sábado, 3 de abril de 2010

Piedad Córdoba, la colombiana que ayuda a los secuestrados


En este mundo cibernético uno consigue escritos por todos lados.
Me encontré este donde el autor confiesa que le gusta Piedad Córdoba. Y nos invita a que leamos un perfil que una periodista colombiana le hizo a la senadora.
Y quiero presentarles el asunto, porque me gusta el liderazgo de la antioqueña. Para mí es una de las colombianas verracas, que no desmaya, que trabaja permanentemente por su nación y que aunque le duele lo duro que han sido con ella sus compatriotas, “no tira la toalla”
Leyendo lo que dice su hijo mayor, Juan Luis, uno entiende un poco más al personaje y me mantendré con ese concepto: Piedad Córdoba es una de las negras, mujeres, senadoras, políticas que podemos mostrar al mundo, porque representa a la mujer colombiana guerrera, fuerte, inteligente, recursiva y comprometida con luchas históricas.

Ella ha sufrido. Debe sufrir mucho y seguirá sufriendo porque sus hijos han sido discriminados. Tiene un chico en problemas. Su última hija se perdió y hay que cuidarla mucho… Ella también ha luchado por esa exclusión. Su propio padre ha sido duro con ella y a pesar de todo, sigue trabajando por una noble causa: que Colombia no tenga secuestrados.
Es una linda historia y la presento con gusto por este medio, porque para entender los procesos hay que conocer la historia.

LuisEmilio RadaC

Pd:

A la senadora colombiana Piedad Córdoba la conozco desde 1998 cuando desde el Congreso siempre recibía los temas más difíciles, de esos que nadie quiere tener entre sus manos porque no aportan votos y sí muchas balas y amenazas. Minorías, afro descendientes, gays y lesbianas, corrupción, acuerdos de paz con las guerrillas.

Carlos Castaño, temible jefe paramilitar asesinado a tiros por su propio hermano, la secuestró, le advirtió, no la calló.
Piedad seguía levantando ampollas. Hablaba duro, se reunía con los jefes rebeldes, les decía corruptos a los políticos.
La gente la odió.
Cuando la veían en el aeropuerto, le decían "negra guerrillera". Y ella seguía con ese peso de odio bajo sus hombros.

Con ella uno ve hechos concretos. Piedad ha logrado lo que pocos. Liberar a una docena de personas que se estaban muriendo en vida en las selvas colombianas.

Por eso, en estos días donde a Piedad se le debe la liberación de dos soldados que estaban secuestrados por las Fuerzas Armadas de Colombia (FARC), les recomiendo que lean el perfil que de esta mujer hizo la periodista colombiana María Paulina Ortiz, en la revista Don Juan. Para que conozcan mejor de qué están hechas las mujeres colombianas.


El PERFIL de PIEDAD CÓRDOBA, por María Paulina Ortíz.

La Senadora nominada al Premio Nobel de la Paz es controvertida, furiosa e incómoda, una mujer que nadie conoce y que nunca le ha temblado la voz para defender a las minorías.
Piedad Córdoba todavía guarda silencio. Sus manos se pasean por su turbante y luego juegan con una botella de agua que hay sobre la mesa. Son las diez de la mañana y un tumulto de estudiantes espera a la entrada del auditorio de la Universidad Santo Tomás. Las puertas están cerradas y no se ve una silla disponible. Cuando anuncian su intervención, los jóvenes que han quedado afuera golpean con las manos las paredes del salón. No hay alternativa: los organizadores vuelven a abrir para que todos entren, así deban permanecer de pie, apretujados, o sentados en el suelo.

-Gracias por la osadía de invitarme -empieza la senadora. Días atrás, en la Universidad Nacional, Piedad Córdoba había llamado a los estudiantes "a la subversión", "a la rebeldía" y esas palabras formaron tal alboroto (uno más en su lista) que ella alcanzó a pensar que no iba a volver a pisar un centro universitario. Guerrillera, apátrida, negra hp, terrorista, gorila, loca, y un etcétera de insultos aparece en muchas personas con solo oír su nombre. Sin embargo, esa mañana del 24 de septiembre la rodeaban los aplausos. "Los invito a subvertir este régimen", "a acuñar el pensamiento de Bolívar", "a no ser el portaaviones de la guerra en América Latina". Aplausos. Los jóvenes festejaban cuando ella se refería a "los videos universitarios de Gina Parodia, digo, Parody" o "a Radio Casa de Nariño y Paracol, ¿o es RCN y Caracol?".

