domingo, 10 de enero de 2016

Una rueda y un palito Por: Antonio Celia C.

Los juegos que ya hemos ido sacando de nuestras vidas, pero que fueron las fantasías y las alegrías de esos hermosos años, los recuerda don Antonio en esta columna...

¡Cómo me goce esos momentos, cuando era un adolescente...!

Vamos a recordarlos con ese estilo sencillo de este columnista con quien me encontré hace poco en un supermercado de Barranquilla.

RADAR,luisemilioradaconrado 
@radareconomico1

Una rueda y un palito

Por: Antonio Celia C.
2016-01-08 

Empujándola con un palito, el niño recorría las calles del vecindario, guiando la rueda de caucho que le había regalado el llantero. Eran los aros de las llantas ya inservibles que dejaban los clientes en los talleres. Con éste y otros juegos similares se divertían  todos los chicos por igual, sin distingo de clases sociales, ya que los juguetes eran sencillos y al alcance de todos los bolsillos, lo cual fomentaba la diversión en conjunto, algo que hoy se ha perdido. 
¿Quién no podía tener un trompo, un yoyó, una carrucha, una bola é trapo, bolitas de uñita, una patineta de madera o un carrito hecho con una caja de jabones con ruedas de balineras usadas, para jugar con sus compañeros sin necesidad de tantos juegos sofisticados  y costosos como son los de ahora? 
 
Con esta forma descomplicada de divertirse había más integración entre los niños, pues la mayoría de las actividades las hacían con los vecinos de la cuadra y al aire libre en los andenes o hasta en mitad de la calle, en aquella ciudad tranquila de antes, por cuyas calles transitaban pocos vehículos, ¿Cuántas veces un conductor no debía detener su vehículo y esperar pacientemente que los chicos apartaran de la vía las porterías del partido de fútbol que estaban jugando? 
 
Porterías que eran un par de piedras grandes ¿O un pedazo de tabla o de cartón que usaban como “home” para el partido de “chequita”, que cada tarde jugaban al llegar del colegio, en mitad de la vía? La mayoría de los juegos modernos de los niños son hoy de otra índole: más personales y excluyentes. Con esto se ha perdido el sentido de  compañerismo y hermandad que reinaba en cada cuadra, en cada barrio de la ciudad, por el aislamiento que está causando ésta nueva forma de diversión.
 
Antonioacelia32@hotmail.com

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