viernes, 3 de mayo de 2024

La informalidad y los bajos años de educación pesan mucho en la pobreza en Colombia

María Claudia Llanes, 
economista senior BBVA
Por: María Claudia Llanes.

¡Enhorabuena! La pobreza se redujo en Colombia el año pasado. En 2023, 338.000 personas salieron de la pobreza multidimensional, con lo que la pobreza pasó del 12,9% de la población en 2022 al 12,1% en 2023. Y se redujo principalmente en el campo, en donde salieron de la pobreza 232.000 personas y en la región Caribe en donde lo hicieron 124.000.

A finales de 2023, 6,3 millones de personas experimentaban pobreza multidimensional frente a 6,6 millones del año 2022. La medición multidimensional de la pobreza, como su nombre lo indica, reconoce que la pobreza tiene múltiples dimensiones, no sólo la monetaria.

En Colombia, en particular, se evalúan cinco dimensiones: las condiciones educativas, de la niñez y de la juventud, del trabajo, de la salud y de la vivienda y los servicios públicos.

Son 15 los indicadores que sirven para evaluar estas 5 dimensiones.

Al mirar un poco en detalle estos indicadores de privación algunas realidades chocan. En Colombia, el 71,4% de los hogares tienen privación en el indicador de informalidad. En otras palabras, muchos hogares tienen algún ocupado mayor de edad que no está afiliado al sistema pensional y no es pensionado. Los avances en formalización reciente se notan y de hecho, el porcentaje de hogares con privación en este indicador se redujo en 1,3 puntos porcentuales frente a 2022.

La segunda privación más representativa es la relacionada con el logro educativo, con un 39,4% de los hogares con esta privación. En otras palabras, en el 39,4% de los hogares el promedio de años de educación de los mayores de 15 años es menor a 9 años. La tercera privación en importancia en los hogares es el rezago escolar y la cuarta el desempleo de larga duración.

En el papel, una política pública dirigida a reducir la informalidad y aumentar los años de educación contribuirá de manera importante a reducir la pobreza multidimensional. Sin embargo, es claro que es más fácil escribirlo que hacerlo.



miércoles, 1 de mayo de 2024

Cámara de Comercio de Barranquilla e ICONTEC certifican a 67 profesionales como Auditores Internos en el Sistema de Gestión de Energía

Simón Bolívar, director regional de ICONTEC con parte de
nuevos auditores internos en Sistema de Gestión de Energía
La Cámara de Comercio de Barranquilla e ICONTEC certificaron a 67 profesionales como Auditores Internos en el Sistema de Gestión de Energía, formaciones que hacen parte de las acciones puestas en marcha para desarrollar la cultura de la eficiencia energética, especialmente en las MIPYMES de la región Caribe.

Con la certificación, estos profesionales podrán evaluar la eficacia del sistema de gestión de energía de las micros, pequeñas y medianas empresas para optimizar su consumo energético y garantizar el cumplimiento de la norma ISO 50001, la cual establece los requisitos para su implementación y mejora continua.

Estos procesos de formación se realizan en alianza con las otras cámaras de comercio de la región Caribe y el apoyo de AL INVEST VERDE, el programa insignia de la Unión Europea para la promoción y el apoyo a las MIPYMES en América Latina. A la fecha se han sensibilizado a 1.195 MIPYMES mediante capacitaciones, formaciones especializadas y la realización de diagnósticos de eficiencia energética.

“Estamos convencidos de que con estos profesionales que hoy certificamos como Auditores Internos en el Sistema de Gestión de Energía, en alianza con ICONTEC, será posible avanzar en el impulso de una cultura de eficiencia energética, la adopción de estándares internacionales bajo la norma ISO 50001, la realización de auditorías energéticas periódicas, y la búsqueda de financiamiento para apoyar a las empresas en la implementación de estos proyectos” expresó Manuel Fernández Ariza, Presidente Ejecutivo de la CCB, al destacar la importancia este tipo de capacitaciones y formaciones.

De acuerdo con un informe reciente de Corficolombiana con datos de XM, la demanda de energía se encuentra en máximos históricos y crece a un ritmo tres veces superior al promedio de 2011-2019, como consecuencia, entre otros factores, de las mayores necesidades de refrigeración y enfriamiento, dadas las altas temperaturas que se registran en varias zonas del país.

