lunes, 15 de febrero de 2016

PRIMERA FIESTA LITERARIA EN BARRANQUILLA.

Esta invitación nos la envió Alejandra... y vamos a acompañarla.Éxitos... 
Estamos hablando de una fiesta literaria.
Seguro que será buena.

RADAR,luisemilioradaconrado 
@radareconomico1
Hola,

Enviándote muchas bendiciones e invitándote a la PRIMERA FIESTA LITERARIA EN BARRANQUILLA, espero me acompañes y nos apoyes en su difusión.

PRIMERA FIESTA LITERARIA EN BARRANQUILLA.

SantaBárbara Editores, Fundación Barranquilla es Poesía, Consejo Distrital de Literatura de Barranquilla y ComBarranquilla erataran desarrollando durante el 2016 varias fiestas u encuentros literarios, que fomentan la lectura y escritura en la ciudad. Por lo anterior tienen el gusto de invitarle  a la primera fiesta literaria del año, en la cual se realizara  la presentación de los libros: Langostas, del escritor  Ever Cabrera Pérez; Estelinda Rodríguez, aquella ave que nunca regresó a su nido, de Roberto Sarmiento Fontalvo; y en el marco de este encuentro se realizara el lanzamiento del cuarto número de la revista cultural  MaríaMulata.
 
“Con  este libro Sarmiento  Fontalvo vuelve a la novela para contarnos las aventuras y desventuras de la errática  mujer  que le da el nombre  a esta obra. ¿Qué intenta decirnos el autor?  Es ¿El relato de un drama? ¿De un melodrama? ¿De una tragedia? -Un texto solo  existe  en virtud de la cadena de respuestas que suscita-, nos dice  Umberto Eco”, manifiesta en el prólogo de la obra Ramón Illán Bacca, crítico.

Por su parte, Langostas, es la tercera obra de Ever  Cabrera Pérez y de ella manifiesta, Alfonso Avila, el editor del libro: “nos presenta una novela corta, donde el autor muestra un lenguaje maduro y donde logra la atención del lector al iniciar las primeras líneas, es una obra costumbrista llena de escenas cortas pero muy dicientes, convirtiendo un pueblo cualquiera en  universal”.

La cuarta edición de la revista MaríaMulata, viene con sus secciones características. La portada es dedicada al escritor barranquillero Antonio Quintero Palmera, autor de varias obras y de quien el escritor Luis Felipe Vásquez Aldana opina: “Antonio Quintero, ha dado en el compilado de su obra, un carácter de  armonía vigorosa  a aquella tertulia sostenida. No sólo sus poemas son bien contados, sino  que su prosa es también poética”.

Eres bienvenido (a) a la primera fiesta literaria del 2016, asiste este Miércoles de 17 de febrero, y podrás llevarte gratuitamente un ejemplar de la Revista Cultural MariaMulata. Hora: 6:45pm Lugar: Plazoleta de ComBarranquilla sede Boston. Carrera 43 No.63B/107. Barranquilla, Atlántico. Entrada libre. 

Gracias,

Amiga,

Alejandra Moreno Astwood
Fundación Barranquilla es Poesía
Directora.

domingo, 14 de febrero de 2016

Espacio para todos Por: César Lorduy

El espacio público es de todos. 
Eso es lo que dice la Ley, aunque a algunos les parece que son ellos los que toman las decisiones...
Una vez me pasó. Dejé el carro en el mercado y el hombre que vendía aguacates puso una cara de "revolver", y adelantándome a los acontecimientos le dije: "No me demoro y espero que a este vehículo nada le pase, porque tendremos un zipote poblema compadre..."
Y su respuesta fue: "Mierda llave, entonces, porque no lo pones un poquito más allá, p´que no me dañes el negocio". Y de ahí p´lante la conexión fue más fluída y amigable.

Los mismos vendedores ambulantes sienten que el pedazo es de ellos, como lo cuenta una de las chicas en esta historia de César Lorduy.
Espero que podamos entender que el espacio es para todos...

RADAR,luisemilioradaconrado
Sábado 13 de Febrero de 2016 - 12:09am

Espacio para todos

Por: César Lorduy

Recuperar Barranquilla, y en especial emblemáticos lugares, ha sido una tarea titánica y exitosa de las administraciones distritales de los últimos ocho años, que de seguro continuará. Han rescatado edificios patrimoniales, como la Casa Vargas, para convertirlo en una gran librería; el área de San Andresito para integrarla al Parque Cultural del Caribe; la Intendencia Fluvial, para construir la Plaza del Río Grande de la Magdalena, y las plazas de las iglesias de San Nicolás –adonde volvieron las ventas de flores–, San Roque, próximamente San José y la del Hospital, y faltan muchas más.

Para el disfrute del espacio público de toda la comunidad estas obras han requerido un gran esfuerzo financiero. Lo que resta está orientado por el Plan Maestro de Espacio Público, convenido entre el Distrito y Findeter.


Por años, calles del Centro, el Boliche y Barranquillita fueron invadidas por vendedores que hoy se dicen ‘dueños’ de ellas, amparados en el famoso principio de la confianza legítima. El censo de Promocentro de 2005 identificó 9.030 vendedores estacionarios, y ese conteo oficial dio origen al Decreto 0093 de 2005 que reglamentó el uso del espacio público por vendedores informales. En 2011, Urbefuturo hizo una verificación de dicho censo: las cifras arrojaron 9.162 vendedores, que podrían ser más, porque, según Asocentro, “los que aparecen en 2011 no están en 2005”.

