Hace varios años
que el precio del petróleo no llegaba a una reunión de la Opep con valores en
torno a los US$80, buen dato para las finanzas
EditorialLR
Este fin de semana se despejarán
muchas dudas en torno a lo que pasará a mediano plazo con los precios del
petróleo. Los países cartelizados en la Organización de Países Productores de
Petróleo, Opep, que aún conservan casi 60% del mercado mundial, se reúnen en
Argelia para verificar el nivel de cumplimiento del recorte de producción
pactado por los 24 miembros, vigente desde el primero de enero de 2017.
El mayor objetivo
de la reunión es monitorear los compromisos y avanzar en una alianza con países
productores que están por fuera de la Opep, para mantener unas cuotas de
mercado que revitalicen los ingresos golpeados desde 2014, año en que
cayeron arrastrando las finanzas de países altamente dependientes de los
ingresos de crudo, tales como Arabia y Venezuela, y de otros no tan productivos
como el caso colombiano que experimentó una crisis en sus finanzas por esta
inesperada caída, que mucho tuvo que ver con la autosuficiencia de Estados
Unidos, el segundo mayor consumidor de combustibles fósiles.
La reunión de este domingo será
por viodeoconferencia y es la preparatoria para la gran cumbre presencial que
siempre se lleva a cabo en Viena durante diciembre. Clave tener en cuenta que a
finales de 2016, los países de la Opep y otros 11 grandes productores
-liderados por Rusia- decidieron reducir la producción en 1,8 millones de
barriles diarios, partiendo del nivel de octubre de ese año, con el objetivo de
hacer que la baja oferta llevara los precios en torno a US$100, de tal manera
que las finanzas de los países altamente dependientes mejoraran, ante el
crecimiento de otras fuentes de energía, como las renovables y el extendido uso
del fracking en países consumidores como China y Estados Unidos, una práctica
polémica, pero muy efectiva en campos considerados de baja producción.
La reunión de Argel se realiza
con el marco de los US$80 en promedio y con tendencia al alza; tanto el Brent
como el WTI han intentado, sin éxito, consolidarse por encima de esta cifra,
considerada por varios expertos como el techo de no retorno, es decir, 20% por
encima del precio con el que finalizó 2017 y que es considerado, el piso para
no volver a bajar en el próximo lustro. Estas cifras han sido estudiadas por
los productores ante el crecimiento inminente de otras fuentes de energía que
ponen en riesgo la gran demanda de petróleo que no solo ha cambiado la
geopolítica, sino desarrollado industrias de la segunda revolución industrial.
La Agencia Internacional de
Energía (oficina de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económico) ve otros factores determinantes para que el precio del crudo no
baje; tienen que ver con la temporada alta de huracanes en la zona del Golfo de
México; guerra comercial entre Estados Unidos y China, y las presiones sobre el
crecimiento de la economía de los países emergentes, muchos dependientes del
petróleo.
Otro aspecto para
tener en cuenta y hacer cábalas sobre el precio del crudo, es que el próximo 4
de noviembre entran en vigor las sanciones comerciales anunciadas por Donald
Trump contra Irán, situación que reducirá las exportaciones de crudo iraní, lo
que alienta las expectativas de un repunte en el precio adicional.
En
encuentro se revisará acuerdo de cooperación de pactado por diversos
países que ha permitido la estabilización a escala mundial del crudo
venezolano. | Foto: @MinPetroleoVE
La
reunión se llevará a cabo en Argel, capital de Argelia y se evaluará el
cumplimiento de la Declaración de Cooperación pactada por los países
OPEP y no OPEP.
El ministro del Poder Popular de Petróleo y presidente de Petróleos de Venezuela, S.A., (PDVSA), Manuel Quevedo, llegó este sábado a Argelia para participar en la décima reunión del Comité Ministerial de Monitoreo Conjunto de la Organización de Países Exportadores de PetróleoOPEP+.
