Alex es el chacho ahora... está arriba de cualquier mandatario en toda Colombia. Y su popularidad se aumenta permanentemene.
Las encuestas no mienten y las estadísticas menos.
El alcalde de Barranquilla es denominado como un fenómeno político, como escriben con los colegas de Semana.
Algo bueno, Char no se las pica...
Es sencillo en medio del poder que ha obtenido.
Arrancó por los barrios populares.
Se mantiene en los barrios populares, pero también se codea con los políticos y empresarios más importantes.
Tiene un buen equipo de trabajo.
Negocia bien con los adversarios, respeta y obtiene que lo respetan y admiren, así que Barranquilla está muy bien representada con el ingeniero.
Para adelante, ya que el futuro está lo que viene es para
RADAR,luisemilioradaconrado
@radareconomico1
Alejandro Char, el fenómeno político del momento en Colombia
Alejandro Char, el fenómeno político del momento
El alcalde de Barranquilla fue el ganador del
reciente ajuste ministerial y es la punta de lanza de la candidatura de
Germán Vargas en la costa norte. ¿Cuál fue la fórmula para acumular
tanto poder?
Alejandro Char
es el fenómeno político del momento. De acuerdo con la última medición
Pulso País, de Datexco, publicada hace dos semanas, tiene una imagen
favorable del 97 por ciento. Esa cifra difiere apenas 6 puntos de los 91
que obtuvo en 2011, cuando terminó su primer periodo como alcalde de
Barranquilla. Se le considera el gran beneficiario de los cambios de
gabinete que acaba de hacer el presidente Santos y es la causa de la
buena imagen que tiene su jefe político, Germán Vargas Lleras, en el
Caribe.
La fascinación de los barranquilleros con Álex, como le
dicen en la calle, se debe a motivos que van desde lo político hasta lo
emocional. Es un administrador eficiente. Desde que se levanta hasta que
se acuesta recorre la ciudad con un cronograma en la mano, en el que
les explica a los vecinos cuál es la inauguración que sigue para la
ciudad. En los dos últimos meses ha protagonizado una maratón de eventos
que cualquier otro mandatario envidiaría. Cortó la cinta del primer
tramo del malecón turístico, comenzó a construir varios arroyos, anunció
la inversión de 31.000 millones de pesos para recuperar la emblemática
Vía 40, gestionó recursos nacionales para recuperar el teatro Amira de
la Rosa y entregó el parque Guadalupe, cuya construcción hace parte de
un ambicioso programa urbanístico de espacio público. Sus apariciones
permanentes en inauguraciones han hecho que los barranquilleros le digan
‘Álex Ya’. “Su formación de administrador explica la obsesión de Char
con ejecutar. A eso se suma su obsesión con una idea de ciudad. El
proyecto de parques ha sido crucial para el bienestar de la gente”,
explica la urbanista barranquillera Katya González.
A
esa capacidad de ejecución se suma su carisma. A pesar de venir del
clan Char, uno de los grupos empresariales más poderosos en la costa, es
sencillo. Anda sin escoltas, habla con un marcado acento caribe, se
pone una camiseta y una gorra de beisbol para visitar las calles y
entiende todos los aspectos de la idiosincrasia barranquillera. Hace
menos de dos meses, en medio de una inauguración, recibió aplausos
cuando prometió ajustes al Junior, el equipo de fútbol local, y lo
ovacionaron al contar que a su plana de jugadores se incorporaría el
delantero Teófilo Gutiérrez. “Me demoré en hacer el anuncio, hasta que
mi viejo no me lo confirmara”, dijo refiriéndose a su padre, Fuad, el
principal accionista del Junior.
Pero el potencial de Char va más
allá de su sintonía y sus ejecutorias urbanísticas. También tiene que
ver con el enorme capital político que ha acumulado en la última década,
que lo convierte en la figura política más importante de su región.
Además de salir elegido con más de 351.660 votos que representaron el 77
por ciento del total y una cifra récord en las elecciones locales de
Barranquilla, tiene influencia regional que trasciende ampliamente las
fronteras de su departamento. Es cercano a la gobernadora del Magdalena,
Rosa Cote Vives; al gobernador de Sucre, Édgar Martínez; al alcalde de
Montería, Marcos Daniel Pineda; y a la mayoría de los senadores de la
costa. Esa influencia, sumada a sus virtudes de ejecutor, hace que la
identidad política de Char sea una rara combinación entre manzanilla y
opinión.
