sábado, 29 de abril de 2017

Las remesas a los países en desarrollo disminuyen por segundo año consecutivo

Hay preocupación y seguro lo están siendo las familias: las remesas a los países en desarrollo no están llegando como hace unos años.

En 2016, se sintió el apretón. Solamente México y Filipinas se salvaron.

Y, así como van las cosas, 2017 será un año complicado, en ese sentido.

Leamos lo que nos entrega el Banco Mundial, a través de Rita Ramalho, la profesional que está a cargo de ese tama en la organización.

 

RADAR,luisemilioradaconrado

@radareconomico1

Las remesas a los países en desarrollo disminuyen por segundo año consecutivo

CIUDAD DE WASHINGTON.

Según la última edición de la reseña sobre migración y desarrollo que se dio a conocer durante las Reuniones de Primavera del Banco Mundial, en 2016 Las remesas a los países en desarrollo disminuyeron por segundo año consecutivo, una tendencia que no se observaba desde hacía tres décadas.

El Banco estima que en 2016 las remesas a los países en desarrollo registradas oficialmente sumaron USD 429 000 millones, lo que representa una caída del 2,4 % con respecto a los USD 440 000 millones registrados en 2015. Las remesas mundiales, que incluyen los flujos destinados a países de ingreso alto, se contrajeron un 1,2 % al pasar de USD 582 000 millones en 2015 a USD 575 000 millones en 2016.
 
La baja de los precios del petróleo y el escaso crecimiento económico en los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) y la Federación de Rusia repercuten negativamente en los flujos destinados a Asia meridional y Asia central, en tanto que el escaso crecimiento de Europa ha llevado a que se reduzcan los flujos enviados a la región del Norte de África y África al sur del Sahara.
La caída de las remesas, cuando se valúa en dólares de Estados Unidos, se vio agravada por la pérdida de valor del euro, la libra esterlina y el rublo ruso frente a esa moneda.
Como resultado, muchos de los grandes países receptores de remesas registraron fuertes caídas de los flujos. India, si bien se mantuvo en el primer puesto como el mayor receptor del mundo, lideró la caída al recibir un flujo de USD 62 700 millones el año pasado, lo que constituye una baja del 8,9 % con respecto a los USD 68 900 millones recibidos en 2015.

Se estima que el año pasado también cayeron las remesas a otros importantes países receptores como Bangladesh (‑11,1 %), Nigeria (‑10 %) y Egipto (‑9,5 %). Las excepciones entre los principales receptores fueron México y Filipinas, en los cuales el volumen de remesas aumentó el 8,8 % y el 4,9 %, respectivamente, el año pasado.

Las remesas son una importante fuente de ingresos para millones de familias que viven en países en desarrollo. Por lo tanto, la caída de los flujos de remesas puede afectar gravemente la capacidad de las familias para recibir atención médica, educación y una nutrición adecuada”, señaló Rita Ramalho, directora interina del Grupo de Indicadores Mundiales del Banco Mundial.
En consonancia con una mejora de las perspectivas económicas mundiales, se espera que en 2017 el nivel de remesas a los países en desarrollo se recupere y aumente, según las estimaciones, un 3,3 % hasta alcanzar los USD 444 000 millones.
En el primer trimestre de 2017, el costo mundial promedio que supone el envío de USD 200 se mantuvo estable en un 7,45 %, aun cuando se trata de un valor considerablemente más alto que la meta del 3 % establecida en los Objetivos de Desarrollo Sostenible. El costo promedio del 9,8 % correspondiente a África al sur del Sahara sigue siendo el más elevado de la región. Un obstáculo importante a la reducción del costo de las remesas son las medidas de mitigación del riesgo que adoptan los bancos internacionales, cuando cierran las cuentas bancarias de los operadores de transferencias de dinero, para afrontar la elevada carga regulatoria orientada a reducir el lavado de dinero y los delitos financieros.
 
Esto ha representado un importante desafío relacionado con la prestación de servicios de remesas a determinadas regiones y con el costo de esos servicios.
En el informe se señala que varios países de ingreso alto que reciben a muchos migrantes están considerando la posibilidad de cobrar impuestos a las remesas que se envían al exterior, en parte para recaudar ingresos y en parte para desalentar a los migrantes indocumentados. No obstante, los impuestos a las remesas son difíciles de administrar y en muchos casos llevan a que las remesas se realicen de manera ilegal.
Respecto de la crisis migratoria mundial, en el informe se señala que entre 2015 y 2016 la cantidad de refugiados en los 28 países de la Unión Europea aumentó en 273 000 hasta alcanzar los 1,6 millones. Durante el mismo período, el número de refugiados de todo el mundo se incrementó en 1,4 millones hasta alcanzar los 16,5 millones.
En una sección especial se señala que no existe una definición formal del pacto mundial para la migración y se lo define tentativamente como “un marco negociado a nivel internacional para que los Gobiernos y las organizaciones internacionales aprovechen los beneficios de la migración mientras hacen frente a los desafíos que esta conlleva”. Se subraya la necesidad de que los acuerdos regionales y bilaterales que abordan la migración incluyan un marco normativo u orientaciones para los Gobiernos y las organizaciones internacionales.
 
