domingo, 26 de abril de 2020

SE HUNDE EL PRECIO DEL PETRÓLEO. Amylkar D. Acosta

El petróleo no aguantó el virus.

¡Se desplomó!

Hasta los más poderosos se han resentido por la crisis.

¿Será el momento de atreverse y salir a las calles a hacer la vida normal, aunque algunos muramos en el intento?

Los que saben dicen que no. 

Qué esperemos un rato.

Si es así, entonces, esperemos y leamos este artículo de Amylkar Acosta Medina, que me dice: “Allí te hago llegar, desde mi cuarentena profiláctica, el texto de mi más reciente escrito, el cual espero sea de tu interés y utilidad. 
Un fuerte abrazo”.

Att. Amylkar…

Claro que debemos leerlo…

RADAR,luisemilioradaconrado
@radareconomico1

SE HUNDE EL PRECIO DEL PETRÓLEO

Amylkar D. Acosta

El pasado 9 de abril, por fin, tuvo lugar la tan anunciada cumbre virtual de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), liderada por Arabia Saudita, que junto con sus trece aliados encabezados por Rusia aglutinan una treintena de países productores, identificados como la OPEP+.

Se trataba de deshacer los pasos de la confrontación a la que había conducido el desencuentro entre Arabia Saudita y Rusia, que había provocado una guerra de precios que los había llevado a mínimos históricos de US $22.71 el barril de la referencia BRENT el 31 de marzo, su más baja cotización desde noviembre de 2002, un descenso del 69% en los últimos 12 meses.

Pero esta no fue la única causa de la destorcida de los precios del crudo, sino que la trifulca entre la OPEP y Rusia se vino a sumar a la menor demanda de crudo a consecuencia del freno al crecimiento de la economía global que se derivó de las medidas draconianas que tuvieron que tomar los países para enfrentar la pandemia del COVID-19. Tanto más en cuanto que las previsiones sobre el crecimiento de la economía global en lo que resta de este año y el entrante son muy pesimistas; lo ha dicho la Directora del FMI Kristalina Georgieva, “hemos entrado en una recesión igual o peor que la de 2009”

En un hecho sin precedentes, el precio del petróleo intermedio de Texas (WTI, por sus siglas en inglés) se hundió hasta situarse por debajo de su piso, cotizándose a – US $37.63, experimentando una caída de US $55.90 con respecto a su cotización el pasado viernes. El Acuerdo alcanzado llegó tarde, porque la guerra de precios declarada entre la OPEP y Rusia, tras la ruptura del Pacto de cuotas contraído con antelación, había dado lugar a una inundación del mercado de crudo
Como era de preverse, a pesar de retirar del mercado a partir del mes de mayo 10 millones de barriles/día, que podrían llegar a ser 20 millones de barriles/día si sumamos lo que restan Venezuela, Irán y Libia, más lo que por la inercia de los precios está dejando de exportar EEUU, cuya oferta en un 52% depende del fracking, los precios no iban a detener su curso hacia abajo marcado por los fundamentales del mercado.

En efecto, el año anterior el cartel de la OPEP + había logrado sostener artificialmente los precios del petróleo de la referencia BRENT hasta cerrar el año alrededor de los US $64 el barril, mediante un recorte de su oferta. Pero, ahora el escenario es otro, la virtual parálisis del aparato productivo a nivel global, a consecuencia del confinamiento dispuesto por las autoridades para contener la pandemia del COVID 19 ha reducido la demanda en 30 millones de barriles/día, razón por la cual después de haber acordado restringir la oferta los precios en lugar de subir bajaron.

