martes, 23 de agosto de 2022

Dólar cerró la jornada a $4.374,49 en promedio, con una caída de $24 frente a la TRM

¿Cómo estuvo hoy el precio del dólar?

Petróleo: El barril de petróleo Brent, de referencia para Colombia, subía 1,30% a US$97,73; mientras que el WTI ascendía 1,56% a US$91,77.

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Dólar cerró la jornada a $4.374,49 en promedio, con una caída de $24 frente a la TRM

Este martes, el dólar cerró a $4.374,49 en promedio, lo cual representó una caída de $24,67 frente a la Tasa Representativa del Mercado (TRM), que para la jornada de hoy se ubicó en $4.399,16.

Durante la jornada el dólar cayó $22 frente a la TRM, y se ubicó en $4.377,33 en promedio, ante esto Edward Moya, analista senior de Oanda, explicó que "los datos indican una importante contracción, mostrando que la economía se ha debilitado con rapidez, lo que abre la puerta a la idea de que la Fed podría no ser tan agresiva". 

Según la plataforma Set-FX, el precio de apertura de la divisa estadounidense fue de $4.390 mientras que el máximo alcanzó niveles de $4.409,90 y el mínimo $4.355,02.

Durante la jornada se negociaron más de US$894,8 millones a través de 1.729 transacciones.

Un atraco a los pensionados. Por Juan Lozano

Me gusta Juan Lozano. Es un tipo serio, como también lo es el ministro de hacienda José Antonio Ocampo, así que estoy seguro que se tomarán buenas decisiones, pero hay peros...

Esta columna de Juan nos puso a pensar... Atraco a los pensionados...

"A pesar de todo, aún soy optimista porque creo que el ministro Ocampo es un tipo serio y que tanto Katherine Miranda como Gustavo Bolívar en primera instancia, antes de llegar a plenarias, en comisiones conjuntas conducirán con ecuanimidad las sesiones parlamentarias de las comisiones que presiden para que de esta tributaria salga un mejor país y no un mayor botín para que los corruptos sigan saqueando al Estado..."

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Un atraco a los pensionados

De la tributaria debe salir un mejor país y no un mayor botín para los corruptos.

Si a ustedes, apreciados lectores, los atracan en la calle y les quitan 20.000 pesos en el atraco, porque no traían más, no quiere decir que no los atracaron porque el robo “fue poquito”.

¡Claro que los atracaron! 

Y tampoco se puede afirmar que un atraco deja de serlo si la víctima es más pobre o menos pobre. Según esa teoría, absurda y traída de los cabellos, solo se podría atracar a la población sisbenizada porque los demás tienen recursos para soportar un atraco. Atraco es atraco. Robo es robo. Independientemente del monto de la pensión. 

El impuesto a las pensiones vulnera de frente lo previsto en el artículo 48 de la Constitución Nacional adicionado por el Acto Legislativo 1 de 2005, que advierte como sagrado principio general que por ningún motivo podrá dejarse de pagar, congelarse o reducirse el valor de las mesadas de las pensiones reconocidas conforme a derecho.

En efecto y habida consideración de que un impuesto no es asimilable ni a un embargo, ni a un descuento, ni a una deducción, dada la naturaleza especial y única del impuesto, gravar lo que debe garantizarse a plenitud comporta una infracción constitucional.

Y que conste que yo creo que se requiere una reforma pensional profunda. Y que creo que hay unas inequidades estructurales en el sistema. Pero estoy convencido de que la incapacidad reiterada y la cobardía legislativa de todos los últimos gobiernos para tramitar una reforma pensional estructurada y justa, no se puede resolver agarrando a patadas los derechos adquiridos, desconociendo la Constitución y atracando a los pensionados.

El precedente de violar la Constitución en nombre de la equidad, en vez de reformarla, es tan grave que puede abrir la puerta a indeseables vías de hecho para vulnerar la propiedad privada, el ahorro y los derechos adquiridos. Hoy ponen la raya en 10 millones, mañana en 5 y luego en todas las pensiones. No es un tema de montos. Es un tema de principios sagrados. Los pensionados ya pagaron sus impuestos a lo largo de toda su vida laboral y hoy tienen unos derechos adquiridos.

Acompañaré con entusiasmo todo esfuerzo de migrar hacia un sistema pensional más justo. Apoyaré toda iniciativa que conduzca a una mayor justicia social. Pero insistiré en transitar por los caminos del Estado de derecho, sin golpes de mano, sin abusos de parte del Estado, sin vulneración de derechos adquiridos.

Y frente a la tributaria en su conjunto, más allá de las críticas puntuales frente a la despiadada artillería contra muchos asalariados, considero imprescindible que se nos explique a los colombianos de dónde sale esa escandalosa cifra de necesidad de recaudo de 25 billones y cuáles son en concreto los planes de austeridad y los ahorros derivados de la lucha anticorrupción que deben restarles a las urgencias fiscales que pretenden satisfacer con la reforma.