El encuentro es mañana y tiene
como fin evaluar el cumplimiento de la Declaración de Cooperación para el Ajuste Voluntario de la Producción de Crudo, suscrita por las naciones de la OPEP. En este acuerdo
consiste en el compromiso que adquirieron los países OPEP y no OPEP en
2017 de reducir el suministro de crudo en con el objetivo de eliminar el
exceso mundial del mismo acumulado desde 2014. También se revisará
el plan para monitorear los fundamentos generales del mercado y los
niveles de conformidad para el resto de 2018.
Wall Street dio un
golpe en la mesa en la organización corporativa separando las empresas de
tecnología industrial y las de comunicaciones
EditorialLR
Desde hace un par de años, hablar
de una cuarta Revolución Industrial está de moda en los círculos empresariales
y se refiere a la disrupción generada por las nuevas tecnologías de la
información basadas en la vida cotidiana; el concepto va más allá del comercio
electrónico o la banca digital, tiene mucho más que ver con el llamado internet
de las cosas, es decir que todas las tareas cotidianas que imprime el mundo
moderno están interconectadas, facilitando la toma de decisiones individuales y
generando millones de empresas inteligentes alrededor de esos nuevos servicios;
como son el manejo de datos en línea de la salud, el consumo, los
electrodomésticos, las finanzas personales, la pensión y toda suerte de hobbies
y entretenimiento. Incluso, la huella de carbono de cada persona.
Pero a ese
estado de desarrollo que pinta la Revolución, le han precedido otras etapas que
están en pleno desarrollo en países como el nuestro, es el caso de la era de la
informática, la computación, la telefonía y las telecomunicaciones en general.
Es decir, la industria de los computadores, celulares, software y toda clase de
redes que han permitido que estemos hoy más pendientes que nunca de lo que
hacen nuestras familias, compañeros y amigos. Esta nueva era que tiene sus
orígenes en la Guerra Fría ha desencadenado una serie de corporaciones exitosas
a nivel global que hoy ocupan los primeros lugares en las bolsas de valores y
sus fundadores o accionistas se han erigido como los hombres más ricos del
planeta.
Estos avances y la conjugación de
sectores económicos ha llevado a que se creen nuevos segmentos y que sea un
imperativo repensar el origen y la dedicación comercial de cada empresa. El
mercado bursátil más influyente del mundo, Wall Street, acaba de separar lo que
son las empresas tecnológicas industriales y las que son de comunicaciones. El
cambio quiere reflejar las nuevas maneras en las que las personas comparten
información y se entretienen gracias a la convergencia entre tecnología, medios
y telecomunicaciones. Esta organización propuesta en Estados Unidos resalta el
hecho de que las compañías han agrupado servicios como cable, internet y
teléfono con el objetivo de reflejar las nuevas dinámicas de los mercados.
Las autoridades crearán el sector
de servicios de comunicación que incluirá empresas de telecomunicaciones y del
sector tecnológico que facilitan las comunicaciones, como Alphabet y Facebook,
y otras que vayan apareciendo, es decir grandes corporaciones que por su
naturaleza de servicios no son industrias. En ese grupo se concentran siete
acciones tecnológicas, que representan una quinta parte del sector de tecnología
de la información del S&P 500, que en adelante se reclasificarán como
servicios de comunicación. Otras 13 acciones, incluida Netflix, que tienen
capitalización combinada que equivale a 22% del sector de consumo discrecional,
se unirán al nuevo sector. En total, se reclasificarán 23 compañías que tienen
un valor de mercado de US$2,7 billones.
El sector de tecnología de la
información tendrá entonces más importancia para compañías de hardware como
Apple, fabricantes de chips o tecnología tradicional como Microsoft. Con estos
movimientos, compañías como Facebook, Twitter o Alphabet quedarán al lado de
grandes medios de comunicación como CBS, News Corp, Disney, Comcast, Discovery
o AT&T. De la misma manera, estas empresas podrán enfrentar regulaciones similares
a la de los medios de comunicación.