boga en los tiempos que corren, consistente en la integración de las FNCER a la matriz eléctrica del país.

Mediante la Ley 1715 de 2014, adelantándose a la firma del Acuerdo de París y a la aprobación de los ODS, se dispuso “regular la integración de las energías renovables no convencionales al Sistema energético nacional”. Con el objetivo de desarrollar dicho potencial se establecieron una serie de estímulos e incentivos, mediante beneficios tributarios y arancelarios. Es de anotar que esta Ley se vio reforzada y potenciada con la expedición, posteriormente, de la Ley 2099 de 2021, que amplía el espectro de las energías que se promueven y sus beneficios.

Si bien el sector energético no es el que más contribuye en Colombia a las emisiones de GEI, la mayor participación de las FNCER en la matriz eléctrica las neutraliza. En nuestro concepto su mayor mérito estriba en el robustecimiento de la base de generación, habida cuenta de que de acuerdo con un estudio de FEDESARROLLO hacia el año 2028 Colombia requerirá contar con 30 GW de capacidad instalada, la expansión de esta, de preferencia, debe abrirle espacio a las FNCER, diversificando aún más la matriz y con ello dándole mayor confiabilidad y firmeza al Sistema.

Pero en nuestro concepto el mayor mérito que le cabe a las FNCER es que le imprime una mayor resiliencia a la matriz eléctrica frente a fenómenos extremos como el Niño, dado su carácter contracíclico, pues cuando el verano es más intenso y es mayor la sequía, es justamente cuando los vientos son más fuertes y se cuenta con más horas de sol y mayor radiación solar.

La ex ministra de Minas y Energía Irene Vélez anunció en noviembre de 2022, en el marco de la XXVII Conferencia de las partes de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio climático (COP 27), que para mayo del 2023 su Despacho daría a conocer la Hoja de ruta de la Transición energética justa, contemplada en la Ley 2294 de 2023 del Plan Nacional de Desarrollo (2022-2026). Un año después no se tiene noticias de ella.

Debido a la paquidermia de la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) sólo 5 años después de expedida la Ley, en el 2019 se abrió la primera subasta de cargo por confiabilidad en el que participaron proyectos para instalar parques para generar energía eólica en La Guajira. Luego tuvo lugar otra subasta sólo para tecnologías de renovables en 2021. Estos avances le valieron al país un gran 

posicionamiento en el desempeño de la transición energética, a tal punto que en el ranking del Foro económico mundial (FEM) del índice de transición energética en 2021 Colombia se ubicó en el puesto 29, con 66 puntos sobre 100 a nivel global y de tercero en Latinoamérica.

Los primeros parques eólicos han debido entrar en operación en 2022 y hasta la fecha no ha entrado ninguno. Ello explica que, en su más reciente Informe del FEM, en 2023 Colombia perdió 10 puestos en dicho índice, pasando del puesto 29 al 39 a nivel global y en Latinoamérica pasó del tercero al sexto lugar.

Además de destrabar y acelerar la ejecución de los proyectos en curso para la instalación de los parques eólicos en La Guajira, la expansión de la capacidad de generación eólica y solar – fotovoltaica, que hasta el momento dispone de 1.8 GW, se impone la necesidad de reconfigurar la red de transmisión nacional, respondiendo a la desconcentración y descentralización del Sistema e impulsar la autogeneración y las comunidades energéticas. Huelga decir que el éxito de estas

últimas depende de su estructuración con criterio gerencial, asegurando así la administración (A), la operación (O) y el mantenimiento, para asegurar de esta manera la sostenibilidad de las soluciones.