A Piedad no la calla nadie. Nunca. No lo logró su familia, que muchas veces le pidió mesura y acabó por acostumbrarse. Tampoco lo consiguió el paramilitar Carlos Castaño, que la secuestró en 1999 y después afirmó que había sido la secuestrada más difícil de manejar. Mucho menos la callan los agravios que le lanzan por la calle o por Internet y que -por citar lo menos- le desean que se largue del país o se ponga un delantal y se dedique a servir tintos. "Solo les queda decir que soy el diablo. No me faltan sino los cachos, la cola ya la tengo", dice y suelta una de sus rotundas carcajadas. Al final de la charla, un grupo de jóvenes, celular en mano, la busca para hacerle una pregunta más y tomarse una foto con ella. Sí: una foto con ella.

-La imaginaba más resguardada en su casa -empiezo por confesarle, tres días después.
-No. Yo voy a seguir saliendo a defender lo que creo -dice.
Está vestida de negro, aún sin maquillaje. Son las ocho de la mañana del sábado y se hace tarde. La esperan en Tunja al mediodía para clausurar un taller de derechos humanos. En su apartamento de la calle 26, en el centro, se oye la voz de Pete ''El Conde'' Rodríguez. Catalina la O suena a un volumen que haría suponer que es medianoche y la rumba va por su mejor momento. Los colores alegres que se repiten en sus turbantes abundan en su casa. Esculturas africanas, cuadros de Ana Mercedes Hoyos, Saturnino Ramírez, Diego Pombo. Los ventanales dejan ver con privilegio los cerros bogotanos. Su hija Natalia, tímida, termina de alistar a Estefanía para llevarla a su clase de natación. Estefanía tiene dos años y medio. Es la primera nieta de Piedad.

Minutos después, la senadora se sube a una Toyota blindada con dos discos de salsa en una mano y los periódicos del día en la otra. Los hojea despacio.
-¡Cómo me molestan las mentiras que de tanto repetirse se convierten en verdad! -dice y señala con su índice derecho una foto de Íngrid Betancourt que publica El Tiempo: "Mujeres latinas dedicadas a la filantropía son homenajeadas. Entre ellas está la colombiana Íngrid Betancourt por su lucha en favor de los secuestrados". ¿Ah?
-¿Ha hablado con ella después de su rescate? -le pregunto.
-No. Yolanda, su mamá, me ha llamado dos veces. Yo de Íngrid me hubiera quedado aquí, mínimamente, a agradecer a los que tanto trabajamos por su liberación.

El huracán de voces contra Piedad empezó a aparecer, precisamente, después de que ejerció como facilitadora en la búsqueda de un acuerdo humanitario con las Farc. Piedad se internó en el monte para hablar con ''Raúl Reyes''; buscó al presidente Hugo Chávez como mediador; se la jugó en un proceso que al principio tuvo el aval del presidente Álvaro Uribe, pero que terminó por irse al barranco. Aunque antes alcanzó a dar frutos: hubo liberaciones unilaterales y el tema del secuestro -por fin- ocupó la primera plana mundial que merecía. No obstante en ese período Piedad pareció tomar un camino sin retorno. Su cercanía extrema a la causa bolivariana -en momentos en que Chávez hablaba de las Farc como fuerza beligerante y no terrorista-, no era bien recibida en Colombia. A eso se sumaban otros hechos como que durante un foro en México les pidiera a los países suramericanos romper relaciones diplomáticas con Colombia, o apareciera en fotos con boina guerrillera abrazada a ''Iván Márquez''.