Hace algún tiempo, organismos de seguridad realizaban un operativo en el Centro. Como en las películas policíacas, investigadores se disfrazaron para camuflarse y no ser identificados por los delincuentes a los que seguían en los alrededores de la Alcaldía. Una investigadora comenzó a vender bolis. En pleno operativo una mujer increpó a la ‘nueva vendedora’ y le exigió “pagar una prima” para dejarla ejercer su actividad. La furiosa reclamante dijo que la calle era de su “propiedad” y, lo peor, sentenció: “Si no pagas, te ganas una puñalá”. El operativo fue suspendido.

Desde 1997, gremios como el Sindicato Nacional de Unidad de Comerciantes Menores (Sinucom), la Asociación Pro-Seguridad y Recuperación del Centro de Barranquilla (Asocentro), los ‘roperos’, comerciantes de San Andresito y del Boliche, Edubar y hasta la Secretaría de Control Urbano y Espacio Público han reconocido una descarada compra-venta y alquiler del espacio público.

En ese mercado de lo ilegal, andenes, calles y esquinas son vendidos, arrendados y permutados. Su valor depende de la época y del flujo de clientes. Quienes se han adueñado de esos lugares, o incluso los que han sido reubicados y mantienen su antiguo sitio de venta como sucursal ponen el precio.

De manera que hay que seguir apoyando la recuperación del espacio público para el disfrute de todos, para que no siga siendo el negocio de unos cuantos que, ejerciendo una lucrativa actividad empresarial, se amparan como vendedores ambulantes y estacionarios para seguir apoderándose de calles, andenes y esquinas.

@clorduy
clorduym@gmail.com

De vuelta al médico de cabecera Por Rafael Alberto Rada Conrado



Él ha sido mi médico de cabecera… Y ha viajado conmigo más de 50 años de mi vida.
Lo que escribe hoy, lo hace porque es un ser humano comprometido con su profesión.
Aunque, mi querido hermano, para que eso pueda cambiar, tendremos que cambiar el sistema tan inhumano con el que se está atendiendo a los colombianos.
¿Una consulta de 40 pacientes al día, que es manejada por un solo especialista, qué nos puede proporcionar? Para mí, desastre, solamente desastres…

RADAR,luisemilioradaconrado
@radareconomico1
Domingo, 14 de febrero de 2016
De vuelta al médico de cabecera
Por Rafael Alberto Rada Conrado

El médico en antaño era una figura muy considerada por la sociedad. La población tenía gran fe en los galenos y depositaba toda su confianza en ellos. Seguía a pie juntillas lo que le recomendaba y se sentía un tanto incómodo cuando volvía a verlo y no había seguido sus instrucciones.

No solo le contaba sobre los malestares que le aquejaban, sino que le confiaba asuntos de su vida familiar. Las mujeres, quienes generalmente han liderado el cuidado de la salud de la familia, le hablaban al médico de cómo eran sus relaciones conyugales y cómo se comportaban los niños. En muchas ocasiones el médico terminaba siendo su compadre.

Era una relación bastante cercana, en la que el galeno se convertía en consejero de gran número de familias, a quienes orientaba en el cuidado de su salud y de su vida familiar. Por ello aquella denominación de “mi médico de cabecera”.
Desde hace unas décadas para acá, porque sí, ya van más de dos décadas de ello, la relación médico-paciente ha sufrido una ruptura que ha ido creciendo con el paso de los años. Ya se perdió la categoría de médico de cabecera y quedan pocos vestigios del médico consejero. Ya no es el aliado de sus pacientes, de las familias; ahora es un sujeto distante, un desconocido a quien le tocó el turno de atender a las personas. Y en ocasiones, no pocas, se ha convertido en su contraparte.
Las nuevas exigencias que le ha impuesto el sistema de salud al médico, le dan poco tiempo para establecer una relación cercana con su paciente y menos aún con la familia de los mismos. Los asuntos administrativos que ahora le toca atender al médico lo dejan con pocas posibilidades de conocer más a sus pacientes.
Ya no tiene una auxiliar que le apoye y menos aún una secretaria.  Ahora debe gritar desde su escritorio el nombre del paciente que debe seguir o apoyarse en el paciente atendido para que llame a quien sigue en turno. Se concentra muchas veces en el computador que tiene para diligenciar las historia clínicas, y cuando es poco hábil, el paciente siente que no le presta atención. Alguien comentaba en una ocasión que el médico que lo atendió estaba tan concentrado en el equipo de cómputo, que cuando terminó de interrogarlo, le dijo al galeno: “¿Ya atendió al computador, cuándo me atenderá a mí?”.
Estos asuntos anotados y otros más, han llevado a una deshumanización progresiva de la atención médica, la cual debe empezar a resolver. Se hace necesario que los pacientes empiecen a recuperar confianza en los médicos, que los miren como sus aliados en la solución de los problemas de salud que los aquejan. Esta es una tarea en la que deben intervenir diferentes actores, el sistema tiene que brindar al médico mejores condiciones laborales para que ejerza con tranquilidad y dedique más tiempo al paciente y menos a los asuntos administrativos.

Si bien el médico debe entregarse más a sus pacientes, la ciudadanía debe volver a verlo como ese ser humano y profesional que se formó para ayudar con el alivio de los problemas de salud.  
Es hora de volver al médico consejero, se hace necesario recuperar al médico de cabecera.