En medio de los tropiezos, el presidente
Juan Manuel Santos, vino a Cartagena trayendo un mensaje optimista y dejó cinco
mensajes.
Para mí, este clave: “Quiero primero que
todo hacer un anuncio muy importante, tal vez el anuncio más importante que he
hecho en mi vida. La paz se va a firmar el próximo 26 de septiembre aquí en
Cartagena”.
Si nada falla, “¡el presidente Santos
cumplirá!”:
El primer tema es la inflación: les puedo decir que este indicador ya tiene una
tendencia a la baja –una vez superadas las coyunturas que la afectaron; la
devaluación, el Fenómeno del Niño, el paro camionero, como la
devaluación–, vamos a volver a la normalidad. Eso se los puedo asegurar.
Esta semana, el Banco de la República mantuvo estable la tasa de interés,
porque vio que los indicadores van en buena dirección, después de haberla
aumentado la tasa durante casi 11 meses consecutivos. O sea, ya rompimos esa
tendencia y vamos otra vez a colocarla entre la franja del 2 al 4 por ciento.
El segundo tema que sé que para ustedes es
muy importante, lo mencionó el doctor Domínguez y es el de la reforma
tributaria.
Este es un tema que ha tenido mucha discusión dentro del Gobierno, mucha
discusión con expertos, y vamos a presentar esa reforma estructural que
contribuya realmente a crear un sistema tributario que mejore nuestra
competitividad, y que tenga unos principios claros que tenemos muy bien
definidos.
El tercer tema que quiero destacar es la Política de Desarrollo Productivo –la
aprobamos hace menos de un mes–, dirigida a transformar nuestro aparato
productivo.
Y en ese propósito las cámaras de comercio son fundamentales, tienen muchísimo
para aportar, por su liderazgo en los territorios, sino particularmente porque
ustedes hacen una parte muy importante de las Cisiones Regionales de
Competitividad.
Finalmente, el cuarto asunto que quiero resaltar tiene que ver con la
legalidad.
De otra parte, estamos preparando –desde la Presidencia– una ambiciosa “agenda
anticorrupción”.
Y nosotros en el RADAR confiamos en que las
cartas se manejen adecuadamente y la agenda se pueda cumplir por el bienestar
de todos, hasta de los que tercamente no voten por el SI.
RADAR,luisemilioradaconrado
@radareconomico1
Presidente Juan
Manuel Santos en el 53° Congreso Anual de Confecámaras

Buenas tardes.
Quiero primero que todo hacer un anuncio muy importante, tal vez el anuncio más
importante que he hecho en mi vida. La paz
se va a firmar el próximo 26 de septiembre aquí en Cartagena.
Y tiene, además, un significado especial: San Pedro
Claver ha sido proclamado como el gran defensor de los derechos humanos.
Este proceso de paz ha tenido como una de sus características que ha puesto las
víctimas, los derechos humanos, como el centro de la solución de este
conflicto.
Y por eso también hemos escogido Cartagena, ese lunes 26 de septiembre, para la
firma de este trascendental acuerdo.
Quiero destacar la agenda de este Congreso: la charla de John Carlin y el panel
sobre desafíos de transformación en Colombia, el segmento de innovación
empresarial –con sus casos de éxito– y, claro, la agenda regional por la paz.
Me llamó especialmente la atención un generoso segmento, de tres horas y media
–el único de ayer en la tarde–… Permítanme citar lo que dice la agenda oficial:
“Jueves, 1:30 - 5:00 pm: Partido Colombia - Venezuela”.
Estos son los temas que deben concentrar nuestra atención: los desafíos para
transformarnos; las oportunidades para ser más innovadores; los retos de
construir una Colombia en paz; y –claro– hasta el desempeño de nuestros
deportistas.
John Carlin sí que conoce esa relación entre
deporte y paz. Fue el autor de un gran libro que ha sido inspiración para mí y para
muchos, sobre cómo el deporte puede unir a países enteros y transfórmalos y
ayudarles en desafíos importantes como es el que tenemos hoy en Colombia.
De manera que esa presencia suya, John, aquí es muy oportuna.
Eso es coherente con la consigna de este Congreso, que aboga por una “nueva
agenda” para Colombia.
Es muy positivo que hoy tengamos tiempo y disposición para concentrarnos en
estos asuntos, y no en aquellos que nos restaban tanta atención y energías hace
unos años.
Hagan el ejercicio de recordar cuánto tiempo nos quitaba –en este y en otro
tipo de congresos– el problema del conflicto: “Que en tal lado hay actores
armados; que el narcotráfico está teniendo tal efecto; que allí falta
seguridad; Presidente, ministros, empresarios, miren lo que está pasando. Que
si vamos a negociar; que hay que intensificar la ofensiva, que hay que darle
ordenes al general fulano, al general zutano”.
Todo eso ha sido parte de la agenda nuestra en todos estos últimos años.
Por años le dimos vueltas a lo mismo, dejando en segundo plano otros asuntos
que son de la naturaleza propia de cada gremio o sector y cuya discusión es
también fundamental.