-¿Haría hoy las cosas de otro modo?
-Haría todo igual. Me vuelvo a poner la boina, me vuelvo a tomar la foto. Vuelvo a decir lo que dije en México. Es más, creo que allá me quedé corta.
- ¿No siente que a veces se le ha ido la mano?
- ¿A quién? ¿A mí o al Presidente que mete a narcotraficantes en la Casa de Nariño?
En la camioneta no lleva sintonizadas las noticias. Tampoco ha vuelto a ver noticieros de televisión. Terminaría con su autoestima por el suelo o cortándose las venas, quién sabe. "¿Qué más pueden inventar? Dijeron que me había cambiado la nacionalidad, que andaba gastando con la tarjeta de crédito de Chávez. Pero lo peor fue eso de que era su amante. Qué vergüenza. Mi temor era que él creyera que el chisme había salido de mí. Era probable que lo pensara. Y eso me llevó a alejarme. Tanto que él está sorprendido de lo perdida que ando". Entre los dos existe una muy buena amistad afianzada, explica, en el hecho de que ambos han vivido en carne propia la discriminación. "Somos afrodescendientes, gente de pueblo que se hecho a pulso".

Suena su celular y aparece la voz de Alejo Durán: El hombre que trabaja y bebe, déjenlo gozar la vida... Es su ringtone. La buscan de un noticiero: quieren saber su opinión sobre el busto de ''Tirofijo'' en una plaza de Caracas. De eso no va a hablar, les responde. Ha decidido no dar chance a más polémicas. No va a entrar en el juego y "ayudarles a ocultar los escándalos del gobierno". Está prudente y no kamikaze.

Piedad Córdoba Ruiz lleva 53 años contra la corriente. Hija de Lía, una mujer blanca y de ojos azules, y de Zabulón, un negro chocoano.
Piedad nació en Medellín y supo desde niña qué era la exclusión. Ambas familias se opusieron al matrimonio de sus padres: una blanca y un negro en la mitad del siglo pasado y en una sociedad tan tradicionalista como la antioqueña. "Los vecinos nos insultaban -recuerda doña Lía-. Cuando salía a pasear con Piedad, la gente me preguntaba ¿esa niña sí es hija suya?, ¿no se la cambiaron?". En lugar de esconderse, su mamá le enseñó a no sentirse menos que nadie.

Dice que fue ella quien le inculcó ese espíritu combativo. Quería que estuviera orgullosa de su herencia y le enseñó a declamar poesía negra. Ganó muchos concursos, uno de ellos el departamental, cuando ya estaba por graduarse de abogada en la Pontificia Bolivariana. Influenciada por su abuela materna, que tenía en su casa un kínder para niños sin recursos, se interesó por las causas populares. Esa ha sido su lucha: las minorías. Los afrodescendientes, los desplazados, las madres cabeza de familia, los homosexuales, los secuestrados. Ese trabajo no se lo niega nadie.
A Tunja fue a hablar de la necesidad del acuerdo humanitario. Un grupo de jóvenes la recibió en la Plaza de Bolívar con una obra de teatro. "Es una berraca", dijo un hombre. "Es una infiltrada en el Partido Liberal", soltó otro. Olía a discusión, pero no. Las frases se perdieron entre aplausos que celebraban su discurso. "Nosotras y nosotros -dice, al mejor estilo feminista- tenemos que buscar un país mejor. Cuando me tildan de apátrida pueden tener razón: no quiero la patria que hay en estos momentos". Sabe encender al público, cuidar los aplausos, los votos. Tiene sangre de política, al fin.
De regreso a casa, dice, como para ella misma:
-No me creo ese 83% de las encuestas. No me lo creo.
Pero esa acogida que mantiene entre sus seguidores ya no existe entre muchos que eran amigos y colegas. "Fui borrada de todas las listas. Algunos me dicen que nos veamos a escondidas. Si toda la vida he peleado contra la discriminación no voy a andar ahora por las alcantarillas". En el Partido Liberal se volvió incómoda, unos lo dicen tras las puertas, otros de frente.
"Piedad nos ha dificultado las cosas", "a los que aspiramos a volver al Senado nos preocupa que los colombianos nos encuentren integrando una misma lista con ella", afirmó en una entrevista el senador Héctor Elí Rojas. Se volvió algo así como "un tema que es mejor evitar". La semana pasada llamé a más de diez personas, entre colegas suyos de bancada y analistas políticos, para preguntarles su opinión sobre la senadora.
Resumo en dos frases lo que me respondían: "Estoy en una reunión, hablemos en media hora''; "es una tema delicado, déjeme pensar y hablemos en una hora". Después ninguno pasó al teléfono.
Muchos la preferirían callada. El ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, la define como "defensora de oficio de las Farc". Otros valoran su trabajo. "Más allá de lo que se opine sobre la forma como lo hace, Piedad ejerce un papel fundamental. Ha defendido a capa y espada la solución negociada del conflicto frente a la opción de plomo de Uribe", opina Daniel García-Peña. "Ella me sacó de la selva -afirma Consuelo González de Perdomo, liberada por las Farc -. Para mí está Dios y después Piedad".

