viernes, 27 de enero de 2017

A moverse para que la delincuencia no acabe con nosotros Por Ricardo Rocha



Desde todos los rincones están apareciendo voces que nos dicen NO se dejen ganar de los malos.
Y como se ha comentado en varios rincones de Barranquilla, su Área Metropolitana y la región Caribe, los buenos somos más.

Pertinente esta comentario de Ricardo Rocha, quien aunque vive en Estados Unidos es un costeño y colombiano comprometido con el desarrollo de la región y del país.


RADAR,luisemilioradaconrado
@radareconomico1
 
A moverse para que la delincuencia no acabe con nosotros

Por Ricardo Rocha

Es importante que la comunidad participe en la búsqueda de la solución a los problemas colectivos,  y éste de la seguridad es uno de los más acuciantes que golpean al barranquillero. Y está bien que el liderazgo cívico tome parte activa en la demostración de alarma y también en la formulación de las posibles alternativas para superar las condiciones de inseguridad.
Ese mismo liderazgo tiene la necesidad de mirar no solo hacia dentro sino también en el entorno nacional. El problema de la inseguridad es generalizado en todo el país, las mismas quejas que tienen los barranquilleros son las que hay en Cartagena, Santa Marta, Montería, Medellín, Bogotá, Cali, Tumaco y las demás ciudades medianas y pequeñas así como zonas rurales.

Este es un asunto que se veía venir desde hacía más de 4 años. Y los expertos mencionaron el punto al señalar que si bien la acción de la fuerza pública en el combate al crimen era loable, también sería necesario prepararse para la etapa posterior en la que habría una "mano de obra entrenada" y disponible para servir en donde haya posibilidades.
En Medellín, la situación es tan grave que las bandas criminales se permiten el lujo de amenazar al Alcalde de esa ciudad porque ha venido presionando por una mayor acción destinada al combate del crimen. Lo de Medellín no es aislado y si eso sucede en una ciudad grande y con los recursos de que dispone Medellín qué podemos esperar de aquellas en donde hay menos recursos y sus habitantes están menos protegidos.

Aunque en Barranquilla el mal se sienta de manera inmediata, este es un mal nacional. Y la impresión que proyecta la falta de acción del Estado es como si el asunto les tomó por sorpresa.
Aquí no hay sorpresas, esto se veía venir y como en el cuento de Hebert Castro no pusieron la atención requerida.
Bien que la ciudadanía y sus fuerzas en todas sus zonas geográficas participen en la demanda de soluciones, y si es posible, presentar proyectos de acción.

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