lunes, 5 de septiembre de 2016

MÁS TIEMPO CON LA FAMILIA Por Mabel del Carmen Rada C

Este es un relato que les puede cambiar la vida...
Lo escribió mi hermana menor, Mabel, sustentado por lo que ha sido su vida familiar y profesional. Sugiere no repetir su historia.

Ella lo recomienda, ustedes toman la decisión de tomarlo como consejo o...

RADAR,luisemilioradaconrado
@radareconomico1 

Miércoles, 31 de agosto de 2016

MÁS TIEMPO CON LA FAMILIA 

Por Mabel del Carmen Rada C 


¿Qué tal este invento? ¿El cuento es no salir de la oficina? Fotografía tomada de la página Outgrow.me

4:00 am y ya me había despertado, pero decidí cerrar los ojos para no perder la costumbre de “otros minuticos más” en la cama, cuando abrieron la puerta de mi cuarto.  Era mi mamá. Sonrió y me dijo: "Vine a que me vieras".  Me dio risa y le dije:  "Ay mami y por qué dices eso?".  “Es que no quiero que se te olvide mi cara”, respondió.

Me dio mucha tristeza escuchar a mi mamá decir eso.  Trabajaba en la Alcaldía de Barranquilla y fue la época de los damnificados por el invierno.  Salía muy temprano de la casa (mi mamá estaba dormida), compartía unos minutos con mi papá quien también era madrugador y solo regresaba hasta la noche.  Normalmente también me recibía mi papá, quien siempre estaba pegado al televisor.  Mi mamá ya estaba dormida y me acercaba a darle un beso en la frente.

Cuando uno está joven no mide las consecuencias del exceso de trabajo y solo piensa en ser responsable y cumplir con las metas propuestas. Disfrutaba mi trabajo realmente. Lo hacía con amor, pero no estaba pensando en los momentos que perdía al no compartir con mi familia. 

Ya me había pasado cuando trabajé en televisión.  Salía a las 6:30 am para el RADAR, el noticiero de radio que dirige mi hermano Luis Emilio, desayunábamos juntos al terminar y luego me iba para el noticiero de televisión.  Allí estaba todo el día y llegaba a casa a las 10:30 pm u 11:00 pm.  Encontraba a mi novio dormido y yo era quien lo visitaba (vivíamos cerca), porque a él le daba pena esperar en mi casa hasta esa hora.  Luego me acompañaba hasta mi casa.

Cuando volví a trabajar en televisión, ocurrió lo mismo.  Me perdía muchas reuniones familiares (o llegaba tarde), trabajaba fines de semana, festivos y hasta altas horas de la noche.  Cuando me encontraba con algunos amigos me decían: Le preguntamos a tu hermano por ti y dijo:  “Vayan a buscarla a la oficina. Nada más le falta llevarse la cama”.

No aprendí ni siquiera porque sabía la historia de mi papá cuando mi hermano mayor no había cumplido el año de nacido.  Trabajaba tanto que mi hermano no quería que lo cargara y se ponía a llorar, porque es que prácticamente no lo conocía!  Lo dejaba dormido en las mañanas y lo encontraba dormido en las noches.  Por esa razón decidió montar un negocio en la casa.  Qué decisión tan sabia la de mi papá.
A estas alturas de mi vida, vivo las consecuencias del estrés al que me enfrenté, de excederme en horas de trabajo, de dormir poco, alimentarme con lo que encontrara en el camino y en el horario que sea y de no reposar los malestares (que son el grito del cuerpo pidiendo descanso).

No cometan mis errores.  Se pagan caro.

domingo, 4 de septiembre de 2016

Murió Fernando Arteta García. Gran amigo. DIOS lo tenga en su gloria

Acaba de morir FERNANDO ARTETA GARCÍA... Gran amigo. Hombre tranquilo, exitoso. Buen empresario y excelente ciudadano...

DIOS lo tenga en su gloria.

RADAR,luisemilioradaconrado
@radareconomico1






 


 

Pd: su penultima columna en El Heraldo.

LuisE

De golpe... ¡sí, ala! Por: Fernando Arteta

Fernando Arteta no está de acuerdo…
Vamos a leerlo.
RADAR,luisemilioradaconrado
@radareconomico1
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De golpe... ¡sí, ala!
Por: Fernando Arteta 
Término medio cachaco usado para convencer a alguien de algo que no está claro o no se entiende o no se acepta. Usualmente, la expresión, que puede tomarse como una afirmación, es en realidad una forma de ordenar o dar una instrucción a un subordinado, empleado o dependiente de quien la lanza.
Debemos estar seguros de que el ejecutor del mandato no ha podido superar las etapas previas al condicionamiento racional por medio del cual, con argumentos y razones, hubiese podido obtenerse, de manera general y sin presiones, el visto bueno o la aprobación de aquello que genera el disenso.
Nos encontramos envueltos en Colombia en una situación que absorbe cualquier otro tema sin importar su trascendencia. El acuerdo que busca la paz en el país ha sido tan buscado, tan deseado pero a la vez tan infortunado, que los medios para obtenerlo parecieran admitir cualquier cosa. Hago la aclaración que “cosa” significa lo que sea y no encuentro un ejemplo más apropiado para el cuestionado dicho de que “el fin justifica los medios”.
Temas como la grave situación económica del país, la crisis de la justicia o la triste e infranqueable brecha social, no parecen importarles a los cuatro o cinco grupos “empresariales” que manejan al país eligiendo a los gobernantes ungidos por el “voto popular”, ni mucho menos a esos ciudadanos de a pie que votan y eligen a quienes saben que son los causantes de casi todo lo malo y lo bueno que nos pasa.
Por el Sí o por el No se enfrentan Santos con Uribe, el contralor con Gina, Benedetti ataca a María Fda y Pepe Félix, Roy Barreras pelea con el que sea, todos en un afán personal –que todos niegan– de aprovechar el río revuelto para ver si los bocachicos se vuelven salmones canadienses o al menos truchas arco iris boyacacunas.
No entiendo cómo el martes pasado se desarrolló un debate en plenaria del Congreso, que contó con una de la mayores asistencias de los últimos años, congresistas y barras hasta en la Plaza de Bolívar, con pantalla incluida. Cerca de 2.000 personas seguían a los padres de la Patria interesados en ejercer control político a una alta funcionaria estatal por unas cartillas que aparentemente circulaban, o no, entre las directivas de varias instituciones educativas del país.
El debate del martes mostró lo avanzado de nuestra sociedad, con hasta reconocimientos personales acerca de la identidad –tendencia o ¿será preferencia?– de género de una ministra y parientes de congresistas, pero sin llegar a ninguna parte. El tema importante se diluye como el agua entre los dedos ante la ausencia de un líder que, con razones, sin subjetividades ni amenazas, oriente al país para la toma de una decisión que por lo simple y chiquitica, no deja de ser la más importante que tomemos los colombianos en los últimos 50 años.
Por donde empecé, no somos todos ni subordinados ni empleados, ni dependientes. Por eso, ante la ausencia de razones y de cara a una cantidad apreciable de propuestas que no convencen, es también válido y además totalmente lícito, justo y razonable y no por caprichito, decir: ¡carajo... No! 
 
fernandoarteta@gmail.com

La guerra es un mal negocio. A votar SI para el plebiscito en Colombia

El mejor negocio para todos es la PAZ.
Es cierto… los ricos NO van a la guerra.



RADAR,luisemilioradaconrado

@radareconomico1


La guerra es un mal negocio. A votar SI para el plebiscito en Colombia