Le pregunto por la guerrilla. Por la imagen que hay de su cercanía con las Farc.
-No soy guerrillera. No estoy de acuerdo con los secuestros
ni con las masacres. Pero sí creo que los guerrilleros también son colombianos. Ellos no son ''made in China''. Son ''made in Colombia''. Son el producto de una sociedad concentradora de la riqueza.
Sus amigos cercanos la rodean hoy más que nunca. "la he visto muy adolorida -dice Olga Amparo Sánchez-. No entiende por qué el país centró en ella todos los odios". Tampoco debe parecerle tan extraño: los insultos ya la rodeaban al empezar su carrera política en Medellín. Cuando creó un programa para carnetizar prostitutas -siendo funcionaria de la Alcaldía, uno de sus primeros cargos- decían que era dueña de prostíbulos; cuando defendió la ley de homosexuales, a sus hijos les gritaban maricas. "Mi mamá puede hacer llover plata y seguirá siendo una “negra hijueputa”, dice Juan Luis, su hijo mayor, de 33 años, que trabaja como psiquiatra en Nueva York.
Ha tenido que lucharla incluso en casa. Su papá fue un hombre de carácter fuerte, muy duro con ella. Cuando tenía 18 años, Piedad decidió casarse con Luis Castro, un sociólogo negro que trabajaba en el Sena y que no era aceptado por don Zabulón. Piedad se impuso y se casó: sobre todo para ganarle el pulso a su papá. Tuvieron cuatro hijos, pero el matrimonio se acabó. El "florero de Llorente" -como lo describe Juan Luis- fue que su esposo, preocupado por las amenazas que caían sobre la familia, un día llegó a casa con una pistola. "Se armó Troya. Mamá no quería armas en casa", dice Juan Luis. Acabaron separándose. Poco después vino el exilio. Piedad viajó con sus cuatro hijos a Canadá, sin un peso. Los cinco tuvieron que trabajar en limpieza; ella como empleada en la casa donde los recibieron y ellos en una cadena de restaurantes.
Sus hijos se han visto obligados a vivir en el exterior. Todos menos el menor, César Augusto, que hoy tiene 23 años y vive en Medellín. "Me preocupa tanto. Tiene un pequeño retardo, y no puede defenderse", dice Piedad. César sufrió una lesión cerebral al nacer, en medio de un parto complicado, y quedó con algunos problemas cognitivos.
"Es difícil para él estar solo, vivir por sí mismo", explica Juan Luis. Empezó a estudiar música, pero hace poco tuvo que retirarse. Al darse cuenta de dónde venía su apellido, algunos compañeros lo insultaban e incluso llegaron a pegarle. Piedad cuenta que el rector la llamó para decirle que no podían garantizar su seguridad.
Guarda silencio unos segundos y luego vuelve:
-A veces pienso: ¿esto sí valdrá la pena?
Piedad es alegre, baila salsa, hace chistes, es peliona, boquisuelta, pero basta un tiempo en silencio junto a ella para darse cuenta de que detrás de ella hay un dolor. Y no es de color político. No es preocupación por los juicios que se adelantan en su contra, ni por lo que puedan gritarle por las calles.
Hacia 2004 su hija Natalia desapareció.
Un día, sin más, no supo de ella. Tenían una relación muy buena. Diferencias pequeñas, nada como para desaparecer durante años. ¿Qué había pasado? ¿La habían secuestrado? ¿La habían matado? Simplemente se esfumó. "Mamá me llamaba y pasaba toda la noche llorando por teléfono", recuerda Juan Luis.
Desesperada por la falta de pistas, el año pasado aceptó la sugerencia de una amiga y acudió a unos videntes para que trataran de ubicar a su hija. Dio resultado. Luego, con ayuda de las autoridades, la rescataron cerca de Cúcuta, al parecer retenida por una secta religiosa. Estaban en condiciones lamentables. Ella, y la hija que había tenido, Estefanía.
Natalia, que hoy cuenta 25 años, debió pasar dos meses hospitalizada. Cuando regresó pesaba 41 kilos.
Piedad prefiere no hablar del tema. Manifiesta que todavía no está preparada. Pero sus hijos dicen que esa experiencia la marcó hasta la muerte.
-¿No ve la tristeza en la cara de Natalia? Tengo que cuidarla tanto.
Ya está de regreso en Bogotá. Su celular vuelve a sonar y en la pantalla se ve una foto de Estefanía. Del otro lado de la línea le piden una cita de trabajo. Quedan de verse esa misma noche, a las ocho. Hace una escala en un salón de belleza y revisa su agenda con su asesor. Parece tener una respuesta a su propia pregunta: sí, vale la pena seguir.
...
Lerc: Ahora Piedad Córdoba, acaba de anunciar que se va a Europa a conseguir apoyo para adelantar el Acuerdo Humanitario que está esperando el mundo