Pues eso es lo que podemos hacer hoy, aquí y ahora: concentrarnos en hablar de
los temas puntuales que conciernen a los intereses y desafíos de personas
como ustedes aquí en Confecámaras.
Sé que en este Congreso ya han hablado los ministros de Hacienda y de Comercio;
los presidentes de Bancóldex, Procolombia y Findeter; el Superintendente de
Industria y Comercio y la Directora de Colciencias, y otros funcionarios.
Seguro ellos ya contaron en detalle de los asuntos de cada una de sus
entidades, por lo que haré énfasis en solo cuatro temas y muy brevemente.

El primer tema es la inflación: les puedo
decir que este indicador ya tiene una tendencia a la baja –una vez superadas
las coyunturas que la afectaron; la devaluación, el Fenómeno del Niño, el paro
camionero, como la devaluación–, vamos a volver a la normalidad. Eso se
los puedo asegurar.
Esta semana, el Banco de la República mantuvo estable la tasa de interés,
porque vio que los indicadores van en buena dirección, después de haberla
aumentado la tasa durante casi 11 meses consecutivos. O sea, ya rompimos esa
tendencia y vamos otra vez a colocarla entre la franja del 2 al 4 por ciento.
El segundo tema que sé que para ustedes es
muy importante, lo mencionó el doctor Domínguez y es el de la reforma
tributaria.
Este es un tema que ha tenido mucha discusión dentro del Gobierno, mucha
discusión con expertos, y vamos a presentar esa reforma estructural que
contribuya realmente a crear un sistema tributario que mejore nuestra
competitividad, y que tenga unos principios claros que tenemos muy bien
definidos.
Que sea progresiva, que sea equitativa, que sea eficiente y que sea simple.
Parte de los problemas que tenemos es que tenemos un sistema tributario muy
complejo, que ha sido la acumulación de una cantidad de reformas que
hacemos por el afán para ver cómo conseguimos recursos para el año entrante o
el año siguiente.
Y entonces hemos venido acumulando una especie de colcha de retazos que tenemos
que corregir en esta reforma.
Entendemos muy bien –así lo aceptamos– que hay unos pocos que pagan demasiado.
Los que pagan todos sus impuestos están pagando demasiado. Pero hay muchos que
no pagan nada o pagan muy poco.
Y para tranquilidad de ustedes los que ya pagan, no tendrán que pagar más.
Incluso, van a tener que pagar menos, porque vamos a bajar esas tasas y eso
para hacernos más competitivos.

El tercer tema que quiero destacar es la Política
de Desarrollo Productivo –la aprobamos hace menos de un mes–, dirigida a
transformar nuestro aparato productivo.
Es verdad que hay un repunte en la industria –creció 6 por ciento en el primer
semestre– y ahora podemos aprovechar una tasa de cambio más competitiva para
exportar.
Pero tan cierto como lo anterior es que en Colombia debemos –y podemos– mejorar
un aspecto fundamental que en América Latina no hemos podido realmente romper
ese celofán, que es el tema de la productividad de nuestra economía. Y ahí hay
que hacer un gran esfuerzo, así como sofisticar, agregarle valor y diversificar
nuestra oferta exportable.
Con la nueva Política de Desarrollo, liderada por la Ministra de Comercio,
vamos a priorizar desde las regiones un grupo de actividades que contribuyan a
transformar nuestro aparato productivo, para que tengamos bienes y servicios
capaces de competir –y ganar– en mercados internacionales a lo largo y ancho de
la faz de este planeta, con los cuales tenemos más de 1.600 millones de
consumidores con acceso a nuestro productos preferenciales gracias a los
tratados de libre comercio.
Dicho de otra manera: a partir de fortalezas regionales –y así va ser el
enfoque– vamos a insertarnos en cadenas globales de valor.
Debemos cambiar nuestra visión de “sectores” por una visión de “cadenas
productivas”, que eso es muy importante ese cambio como de paradigma, como la
forma de pensar y de accionar, y apostar en esas cadenas productivas con dos
criterios: capacidad productiva de cada región y potencial exportador.
O sea, esos dos factores serán determinantes para poder tomar las decisiones.
Para avanzar en esa dirección seguiremos trabajando junto a autoridades
locales, por supuesto con gremios, empresarios y comunidad académica, a través
de planes de trabajo que tendrán sus respectivas metas e indicadores y vamos a
medirlo para que podamos controlar los avances.
Y en ese propósito las cámaras de comercio son fundamentales, tienen muchísimo
para aportar, por su liderazgo en los territorios, sino particularmente porque
ustedes hacen una parte muy importante de las Cisiones Regionales de
Competitividad.
Finalmente, el cuarto asunto que quiero resaltar
tiene que ver con la legalidad.
Ustedes saben de nuestra determinación en el combate contra el contrabando,
contra la competencia desleal –la Ley Anticontrabando es una prueba de ese
compromiso–.