A pesar de todo, aún soy optimista porque creo que el ministro Ocampo es un tipo serio y que tanto Katherine Miranda como Gustavo Bolívar en primera instancia, antes de llegar a plenarias, en comisiones conjuntas conducirán con ecuanimidad las sesiones parlamentarias de las comisiones que presiden para que de esta tributaria salga un mejor país y no un mayor botín para que los corruptos sigan saqueando al Estado.

EL GAS NATURAL: EL COMBUSTIBLE PUENTE DE LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA Por Amylkar Acosta

Es bueno que esto nos quede claro: “El Departamento de Santander fue la cuna de la industria petrolera y de la producción del gas asociado al mismo en Colombia, el cual se quemaba en los campos mediante teas que se instalaban en los mismos, amén de su reinyección para imprimirle una mayor presión a los pozos y de esa manera obtener una mayor tasa de recobro.

Fue sólo en 1961 que, mediante la Ley 10, expedida por el entonces Presidente de la República Alberto Lleras Camargo, se obligó a las empresas operadoras de los yacimientos petrolíferos “evitar el desperdicio del gas producido…”

Bien por Amylkar Acosta, por contarnos esa historia…

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EL GAS NATURAL: EL COMBUSTIBLE PUENTE DE LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA

 Por Amylkar Acosta

¡PARA LLEGAR A LA TARDE HAY QUE PASAR POR EL MEDIO DÍA!

ANTECEDENTES

El Departamento de Santander fue la cuna de la industria petrolera y de la producción del gas asociado al mismo en Colombia, el cual se quemaba en los campos mediante teas que se instalaban en los mismos, amén de su reinyección para imprimirle una mayor presión a los pozos y de esa manera obtener una mayor tasa de recobro.

Fue sólo en 1961 que, mediante la Ley 10, expedida por el entonces Presidente de la República Alberto Lleras Camargo, se obligó a las empresas operadoras de los yacimientos petrolíferos “evitar el desperdicio del gas producido, bien aprovechándolo industrialmente o confinándolo a los yacimientos para su utilización futura o como fuente de energía para la máxima recuperación final de las reservas de petróleo”. Se trataba de optimizar el aprovechamiento de este.

Este es el antecedente más remoto de la producción y el uso del gas natural en Colombia, que tuvo su hito más importante el 10 de marzo de 1962, hace 50 años, cuando se puso en funcionamiento la primera planta de tratamiento del gas de Cicuco y se construyó el primer gasoducto para transportarlo hasta Barranquilla.

Posteriormente, en 1964, se construyó el siguiente gasoducto para llevarlo, esta vez, desde el campo de Jobo Tablón hasta el complejo industrial de Mamonal en Cartagena.

Pero sería sólo el 12 de agosto de 1977, con la inauguración por parte del Presidente Alfonso López Michelsen de la Estación de producción de gas natural libre en el campo de Ballena en La Guajira y el gasoducto de PROMIGAS para transportar el gas desde el más importante yacimiento descubierto hasta la fecha hasta La Heroica, cuando el gas natural se integró en forma a la matriz energética.

Posteriormente, en el año 1996 entró a operar el gasoducto de TGI que transporta el gas desde Ballena hasta empalmar con el que conecta a Barrancabermeja con el centro del país.

Y ello se dio justo cuando, a consecuencia del embargo petrolero de los países árabes a los países aliados de Israel llevó a estos a apelar al gas y al carbón para diversificar sus fuentes de suministro de los energéticos y lo propio hicieron las multinacionales petroleras, diversificando su portafolio de inversiones. Ello explica que una multinacional petrolera (TEXAS) se asociara con la estatal ECOPETROL para la extracción de este gas, al tiempo que otra (EXXON) se asoció con CARBOCOL para explotar el carbón de El Cerrejón. Desde entonces el gas natural ha cobrado cada vez una mayor importancia a nivel global, participando con el 24.7% de la canasta energética y su uso se ha extendido exponencialmente.

En Colombia, particularmente, se ha masificado su uso residencial, en el transporte, en la industria y en la generación de electricidad. El mayor impulso al gas natural se lo dio el ex ministro Guillermo Perry, con su estrategia del Gas para el cambio (1986 – 1988). El año 2020 cerró con un número de 10´253.699 usuarios de gas natural en el país, 10´061.213 domiciliarios, 186.760 comerciales y 5.726 entre automotores, industriales y generadores de energía.

 

DE LA ABUNDANCIA A LA ESCASEZ

Después del hallazgo de gas natural en La Guajira y en el pie de monte llanero, las dos principales fuentes de suministro del gas del país, que ya están en franca declinación, no ha habido otro de su importancia. Las reservas con que se cuenta, de 3.1 GPC, a duras penas alcanzan para 8 años, de allí la urgencia de explorar aún más para recuperarlas, ya que desde hace una década pasamos de la abundancia a la escasez de gas 2, poniendo en riesgo el autoabastecimiento. Por fortuna, en los últimos días se ha anunciado por parte del Presidente de ECOPETROL Felipe Bayón descubrimientos muy importantes y esperanzadores que pueden alejar el fantasma de las importaciones de este energético.