Piedad Córdoba visitará Suiza, España y Gran Bretaña en busca de apoyo para un acuerdo humanitario

El viaje, que se inicia la próxima semana, hace parte de las gestiones de la senadora para lograr el intercambio antes de que finalice el gobierno de Álvaro Uribe.
El acuerdo busca la liberación de 22 secuestrados que permanecen en poder de las Farc.

Córdoba señaló en su Facebook que emprenderá la próxima semana una "gira por la paz" por varios países europeos a fin de recabar apoyo de gobiernos y organismos privados para la reconciliación en Colombia y la liberación de 22 militares y policías y otras personas en poder de los rebeldes marxistas.

"Vamos a impulsar duramente el canje (humanitario) y la paz", enfatizó la legisladora, que ejerce oposición al gobierno del presidente colombiano, Álvaro Uribe, cuyo mandato terminará el próximo 7 de agosto.

Sobre el viaje, Carlos Lozano, integrante de Colombianos y Colombianas por la Paz, aseguró que ya es hora de que la Unión Europea pase de las palabras a los hechos para alcanzar la paz en Colombia.

Lozano también pidió a los colombianos rodear el posible acuerdo humanitario, ahora que el presidente Uribe aseguró estar dispuesto a conversar sobre el tema.

Por último, Lozano dijo que el grupo de Colombianos y Colombianas por la Paz estaría dispuesto a colaborar con la propuesta de varios ex secuestrados de realizar una marcha mundial por la paz.

La Iglesia Católica anunció que respalda la gestión que empieza la senadora Piedad Córdoba en Europa.

Monseñor Augusto Castro Quiroga, arzobispo de Tunja, aseguró que la labor de la senadora es muy importante y que la Iglesia ya ha hecho, en el pasado, varios viajes a Europa en busca de apoyo para un acuerdo humanitario.

viernes, 2 de abril de 2010

Semana Santa: filipinos se crucificaron



Flagelantes filipinos se crucificaron
Efe | Arrayat, Filipinas | Publicado el 2 de abril de 2010

Decenas de filipinos se crucificaron y flagelaron este viernes en pueblos y aldeas de Filipinas para celebrar el Viernes Santo, con la creencia de que con ese sacrificio protegerán a sus familias de enfermedades.

Los primeros en someterse al rito en la pequeña localidad de Arrayat, a unos cien kilómetros al norte de Manila, lo hicieron ataviados con una túnica morada y con el rostro cubierto, porque creen que si vieran desde los cuatro o cinco metros de altura de la cruz a sus seres cercanos no tendrían la fuerza necesaria.

Con tres o cuatro martillazos en la palma de la mano, los imitadores de Cristo quedan clavados a la cruz y entonces son alzados por una cuadrilla de quince personas para exhibir su sufrimiento ante las decenas de personas del pueblo y de los alrededores que desafían la canícula para contemplar el rito.

A medida que avanza el ritual, alguno se atreve a mostrar las muecas de dolor de su cara y hay quien incluso prescinde de la túnica, pero sólo uno de ellos, Sammy Mannansava, de 39 años, pide que le claven los pies, además de las manos, al madero.