A Alejandro Char también se le adjudica parte de la
votación que tuvo la fórmula Santos-Vargas en 2014 en el Caribe.
Mientras en la primera vuelta el presidente tuvo poco más de 900.000
votos, en la segunda logró más de 2 millones. Si bien los parlamentarios
de La U, los liberales y los conservadores aceitaron sus maquinarias
para lograr a última hora el triunfo santista, en el mundo político se
da por descontado que la casa Char, con Álex a la cabeza, puso la
tercera parte de esa diferencia. Tan solo en Atlántico, la participación
electoral aumentó 24 por ciento entre ambas vueltas.
Otra
evidencia del peso electoral de Char es la favorabilidad de Germán
Vargas en la costa. Desde que es candidato presidencial el
exvicepresidente convoca a diferentes sectores de La U, de los
conservadores y de los liberales, pero Cambio Radical
–su partido y el de Char— es su verdadera fortaleza electoral en el
Atlántico. Según la última gran encuesta realizada por Invamer-Gallup
para Semana, Noticias Caracol y Blu Radio en mayo, Vargas se lleva el 33
por ciento de los votos de la costa seguido por Gustavo Petro,
con el 26 por ciento. Y en las mediciones del resto de encuestas, la
intención de voto que obtiene en Atlántico es mayor que la que tiene a
nivel nacional. “La mayoría de esos votos se deben a Álex”, asegura un
representante de Cambio Radical, quien también insiste en que “es
evidente que él tendrá un papel muy importante en la campaña de Germán”.
El
poder político del alcalde es de tal nivel, que incluso tiene
incidencia en las decisiones del nivel central. En el último revolcón
ministerial llegó a la cartera de Vivienda Jaime Pumarejo, quien viene
de ser gerente de Desarrollo de su administración. En Barranquilla lo
conocían como el vicealcalde porque tenía a su cargo las áreas de
Planeación, Vivienda, Infraestructura, Movilidad, Transmetro, Espacio
Público y Desarrollo Urbano.
Pumarejo reemplazó a Elsa Noguera, quien
también fue alcaldesa de Barranquilla y funcionaria estrella de la
primera alcaldía de Char. Al ICBF, por su parte, llegó Karen Abudinen,
quien venía desempeñándose como secretaria de Educación de Barranquilla.
Si bien Pumarejo y Abudinen tienen perfiles técnicos, y a Char se le
reconoce su capacidad de rodearse de funcionarios competentes, su
nombramiento como ministro, además de conservarle una cuota a Cambio
Radical, fue visto como un reconocimiento al alcalde.

Para las
próximas elecciones a Congreso, la casa Char espera llegar fortalecida
al Congreso. Actualmente Arturo, el hermano del alcalde, llegó al Senado
con la tercera votación más alta del Atlántico y es probable que en
2018 encabece la lista de Cambio Radical. El equipo político de los Char
también apoyará el paso al Senado del representante Luis Eduardo Díaz
Granados –cuestionado por ejercer un supuesto tráfico de influencias en
el ICBF del Atlántico—, y a la Cámara buscará que lleguen al menos tres
candidatos del Atlántico. Todos ellos irán por Cambio Radical.
Los
críticos de Alejandro Char argumentan que el éxito del alcalde se debe a
su condición de delfín y lo descalifican por hacer parte de un clan
identificado con la política tradicional. Algunos, incluso, lo han
vinculado al escándalo de la Triple A de Barranquilla por supuestamente
haber participado en una reunión con ejecutivos de la empresa Canal de
Isabel II, eje del escándalo de corrupción del Partido Popular de
España.
Sin embargo, ante los resultados de su gestión como
alcalde, esas son circunstancias que poco importan a los electores.
Mucho menos a los políticos que aspiran a que su equipo político los
apoye en sus respectivas campañas. Con una capacidad electoral probada,
un enorme reconocimiento regional y una altísima popularidad, por un
buen rato Álex Char seguirá siendo considerado el mandatario regional
más poderoso del país.