De todos modos, se cuenta con una planta regasificadora de la Sociedad portuaria El Cayao, localizada en Cartagena, para importarlo ante eventuales déficits internos de suministros, cuando el parque de generación térmica así lo requiera.

Este es el escenario que enfrenta Colombia en medio de la crisis energética a nivel global que ha exacerbado la invasión rusa a Ucrania y las sanciones impuestas por EEUU y sus aliados de la UE a Putin, que ha elevado sensiblemente la cotización del gas, superando los US $8 el MMBTU, incrementando exorbitantemente los precios y las tarifas de energía, atizando de paso la inflación global. Ello ha venido a interferir la marcha de la Transición energética en dichos países, obligándolos a dar marcha atrás en su avance, en pos de garantizar la seguridad y sobre todo la soberanía energética. Claro está que este impasse puede servir de catalizador a la Transición energética, acelerándola, única vía para superarlo con éxito.

LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA A LA COLOMBIANA

Es en este contexto en el que se tendrá que seguir avanzando por parte de la administración Petro en la hoja de ruta de la Transición energética en el país, que tiene sus propias peculiaridades. Empezando porque mientras en los EEUU y en la UE el 73.2% de sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) provienen del sector energético, en Colombia este sólo contribuye a ellas con el 30%.

Adicionalmente, al tiempo que en el resto del mundo el sector eléctrico genera el 35% de dichas emisiones, en Colombia sólo el 5%. En Colombia, a diferencia de los demás países, la principal fuente de emisiones de GEI, con el 45%, es el cambio de uso del suelo, la agricultura, la ganadería y sobre todo la deforestación, que el año pasado registró la alarmante cifra de 174.103 hectáreas, creciendo el área devastada por segundo año consecutivo (¡!).

En Colombia, como en el resto del mundo, el gas natural está llamado a servir de combustible puente de la Transición energética y así lo catalogó el parlamento europeo, integrándolo a su matriz energética con el sello verde, dándole el mismo tratamiento de las energías renovables. Colombia requiere del gas natural para avanzar en una Transición gradual, como tiene que ser y responsable. Y dado que nuestras reservas de gas son tan precarias es imperativo continuar con la exploración del mismo, pues sólo se encuentra si se busca, para así garantizar una Transición tranquila. Una de las lecciones aprendidas de la tragedia que vive la UE es que la Transición energética no debe poner en riesgo la seguridad y la soberanía energética.

Quienes desestiman la importancia del gas natural en la fase en la que estamos de la Transición energética, como Jésica Arias, del equipo de energía de Transforma y Ph.D en Transición energética, afirman que “en la generación eléctrica tenemos todo el potencial para suplir nuestra demanda a mediano plazo con fuentes renovables”.

Ello es absolutamente falso, tanto más en cuanto que los principales proyectos de energía eólica que se están instalando en La guajira sólo entrarían al sistema interconectado nacional (SIN), si no se presentan más demoras, el 1º de abril de 2024 (¡!), según el aplazamiento dispuesto por el Ministerio de Minas y Energía en su Resolución 40181 de mayo 23 de este año.

Además, las fuentes no convencionales de energía renovable (FNCER), dada su intermitencia, requieren contar con el respaldo de la energía firme que sólo puede garantizar el parque térmico, que cuenta con 5.400 MW de potencia instalada y este requiere para operar del gas natural. Y no podemos cometer la misma insensatez de los europeos de apagarlas asumiendo el riesgo sistémico subsiguiente.

Del gas natural, al igual que del petróleo, podemos decir que es mejor tenerlos y no necesitarlos que necesitarlos y no tenerlos y peor que depender de ellos es depender de sus importaciones. Ello fue lo que llevó al Congreso de la República a expedir la Ley 2128 de 2021, tendiente a promover “el abastecimiento, continuidad, confiabilidad y cobertura del gas combustible en el país” y la masificación de su uso “se declara de interés nacional y estratégico para el desarrollo económico, social y ambiental”. Exponer al país a tener que importarlo contraviene esta Ley, ello sería impensable.

A guisa de ejemplo, según el Plan Energético Nacional Colombia ideario energético 2050, elaborado por la UPME, para el año 2030 circularían en el país 600 mil vehículos con motor eléctrico y se proyecta que para entonces tendríamos un parque automotor de 22 millones de vehículos.

¿Será que se podrá prescindir del uso del gas vehicular y de la mezcla de los biocombustibles para garantizar la movilidad automotriz?

No, uno y otro contribuyen a la movilidad sostenible.

Lo propio podemos decir del gas domiciliario. Si bien la Transición energética le apuesta a la electrificación de la economía, si se pretendiera sustituir el consumo de gas natural por la electricidad en la cocción de alimentos, el calentamiento de agua y el aire acondicionado, según cálculos del ex viceministro de energía Manuel Maiguashca ello tendría un costo de $36 billones.

¿Cabe preguntarse quién asumiría semejante costo?