Mannansava fuma con cierta ansiedad mientras observa, apoyado contra su cruz, la penitencia de sus predecesores, al tiempo que charla con los espectadores y comenta a un encargado de introducir los clavos, cuidadosamente guardados en un frasco lleno de alcohol, qué parte del pie debe atravesar.

"Me clavo también los pies porque quiero realizar un sacrificio mayor para mi familia, antes de hacerlo estoy un poco nervioso, y también cuando estoy arriba, pero rezo mucho y eso me da fuerzas para olvidar el dolor", comenta mientras apura su penúltimo pitillo.

Su crucifixión, la última, es también la que más expectación ha despertado y la que provocó más murmullos de asombro entre el público, mientras suena a todo volumen una música de aliento épico.

Después de cinco minutos crucificado, con la cruz girando para mostrar su rostro a todo el mundo, los voluntarios lo bajan, le extraen los clavos y tratan de detener una ligera hemorragia, más abundante en los pies que en las palmas.

Tradición
Es el sexto año que se somete a este rito y se ha propuesto alcanzar las 25 crucifixiones consecutivas antes de dejar paso a la juventud.

Antes del nuevo propósito, Mannansava pasó quince Viernes Santos seguidos de flagelante para adorar a Cristo, igual que otras decenas de filipinos lo hicieron hoy, ocho de ellos en la misma localidad de Arrayat.

"No siento ningún dolor, ni siquiera lo sentí la primera vez hace cinco años", explica Noel Cojungco, apenas una hora después de terminar su "penitensiya" (penitencia en tagalo), mientras las cerca de 60 pequeñas heridas que le cubren la espalda todavía supuran.

Dos horas antes, a las siete de la mañana, Cojungco y otros siete fieles comenzaban a fustigarse la espalda para anestesiar la zona antes de que les abrieran las heridas.

Descalzos, con una corona de hojas sobre la cabeza y la cara protegida por improvisados velos, los ocho penitentes se golpean rítmicamente con la fusta mojada con el fin de estar listos para los cortes que les infligen con una diminuta cuchilla sanitaria, unas veinte heridas a cada uno para comenzar.

"No he sentido nada, es como la picadura de una hormiga, no hay ningún sufrimiento", insiste Cojungco.

Abiertas las heridas, comienzan su trayecto por las calles de la aldea detrás de los devotos que cargan con la cruz, mientras los lugareños salen de sus casas para saludar la procesión o para seguirla, sin prestar demasiada atención a las gotas de sangre que les salpican aquí y allá.

Grupos de niños cargan cubos de agua para mojar las fustas y evitar que la sangre se coagule en las espaldas ya completamente teñidas de rojo, y "avitualladores" reparten pequeñas bolsas de plástico repletas de cerveza.

La procesión se interrumpe brevemente dos veces para que el "acuchillador" vuelva a abrir las heridas.

A la puerta de la iglesia se hace otra breve parada para rezar tumbados en el suelo mientras reciben más azotes, y entonces emprenden el camino de vuelta a sus hogares con la satisfacción del deber cumplido.

Las heridas comienzan a cerrarse y las cicatrices se irán superponiendo a las de otros años, hasta que vuelva a llegar el momento de abrirlas.

A la fusta de Cojungco se le han desprendido cinco "varas" durante el trayecto, lo que según la tradición le obliga, a sus 49 años, a cumplir con este rito al menos cinco veces más, pero no parece importunarle.

"Es algo refrescante, me siento renovado", comenta Conjungco.

La Iglesia Católica de Filipinas no recomienda la participación en estos actos de Semana Santa, pero tampoco se opone a una práctica de fuerte arraigo, sobre todo, entre las clases más humildes.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Semana Santa












Semana Santa
De Wikipedia, la enciclopedia libre


Representación de la resurrección por Grünewald.
La Semana Santa es la conmemoración anual cristiana de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús de Nazaret o, lo que es igual, conmemorar sus últimos días; por ello, es un período de intensa actividad litúrgica dentro de las diversas confesiones cristianas. Da comienzo el Domingo de Ramos y finaliza el Sábado Santo, aunque su celebración suele iniciarse en varios lugares el viernes anterior (Viernes de Dolores) y se considera parte de la misma el Domingo de Resurrección.