Este aumento de la demanda se explica principalmente por el consumo residencial y de pequeñas industrias que ha aumentado 11,2% en promedio durante marzo y abril de 2024, en comparación con el año anterior. Estos tipos de usuarios representan el 70% de la demanda de energía eléctrica en el país.



lunes, 29 de abril de 2024

No combatir el hambre y la malnutrición tiene un costo superior al de las soluciones: FAO, CEPAL, WFP e IICA

  • De acuerdo con un nuevo reporte especial realizado por las agencias, el costo de la inacción frente al hambre y la inseguridad alimentaria representa en promedio un 6,4% del PIB de los países estudiados.
  • Urge fomentar políticas públicas inclusivas, para garantizar que más personas tengan acceso a la canasta básica de alimentos

El nuevo informe Financiamiento para la seguridad alimentaria y la nutrición en América Latina y el Caribe , realizado en conjunto por la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el Programa Mundial de Alimentos (WFP, por sus siglas en inglés) y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), advierte que los costos de no combatir el hambre y la malnutrición pueden llegar a ser más altos que los de las soluciones para garantizar la seguridad alimentaria y una mejor nutrición.

Según el reporte, se estima que el gasto producido por la inacción ante el impacto del hambre y la malnutrición representa en promedio un 6,4% del PIB de los países estudiados.

En contraste, el promedio del costo de trabajar para cerrar la brecha de ingresos con transferencias para el acceso a dietas saludables es 1,5% del PIB, sin incluir costos de gestión e implementación.

El informe identifica diferentes tipos de financiamiento para la seguridad alimentaria y la nutrición en América Latina y el Caribe y su relación en el PIB regional: el financiamiento del consumo y la producción de alimentos, el gasto público relacionado a gastos agropecuarios y de protección social, los flujos internacionales de desarrollo, y  el financiamiento proveniente del sistema bancario y los mercados de capitales. 

La publicación destaca la importancia de invertir en la agricultura y la necesidad de realizar otras intervenciones para reducir la inseguridad alimentaria y la malnutrición, evidenciando que el problema principal no proviene de la escasez de alimentos, sino de la falta de acceso físico y económico, especialmente en zonas rurales pobres y con poblaciones vulnerables.

El documento realza la necesidad de hacer una estimación de los costos asociados a la implementación de políticas, programas e intervenciones como elemento previo al análisis del financiamiento de la seguridad alimentaria y la nutrición. También destaca la importancia de mejorar la recopilación de información sobre los distintos flujos de financiamiento.

“Alinear las políticas sociales, económicas y comerciales y los objetivos de mejorar la seguridad alimentaria y la nutrición en América Latina y el Caribe es fundamental, más aún cuando el gasto en alimentos representa el 22% del PIB regional”, señaló Mario Lubetkin, subdirector general y representante regional de la FAO para América Latina y el Caribe.

Lubetkin enfatizó, además, que las intervenciones integrales que aborden los ingresos y el acceso a alimentos nutritivos, las preferencias de los consumidores y las regulaciones sobre etiquetado frontal nutricional de alimentos, así como el apoyo a la agricultura familiar mediante sistemas de compras públicas pueden contribuir a fortalecer los sistemas agroalimentarios y el acceso equitativo a dietas saludables.

Por su parte, el secretario ejecutivo de la CEPAL, José Manuel Salazar-Xirinachs, indicó que “la incidencia de la pobreza extrema en la región fue de 11,4% en 2023, según estimaciones de la CEPAL, lo que significa que más de 70 millones de personas en la región no tienen ingresos suficientes para adquirir una canasta básica de alimentos”.

 “Esa incidencia es más más alta entre las mujeres, la población indígena y las personas que viven en zonas rurales. Por ello, es imperativo fomentar políticas públicas inclusivas y promover una mejor focalización del gasto público, capaz de impactar directamente a las poblaciones en situación de vulnerabilidad. En la actualidad, más de la mitad del total de las transferencias monetarias en América Latina y el Caribe se destina a hogares con ingresos per cápita superiores a la línea de pobreza”, destacó Salazar-Xirinachs.

“La falta de ingresos para acceder a una dieta saludable y nutritiva está entre las principales causas del hambre y la inseguridad alimentaria en América Latina y el Caribe. De hecho, esta región tiene la dieta saludable más cara del mundo”, aseguró Lola Castro, directora regional de WFP para América Latina y el Caribe, agregando que “es inaceptable que las poblaciones más vulnerables sigan pagando un costo tan alto por cuenta de la desnutrición, sobrepeso y obesidad o doble carga de la malnutrición, cuando el continente produce suficientes alimentos para alimentar a toda su población”.

A su vez, el Director General del IICA, Manuel Otero, indicó que "la tarea que tenemos por delante ahora es realizar a nivel de país análisis similares en el contexto de planes y programas integrales para el fortalecimiento y mejora de los sistemas alimentarios, operacionalizando los objetivos, instrumentos e institucionalidad, con una clara estimación de costos y, por supuesto, su financiamiento, tomando una visión amplia de los seis flujos financieros principales, como se plantea en el documento”.