Pero, lo acaecido con los precios del crudo de la referencia WTI no tiene antecedentes ni parangón en la historia de la industria del petróleo, por primera vez desde que se llevan registros los productores han terminado pagándole a sus clientes para que retiren el petróleo. Son varias las razones que explican tan inusitado escenario. En primer lugar, la sobreoferta persiste, en segundo término el anuncio del FMI de su previsión de una recesión de la economía global este año del 3% desalienta aún más la demanda, los depósitos en tierra y mar de crudo están rebosados y los contratos de futuro de WTI que sirven de referencia para la formación del precio del Texas vencían esta semana para entrega en mayo. Es de anotar que los “barriles de papel”, que es como se denominan los volúmenes que se transan en los mercados de futuro en las bolsas de los commodities, superan ampliamente la producción real y sus precios son los que sirven de referencia. En 1983, primero, se empezaron a cotizar los contratos a futuro del crudo WTI y posteriormente, en 1988 del crudo BRENT, en un intento frustráneo de reducir la volatilidad de los precios que se le atribuía a los valores de referencia de la OPEP. A diferencia del crudo de referencia BRENT, que “sólo” había bajado hasta los US $25.59, el desplome del WTI lo precipitó el rebosamiento de la capacidad del terminal de Cushing (Oklahoma, sur de EEUU), enclave considerado como el cruce de oleoductos del mundo, que constituye el principal centro de acopio de crudo, que no da abasto para almacenarlo. 
Según la Agencia Internacional de Energía (AIE) el Medio Oriente, lo mismo que Europa, tienen limitaciones de almacenamiento de crudos, pero todavía tienen margen de maniobra. Por lo demás, el vencimiento de los contratos a futuro del BRENT, sólo vencen en junio, cuando se espera que el desacople entre la oferta y la demanda sea menor. A pesar de todo, el precio del crudo WTI arrastró en su caída al precio del BRENT, el cual cayó hasta los US $20.36 el barril, su más bajo precio desde 2001; pero, de no haber una señal de una pronta reactivación de la economía global, podría repetirse con el BRENT lo acaecido con el WIT. 

Volviendo a los precios del crudo WTI, esa caída del 305% del precio con respecto al pasado viernes es algo que nunca se había visto, en donde las empresas poseedoras de los contratos a futuro que se vencen, para desencartarse, les pagan a sus clientes para que retiren el crudo desde sus campos de producción, porque le resulta más costoso almacenarlo, dada la especulación por parte de quienes tienen contratada la capacidad de almacenamiento. Prefieren rematarlo porque a corto plazo no se vislumbra un repunte de la demanda, toda vez que también las refinerías tienen sus depósitos en el límite.
No obstante, se espera y se aspira un efecto rebote del precio después de esta fuerte caída.

De hecho, los contratos de futuro del WTI que expiran en junio se cotizaron a US $15.70 el barril, acercándose al precio del BRENT.

De todos modos, en perspectiva, los precios del crudo WTI y del crudo BRENT correrán la misma suerte, afectados como están y van a estar por largo rato por el letargo de la economía global y en el mediano y largo plazo la suerte está echada, toda vez que la tendencia a la baja se mantendrá, esta vez por cuenta la mayor contracción de la demanda que traerá consigo la Transición energética desde las energías de origen fósil, contaminantes del medioambiente, hacia las fuentes no convencionales de energías renovables (FNCER) y limpias.

Se estima que la participación del petróleo en el consumo total de energía pasará del 37.5% actual al 22% en 2050. Por lo pronto, Colombia tiene el consuelo que el precio de referencia de la canasta de crudos que exporta es el BRENT y no el WTI, pero el futuro es incierto.

Apelando a la frase del inversor y empresario estadounidense Warren Buffet, podemos decir que “sólo cuando baja la marea se sabe quién nadaba desnudo” y lo que es claro es que, después del largo ciclo de precios altos del petróleo, que duró desde 2003 hasta junio de 2014, que no supimos aprovechar para corregir los déficit gemelos, la economía colombiana sigue dependiendo en exceso del crudo, sujeta a las oscilaciones de sus precios internacionales cuya curva se comporta como si fuera una montaña rusa.

Bien dijo el Foro Económico Mundial (FEM) que “Colombia hace parte del grupo de países que debe capitalizar su amplia disponibilidad de recursos energéticos para que, de manera sostenible, pueda maximizar los retornos de la industria y apoyar una mayor diversificación de la economía”
Pero no se ha tomado nota de ello, sólo cuando sobreviene la destorcida de los precios del petróleo se plantea la necesidad de diversificar la economía, pero tan pronto repuntan deja de ser prioridad para el Gobierno de turno. Este debería ser un propósito nacional que se traduzca en una política de Estado y deje de ser política de gobierno.