La Semana Santa va precedida por la Cuaresma, que culmina en la Semana de Pasión donde se celebra la eucaristía en el Jueves Santo, se conmemora la Crucifixión de Jesús el Viernes Santo y la Resurrección en la Vigilia Pascual durante la noche del
Sábado Santo al Domingo de Resurrección.

Durante la Semana Santa tienen lugar numerosas muestras de religiosidad popular a lo largo de todo el mundo, destacando las procesiones y las representaciones de la Pasión.
Contenido
• 1 Triduo pascual
• 2 La fecha de la Semana Santa
o 2.1 Historia
• 3 La Semana Santa alrededor del mundo
• 4 Semana Santa
• 5 Véase también
• 6 Enlaces externos

Triduo pascual
Los días más importantes de la Semana Santa son los formados por el llamado Triduo Pascual: La introducción al Triduo el Jueves Santo y los días Viernes Santo, en el que se conmemora la muerte de Cristo; Sábado Santo, en el que se conmemora a Cristo en el sepulcro, y el Domingo de Pascua de la Resurrección.

La fecha de la Semana Santa
Artículo principal: Cálculo de la fecha de Pascua

La Semana Santa, se inicia el domingo de Ramos, y finaliza el Domingo de Resurrección o Pascua de Resurrección. La fecha de la semana Santa, es variable, se calcula para el (Ver "Historia").

Historia
La Semana Santa es la semana en la cual el cristianismo celebra los eventos de fe relacionados a los últimos días de Jesús, incluyendo en particular, su pasión, muerte y resurrección.

A principios del siglo IV había en la cristiandad una gran confusión sobre cuándo había de celebrarse la Pascua cristiana o día de Pascua de Resurrección, con motivo del aniversario de la resurrección de Jesús de Nazaret. Habían surgido en aquel momento numerosas tendencias o grupos de practicantes que utilizaban cálculos propios. Ya en el Concilio de Arlés (en el año 314), se obligó a toda la Cristiandad a celebrar la Pascua el mismo día, y que esta fecha habría de ser fijada por el Papa, que enviaría epístolas a todas las iglesias del orbe con las instrucciones necesarias. Sin embargo, no todas las congregaciones siguieron estos preceptos.

Es en el Concilio de Nicea I (en el año 325) donde se llega finalmente a una solución para este asunto. En él se estableció que la Pascua de Resurrección había de ser celebrada cumpliendo unas determinadas normas:

• Que la Pascua se celebrase en domingo.
• Que no coincidiese nunca con la Pascua judía, que se celebraba independientemente del día de la semana. (De esta manera se evitarían paralelismos o confusiones entre ambas religiones).

• Que los cristianos no celebrasen nunca la Pascua dos veces en el mismo año. Esto tiene su explicación porque el año nuevo empezaba en el equinoccio primaveral, por lo que se prohibía la celebración de la Pascua antes del equinoccio real (antes de la entrada del Sol en Aries).

No obstante, siguió habiendo diferencias entre la Iglesia de Roma y la Iglesia de Alejandría, si bien el Concilio de Nicea dio la razón a los alejandrinos, estableciéndose la costumbre de que la fecha de la Pascua se calculaba en Alejandría, que lo comunicaba a Roma, la cual difundía el cálculo al resto de la cristiandad.

Finalmente fue Dionisio el Exiguo (en el año 525) quien desde Roma convenció de las bondades del cálculo alejandrino, unificándose al fin el cálculo de la pascua cristiana.

La Pascua de Resurrección es el domingo inmediatamente posterior a la primera Luna llena tras el equinoccio de primavera, y se debe calcular empleando la Luna llena eclesiástica; sin embargo, ésta casi siempre coincide con la Luna llena astronómica, de modo que para efectos de cálculo es generalmente válido emplear la más tradicional definición astronómica. Por ello puede ser tan temprano como el 22 de marzo, o tan tarde como el 25 de abril.

En algunos países se suspenden las labores docentes durante dos semanas que abarcan desde el sábado anterior al Viernes Santo hasta el segundo domingo después del
Viernes Santo.

La Semana Santa alrededor del mundo

Artículo principal: Celebración de la Semana Santa


Celebración de la Semana Santa en la Basílica del Santo Sepulcro. Esta basílica fue construida en el lugar donde se produjo la crucifixión, unción, sepultura y resurrección de Jesús, Jerusalén.