Tan solo con la Estrategia de Brigadas por la Legalidad –en operativos
realizados por el Ministerio, la DIAN y la Polfa –la Polfa es la Policía
aduanera–, en los últimos dos meses hemos aprehendido mercancías de contrabando
avaluadas en más de 8.000 millones de pesos.
La ilegalidad y la corrupción nos hacen mucho daño, y diría que –a lo largo de
nuestra historia– han hecho tanto daño como el mismo conflicto armado. Son
fenómenos que se alimentan entre sí. Los ilegales se coordinan y se alimentan
ente sí. Y por eso vamos a combatir esa corrupción y ese contrabando con todas
las armas que tenemos y con toda la contundencia.
Queremos ir más allá en estos temas.
Por un lado, desde el Ministerio estamos haciendo una campaña nacional contra
la ilegalidad, invitando a los ciudadanos a hacer las cosas “a lo bien” –que
sepan de los riesgos de hacer tomar “atajos”, pero además que conozcan las
oportunidades de hacer las cosas al derecho–.
Queremos trabajar este tema con ustedes, con las Cámaras de Comercio – ustedes
son los socios ideales para eso–, para que esta campaña sea efectiva.
De otra parte, estamos preparando –desde la Presidencia– una ambiciosa “agenda
anticorrupción”.
Dicha agenda incluye –entre otras iniciativas– una ley de garantías para
proteger a quienes reporten actos de corrupción, una reforma a la Ley de
Compras Públicas; y un estatuto de probidad y transparencia del Estado –con
regulaciones, por ejemplo, regular el cabildeo–.
También contemplamos expedir sendos decretos para regular la figura de las
“personas expuestas políticamente” y restringir la contratación directa con
entidades sin ánimo de lucro.
Por supuesto, en esta cruzada contra los corruptos, además de trabajar con la
Fiscalía en lo represivo, hacemos énfasis en lo preventivo, toda política
pública es más exitosa si hay una política más eficaz de prevención,
generalmente la prevención resulta más barata y más efectiva, y eso lo haremos
de la mano de ministerios, gobernaciones, alcaldías, veedurías y
organizaciones, de las Ongs.
Sea este el momento de agradecerles a Julián Domínguez y a Rodrigo Mejía por
sus importantes aportes como miembros de la Comisión Nacional de Lucha contra
la Corrupción.
Y gracias doctor Domínguez –cómo no– por sus palabras y gestos de respaldo a
este momento tan importante que vivimos: qué bueno haber podido hacer este
anuncio de la firma en su Congreso, en este momento de transitar hacia la paz.
Muchas gracias también –y especialmente– a todos los que hacen patria desde las
cámaras de comercio, porque están contribuyendo, desde ya, a la reconciliación
de Colombia.
Todo lo que ustedes hacen son HECHOS de paz: desde la red de 54 centros de
conciliación y arbitraje –que ustedes han puesto a disposición de la
reconciliación–, hasta la historia dolorosa y a la voz esperanzadora de Yanira
Ibarra –como lo mencionó el doctor Domínguez–, Presidenta de la Cámara de
Comercio de Putumayo.
Ese caso aquí narrado simboliza el país que hemos sido por mucho tiempo:
lastimado por el conflicto, temeroso del mañana, acostumbrado a la guerra.
Pero también la historia de Yanira es ejemplo de lo que somos los colombianos
de una nación que quiere ser trabajadora, con esperanza, capaz de perdonar,
capaz de pasar la página para seguir adelante.
A todo esto me refiero, cuando digo que –a diferencia de años anteriores– hoy
podemos concentrar más energías y más esfuerzos en temas distintos al
conflicto.
No me puedo imaginar que en dos, cinco o diez años volvamos a esa agenda del
pasado.
¿Se imaginan ustedes que cuando Confecámaras cumpla 60 o 65 años el tema
obligado esté –otra vez– asociado a la guerra y a sus consecuencias?
Pues estamos a un mes exacto de decidir cuáles van a ser nuestras discusiones
en el futuro.
En ese plebiscito que convoqué para el 2 de octubre vamos a escoger si volvemos
a trabajar a diario en medio del conflicto –que ya lo hemos intentado– o si
esta vez construimos un mejor país con todos los fusiles silenciados.
Lo mínimo es que lleguemos informados a las urnas, es nuestra obligación, de
todo el mundo conociendo lo que hemos negociado DE VERDAD en el Acuerdo Final
con las FARC y también que sepan, con toda claridad, lo que de ninguna manera
pusimos, ni siquiera en gracia de discusión.
Y eso es lo que yo quisiera hacer con ustedes en este momento para clausurar
este importante congreso. Discutir con ustedes, y aquí tenemos el privilegio de
tener a muchos de los responsables de esta negociación.
Tenemos por ejemplo, al doctor Juan Carlos Henao, que fue uno de los
arquitectos de la justicia transicional, que ha sido señalada por el mundo como
algo creativo e innovador, y como un precedente para otros conflictos.
Ya tenemos manifestaciones de países y de organizaciones apoyando la
creación, por ejemplo, de una universidad que utilice este modelo como
ejemplo para el mundo entero.