Cota, abril 25 de 2020 www.amylkaracosta.net 6 Portafolio. Abril, 24 de 2012


sábado, 25 de abril de 2020

Conmoción como no se ha visto otra: la COVID-19 sacude los mercados de productos básicos: Banco Mundial

Conmoción como no se ha visto otra: la COVID-19 sacude los mercados de productos básicos
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TITULARES

  • La pandemia de COVID-19 ha repercutido en la oferta y en la demanda de productos básicos, teniendo efectos directos —derivados de los cierres de los negocios y las interrupciones de las cadenas de suministro—, e indirectos —como resultado del estancamiento del crecimiento económico—. Los efectos ya han sido considerables, en particular en el caso de los productos básicos relacionados con el transporte.
  • Los precios del petróleo se han desplomado y se espera que la demanda disminuya en una cantidad sin precedentes en 2020.
  • Si bien la mayoría de los mercados de alimentos están bien abastecidos, la preocupación por la seguridad alimentaria ha aumentado a medida que los países anuncian restricciones comerciales y realizan compras extraordinarias....
  • RADAR

A medida que los países de todo el mundo hacen frente a la emergencia sanitaria de la pandemia de COVID‑19, los efectos económicos de la suspensión de casi toda actividad han repercutido inmediatamente en los mercados mundiales de productos básicos y es probable que sigan afectándolos durante los próximos meses.
Tal como se señala en la edición de abril del informe Commodity Markets Outlook (Perspectivas de los mercados de productos básicos), la pandemia ha afectado tanto a la oferta como a la demanda de productos básicos. Esos efectos son directos —resultantes de los confinamientos para mitigar la propagación del virus y la alteración de las cadenas de suministro—, pero también indirectos, pues la reacción mundial a la pandemia desacelera el crecimiento y conduce a lo que se prevé será la recesión mundial más profunda de los últimos decenios.
El verdadero impacto de la pandemia en los mercados de productos básicos dependerá de su gravedad, su duración y la forma en que los países y la comunidad mundial decidan responder a ella. La pandemia puede dar lugar a cambios permanentes en la oferta y la demanda de esos productos y, en especial, en las cadenas de suministro que los trasladan desde los productores hasta los consumidores de todo el mundo.



Los efectos ya han sido considerables, en particular en el caso de los productos básicos relacionados con el transporte. Los precios del petróleo se han hundido desde enero y han alcanzado mínimos históricos en abril, cuando algunos precios de referencia se han negociado en niveles negativos. Las caídas reflejan la fuerte disminución de la demanda y se han visto exacerbadas por la incertidumbre en torno a los niveles de producción de los principales productores de petróleo. Debido a los esfuerzos de mitigación, que han supuesto la limitación de la mayoría de los desplazamientos, se espera que este año la demanda de petróleo disminuya en una cantidad sin precedentes de 9,3 millones de barriles por día con respecto al nivel de 2019, que fue de 100 millones de barriles diarios. Se prevé que el precio del petróleo alcance un promedio de USD 35 por barril en 2020, lo que supone una fuerte revisión a la baja con respecto a la previsión de octubre, y un desplome del 43 % con respecto a la media de USD 61 por barril de 2019. Los precios del caucho natural y del platino, ambos muy utilizados por la industria del transporte, también han sufrido bajas.
Los recientes esfuerzos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y de otros productores de crudo por reducir la producción en respuesta a la caída de la demanda aliviarán en parte la presión sobre los mercados del petróleo. Sin embargo, a largo plazo, el acuerdo actual, en la medida en que suponga un respaldo para los precios, estará sometido a las mismas fuerzas —aparición de nuevos productores, así como procesos de sustitución energética y aumento de la eficiencia— que condujeron al colapso de anteriores acuerdos de la OPEP y otros pactos sobre productos básicos. En una sección del informe se examina la OPEP desde la perspectiva histórica de anteriores esfuerzos coordinados para gestionar los precios de determinados productos básicos.