Imaginería Barroca en Valladolid.


Camino al Gólgota Jesús Nazareno de las Tres Potencias.
La Semana Santa se celebra con ritos, actividades, tradiciones y formas muy peculiares variando la región geográfica donde se realice, las cuales coinciden en la conmemoración de la vida, pasión, muerte y resurrección de Jesús de Nazaret.

La celebración de procesiones en la Semana Santa tienen su origen en Medina del Campo (Valladolid), donde en 1410 San Vicente Ferrer instauró las procesiones de disciplina. La Corte en Valladolid permitió que los grandes imagineros del Barroco español y de fuera de sus fronteras se establecieran en la ciudad, como Juan de Juni, Pompeyo Leoni, Francisco del Rincón o Gregorio Fernández, los cuales tallaron grandes imágenes y escenas para las Cofradías de la ciudad. En la actualidad, además de tener la consideración de Interés Turístico Internacional, Valladolid es sede del Museo Nacional de Escultura, y su Semana Santa es conocida como "el museo en la calle".
La Escuela Castellana pervive en los desfiles de su entorno, y así, tienen la consideración de Interés Turístico Internacional la vecina localidad de Medina de Rioseco y las ciudades de Zamora, Salamanca, Semana Santa en Astorga y León.

La otra gran escuela es la andaluza, que tuvo su apogeo en el s. XVIII y se manifiesta principalmente en Sevilla y Málaga, centrando las celebraciones en grandes eventos folclóricos, si bien su imaginería actual es de finales del s. XIX y del s. XX.

En Guatemala, en muchas regiones los fieles católicos procesionan las imágenes de pasión, que por lo general representan a Jesús con la cruz a cuestas o bien para viernes santo, la imagen de Cristo Sepultado, así como Vírgenes de Dolores y de Soledad, los cortejos procesionales en Guatemala son de mística y solemnidad que atrae incluso a turistas, son llevados en andas procesionales de gran tamaño, siendo las más conocidas las de Antigua Guatemala, Ciudad de Guatemala y Quetzaltenango.

La semana Santa del Perú se caracteriza por ser de gran misticismo y fe de parte de un pueblo mayoritariamente católico que reconoce en Cristo el sufrimiento que vive día a día.
En el Cusco la imagen del "Señor de los Temblores" es muy venerada. Esta extraña imagen procesiona entre lluvia de flores de color rojizo llamado "ñucchu" que según la tradición, simboliza la sangre que emano Jesús en su pasión. Esta imagen recibe el titulo de patro jurado de la ciudad. El momento mas emotivo es la despedida, donde según la tradición los indios al verlo en el atrio antes de ingresar al recinto esconden su cara, porque según ellos el Cristo observa a los que morirán ese año. Tañidos tristes acompañan la bendición y despedida. Las actividades continúan con la procesión del encuentro el miércoles santo, el jueves santo las ceremonias del triduo pascual con la visita a las iglesias, el viernes santo por la tarde en casi todas las iglesias principales de la ciudad procesiona la imagen del Santo Sepulcro acompañado de su madre dolorosa. La semana santa culmina con una hermosa misa de fiesta en la catedral el domingo de pascua.

Semana Santa

Domingo de Ramos. Entrada triunfal de Jesucristo en Jerusalén.

Lunes Santo. Unción de Jesús en casa de Lázaro. Jesús expulsa a latigazos a los mercaderes del Templo de Jerusalén.

Martes Santo. Jesús anticipa a sus discípulos la traición de Judas y las Negaciones de San Pedro.

Miércoles Santo. Judas Iscariote conspira con el Sanedrín para traicionar a Jesús por treinta monedas de plata.

Jueves Santo. Lavatorio de los pies. La Última Cena. Eucaristía. Oración de Jesús en el huerto de Getsemaní. Arresto de Jesús.

Viernes Santo. Prisión de Jesús. Los interrogatorios de Herodes y Pilato. La flagelación. La coronación de espinas. Crucifixión de Jesús. Vía Crucis. Sepultura de Jesús.

Sábado Santo. Vigilia Pascual.

Domingo de Resurrección. Pascua. Ascensión de Jesús.