“Son muchas las probabilidades de que la migración aumente en el futuro, debido a las grandes brechas de ingreso, el desempleo generalizado entre los jóvenes, el envejecimiento de la población en muchos países, el cambio climático, y las situaciones de fragilidad y conflicto”, afirmó Dilip Ratha, autor principal del informe y director de la Asociación Mundial de Conocimientos sobre Migración y Desarrollo (KNOMAD, por sus siglas en inglés). “Actualmente, la estructura de las migraciones a nivel mundial se encuentra fragmentada y no está definida. La comunidad internacional necesita delinear sistemáticamente el actual marco institucional, definir la misión de las organizaciones clave y formular orientaciones normativas a partir de las convenciones que abordan el tema de la migración”. fue la única región que en 2016 registró un crecimiento de las remesas, estimadas en USD 73 000 millones, lo que constituye un aumento del 6,9 % con respecto a 2015, dado que quienes envían remesas aprovecharon la solidez del mercado laboral de Estados Unidos y los tipos de cambios favorables. En México, El Salvador y Guatemala se observó un fuerte crecimiento de las remesas. Según las proyecciones, en 2017 las remesas destinadas a la región crecerán un 3,3 % hasta llegar a los USD 75 000 millones.
Se estima que las remesas enviadas a la región de Asia meridional disminuyeron un 6,4 % hasta ubicarse en los USD 110 000 millones en 2016, debido a la baja de los precios del petróleo y al endurecimiento de las políticas fiscales en los países del CCG. Además de la caída de las remesas destinadas a India y Bangladesh, Nepal también registró una contracción del 6,7 %, mientras que en Pakistán se observó un crecimiento modesto del 2,8 %. Se espera que en 2017 las remesas destinadas a la región aumenten un discreto 2 % y alcancen los USD 112 000 millones.
La desaceleración económica registrada en los países del CCG también incidió en las remesas destinadas a la región de Oriente Medio y Norte de África, que en 2016 registraron una caída estimada del 4,4 % hasta llegar a los USD 49 000 millones. Dicha caída estuvo impulsada por Egipto, el mayor receptor de la región. Se espera que en 2017 las remesas destinadas a la región aumenten un discreto 6,1 % y alcancen los USD 52 000 millones.
Se estima que en 2016 los flujos de remesas destinadas a la región de África al sur del Sahara disminuyeron un 6,1 % hasta ubicarse en USD 33 000 millones, debido al lento crecimiento económico de los países desde los cuales se envían remesas; la caída del precio de los productos básicos, especialmente el petróleo, que afectó a los países receptores, y el uso de canales informales para el envío de remesas debido a los regímenes de control del tipo de cambio en países como Nigeria. Según las proyecciones, en 2017 las remesas destinadas a la región crecerán un 3,3 % hasta alcanzar los USD 34 000 millones.

Los flujos de remesas enviados a Europa y Asia central se vieron gravemente afectados por tercer año consecutivo y, según las estimaciones, en 2016 se contrajeron un 4,6 % hasta ubicarse en los USD 38 000 millones. La baja del precio del petróleo y las sanciones continuaron afectando a Rusia, un país que recibe y desde el cual se envían remesas. En Uzbekistán, las remesas se redujeron en casi un tercio desde 2013, y Azerbaiyán, Turkmenistán y Tayikistán también se vieron gravemente afectados. Se espera que en 2017 las remesas destinadas a la región aumenten un 6,6 % y alcancen los USD 41 000 millones, principalmente debido al crecimiento más sólido de Rusia y de varios países europeos.
 
De acuerdo con las estimaciones, en 2016 las remesas enviadas a la región de Asia oriental y el Pacífico disminuyeron un 1,2 % y se ubicaron en los USD 126 000 millones. Los flujos destinados a los principales países receptores mostraron un panorama dispar, en el que las remesas enviadas a Filipinas crecieron casi un 5 %, en tanto que las destinadas a Indonesia cayeron un 4,4 %. Las proyecciones indican que en 2017 las remesas dirigidas a la región crecerán un 2,5 % y alcanzarán los USD 129 000 millones.
Para consultar la reseña sobre migración y desarrollo, así como datos sobre las remesas, visite www.worldbank.org/migration y www.knomad.org.

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