Se prevé que los precios de la energía en general —que también incluyen los del gas natural y el carbón— se reducirán en promedio un 40 % en 2020 con respecto a 2019, si bien experimentarán un repunte notable el próximo año. Aunque los precios del gas natural han disminuido considerablemente este año, los del carbón se han visto menos perjudicados, ya que la demanda de electricidad se ha visto menos afectada por las medidas de mitigación.
La interrupción de la actividad económica ha afectado a productos básicos industriales como el cobre y el zinc, y se espera que este año los precios de los metales en general caigan. La desaceleración del crecimiento económico en China, que representa la mitad de la demanda mundial de metales, afectará a los precios de los metales industriales. Por otra parte, los precios del oro han aumentado, dado que los compradores han buscado seguridad frente a las turbulencias de los mercados financieros.
Los precios agrícolas están menos vinculados al crecimiento económico y solo han sufrido disminuciones menores en los primeros meses del año, con la excepción del caucho, que experimentó una fuerte caída, y del arroz, que aumentó debido al empeoramiento de las condiciones de las cosechas y a algunas restricciones comerciales. Se prevé que en 2020 los precios mundiales de los productos agrícolas se mantengan en general estables, ya que los niveles de producción y las existencias de la mayoría de los alimentos básicos se encuentran en máximos históricos.
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Un agricultor de arroz trabaja en el campo. © wanphen chawarung/Shutterstock
La mayoría de los mercados de alimentos están bien abastecidos. Sin embargo, la preocupación por la seguridad alimentaria ha aumentado a medida que los países anuncian restricciones comerciales —entre ellas prohibiciones de exportación de ciertos productos básicos— y realizan compras extraordinarias. Del mismo modo, la producción de productos básicos agrícolas, y en especial en la próxima temporada, podría verse afectada por las perturbaciones en el comercio y la distribución de insumos como fertilizantes, plaguicidas y la disponibilidad de mano de obra. Los desajustes de las cadenas de suministro ya han afectado a las exportaciones de productos perecederos como flores, frutas y hortalizas de algunos mercados emergentes y economías en desarrollo.
A pesar de que los mercados están bien abastecidos, las restricciones a las exportaciones podrían perjudicar la seguridad alimentaria de los países importadores. El Banco Mundial se ha unido a otras organizaciones en el llamado a la acción colectiva para que el comercio de alimentos siga fluyendo entre países.
El impacto de la pandemia de COVID-19 en los mercados de productos básicos en general puede dar lugar a cambios a más largo plazo. Los costos de transporte podrían ser más elevados debido a los requisitos adicionales para el cruce de fronteras. El aumento de los costos comerciales afectará en particular a los productos básicos agrícolas y alimentarios y a los textiles. Las decisiones de hacer acopio de ciertos productos básicos podrían afectar a los flujos comerciales y repercutir en los precios mundiales.
Los mercados emergentes y las economías en desarrollo que dependen de los productos básicos serán las más vulnerables a los efectos económicos de la pandemia. Además de las consecuencias sanitarias y humanas a las que se enfrentan, y de los efectos de la recesión económica mundial, la reducción de la demanda de exportaciones y la perturbación de las cadenas de suministro repercutirán en las economías de esos países.

Dios existe. Y el Covid-19 si lo tiene claro. Sabe que el día llegará cuando ÉL lo considere... Por Luisemilioradaconrado



(AP Photo/Rajanish Kakade)


Dios existe. Y el Covid-19 si lo tiene claro. Sabe que el día llegará cuando ÉL lo considere...


Por Luisemilioradaconrado



Dios existe…

Algunos o muchos seres vivos humanos consideran que no hay un Dios, que nosotros regulamos, manejamos nuestras vidas hasta que nos toque desaparecer.

"Mi Dios es mi trabajo, el dinero que produzco, mi familia, mi…"

En momentos como estos, en donde el coronavirus nos tiene acorralados, han llegado a nuestros cerebros otros conceptos. 

Nos llegó el temor, el miedo, la desesperación, las enfermedades y las muertes.

Los empresarios más poderosos se sienten débiles. Preocupados, tristes. Asustados. Y eso que apenas ha pasado un mes…

La arrogancia se nos acabó.
¿COVID-19 es el rey?

¿Nos tenemos que arrodillar ante él?

Yo pienso que no. 

El ser humano es más poderoso, así que hay que enfrentarlo.

¡Que nos vamos a morir muchos, pues, nos tocará!

Y quien definirá nuestro final, está arriba. 

A Él le debemos orar, a ver si nos perdona. 

Y nos enseña a respetar, a ser más humildes y no ser tan arrogantes...

Si de esta pandemia no aprendemos, pues, nada que hacer... 

Esta fotografía nos debe poner a pensar. La tomó Rajanish Kakade, de la AP en La India...


RADAR,luisemilioradaconrado
@radareconomico1